EL DIVORCIO DESDE OTRA PERSPECTIVA

Avanzando en el análisis de las causas de la crisis en una nación desde la perspectiva de Malaquías, ahora se enfoca otra realidad que abona el lamentable estado del pueblo, el divorcio.

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En textos previos al que analizamos en este escrito, Malaquías determina que el estado de caos en la Nación es resultante de un sacerdocio ineficiente que desatiende su sagrada misión y deja al pueblo sin dirección espiritual; también destaca que otro factor de la crisis es el deterioro del matrimonio que afecta directamente a la familia, institución básica para el desarrollo integral del hombre. El hogar es la primera escuela donde se enseña valores, normas, en la que se transmite la cultura, las costumbres, los valores espirituales.

La crisis de la pareja afecta el normal desarrollo social.

Imagina una familia hebrea. En el Pentateuco se establece que aquella familia es responsable de transmitir generación tras generación el Pacto con Abraham, así como los valores y tradición que giran alrededor de aquel Pacto.

  • Anualmente debían celebrar la Pascua y en aquella celebración recordar que fueron esclavos y que Jehová les liberó de aquel yugo, Éxodo 12:24-28.
  • Consagrar al primogénito, Éxodo 13:1-2.
  • Cumplir los Diez Mandamientos, Éxodo 20:1-17.
  • En general cumplir los decretos y mandamientos Divinos, Deuteronomio 6:1-8.
  • Amar a Jehová de todo corazón, con el alma y con todas las fuerzas, Deuteronomio 6:5.

El deterioro de la familia, propiciado por la crisis de la pareja, impedía el cumplimiento de aquella tradición. Más aún si uno de los cónyuges practica devociones ajenas al Pacto, e introduce en la familia creencias repudiables como la idolatría, y la prostitución con fines religiosos.

Todo esto genera otra “carga” contra Israel, se analiza el problema del divorcio como una deslealtad al pacto.

13 Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. 14 Más diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. 15 ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Malaquías 2:13-15.

Resalta en este reproche el que se inunde con lágrimas el altar, lloran y se lamentan porque Dios no recibe sus ofrendas, y luego preguntan el por qué. Más ellos saben el motivo.

¿Cuál es el motivo?

Pues porque el Señor es testigo de que tú has faltado a la promesa que le hiciste a la mujer con quien te casaste cuando eras joven. ¡Era tu compañera, y tú le prometiste fidelidad! DHH.

Faltar a la promesa conyugal, el divorcio.

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Con este reclamo al pueblo por la deslealtad con la “mujer de tu juventud”, “tu compañera, y la mujer de tu pacto.”, también alude a la infidelidad de Israel al romper el Pacto con Dios en Sinaí para unirse a otros dioses a quienes idolatran.

Ahora bien, el problema no era que el hombre después de muchos años de matrimonio decidiera separarse de su mujer y buscar otra; lo repudiable es que se buscaba una mujer ajena al pueblo de Dios, persona que seguramente rendía culto a dioses paganos. Esa realidad la describen Esdras y Nehemías en sus libros. Recordemos que Malaquías profetiza durante el período en que actuaron aquellos dos grandes hombres de Dios.

Pues bien, el acto de romper el pacto es grave. ¿Qué hubiese ocurrido si Dios acepta la ruptura del Pacto? Hipotéticamente no se hubiese cumplido, a través de Israel, la promesa de un Mesías Salvador. Motivo por el cual Dios ha sido tan paciente con Israel, para cumplir su Plan de restaurar al hombre y a la totalidad de la creación, que se condensa en Juan 3:16. Con lo cual se cumple Génesis 22:18.

Seguidamente se exalta el valor del matrimonio, y la naturaleza del mismo. Nuevamente se usa el recurso de preguntas:

¿Acaso no es un mismo Dios el que ha hecho el cuerpo y el espíritu? ¿Y qué requiere ese Dios sino descendientes que le sean consagrados? 2:15. DHH.

La respuesta a esta interrogante es un “si”, pero la mente que tan fluida lleva pensar en la unión de la primera pareja, y se remonta hasta el libro del Génesis que relata su origen y explica su naturaleza. Génesis 1:26-27 afirma:

27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Dios crea al hombre a su imagen, con sexo diferenciado, y les une a fin de reproducirse, poblar el planeta, y ejercer dominio sobre la creación.

De este texto deriva la afirmación “Por tanto, lo que Dios juntó,  no lo separe el hombre.”, Marcos 10:9.

Este texto de génesis echa a tierra los argumentos para validar los matrimonios entre homosexuales. La reproducción de la especie es objetivo primordial de la relación de pareja, expresado en “llenad la tierra”, al mismo nivel de “señorear” al resto de la creación.

