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CAUSA DE LA CRISIS NACIONAL: VIOLAR EL PACTO DE LOS ANTEPASADOS

El libro de Malaquías fue escrito para un pueblo en crisis, desanimado, cansado de sus líderes; frustrado porque no ve salida inminente a los problemas que vive. Pero aquella crisis que vive la nación no es a consecuencia del asedio de Naciones enemigas, desastres naturales, o falta de recursos internos para subsistir.

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Ruinas antiguas en Jerusalén

El profeta, denominado por Dios “Mi Mensajero”, que así significa el nombre Malaquías, transmite al pueblo las palabras de Jehová con el objeto de esclarecer las causas de aquella difícil situación que viven, y llamar al cambio para que también la situación cambie. Tal y como expresa Romanos 12:2:

Cambia tu manera de pensar y cambiara tu manera de vivir. DHH.

 El mensajero Divino inicia su tarea profética con una “carga”, reproches contra los sacerdotes por la forma liviana, irresponsable e indigna como ejercen sus tareas, dejando al pueblo sin una referencia moral, legal y espiritual. Con graves consecuencias para la Nación de Israel, que se evidencia en la situación de crisis que soportan.

Entre los reproches contra los sacerdotes “cargados” de dolor y desencanto, así como de enojo, he aquí uno:

Habéis además dicho ¡Oh, qué fastidio es esto! y me despreciáis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestra mano? dice Jehová. 1:13.

Culminado los reproches y advertencias contra los sacerdotes, ahora la carga se orienta hacia el pueblo, en la que se reprocha una conducta recurrente en el pueblo de Dios: la violación del pacto ancestral referido al matrimonio.

Otro motivo de la crisis de la Nación.

Recordemos que el momento histórico cuando Malaquías ejerce su ministerio es el período denominado postexilico. Los Persas han derrotado a Babilonia, Daniel 5:30, y Ciro decreta que los cautivos retornen a su territorio en Judá, Esdras 1:1-4.

Israel regresa a su territorio, entonces comienza el proceso de restaurar el templo, a Jerusalén, el muro que la rodea, renovar el culto a Jehová, y  sus propias vidas.

A journalist looks over newly excavated fortifications outside the Old City walls in Jerusalem on Monday.

Excavación en ruinas de Jerusalén que datan del tiempo del rey Salomón.

Aquella gigantesca tarea se inicia con gran fervor, más las dificultades, los desafíos propios de los trabajos, los enemigos vecinos generan desaliento y frustración; el pueblo comienza a perder su devoción a Jehová y al culto debido a su nombre.

Esta realidad la describen Esdras y Nehemías, en sus libros, tanto como los profetas posteriores al exilio, Hageo, Zacarías; y Malaquías, libro que estudiamos, llamados profetas de la reconstrucción.

Diagnóstico de País, 2:10.

El reproche contra Judá comienza con una evaluación de la realidad actual, que se obtiene con preguntas.

En Malaquías observamos que Dios utiliza el recurso de preguntas para inducir en los oyentes el mensaje que quiere transmitir. Las preguntas son estrategias en el proceso de aprendizaje.

La ventaja de las preguntas es que el receptor necesita construir una respuesta, para lo cual utiliza sus recursos intelectuales, razonamiento lógico, tanto como sus conocimientos previos. De esta forma se refuerzan los conocimientos anteriores, y se propicia nuevos aprendizajes.

Estas son las preguntas:

10 ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres?

Tres preguntas. Las dos primeras son cerradas, a las que se responde con un “si”, o un “no”, no existe otra alternativa; pero esta vez el “no” está descartado, sabemos porque.

¿Por qué el no está descartado? Porque los israelitas conocen muy bien lo establecido en la Escritura al respecto, ellos maneja y memorizan las instrucciones Divinas, tal y como se manda en Deuteronomio 6:6-9:

6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

 El “no sé”, o “no comprendo” también se descartan por razones evidentes.

Ambas preguntas inducen lo que los israelitas saben, reconocen, de lo cual están orgullosos: Jehová, el Dios Todopoderoso es su Padre. Jehová el Dios de los ejércitos es su creador. Por lo tanto la respuesta es un rotundo “sí”, de ese modo reconocen y reafirman que todos son hermanos, y están bajo el Señorío Divino.

