EN VENEZUELA NO HAY CRISIS, SE IMPONE UN SISTEMA

Las expectativas sobre lo que sucederá durante el 2017 en Venezuela son cada vez peores, se pensaba haber llegado al fondo, sin embargo la realidad indica que aún se desciende hacia aquel incierto lugar. Persiste una situación desesperada y desesperanzadora.

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Los expertos han hecho muchos análisis sobre el origen de tal caótica situación, y se ha planteado innumerables estrategias sobre cómo abordar y resolver esta crisis horrorosa.

El pueblo de Dios, inmerso en el caos, no cesa de elevar plegarias y hacer llamados para clamar por una intervención Divina que resuelva este estado de cosas. Los templos, y las redes sociales son escenarios de tales llamados pidiendo acción a Dios.

Surgen preguntas: ¿Por qué Dios permite este estado de cosas? ¿Por qué no interviene y pone orden en Venezuela? ¿Por qué no responde el clamor de sus hijos? Seguramente tienes más interrogantes apreciado lector. Muchas preguntas, pocas respuestas.

Vamos a situar la crisis venezolana en su contexto real.

Lo que nosotros llamamos crisis en realidad es la aplicación de un sistema ideológico denominado Socialismo del Siglo XXI, cuyo objeto es establecer una economía tal y como la estamos experimentando. Un capitalismo de Estado, donde éste tiene el control absoluto del aparato productivo. Es decir, no hay empresa privada, no hay libre oferta y demanda. Se eliminan las clases, para igualarlas. De ahí el acoso a la clase media para establecer una igualdad con la denominada desposeída. En sencillas palabras el partido de gobierno se ha propuesto establecer en Venezuela el sistema comunista, inspirado en los ideales marxistas. Esa es la realidad.

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Lo que denominamos crisis es el exitoso avance a ese sistema de gobierno. Ahora esto no se ha hecho a espaldas del pueblo. Desde el principio los impulsores del Socialismo del Siglo XXI han declarado honestos, francos, diáfanos cuales son sus propósitos. Y ellos tienen el derecho moral y constitucional para hacerlo.

El sistema comunista que se establece en Venezuela no ha llegado en forma impuesta, ni de manera engañosa, como ha sucedido en otros países, que se establece mediante un golpe de estado, o como resultado de una guerra. En Venezuela el Socialismo del Siglo XXI llega gracias a los votos del pueblo, que es su aval para mantenerse en el poder. El actual presidente no lo es porque él se impuso, ni dio un golpe. Obtuvo la presidencia con el voto de la mayoría del pueblo venezolano. Aun cuando se piense que hubo fraude, recuerde que la oposición tuvo representación en todas y cada una de las mesas electorales, así que si hubo fraude, entonces ese fraude fue avalado por los testigos de mesa.

Quienes hemos sido parte de la maquinaria electoral sabemos que luego de cerradas las urnas, se sellan a la vista de todos los presentes, y luego el 51% de las urnas se eligen para abrirlas en presencia de los testigos y se cuenta cada voto emitido. El fraude siempre es posible pero necesariamente es conocido y aceptado por los dirigentes de la oposición, que en el peor de los casos son cómplices entonces.

Hago estas reflexiones para insistir que el Socialismo del Siglo XXI se impone porque una mayoría lo avala con sus votos.

Ahora analicemos la realidad de la oposición y de la sociedad civil.

Como hemos observado, los voceros de estos sectores se han enfrascado en la solución electoral, apostando a que mediante el Revocatorio, o las elecciones del 2019 van a obtener el poder, ya que la crisis económica les regalará a Miraflores. Están equivocados en sus percepciones, la crisis venezolana se vive en la clase media que progresivamente pierde su estatus, sus bien ganados logros. Las clases populares no viven la crisis porque a ellas les fue negado por muchos años las bondades de los recursos que muy pocos disfrutaron.

Las clases populares de vivir en ranchos marginales y sin empleo, pasaron a vivir en urbanizaciones con todos los servicios públicos, y reciben subsidios del Estado. Es cierto que muchos hacen largas colas para obtener productos regulados; pero es que antes ni siquiera podían hacerlas porque no contaban con recursos para adquirirlos. Evocamos tiempos de hace más de veinte años.

Esa inmensa mayoría de venezolanos que jamás tuvo una 4×4, ni televisores planos, ni electrodomésticos digitales, ni tuvieron tarjetas de crédito y no recibieron dólares preferenciales, ni viajaron al exterior, entre otras muchas otras bondades vividas por la clase media; a ellos no les alcanza esa crisis.

Esa inmensa mayoría, que según algunos supera el 50% de la población, no va a estar dispuesta a perder sus beneficios, se llame “clap”, “subsidio”, “Misión Sucre”, “Barrio Adentro”, o cualquier otro programa del gobierno para asistir a la clase popular,  para votar por líderes emblemáticos de la “Cuarta República”, quienes precisamente fueron quienes les negaron por años, según el discurso del gobierno, las bondades que se vivió en los mejores momentos de la “Venezuela saudita”.

La solución pasa por lo electoral, pero previamente hay que educar a la población en lo que realmente significa el Socialismo del Siglo XXI; y más que eso, proponer un programa de relanzamiento de la clase popular, para erradicar la pobreza en Venezuela. Pero no aplicando las medidas económicas propuestas hasta hoy: promover la reactivación económica mediante liberar el dólar, liberar los intereses, liberar los precios, congelar los salarios. La cuarta república en su peor expresión.

Es cierto que aquellas medidas son necesarias, y han dado resultados positivos en otros países, pero ese “capitalismo salvaje” como se le denomina, debe ser aplicado estableciendo simultáneamente medidas de acompañamiento a las clases populares para evitar que nuevamente sean marginadas. Eso se llama justicia social, y distribución equitativa de los recursos del país. Y ese es precisamente el reclamo Divino a los líderes de Israel en Miqueas 2:1 y siguientes; mismo para los de Venezuela del gobierno, tanto como a los de la oposición.

¿Por qué ha calado en el corazón de muchos venezolanos aquello de que “El petróleo ahora es nuestro”? No es casual que exista PDVal, PDVgas comunal, PETROcasa, la gente piensa que el petróleo llega a su casa por intermedio de aquellas empresas. Tú dices que eso es populismo, pero para la gente del barrio es una bendición dada por el comandante eterno.