Un país poblado solamente por hombres homosexuales unidos en parejas, la reproducción de la especie es “cero”, tal imaginario país existiría hasta que perviva el último habitante. No se está menospreciando, rechazando, cuestionando, ni abominando la homosexualidad, que es otro tema. Estamos simplemente mencionando una realidad alrededor del matrimonio entre homosexuales, sin emitir juicios de valor.

De este texto inferimos que el hombre posee doble naturaleza, una física, y otra no física; la no física son el espíritu y las facultades intelectuales.

La unión física de la pareja permite la reproducción de la especie humana; y la no física determina la estabilidad y permanencia de la pareja, es el nexo que les mantiene unidos.

Medita. ¿Qué factores permiten la estabilidad de la pareja? El amor, la voluntad, el respeto, la sabiduría, poner en práctica las enseñanzas de la Palabra de Dios.

¿Qué enseña la Biblia sobre la relación de pareja? Lee Efesios 5:21-33, 1 Corintios 13, Mateo 22:37-40.

En Malaquías Dios repudia el divorcio.

16 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales. 2:16

Algo muy claro en la Biblia es que Dios exalta el valor del matrimonio. Se dedica un libro completo a destacar la delicia del amor de la pareja, el Cantar de los Cantares.

La relación de Jehová con la Nación de Israel se compara a un matrimonio. Dicha relación se inicia con el Pacto en Sinaí. El esquema de un contrato de matrimonio se lee en Deuteronomio 5:1-3, donde se declara que Dios entra en alianza con su pueblo en el monte Sinaí.

Los profetas de Israel vieron esta relación como un contrato de matrimonio Isaías 54:5; Ezequiel 18:8. En Deuteronomio 6:10-15, Dios anuncia sus celos en su esposa, la Nación de Israel:

Para Dios el matrimonio es estable, consistente y duradero. Sin embargo en la Sagrada escritura se concede cierta flexibilidad a este concepto, y se permite la ruptura del vínculo en casos muy concretos.

Veamos la perspectiva de Jesucristo descrita en Marcos 10:1-10:

1 Levantándose de allí, vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y volvió el pueblo a juntarse a él, y de nuevo les enseñaba como solía. 2 Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer. 3 El, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? 4 Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. 5 Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; 6 pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. 7 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, 8 y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. 9 Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. 10 En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo, 11 y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; 12 y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.

Como puedes observar Jesús al responder sobre la problemática del divorcio, enfatiza el valor del matrimonio, destaca el factor que determina la persistencia del vínculo conyugal, y previene la separación.

¿Es permitido el divorcio? Esta es una pregunta cerrada que acepta una de dos alternativas, y no permite explicaciones adicionales. Entonces no es una pregunta asertiva para comprender o aprender. Observa que Jesús evita afirmar o negar, en lugar de ello les remite a lo que dice la ley, que bien conocen ellos: Deuteronomio 24:1-4

En el texto Moisés concede a los hombres emitir una carta de divorcio si encontraban algo indecente en sus esposas. No se especifica lo que era indecente, podían ser faltas graves, y hasta asuntos superfluos como que la esposa quemara la comida. No era por causa de adulterio, ya que en el Pentateuco el adulterio no era causal de divorcio, sino de muerte, los adúlteros eran  apedreados hasta la muerte, Levíticos 20:10.

Así que lo indecente eran otros tipos de faltas que no incluían el adulterio.

¿Cuáles son las causas que permiten el divorcio?

Los estudiosos de la Biblia han encontrado diversas causas por las que se permite el divorcio, destacando el adulterio como una de las principales, sin embargo un minucioso estudio del Sagrado Libro permite determinar que la única causa para separarse de la pareja es la pérdida del amor; porque el amor es el vínculo que mantiene estable las relaciones, lee Mateo 22:34-40, y 1 Corintios 13.

La Biblia, tanto como la vida práctica así lo confirman. Cuando se ama se respeta, tolera, acepta, quiere, perdona incondicional y constantemente.

El amor:

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo  espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…. 1 Corintios 13:7-8.

Cuando se ama de veras se perdona hasta la falta más grave, dolorosa, y cruel como lo es el adulterio. En el libro de Oseas se revela esta verdad, experimentada por el profeta, quien de ese modo ejemplifica el amor de Dios por un pueblo infiel, adultero, como Israel.

Pero recuerda que en la Biblia se mencionan dos tipos de amor.