Estas dos preguntas y sus respuestas preparan la mente para la interrogación final, que es abierta y por lo tanto requiere una respuesta elaborada, meditada, producto de análisis previo.

El “porque, pues” establece el argumento sobre el que se ha de estructurar la respuesta. Es como decir: Si ustedes son hermanos, porque me tienen a mí como Padre; y si todos están bajo mi autoridad, porque soy su creador, entonces pues ¿Por qué…?

¿Por qué el comportamiento desleal entre ustedes?

¿Por qué profanan el pacto de los antepasados?

La mente procesa las pregunta, interpreta su significado, y luego emite la respuesta que es inducida por la interrogante.

En Malaquías Dios utiliza el recurso de expresiones fuertes para impactar a los receptores del mensaje. En 1:2, se usa la expresión “aborrecer”, referida a Esaú, más tarde  en 1:14 “maldice” a quienes le engañan. En ambos textos se hizo una interpretación de tales palabras para evitar errores. Ahora en este texto utiliza la palabra “profanar”.

¿Qué significa profanar? Tratar sin el debido respeto una cosa que se considera sagrada o digna de ser respetada. Definición de la RAE.

Entonces quiere decir que el “pacto de los antepasados” es sagrado, no es cualquier acuerdo entre personas. Es algo “pactado” ante Dios, por instrucciones suyas, de ahí lo sagrado.

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El pacto de los antepasados se refiere al acuerdo entre un hombre y una mujer que deciden unirse en matrimonio, y la violación del mismo es asunto que se detalla en los textos siguientes, que se estudiarán posteriormente.

Observa que el diagnóstico lo establece el pueblo, Dios lo induce con las preguntas.

Medita. ¿Es Dios nuestro Padre? ¿Es Dios nuestro Señor? Entonces ¿Por qué…? Agrega lo que tu mente sugiere respecto de tu relación con el prójimo y con tu pareja.

En siguiente escrito abordaremos lo relacionado con el pacto de matrimonio y la violación del mismo.

Vamos a tratar: ¿Qué es el matrimonio? ¿Cuáles son los problemas alrededor de esta relación? Entre otros: Matrimonios mixtos, el concubinato, el divorcio, el adulterio, el abandono de la pareja. Todo bajo un perspectiva bíblica.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de http://www.biblegateway.org

Definiciones: Diccionario de la RAE

Imágenes: Google

Ofrendas Dignas, Basado en el libro de Malaquías

 

DECLARACIÓN DE LA BIBLIA PARA VENEZUELA FRENTE A LAS ELECCIONES DEL 2015

Desde hace mucho tiempo el Pueblo de Dios está clamando por Venezuela; dentro y fuera del País, se elevan plegarias rogando al Todo Poderoso que intervenga ante la crisis Nacional que vivimos. Lo sabemos por las publicaciones en los distintos medios de comunicación e información, redes sociales, los sitios de las distintas Iglesias y Organizaciones Cristianas; y el testimonio sobre cadenas de oración, vigilias, entre otros.

Afiches de organizaciónes cristianas invitando a orar por Venezuela.

Y tal vez algunos de quienes leen estas líneas, hoy, al despuntar el alba, seguramente oraron por Venezuela. ¿Cuál ha sido la respuesta? No me atrevo a pronunciarme si Dios ha respondido las plegarias. Cada quien dará testimonio al respecto.

Sin embargo, la Biblia, la Palabra de Dios, nos ofrece una respuesta anticipada, que a continuación describo. Dios siempre responde al clamor de su pueblo, previo el cumplimiento los siguientes parámetros indicados en la Biblia:

Primero: Que el Pueblo de Dios este unido, y de acuerdo en la plegaria que eleva al Padre Celestial, Mateo 18:18-20; 2 Crónicas 7:14:

Mateo 18:18-20:

18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. 19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

2 Crónicas 7:14:

14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Segundo: Orar, conforme a la voluntad de Dios, 1 Juan 5:14-15:

14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Tercero, Actuar, la fe se perfecciona en las obras, Santiago 2:14, 20-22:

14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?… 20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

Respecto del primer parámetro, un pueblo unido clamando, no hay mucho que explicar. Es evidente la necesidad de estar unidos, como Pueblo de Dios, para acordar una plegaria común, en un solo sentido. Resulta ilógico que el pueblo de Dios esté dividido al clamar, que un grupo de venezolanos eleve plegarias para un cambio de quienes están en funciones de Gobierno; y otro, pida que éste sea fortalecido; adoptando posiciones radicales, controversiales y sectarias.