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Fui invitado a la promoción de un grupo de estudiantes de la Misión Sucre, pidieron les transmitiera un mensaje en aquel inolvidable acto para los graduandos. Toma la palabra uno de los felices participantes del evento y expresa: “Le doy gracias a Dios, y a mi Comandante Chávez, porque hoy obtengo el título de licenciado en educación”. El jamás pudo acceder a la universidad pública, por los motivos que sean, pero hubo alguien que le llevó la universidad a su barrio y pudo estudiar educación superior. Se burlan de la Misión Sucre, quienes estudiaron en ella la admiran y defienden; proponga quitar ese programa a las clases beneficiadas con él para que compruebe el sentir de la gente.

El proyecto de país para resolver la crisis necesariamente debe contener una sólida base de justicia social, y distribución equitativa de la riqueza del país. Que no se quede más en el 10% de la población, que beneficie al 100%. Y ello requiere un cambio de actitud en la dirigencia venezolana.

Revisemos lo que sucede en el marco del pueblo de Dios.

Lo primero que necesitamos aclarar es que Venezuela no es pueblo de Dios, tal y como lo es Israel. Hago esta aclaratoria, para evitar el error de aplicar a la Nación Venezolana mensajes dirigidos al pueblo de Dios. En Venezuela hay una parte de la población que se denomina pueblo de Dios, y otra que no lo es.

¿Cuál es el pueblo de Dios en Venezuela? Todos los que profesan la fe en Jesucristo; a ellos se les denomina “hijos de Dios”,  y quienes son israelitas, es decir descendientes de Israel, que son el pueblo de Dios, así se declara en la Biblia, Juan 1:12, y Éxodo 6:6-7.

¿Qué está ocurriendo en Venezuela? Que quienes gobiernan no representan valores y creencias propias del pueblo de Dios. Persiguen el bienestar de la población, y justicia social, pero con base a doctrinas inspiradas en filosofías ateas, y humanistas materialistas, enmarcadas en lo que se denomina marxismo. Con el agregado de creencias religiosas inclinadas al espiritismo y sus derivados.

Quienes están en el poder profesan doctrinas ateas, mezcladas con prácticas religiosas heredadas de Babilonia. Ello no es reprochable en el marco Constitucional que permite la libertad de conciencia, y libertad de cultos.

¿Por qué entonces estamos en crisis? No existe una crisis nacional, la misma se vive en un sector de la población; ya que el gobierno está imponiendo su sistema político ya antes mencionado, con el aval, al menos electoral, de la mayoría.

Quién está en crisis es el pueblo de Dios, que no ha tomado conciencia de lo que sucede y no ha optado por la conducta inspirada en su norma de fe, la Palabra de Dios. El profeta se lamenta al proclamar la palabra de Dios: “Mi pueblo perece porque le faltó conocimiento”, Oseas 4:6.

Y este es el real problema de Venezuela: al pueblo de Dios venezolano le falta conocimiento, por lo cual perece y el País con él. ¿En que se basa esta afirmación? En el proceder de la población.

Anteriormente se hizo un somero análisis del proyecto de País impulsado conforme al Socialismo del Siglo XXI, y las doctrinas que le sustentan. Entonces es lógico y natural que un marxista, socialista, comunista, ateo, materialista, o revolucionario vote y sostenga ese proyecto político.

¿Lo es para un integrante del pueblo de Dios? Aquí estriba el problema, hay una ignorancia, en dos sentidos: O se ignora los fundamentos del Socialismo del Siglo XXI; o se ignora la Palabra; y cualquiera que sea es deplorable, y causa del estado de cosas en el País.

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Los líderes religiosos, los ministros de Dios tienen su cuota de responsabilidad ante la realidad del país; unos porque apoyan al actual sistema; y otros porque no orientan palabra en mano a sus congregaciones; alertándoles sobre las verdaderas causas de la situación venezolana.

En una reunión de pastores convocada para orar por la crísis venezolana, expresé sin ánimo de ofender que un cristiano no puede apoyar a un sistema sustentado en el marxismo, que por definición es ateo y materialista; y que practica ritos paganos. Luego del acto, un pastor presente en el mismo manifestó que yo era “escualido”, es decir un “opositor al gobierno”. Sentí un profundo pesar por aquel ministro y la congregación a la que sirve por su ignorancia. Ingora lo que es el marxismo, y sus bases doctrinales; ignora las consecuencias de practicar ritos paganos; e ignora lo que afirma la Palabra de Dios. Y todo eso es fatal. Y no soy “escualido” en ninguna de sus acepciones.

Ahondando en el análisis, diagnosticamos que ni siquiera es el actual sistema quien es responsable de la crisis venezolana. Es una profunda crisis espiritual, en la que se ha cedido territorio a lo que en Efesios 6:12, se denomina huestes de maldad:

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Y el territorio cedido no es el Socialismo del Siglo XXI, que es un efecto, la causa es que el pueblo de Dios no esta  cumpliendo su alta misión de ser “la sal de la tierra”, “la luz del mundo”; preservar la tierra, e iluminar al mundo; todo ello con la proclamación de la Palabra de Dios, con el poder del Espíritu Santo.

La Biblia es clara en ello. Uno de los efectos del evangelio cuando impacta a las personas es que produce profundas transformaciones en sus vidas; y ello genera cambios en sus entornos. Es por ello que a medida que el evangelio avanza extendiendo el Reino de los Cielos, el reino de las tinieblas pierde territorio.

Esto sucede en el mundo actual, pero en Venezuela la situación es dramática. Nunca la población venezolana ha sido impactada con el efecto transformador del Evangelio del Reino. Se han hecho grandes esfuerzos para captar “almas”, y muy poco para transformar aquellas en verdaderos discípulos de Jesucristo que conozcan la Palabra, la comprendan y la vivan.

Toda persona que conozca medianamente la Biblia, la historia del pueblo de Israel, y la de la Iglesia sabe que las grandes reformas de la Iglesia, los grandes avivamientos de los pueblos tienen origen en el estudio y puesta en práctica de la Palabra. Ocurrió en tiempos del rey Josías, 2 Reyes capítulos 22 y 23; en los tiempos de Esdras y Nehemías, como en los de Lutero.