Uno es el amor, emoción, del cual hemos sido dotados para facilitar las relaciones interpersonales. En el Nuevo Testamento se describe con palabras griegas como fileo, amor filial, entre amigos, entre padres e hijos; también la expresión ágape, amor incondicional, sacrificial, el de la madre por su hijo, el de los héroes libertadores por su patria.

Para comprender esta verdad veamos una escena familiar, descrita por Juan: Es cuando Jesús conversa con pedro y le pregunta si le ama, en Juan 21:15-19, la conversación fluye así:

Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo.

En griego, Jesús pregunta a pedro: ἀγαπᾷς με, agapas me: ¿Me amas?

Pedro responde: οἶδας ὅτι φιλῶ σε, oídas hoti philo se. Sabes que te quiero.

Dos veces más Jesús repite la pregunta, y Pedro responde con las mismas palabras.

Pedro no dijo “te amo” usando agape, sino “te quiero”, usando philo. Esta vez Pedro no actuó con la vehemencia de años anteriores, más bien humildemente reconoce que no puede equiparar su amor con el de su maestro, mostrado en la cruz, por lo que mirando a los ojos de su Señor, declara: tú lo sabes, tú sabes que te amo pero no me atrevo a equipararme contigo.

Jesús mira a Pedro, proyecta su mirada hacia el futuro y visualiza  que este hombre parado ante sí, un día demostraría aquella clase amor, muriendo en forma más cruel que la suya. Dice la tradición que Pedro pidió ser sacrificado en forma invertida, con los pies hacia el cielo, puesto que no era digno de morir como su Señor.

Esta es la clase de amor que une a las parejas. No es amor “emoción”, sino amor “virtud”. Amor como un atributo de Dios, 1 Juan 4:8, el cual es transferido al hombre como una virtud, fruto del Espíritu Santo, Gálatas 5:22-23.

La clave de la pervivencia de la pareja es propiciar el desarrollo del amor, convertir la emoción en una virtud, producto del desarrollo espiritual.

Veámoslo así:

La pareja se inicia bajo el influjo de fileo, como admiración que conduce a la amistad, y a la atracción que ejerce el sexo opuesto, seguidamente avanzan hacia el agape, mediante el cual se renuncia a las tendencias egocéntricas, concentrando la relación en aquella persona elegida, aceptándole incondicionalmente; luego se transforma aquel amor emoción en amor virtud fruto del Espíritu, como describe Gálatas 5:22-23.

En todo este proceso que tarda años en consolidarse, fileo y agape, le dan calidez, encanto, ternura, inspiración a la pareja, para el disfrute pleno el uno del otro en todos los aspectos de la naturaleza humana.

El nexo que impide la disolución de la pareja es el amor, es lo que enseña la Palabra a su pueblo.

¿Se comete pecado al divorciarse? Recuerdas las preguntas a este respecto, cuando hablamos del matrimonio mixto.

La expresión correcta para referirse a esta realidad es “desobediencia”, se desobedece al divorciarse; como cualquier otro acto de desobediencia humana, como dividir a una Iglesia, el cuerpo de Cristo, por ejemplo; no se execra al pastor que lo ha hecho, se perdona y restaura, lo aconsejable no es enjuiciar, castigar, execrar; lo que hay que hacer es dar el tratamiento usual en la Biblia:

Ni yo te condeno; vete, y no lo hagas más. Juan 8:11.

Medita. ¿Por qué Dios repudia el divorcio? Porque Dios quiere preservar la institución del matrimonio, como una forma de fortalecer a la familia, la unión estable de la pareja que es su núcleo.

De igual modo evitar que se devalúe, se pervierta.

¿Cómo se pervierte y devalúa el matrimonio? A través de las uniones entre parejas del mismo sexo, que contraviene la natural forma de reproducir la especie humana.

Por lo tanto se demanda propiciar el crecimiento y desarrollo espiritual cómo método para prevenir el divorcio, y preservar la naturaleza de la unión.

Para meditar:

¿Cómo influye en la pareja el desarrollo y fortalecimiento espiritual para prevenir el divorcio? ¿Cómo influye el desarrollo intelectual y el emocional en el fortalecimiento de la unión conyugal? ¿En qué medida los valores morales permiten mantener la relación de pareja? ¿Cómo prevenir el divorcio?

En próximo escrito abordaremos el problema del adulterio. Te animo a revisar tus conceptos sobre el mismo.

Fuente:

Biblia, Versión RVR60: tomada de www.biblegateway.org

Biblia, Versión interlineal: http://bibliaparalela.com/interlinear/john/21-15.htm

Imágenes: Google

Ofrendas Dignas: Estudio sobre Malaquías

 

 

 

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