Ambos grupos deben reconocer la necesidad de un cambio de actitud, pedirse perdón mutuamente, reconciliarse, asumir el mandato de Jesucristo de amarse como Él nos mandó a amarnos; y acordar un clamor común ante Dios para que se manifieste como Él solo sabe hacer, conforme a su voluntad, y a los intereses Nacionales.

El dsafío de Cristo a los Cristianos VenezolanosNuevo Mandamiento, Juan 13:34:

34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Dios escucha el clamor de su pueblo.

Así ocurrió en Egipto, cuando Dios oyó el clamor de su pueblo, y usando a Moisés, les liberó de la esclavitud, Éxodo 3:9-10; tanto como uso a Ciro, rey de Persia, para repatriar a los israelitas cautivos por Babilonia, 2 Crónicas 36:22-23.

Éxodo 3:9-10:

El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

2 Crónicas 36:22-23:

22 Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo: 23 Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba.

Necesitamos reconocer que Dios tiene el control, y sabe lo que le conviene a Venezuela.

He reiterado, en oportunidades anteriores, que la oración “no” debe ser que Dios “tumbe” el Gobierno Bolivariano; y coloque en su lugar a los dirigentes de la Mesa de la Unidad. O, que se fortalezca la Revolución Bolivariana, derrotando a los opositores de la misma.

La oración agradable a Dios, es que El proceda según su voluntad, manifestando la determinación de aceptar esa voluntad Suprema incondicionalmente; acudiendo ante El, conforme establece Jesucristo en Mateo 5:23-24.

23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

A este respecto es conveniente destacar la necesidad de propiciar una Reconciliación Nacional, que comience dentro del mismo Pueblo de Dios, y se extienda a toda la Nación. Es un imperativo lograr un País unido, reconciliado, en comunión; en el que quienes estén en funciones de gobierno, y la oposición, no sean enemigo, ni pretendan el exterminio del otro. Un país civilizado, en el que Gobierno y Oposición se sienten a planificar su Reconstrucción, y trabajar juntos en ello. Porque todos somos venezolanos, herederos de los ideales de Bolívar.

Conviene recordar el valor del respeto a quienes no profesen nuestros ideales; así como el valor de la condición humana debe prevalecer. Igualmente activar los procedimientos establecidos en la resolución pacífica de conflictos, y que desde la perspectiva de Jesús, se describe en Mateo 18:15-17.

En segundo lugar, hay que clamar según la voluntad de Dios, y luego aceptarla. Convencidos de que Él se deleita en misericordia, Miqueas 7:18. Es necesario reconocer que Dios está en control. Nada de lo que ocurre en Venezuela transcurre por determinación humana, o maligna. Ningún poder humano, o potestad espiritual va a sesgar la determinación de Dios.

Ocurre que a veces, El permite determinadas circunstancias para alertar, corregir, y hasta para castigar a su Pueblo. En la Biblia abundan ejemplos sobre este particular. Babilonia, por ejemplo, tomó a Jerusalén, destruyó el Templo, y llevó cautivo a gran parte del pueblo, porque Dios lo permitió, con propósitos bien definidos. Leer Daniel 1:1-2, y el capítulo 21 del libro de Jeremías, en cual se afirma que no es de Nabucodonosor la victoria, sino que es Dios mismo quien pelea contra Israel, por su desobediencia.

Daniel 1:1-2:

En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.

Dios es un fiel protector de su Pueblo, más cuanto éste tercamente le desobedece, Dios es un adversario inclemente.

Cuando Pilato interrogaba a Jesús, en un momento dado, Jesús determinó no responder más; por lo que Pilato le increpó: “¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltare? Jesús, en control de la situación, respondió: “ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba…” Juan 19:10-11.