¿Cómo superar la crisis? La respuesta se encuentra en la Palabra, la Biblia. Búscala y practícala.

Fuente:

CRECIENTE DECEPCIÓN EN VENEZUELA

Muchos venezolanos están decepcionados al oír las declaraciones de los voceros del gobierno y de la oposición en torno a la solución de la crisis nacional.

La decepción es un sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o una persona. Se produce al unir dos emociones básicas, la sorpresa y el dolor. La decepción, si perdura, desencadena  la frustración y más adelante, la depresión.

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Decepción es el sentimiento que embarga a la población venezolana al comprobar de manera tan dramática que sus expectativas, generadas por promesas de sus dirigentes, no se han cumplido. Sueños despedazados por la terrible realidad que golpea a los venezolanos.

Decepcionada está la inmensa población que cifró sus esperanzas en aquellas promesas de cambio, que llevaría al País a la “isla de la felicidad”. Lo de convertir a Miraflores en una casa de estudios, eliminar los privilegios de quienes ejercen el poder, erradicar la pobreza, castigar a los corruptos, distribuir la riqueza petrolera entre el pueblo, y enterrar a la cuarta república; promesas de la Revolución Bolivariana que se esfumaron paulatinamente, y la inesperada merma de la renta petrolera pone al descubierto la incapacidad de cumplir las promesas en el orden económico.

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Si antes Venezuela estaba hipotecada al Imperio, del cual nos liberaron, según la predica de los Revolucionarios; ahora descubrimos que la hipoteca simplemente cambió de “imperio”. Seguimos dependiendo de los designios de intereses externos, solo que estos nos llevan al atraso.

La revolución fue simplemente eso, un embriagante giro de 360 grados, y ahora estamos como al principio, o peor. El desabastecimiento de productos básicos y medicinas, la inseguridad, la hiperinflación; las interminables e injustificadas colas típicas en los países del “Socialismo del Siglo XXI”, han hecho pedazos los sueños de los que creyeron en tal ideología.

Ahora, si usted cree que la Revolución Bolivariana fracasó, está completamente equivocado; o engañado por cantos de sirena. El esquema político y económico de los países comunistas es tal cual se vive en Venezuela, que no se ha impuesto cien por ciento debido a la valiente resistencia de la sociedad civil, y del pueblo de Dios que fervientemente ora por una intervención divina.

En la acera del frente, la situación no es diferente. La inmensa mayoría de los venezolanos que no comulgan con la Revolución Bolivariana, están en peores condiciones. En esos predios se avanza de la decepción a la frustración. Hay dolor en sus corazones al ver como los que se montaron en la MUD han sido desleales, prometiendo lo que sabían no iban a cumplir. Aún permanece en la mente de todos los venezolanos las promesas de los candidatos a diputados de la oposición; ni una sola han cumplido. Igualmente recordamos vívidamente los encendidos discursos del locuaz presidente de la Asamblea Nacional, y de quienes le secundan. Ya el fuego de su verbo, y las promesas de volver al hilo constitucional tienen sordina, se han amortiguado y diluido en los salones de Miraflores.

Decepcionados regresaron a sus casas los convocados a la gran marcha en Caracas. ¿Por qué la decepción?

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Porque no se negocia la solución de la crisis económica generada por las erradas medidas; no se propicia la reactivación del aparato económico; facilitar la importación de alimentos y medicina a gran escala, como medida coyuntural para bajar la presión, mientras se resuelve el problema de fondo; no se dialoga sobre la seguridad, y parar que la delincuencia desde las cárceles dirijan sus operaciones delictivas. El interés de la MUD es encausar la crisis hacia las elecciones, para de esa manera asumir el poder; por lo tanto no habrá referendo en el plazo previsto, Leopoldo no será liberado, o saldrá inhabilitado; habrá elecciones en Amazonas, que seguramente equilibrará los poderes; y el tribunal Supremo seguirá al mando por encima de la Asamblea Nacional, gracias a la magia del dialogo.

Es decir el gobierno seguirá al mando hasta que se cumpla el plazo para las elecciones presidenciales; el presidente Maduro entregará el poder democráticamente, y uno de la MUD asume la presidencia, un pacto similar al de Punto Fijo. ¿Es aquello indigno? No, es la salida constitucional que todos queremos, en paz, como es la tradición en Venezuela.

Para que ese acuerdo se cumpla no había necesidad de tanto teatro; hablar claro es lo correcto. Crear expectativas falsas es lo desalentador.

La MUD cambió el apoyo de la OEA, y de la Organización de Derechos Humanos, y a petición del Gobierno aceptó la mediación del Vaticano. He aquí otra decepción. De acuerdo con el pronunciamiento de algunos católicos, en mensajes difundidos en las redes sociales, se afirma que el Vaticano no es un mediador imparcial porque supuestamente, presuntamente, es admirador de la Revolución Cubana, e inclinado hacia la izquierda. No me consta, pero es lo que corre por las redes. Tengo un alto respeto hacia las figuras de autoridad religiosas, por la investidura que poseen. Por lo que menciono esto porque proviene del mismo ámbito religioso de la Santa Sede.

Por este motivo es decepcionante que no se diga con franqueza el acuerdo a que han llegado, antes de la presencia del emisario del Vaticano, que se intuye, o mejor se infiere por las acciones tomadas en todos los bandos.

¿Cuál es el acuerdo? Dejar que el Gobierno culmine el período Constitucional, convocar elecciones de Gobernadores y Alcaldes como prevé la Constitución, y luego realizar elecciones en la fecha prevista. Eso es todo. Por qué no se dice claramente, así quedamos enterados, y conscientes de esperar el desenvolvimiento de esta crisis sin mayores traumas. La solución es electoral y punto.

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Claro los amigos de la MUD se organizan estratégicamente para ser los próximos Gobernadores y Alcaldes. ¿Eso es repudiable? No, es un legítimo deseo. Lo desalentador es que eso es lo que les mueve, y no el hambre, el desabastecimiento, y el que muchos mueran por falta de medicinas.

¿Para qué ese teatro en Miraflores? Acaso los seguidores de la Revolución Bolivariana, y los de la oposición no tienen la suficiente madurez política para entender esa solución electoral, y dejar que el proceso fluya constitucionalmente.

Lo decepcionante es que prometan una cosa para sentarse en Miraflores, o en la Asamblea Nacional, y luego hagan otra, diciendo que es para preservar la paz.

A no ser que haya intervención divina, se repetirá la revolución. La de 360 grados. Por vía del voto castigo cualquier representante de la MUD ganará las elecciones. Seguidamente viviremos el ciclo de la euforia, se llegará al clímax, y bajaremos en trepidante caída de montaña rusa, y luego sigue el ciclo.

Es decir, los herederos de la cuarta república que dirigen la MUD, sepultaran a la Quinta, y construirán la Sexta, la cual se desplomará por los mismos motivos que llevaron a Chávez al poder; surgirá la Séptima propiciada por los herederos de la Revolución Bolivariana, y así seguiremos en revolución.

¿Dónde estriba el problema? En la naturaleza caída del hombre, es decir, el comportamiento denominado en este escrito “decepcionante”, es el esperado de una persona que no posee o no practica los altos valores transferidos al hombre en el acto creador, o en el impartido luego del renacimiento espiritual, y que constituye un desafío para todo hijo de Dios.

Aquello de la honestidad, responsabilidad, puntualidad, cumplir la palabra dada, fidelidad, pulcritud, respeto, lealtad, justicia, que denominamos valores humanos, tienen un trasfondo bíblico, forman parte de las virtudes que practica un hijo de Dios, y que están contenidos en la Sagrada Escritura.

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En escritos anteriores hemos insistido en que el venezolano necesita un despertar espiritual, un volverse a Dios, como reiteradamente se invita en su Palabra, la Biblia.

Muchos lectores a estas alturas pensarán que acá se plantea una solución mágica, sin embargo hay personas que dan fe de esto que aquí se afirma porque lo han experimentado en carne propia. Y en diversos pueblos del mundo que han acogido estos principios el resultado es impresionante.

Nuestra propuesta no se enfoca en un cambio en el esquema político, ni un cambio de actores. No es que los revolucionarios dejen de serlo, y asuman los ideales de los opositores, o viceversa. No es que dejes una religión y abraces otra. Es que mires dentro de ti mismo, y consideres ese vacío que tratas de llenar con ideales, esperanzas, trabajo, acción social, y hasta  resentimiento, y aceptes que sigues desencantado porque no has podido satisfacer ese vacío interior.

Tiende tu mirada a Dios, ese Dios que sabes íntimamente  que existe, que necesitas y no te has atrevido a enfrentar. Ese Dios te dice:

Clama a mí, y te responderé; y te mostraré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3.

Estás decepcionado con el proceder de los políticos, entiende que ellos tienen la misma necesidad, y están buscado alternativas, en la solución de sus propias crisis, y las del país.

Ellos necesitan oír el mensaje divino que transforma la vida. Pero he aquí la gran interrogante, ¿Cómo oirán sin haber quien les predique?

Es fácil cuestionar a nuestros dirigentes políticos desde nuestra cosmovisión  cristiana, sin embargo, ¿Cuál es la perspectiva de Jesús al respecto?

Y si eres hijo de Dios, cristiano, haz una pausa, revisa 1 Crónicas 7:13-14. Medita, ora y ponlo en práctica letra por letra. Tu vida cambiará y la de Venezuela.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org
  • Conceptos: Wikipedia, la enciclopedia libre,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google

PROFECÍAS SOBRE VENEZUELA PARA EL 2017

Conocer  el futuro es una necesidad característica de la naturaleza humana, que se evidencia en los registros históricos más antiguos. Hoy, aquella necesidad no ha variado, y la generalidad de personas desea conocer lo que ocurrirá en el futuro. Algunos por curiosidad, otros por temor, y una cantidad significativa para tener elementos de juicio a la hora de llevar adelante un proyecto, una empresa.

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En el caso de muchos venezolanos les mueve el deseo de conocer cuando tendrá lugar la salida de esta crisis que sufrimos y nos agobia. ¿Cómo conocer el futuro?

Los sumerios, a quienes se atribuye el desarrollo de la primera cultura en los valles alrededor del rio Eufrates, región conocida como Mesopotamia, fueron quienes colocaron las bases de la astrología. Ellos observaron que ciertos fenómenos naturales ocurrían simultáneamente con los movimientos de los astros, y los asociaron.

Así, la luna, el Sol, los planetas y las estrellas, que originalmente fueron colocadas en el firmamento para separar el día de la noche, servir como señales de las estaciones, marcar los días y años, Génesis 1:14-15, se convirtieron en dioses que establecían el destino de los hombres

Entonces a los solsticios, equinoccios, las estaciones, las posiciones de los astros y de las constelaciones se les asigno una gran relevancia. Toma cuerpo la astrología, y muchas religiones paganas que pululan en la actualidad.

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Orión, constelación conocida y venerada desde la antiguedad.

Desde aquella remota época, el hombre acude a los astrólogos para que les devele el futuro; a los adivinos, o a quienes se mueven en el espiritismo. También hay personas que a través de análisis estadísticos, y estudio del comportamiento humano pueden predecir algunos fenómenos sociales, como las tendencias electorales, hábitos de consumo, o situaciones financieras.

En el ámbito de la Biblia se registra en el pasado la existencia de “videntes”, personas con la habilidad de predecir el futuro, inspirados por Dios, 1 Samuel 9:9, a quien posteriormente se le llama profeta.

Y los profetas de Israel tuvieron amplio y bien documentado ejercicio, que encontramos en la Biblia. El profeta tenía como misión declarar al pueblo la palabra de Dios, lo que Jehová deseaba transmitirles; por eso la formula profética característica al inicio de sus intervenciones: “Así dice Jehová. Y el mensaje que remitía Jehová estaba relacionado con la condición imperante en el pueblo que lo recibía. El mensaje de los profetas se circunscribía a:

  • Denunciar el pecado del pueblo,
  • Advertir la inminencia del castigo si no hay cambio de actitud,
  • Llamar al arrepentimiento, cambiar el estilo de vida,
  • Promesa de perdón y reconciliación.

La función del profeta llega a su fin, como emisario de Dios, con la aparición de la Biblia, su Palabra, que contiene la revelación para el hombre. En este marco de referencia, los hijos de Dios no acuden a los astrólogos, a los adivinos, ni a los iluminados que pretenden haber recibido tal o cual visión. Acuden a la Biblia para conocer lo que Dios tiene que decirles a los pueblos, y a las personas.

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El predicador actual comienza su proclama con aquella reiterada expresión: “Así dice la Biblia…”

Dicho todo esto, veamos el mensaje profético para el año 2017:

La crisis no se resolverá, al contrario se hará más aguda; la Revolución Bolivariana continuará en el poder hasta las elecciones presidenciales, con o sin Maduro, la MUD continuara su estrategia de dialogo, o en su defecto oposición con “sordina”, a la espera de que la Revolución Bolivariana se desplome por sí misma, y así fácilmente tomar el poder; a la sociedad civil la mantendrán fuera de juego. Una vez en el poder la MUD, habrá un período de violencia, luego de incertidumbre porque la oposición que harán los representantes de la Revolución Bolivariana no será tan “light” como la que hace la oposición democrática. Y los grupos internacionales afines al chavismo, tanto como los Países aliados con ellos procurarán defender sus intereses políticos y económicos enraizados en Venezuela durante la Revolución Bolivariana.

¿Es tal afirmación una profecía? Es la simple conclusión de un analista imparcial y objetivo. ¿Y, que afirma la Biblia? El mismo mensaje que desde la antigüedad Dios dirige a su pueblo. Aquel negro y nefasto panorama puede cambiar, si el venezolano procede a un cambio de actitud.

¿Cuál es el plan de Dios para su pueblo? El siguiente:

11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Jeremías 29:11-13.

Observa la promesa divina: Dios tiene un plan para su pueblo que incluye la paz, y cumplir sus deseos, satisfacer sus necesidades, facilitar que cumplan sus metas.

Consideremos la responsabilidad del pueblo:

Buscar a Dios, orar, clamar, convertirse de los malos caminos; tal como expresa Jeremías 33:3; Mateo 6:33; Mateo 7:7; Filipenses 4:6; y sobre todo el tantas veces mencionado 2 Crónicas 7:14.

En días recientes hemos visto a multitudes de venezolanos reunidas clamando. Algunos en apoyo a la Revolución Bolivariana; otros pidiendo la recolección de firmas para dar lugar el Referendo Revocatorio. De acuerdo a los planes de Dios se necesita un gesto significativo de su pueblo: buscarle, orar, clamar.

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Aquel pronóstico terrible puede ser “cancelado” por Dios a petición de su pueblo.

Clama a mí, y yo te responderé… Jeremías 33:3.

En Egipto, cuando la aflicción y el yugo era más fuerte, el pueblo de Dios gimió, clamó, gritó pidiendo ayuda del Todopoderoso, el Dios de sus ancestros, y la respuesta fue dada de inmediato, Éxodo 3:9-10:

9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

 Jehová escuchó el clamor de su pueblo, y envió a su emisario Moisés para actuar en su liberación. A este respecto hemos reiterado que Dios tiene preparada a la persona para aquel gran momento, cuando el pueblo clame, nos será revelado.

También hemos aclarado que Venezuela no es Israel, a quien Dios protege de aquella manera; pero Dios es el mismo, no cambia, y está listo para intervenir, cuando el pueblo clame.

Escucha el eterno llamado:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:13-14.

Pueblo de Dios únete y clama…

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegareway.org,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google

NO ES SUFICIENTE ORAR PARA SALIR DE LA CRISIS VENEZOLANA

A medida que se agrava la crisis venezolana, igualmente se intensifica el llamado a orar por Venezuela, convencidos del poder de esta devoción espiritual, y porque en la Biblia se reitera la necesidad de hacerlo. Así leemos en Jeremías 33:3: “Clama a mí, y te responderé…”. Un clamor que active el poder de Dios, como refiere la segunda parte del texto antes mencionado: “y te mostraré cosas grandes y ocultas que tu no conoces.”

¿Cómo se activa el poder de Dios? La Biblia nos enseña cómo. Un texto que por lo general se usa para orar por Venezuela es 2 Crónicas 7:14:

14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

El texto destaca como se activa el poder perdonador y sanador de Dios: convertirse de los malos caminos. Pero al utilizar estas palabras para clamar por Venezuela, es conveniente interpretarlas correctamente.

En primer lugar revisemos las circunstancias en las cuales fue pronunciado. Es un momento de gran entusiasmo en Jerusalén, Salomón acaba de culminar la construcción del Templo, que inaugura con una gran celebración la cual dura siete días. El octavo le dedica con gran solemnidad, elevando a Jehová una fervorosa y conmovedora oración, contenida en 2 Crónicas 6:1-42; oída la cual, Dios responde a través de un sueño y le comunica tales palabras, que forman parte del Pacto de Dios con Salomón, pero las mismas están acompañadas de otros conceptos, leamos:

12 Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. 13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 15 Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar; 16 porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre. 17 Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, e hicieres todas las cosas que yo te he mandado, y guardares mis estatutos y mis decretos, 18 yo confirmaré el trono de tu reino, como pacté con David tu padre, diciendo: No te faltará varón que gobierne en Israel.

Como puedes notar, es Dios quien habla con Salomón mediante un sueño, en el que revela su agrado por el gesto del recordado Monarca, y declara algunas maravillosas promesas. Entre las muchas allí contenidas, consideremos la referida al clamor del pueblo:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Algo que resalta, se destaca en el texto, es que las crisis futuras de la Nación de Israel, indicada en la figura de sequía y plagas, es la consecuencia por el pecado del pueblo. Y que para erradicar aquellos males, no solo es necesario orar, clamar, y humillarse; la clave es “se convirtieren de sus malos caminos”.

Para aplicar este texto a Venezuela, o a cualquier país del mundo, es necesario tener presente algunas realidades. He aquí alguna de ellas.

El texto es dirigido directamente a la Nación de Israel, destacado en la expresión “Mi Pueblo”. En el universo, la única Nación que puede ostentar este título es Israel, reiteramos como Nación, ya que “pueblo de Dios” hay regado por todo el mundo, y muchas Naciones poseen una población mayoritaria de hijos de Dios, más no pueden asumir tal designación.

Entonces, la expresión “mi pueblo”, cuando se trata de un país como Venezuela, se refiere a la parte de la población que es pueblo de Dios por ser descendientes directos de Abraham, por vía de Isaac, y a los prosélitos que han abrazado la Ley de Moisés; o a los “adoptados”, por vía de la fe en  Cristo, tal y como expresa Juan 1:12.

A este pueblo, a los israelitas y sus prosélitos, y a los cristianos venezolanos es que se pide “convertirse de sus malos caminos”. ¿Cuáles son los malos caminos a que se refiere el texto? Se refiere a los pecados que como pueblo se practican, desatendiendo las demandas divinas. En  artículo anterior, de este mismo sitio: “Mi pueblo pereció porque le faltó conocimiento” se aborda este aspecto, comentando las palabras del profeta Oseas, he aquí un resumen:

1 Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. 2 Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. 3 Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán.  Oseas 4:1-3.

Y por si esto fuera poco, añade:

11 Fornicación, vino y mosto quitan el juicio. 12 Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar. 13 Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e incensaron sobre los collados, debajo de las encinas, álamos y olmos que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarán, y adulterarán vuestras nueras.

En resumen los males de la Nación, de los que hay que arrepentirse son: Conducta inmoral, Injusticia, idolatría, hechicería, cultos de religiones paganas. Y esto se exige “al pueblo de Dios” no a Venezuela, por quien Dios tiene misericordia pero no es su pueblo estrictamente hablando.

Es decir, lo que Dios demanda para sanar la tierra, lo exige a su pueblo, no al Presidente de la República, ni a los demás representantes de los Órganos Poderes Públicos, ni a la Sociedad Civil Organizada, ni a las cámaras que representan a los empresarios, como tampoco a las organizaciones sindicales obreras. La demanda es para su pueblo, aquella porción de venezolanos que son sus hijos.

Entonces el llamado es para los cristianos venezolanos, y para los israelitas que viven en Venezuela. Sin ser sectarios, porque quienes no creen en Dios, ni le reconocen como Soberano, no están obligados a obedecerle, en el marco de 2 Crónicas 7:14. Para ellos el llamado está contenido en Isaías 55:6-7.

Para visualizar la situación venezolana, hagamos un paneo a lo que ocurre en el Continente. Revisemos la condición socioeconómica de los países de Norte, Centro y Suramérica; excluyamos a los Estados Unidos y a Canadá, que son naciones desarrolladas. Pasemos la mirada desde México, las Antillas, Centroamérica hasta el cono sur. ¿Cuáles son los países que resaltan por escases de alimentos, medicinas, y de servicios públicos, al borde de una crisis humanitaria? Solo tres, uno de los cuales es Venezuela, y hoy día va a la cabeza. El resto de países viven sus crisis pero no al extremo de Venezuela, Colombia por ejemplo, sufre como consecuencia de un conflicto generado por la guerrilla izquierdista y el auge del narcotráfico, pero en aquel País no existe el nivel de desabastecimiento, hambre, falta de medicinas, e ineficacia de servicios públicos, como en Venezuela.

¿Qué motiva esa crisis? Lo explica 2 Crónicas 7:14, apartarse del camino, transitar por veredas que van contra las demandas divinas. ¿Cuáles son esos caminos? Aquellos que alejan de Dios, que son repudiados en la Palabra: injusticia, idolatría, hechicería, cultos paganos, un conjunto que es abominable a Dios.

Es explicable que una persona que no sea “pueblo de Dios” practique religiones paganas, rinda culto a ídolos, y practique cultos abominables; aunque aquello es reprobado, es inaudito, inexplicable, e injustificable que quienes presumen ser hijo de Dios abracen aquellas prácticas, y además “se complacen con los que las practican.”, Romanos 1:12.

En Venezuela hay libertad de cultos, tal y como lo establece la Constitución Nacional, y cualquier persona tiene el derecho de rendir culto según su preferencia y determinación. Artículo 59 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece:

Artículo 59. El Estado garantizará la libertad de religión y de culto. Toda persona tiene derecho a profesar su fe religiosa y cultos y a manifestar sus creencias en privado o en público, mediante la enseñanza u otras prácticas, siempre que no se opongan a la moral, a las buenas costumbres y al orden público. Se garantiza, así mismo, la independencia y la autonomía de las iglesias y confesiones religiosas, sin más limitaciones que las derivadas de esta Constitución y la ley. El padre y la madre tienen derecho a que sus hijos o hijas reciban la educación religiosa que esté de acuerdo con sus convicciones. El padre y la madre tienen derecho a que sus hijos o hijas reciban la educación religiosa, que esté de acuerdo a sus convicciones. Nadie podrá invocar creencias o disciplinas religiosas para eludir al cumplimiento de la ley ni para impedir a otro u otra el ejercicio de sus derechos.

Pero este artículo no es aplicable al pueblo de Dios, quien está llamado a rendir culto a Dios, y solamente a Él, tal y como se establece en Éxodo 20:1-7. Aunque si está llamado a respetar el derecho de los demás de practicar la religión de su preferencia.

Entonces el pueblo de Dios que habita en Venezuela, cristianos e israelitas, no pueden rendir culto a dioses ajenos, ni practicar cultos paganos, ni adoptar filosofías que contradigan la Palabra, que es abominable, ni complacerse con los que lo hacen, es decir apoyarles.

En este orden de ideas, es legítimo Constitucionalmente que un grupo de venezolanos decida establecer en la Nación el Socialismo del Siglo XXI, promover la Revolución Bolivariana, practicar cultos según sus creencias, y erigir al expresidente como su comandante eterno. Eso no es reprochable en el marco del Estado de Derecho, y según la libertad de cultos imperante en Venezuela. Es el mismo derecho que tenemos los cristianos de proclamar que Jesucristo es nuestro Señor, y los israelitas de indicar que son pueblo de Dios, descendientes de Abraham.

Pero esa libertad constitucional no le da derecho a un venezolano, que se considere pueblo de Dios, de apoyar un sistema ajeno a los principios que sustentan la fe del Nuevo Testamento, y de la Ley de Moisés. Hacerlo, trae consecuencias.

A la luz de lo anteriormente expuesto, releamos 2 Crónicas 7:13-14:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

La enseñanza es clara, hay que “convertirse de los malos caminos”, para que sean perdonados los pecados, y se resuelva la crisis. ¿Cuáles son los malos caminos? Apoyar los principios filosóficos de la Revolución Bolivariana ajenos a la Palabra de Dios: ateísmo, materialismo, ocultismo, cultos a dioses paganos, considerar a una persona su comandante eterno, desatendiendo el  Señorío de Cristo.

Sobre este último particular, reiteramos, un venezolano tiene el derecho de profesar aquello, y es legal. Pero un hijo de Dios, un venezolano que se considere hijo de Dios, no puede asumirlo porque va contra lo que establece la Palabra de Dios.

3 Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres. 4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 5 Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

Antes de las conclusiones es conveniente aclarar un aspecto, para no crear falsas interpretaciones. Cuando nos referimos a que no hay que apoyar a los principios filosóficos del Socialismo del Siglo XXI y de la Revolución Bolivariana, alguien puede interpretar que estamos llamado a volver al sistema imperante en los días previos a la Quinta República. No, ese no es nuestro llamado, la Cuarta República se desvió igualmente por los mismos senderos, y los resultados son evidentes; eso igualmente analizamos en artículos anteriores. Nuestro criterio es que la Quinta República aparece en la escena a causa del fracaso moral, y espiritual de la Cuarta.

No estamos contra la Revolución Bolivariana, ni contra el Socialismo del Siglo XXI como proyecto social y político; nuestra advertencia es la de no cultivar aquellos principios que atenten contra nuestra fe, la fe en el Dios de Abraham, los Patriarcas, Padre de nuestro Señor Jesucristo; y las demandas de la Palabra de Dios.

A todos los venezolanos, independientemente de sus creencias el llamado divino es:

6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Isaías 55:6-7.

Como sabemos por lo que nos relata la historia, los personajes eminentes, quienes están en el poder, necesitan hombres de Dios que les aconsejen sabiamente, y les conduzcan con la Palabra. No es cuestión de repudiarles, sino de entender que sus principios y valores son diferentes a los nuestros, y que según la demanda bíblica es urgente hacerles entender el plan de Dios para sus vidas, demostrarles que dice la Palabra: “Bienaventurada la Nación cuyo Dios es Jehová, Salmos 33:12.

He observado por las redes sociales sobre un movimiento en los Estados Unidos de Norteamérica que ha comenzado a orar por Al Qaeda, e ISIS, movimientos islámicos de gran presencia mundial. Esa actitud es la aconsejada reiteradamente en la Biblia. Los hijos de Dios en Venezuela tenemos que comenzar a clamar en la forma correcta.

ORAR POR ISIS Y ALQAEDA

Llamado de Voces de los Mártires para orar por ISIS y Alqaeda.

Igual llamado hay que hacer en Venezuela, para clamar por los promotores de la Revolución Bolivariana, y del Socialismo del Siglo XXI; tanto como por aquellos que caminan por senderos errados, y compartirles de Jesucristo a los fines de que se rindan ante Él,  y luchen para extender la paz que produce el evangelio del reino. Todos deben estar incluidos al orar por Venezuela, no condenarles, ni rechazarles, sino orar para que sean conmovidos por el mensaje del evangelio del reino.

En conclusión, dos clamores hay que elevar para superar la crisis venezolana, una acción determinante para su solución:

A los cristianos: “arrepentirse de sus malos caminos”, en caso de haberse desviado, humillarse y orar, en ese orden. Para que le sean perdonados los pecados, y la tierra sanada; según 2 Crónicas 7:14. Respecto de los gobernantes: Clamar para que se arrepientan y abandonen sus malos caminos, como expresa Jeremías 33:3. Pedir que ellos procedan tal y como declara Isaías 55:6-7.

Un gran desafío para el pueblo de Dios en Venezuela. Dios conceda discernimiento espiritual, y poder en la oración.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegateway.org,
  • Apuntes personales,
  • Constitución de la República Bolivariana de Venezuela,
  • Imágenes: Google.

MI PUEBLO FUE DESTRUIDO PORQUE LE FALTÓ CONOCIMIENTO

“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…” Estas palabras fueron pronunciadas por Jehová y dirigidas al pueblo de Israel, y más concretamente a sus dirigentes, en momentos que la Nación atravesaba una de sus peores crisis. Las mismas son aplicables a Venezuela en los actuales momentos.

Veamos las escenas y hagamos las comparaciones. Los textos que preceden a esta declaración revelan el estado de cosas, sus causas, y consecuencias.

Veamos el panorama:

1 Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. 2 Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. 3 Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán.  Oseas 4:1-3.

  • ¿Cuál es la condición de los “moradores de la tierra”? No hay verdad, ni misericordia; perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden.
  • ¿La causa de este estado de cosas? No hay conocimiento de Dios en la tierra.
  • Y, ¿Las consecuencias? Se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán. 

Vamos a intentar una interpretación de este texto, y aplicarlo a la realidad venezolana.

Antes de proceder al análisis del texto, aclaremos que somos conscientes de que Venezuela no es Israel, el pueblo de Dios. Pero como el mensaje de la Biblia es de aplicación universal, extraeremos de la misma algunas enseñanzas, y haremos comparaciones a partir de ella.

¿En qué son diferentes Israel y Venezuela? Al momento de escribir Oseas su libro, Israel es una Estado Teocrático; como Nación gobernada políticamente por la Monarquía Hebrea, establecida por Jehová al elegir a David como Monarca, y a su descendencia como herederos del trono; Constitucionalmente bajo la Ley de Moisés, Pentateuco, dictada por Dios, la cual rige la vida del pueblo en todas sus facetas y dimensiones: civil, moral, religiosa, legal.

Venezuela es un Estado seglar; políticamente constituida como un Estado federal democrático, social, de derecho y de justicia, autónomo y soberano, cuya soberanía está consagrada en su Acta de Independencia firmada en 1811.

Establezcamos las comparaciones:

La situación de Israel.

El profeta Oseas declara que el estado deplorable en que vive la Nación tiene su origen en que “no hay conocimiento de Dios”.

¿A qué se refiere el profeta con esta expresión? ¿Qué tipo de conocimiento? ¿Cuál es la causa de esta carencia? La expresión “no hay conocimiento de Dios” se refiere a que el pueblo vive ajeno a los principios establecidos en La Ley de Moisés, contenida en el Pentateuco, que era su “constitución nacional”, la norma política, moral, civil y religiosa de Israel.

Al ignorar los principios establecidos en su “estado de derecho”, ocurre el desastre nacional, reflejado en: “…no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden.”

Y esta ignorancia trae consigo consecuencias inexorables: “Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán.” Un panorama aterrador. La Nación atraviesa uno de sus peores momentos en toda su historia.

¿Es Dios quien propicia este estado de cosas?  No, Dios nunca desea, ni propicia males a su pueblo que tanto ama. Es el hombre con su conducta desaforada, sin cumplir las leyes, haciendo caso omiso a los principios que rigen la vida, quien activa las consecuencias. Cuando un juez, actuando de conformidad al procedimiento establecido en los códigos, condena a una persona, lo hace porque aquella persona dio motivo para tal sentencia.

¿Quién es responsable de la ignorancia del pueblo? El profeta acusa a los dirigentes de la Nación, especialmente los religiosos, por no dar a conocer el mensaje divino.

La decadencia de Israel fue progresiva. La primera institución que fracasa es la monarquía. Los reyes ungidos como instrumentos divinos para conducir al pueblo política, militar y civilmente, se desviaron en sus caminos abrazando la idolatría, culto a dioses paganos, y haciendo alianzas políticas, olvidándose de Jehová, Dios de la Nación.

De igual modo se pervierte el sacerdocio. Los sacerdotes son responsables del estado de derecho, así como de la vida espiritual del pueblo, ya que como estado teocrático-monárquico, el marco jurídico, legal, lo define la Ley de Moisés, el Pentateuco, que también marca la pauta en lo religioso y espiritual. Una actitud temeraria e irresponsable del sacerdocio es consentir las desviaciones del Monarca y erigir estatuas de ídolos en el propio Templo, tanto como permitir la prostitución como acto religioso.

Así pues, ante el fracaso de los reyes como guías morales, civiles, políticos; y del sacerdocio como garantes de la justicia, la legalidad y la vida espiritual del pueblo, Dios levanta a los profetas para advertir a los reyes, a los sacerdotes, y al pueblo en general las consecuencias por su perversa conducta. Todo el capítulo cuatro de Oseas, tanto como el libro en su totalidad, son un llamado, desatendido, para un cambio de actitud, al arrepentimiento.

La línea de trabajo de un profeta, como emisario de Dios, es sencilla. Responde al siguiente esquema:

  1. Denuncia del pecado, 8:1-6,
  2. Advertencia de las consecuencias por el pecado, 9:1-7
  3. Llamado al arrepentimiento, cambio de actitud, 14:1-3,
  4. Promesa de perdón y reconciliación, 14:4-9.

Como sabemos Israel no atendió el llamado de Dios a través de Oseas, como tampoco lo hizo con los demás profetas, y fue llevado al cautiverio como consecuencia de su mal proceder.

Enseñanzas y comparaciones aplicables a Venezuela.

Recordemos que nuestro análisis gira en torno a la frase “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento”.

Respecto de que “fue destruido” hay poco que decir puesto que la realidad grita por sí misma. Hay suficientes análisis que explican la decadencia moral, económica, política y social de Venezuela. En algunos aspectos se encuentra igual a Israel en sus peores momentos.

¿El motivo? La falta de conocimiento. En el caso de la Nación de Israel, desconocimiento de la Ley de Moisés, el Pentateuco, que reglamentaba la vida del pueblo. En el caso de Venezuela un desconocimiento generalizado de la Constitución Nacional que rige la vida ciudadana en todos sus aspectos, así como a los principios y normas morales que caracterizan la cultura venezolana.

Venezuela como estado seglar no está obligada a regirse por la Biblia, la Palabra de Dios, ya que Jehová no es el Dios de Venezuela, lo es de muchos venezolanos, no de la Nación. Pero si está obligada a ceñirse a la Constitución y a las Leyes.

Otro aspecto en el que resalta la falta de conocimiento, es en el verdadero origen de la crisis venezolana. La misma tiene sus raíces en que se está imponiendo un modelo económico y político fracasado en toda Nación donde quiso imponerse,  además teñido de prácticas paganas, ocultistas; como lo es el Socialismo del Siglo XXI, impulsado por la Revolución Bolivariana. Pero sobre esto se guarda silencio. Pocas personas han alertado sobre este particular a la población.

En el ámbito espiritual, igualmente se nota un impresionante desconocimiento de las demandas divinas, entre quienes profesan el cristianismo como religión, o como devoción. Se ha reiterado en anteriores escritos, es una inconsistencia lógica, y bíblica que un cristiano adopte la filosofía del Socialismo del Siglo XXI como estilo de vida.

Esta inconsistencia es debido a una doble falta de conocimiento. Por una parte la mayoría de la población desconoce la esencia de los principios que sustentan el Socialismo del Siglo XXI, y se es displicente respecto a las prácticas ocultistas, de religiones paganas que promueven. El común cree que el desabastecimiento y la escasez e es producto de una supuesta guerra económica, y a la caída de los precios del petróleo; cuando en realidad es un esquema de control de la población a través de los productos de primera necesidad, y de los servicios públicos.

Como también hay un desconocimiento generalizado a lo que establece la Palabra de Dios para quienes dicen profesar el cristianismo. Por ello se afirma que la crisis venezolana es peor que la de Israel en sus peores épocas. ¿Por qué? Porque en sus peores crisis Israel tuvo profetas que hablaron en nombre de Dios, alertando a la población sobre su errada conducta, los males porvenir, y llamaron al arrepentimiento. Quienes se acogieron a las demandas divinas escaparon de las consecuencias, al contrario de quienes persistieron en su ignorancia.

Hoy falta la voz del profeta en Venezuela, uno que desenmascare las pretensiones del personaje que tras bastidores dirige la escena, Satanás y sus huestes de maldad; que denuncie el pecado, y advierta las consecuencias de la ignorancia a la Palabra de Dios; que haga un llamado al arrepentimiento a quienes profesan la fe de Cristo.

Hace falta en Venezuela que se lea detenidamente 2 Crónicas 7:13-14, y que cada Cristiano ponga en práctica las palabras de ese imponente texto, una por una. Que no lo pronuncie más, sino proceda de una vez como allí se le pide:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones…

Fuente.

  • Conceptos y datos: Wikipedia,
  • Biblia: RVR60, tomada de biblegateway.com
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.