Y esto sigue siendo así, ningún poder puede actuar sobre cualquier parte del Mundo, por su determinación, dominio, o autoridad propia. Para que ello ocurra, se necesita que Dios lo permita. En el Padre Nuestro oramos: “Hágase tu voluntad…” Consecuente con ello, oremos conforme a la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta, Roamos 12:2.

Por otra parte, es cierto que en la Biblia se declara que Dios revela sus propósitos.

Es la realidad planteada por Jeremías, en su famoso y siempre repetido 33:3: “Clama a mí, y yo te responderé, y te mostraré cosas grandes y ocultas que tu no conoces”.

Y la declaración formulada al profeta Amós en 3:7: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”.

Así pues, Dios está revelando lo que quiere y puede hacer por Venezuela, si su Pueblo actúa conforme a su Palabra.

En tercer lugar, se requiere actuar. Este aspecto es más complejo. No es fácil definir cómo actuar ante situaciones tan complicadas como las que vive Venezuela. Sin embargo hay algunos indicios en la Biblia.

Cuando Moisés a la salida de Egipto, iba delante del pueblo, se topó con el Mar Rojo; ante tal obstáculo, el pueblo reclamó a Moisés por llevarles a aquella encerrona; ante lo cual el Caudillo clamó a Dios, quien le respondió: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.”, seguidamente le instruyó: “extiende tu vara sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos del Israel por en medio del mar, en seco.” Lo demás es historia conocida.

En la época de los Jueces de Israel, los Madianitas perturbaban al Pueblo de Dios, y continuamente lo saqueaban, “…de modo que empobrecía a Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová.” Jueces 6:6. En respuesta al clamor, Dios levantó un libertador, Gedeón. Éste Caudillo, con 300 hombres, utilizando una estrategia completamente ajena a la práctica militar, con astucia y fe, derrotó al ejército enemigo, que era “como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar”, Jueces 7:12.

El ejército de Gedeón, en franca minoría, apenas 300 combatientes, utilizando como arma de combate, una antorcha, una trompeta, y un grito de guerra: “Por la espada de Jehová y de Gedeón”, liberaron a Israel; el resto es conocido. La historia completa se puede leer en Jueces 6:1-8:35.

Muchos años después, cuando el poderoso e innumerable ejército Asirio tomó a Samaria, seguidamente fue contra Judá, se plantó en las inmediaciones de Jerusalén, y el General del ejército enemigo a grandes voces retó al Rey de Israel, y a Jehová de los Ejércitos. Ante tal peligro, el rey Ezequías consciente de su situación, se fue al Templo y clamó a Dios. La respuesta no se hizo esperar, Dios, por intermedio del profeta Isaías, le envió este mensaje: “Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.” 2 Reyes 19:6. Lo que sigue narra la liberación de Jerusalén, por el poder de Dios, activado gracias al clamor de un pueblo, y de un hombre temeroso de Dios, el rey Ezequías.

Reconocemos que Venezuela, no es Israel, más Jehová de los Ejércitos si es el mismo ayer, hoy y siempre, de modo que podemos afirmar y confiar, que Dios va a intervenir en Venezuela, según sus Planes, Propósitos, Voluntad, y Estrategia, considerando el clamor, y las actitudes del pueblo venezolano.

Reitero esto, Dios va a levantar a una persona, o grupo de personas para conducir el País, conforme a su voluntad, y al clamor de un pueblo unido, ferviente, temeroso, y obediente.

Tal como se constata en la Sagrada Escritura, Dios siempre utiliza el elemento humano para cumplir su voluntad; y ese elemento humano está entre nosotros, me refiero a que está en Venezuela, sin descartar a ninguna persona, puesto que Dios conoce los corazones, y sabe a quién elegir. Así ocurrió con la elección de David, para ser rey de Israel. Jehová comunicó al profeta Samuel su determinación, para transmitírsela a Saul: 14 Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Utilizó a Nabucodonosor, y a Ciro, quienes no eran parte de su Pueblo para cumplir su Soberana Voluntad; lo puede hacer en Venezuela, sin dudas.

Por lo tanto, necesitamos seguir clamando, y consecuente con ese clamor, actuar siguiendo la pauta marcada en la Palabra.

Como explica Santiago en su carta, se puede orar con fe, y actuar, accionar, consecuentes con la súplica. Abraham desarrolló una gran fe en Jehová, y se movilizó conforme a esa fe que profesaba.

Como Actuar:

  1. Clamar a Dios, como Pueblo Unido; Propiciar la Reconciliación del Pueblo Cristiano en Venezuela, derribando barreras políticas, sociales, denominacionales; y propiciar igualmente la Reconciliación y Reconstrucción Nacional.
  2. Orar según la voluntad de Dios, acogerse a la Constitución y a las Leyes Venezolanas.
  3. Actuar. En las elecciones, votar por candidatos que tengan un mínimo de compromiso con los principios bíblicos, y se responsabilicen en respetar fielmente la Constitución y las Leyes; o promover candidatos cristianos a la Asamblea Nacional. Todo enmarcado en la dirección de Dios.

Este 2015, es un año electoral, quiere decir que vamos a ser llamados a votar por personas que nos representen en la Asamblea Nacional. Ante este escenario, el pueblo Venezolano, consecuente con su clamor a Dios, no puede, ni debe votar por candidatos que representes intereses ajenos a los valores establecidos en la Palabra de Dios.

Respetamos el derecho de toda persona para profesar su fe religiosa como la conciba, y adoptar la filosofía de su preferencia; ese es un derecho humano, y Bíblico, pues Dios nos creó con libre albedrío. Ahora el hecho de que respetemos su libre albedrío, no significa que debamos por ello apoyarle, si somos conscientes de que representa una ideología contraria a nuestra fe.

A ese respecto, necesitamos adoptar un criterio bien definido. Hasta ahora, los cristianos venezolanos han sufragado, considerando sus preferencias político-partidistas; ya es tiempo del voto consciente. Del voto consecuente con nuestros principios.

Esto representa un desafío, en primer lugar porque los posibles candidatos de los distintos sectores políticos, en su mayoría responden a su cosmovisión personal, a los grupos que les postulan, y a su propia conciencia. Pocos tienen la convicción de que pueden ser instrumentos de Dios en el ejercicio de sus funciones, lo cual se explica porque el pueblo cristiano poco ministra sobre ellos.

En segundo lugar, porque el Pueblo de Dios, se ha mantenido prudentemente ajeno al acontecer político, evadiendo ejercen funciones en los distintos Órganos del Poder Público de Estado, por razones suficientemente discutidas y aceptadas.

La separación de la Iglesia y el Estado, es un gran acierto. La Iglesia no debe tener injerencia, ni compromiso con el Gobierno. Pero está en la obligación, la Iglesia, de interceder para que quienes lo ejerzan lo hagan según los principios establecidos en la Constitución, “para que vivamos quieta y reposadamente”, como expresa 2 Timoteo 2:2.

Sin embargo, es recomendable explorar la posibilidad de conversar con los potenciales candidatos, a la Asamblea Nacional, orar por ellos, explicarles que pueden ser instrumentos de Dios en el ejercicio de sus funciones, y orientarles sobre las demandas de la Palabra de Dios respecto de sus responsabilidades. Ese es un imperativo Bíblico, porque como toda persona, necesitan escuchar lo que Dios puedo hacer por su intermedio. Y fundamentalmente, que conozcan a Jesucristo, porque ellos están incluidos en Mateo 28:19-20.

Otra opción es motivar a cristianos de reconocida trayectoria pública; o cristianos con inclinaciones políticas, para que asuman el desafío de proponer sus nombres, como candidatos a la Asamblea Nacional  por Iniciativa Propia, con el apoyo de la Sociedad Civil, y del Pueblo de Dios, en sus circunscripciones electorales.

Dios tiene caminos inescrutables para hacer su voluntad, y cumplir sus propósitos; quien sabe si algunos de quienes leen estas líneas, están en el Plan de Dios para la Reconciliación, y la Reconstrucción Nacional. Estamos orando por ello.

En Conclusión: Vamos a seguir clamando, y comencemos a actuar.

Recuerda, si apoyas a personas que tengan temor de Dios, ya sabes cuál es el futuro de la Nación; caso contrario, también lo conoces, Dios en su Palabra te lo ha revelado.

Venezuela espera por la acción asertiva del Pueblo de Dios.

Fuente: