CRISIS VENEZOLANA, OTRA PERSPECTIVA, ¿ALTERNATIVA DE SOLUCIÓN?

Persiste la crisis venezolana sin que se aprecie una solución a corto plazo, se ha intentado distintas alternativas, las que han sido infructuosas; tal vez porque no se ha enfocado acertadamente su origen, evolución, y el cambio requerido para lograrlo.

Para desarrollar nuestro argumento, analicemos el siguiente gráfico:

Observa que en la base de la pirámide se representa al sistema de creencias, el cual determina la estructura total de la personalidad de un individuo, y la suma de ellos, de una sociedad. Aquí está la verdadera causa de la crisis venezolana.

El pueblo venezolano, desde la época del descubrimiento y sucesivas etapas históricas, ha cultivado un sistema de creencias enraizado en la cultura occidental, cuyo fundamento es el cristianismo.

Es decir el sistema de creencias del venezolano está impregnado de la doctrina cristiana, matizado de la ideología cultivada en occidente como es el capitalismo, la república democrática, la libertad de pensamiento, entre otras.

Ahora bien, desde hace aproximadamente un cuarto de siglo por motivos conocidos y ampliamente debatidos, se ha venido imponiendo una ideología en la que se fundamente un sistema opuesto al desarrollado en Venezuela a lo largo de su historia; nos referimos a la Revolución Bolivariana, que se fundamenta en el Socialismo del Siglo Veintiuno, cuyo fundamento es el marxismo, como teoría económica, y como ideología.

Entonces tenemos en la escena venezolana interactuando dos sistemas de creencias totalmente opuestos, e imposible de armonizar. El marxismo es un humanismo materialista, ateo, y propulsor del evolucionismo darwinista. Es un capitalismo de estado, en el que los medios de producción, y los aparatos ideológicos son manejados por el estado.

El cristianismo, como sabemos, está basado en la convicción de un Dios Creador, quien se revela a través de la Biblia, la cual establece principios y valores distintivos a los que se opone la ideología marxista. Por lo tanto se propone cambiar una cultura, unos valores, unas creencias cultivadas durante más de 500 años de historia.

Hay que reconocer que la Revolución Bolivariana no se impuso a la fuerza, ni a través de engaños; los propulsores de ella han sido francos, transparentes en sus propósitos, y los han pregonado insistentemente por todos los medios a su alcance.

¿Cómo ha sido posible que una minoría profesante del marxismo, y del Socialismo del Siglo Veintiuno se haya impuesto en Venezuela?

Afirmamos que es una minoría, en razón de que los estudios demográficos en Venezuela dan fe de que la mayoría de la población venezolana, en un orden del ochenta por ciento es cristiana, desde la perspectiva católica, y de la evangélica, siendo la población católica mayoritaria. Así mismo el análisis estadístico de los resultados electorales, según el CNE, la izquierda venezolana profesante del marxismo nunca alcanzó un quince por ciento de la preferencia electoral< hasta que se hizo con el poder.

Creencias de los venezolanos.

¿Por qué un quince por ciento determina la vida del ochenta y cinco por ciento de una nación? Aquello no sería motivo de conflicto, a no ser que las creencias, los principios, y valores de ambos grupos estén en conflicto.

En este aspecto hay que reconocer que la dirigencia política venezolana, tanto como la espiritual, han obviado, desestimado este conflicto de intereses y se han enfocado en la solución política, electoral, en la conciliación.

Hay que hacer un responsable, serio, y en nuestro caso respetuoso, llamado a los guías espirituales a que asuman su responsabilidad en la solución de la crisis difundiendo los altos valores de la fe cristiana, de nuestros principios, y de las creencias que profesamos fundamentados en la Biblia, la Santa Palabra de Dios.

No se trata simplemente de proponer la evangelización tradicional, que parte de una realidad errada; la generalidad de cristianos evangélicos se plantean un pueblo, una sociedad de inconversos, lo cual no es del todo cierto; la mayoría son conversos, es decir creen en Jesucristo, aceptan la doctrina bíblica como norma de conducta; conocen el credo, han hecho catequesis. Aunque practican algunas tradiciones que se apartan de la verdad bíblica.

Entonces la cristiandad en Venezuela precisa un reforma profunda, una vuelta a la Biblia, tal como en los tiempos de Lutero.

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Muy acertadamente el apóstol Pablo escribe a los romanos, en el capítulo doce de su carta, verso dos, una sentencia determinante: “Cambia tu manera de pensar, y así cambiará tu modo de vivir.” DHH. Y eso es lo que ha venido ocurriendo en Venezuela, se pretende un cambio de creencias, que implica un cambio de modo de vida.

A este respecto, un gran profeta de Israel, en nombre de Jehová dijo:

         Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Oseas 4:6.

El profeta se refiere al conocimiento derivado de la Palabra de Dios, al conocimiento de Dios; esa carencia es devastadora, de consecuencias similares a la vivida en Venezuela.

El pueblo venezolano adolece dos carencias. La primera es el desconocimiento de la Palabra de Dios lo que lleva a no practicar sus principios, valores, doctrinas; y la segunda  es ignorar lo que es el Socialismo del Siglo Veintiuno, y su fundamento ideológico, el marxismo.

Y respecto de la ignorancia de lo que es el marxismo y lo que representa para un pueblo, lo afirmamos en sus dos significados: Ignorar, no conocer, no tener información sobre algo, como ignorar los principios de la mecánica cuántico, entre quienes no han estudiado física; y también ignorar en el sentido de conocer algo, pero hacer caso omiso, desatender, es el caso de ignorar el límite de velocidad impuesto en un trayecto de la carretera, aun conociendo las leyes de tránsito.

Y eso ha ocurrido en Venezuela entre los dirigentes políticos, y entre algunos líderes espirituales; y esa doble ignorancia no ha conducido a la grave crisis que soportamos.

Es incongruente, e incomprensible desde todo punto de vista que un líder cristiano, cuya fe se fundamenta en la Palabra de Dios, mezcle los principios bíblicos con la ideología marxista, que es opuesta por definición al cristianismo.

Aclaro que no estoy sugiriendo prejuicio alguno contra la filosofía marxista, y quienes la profesen, pues al estudiar sociología y filosofía se esclarece su fundamentación teórica y científica. Y ellos tienen el derecho humano fundamental de pensar con libre albedrío, y difundir sus creencias sin limitación alguna.

Nuestra reflexión se orienta hacia la necesidad del fortalecer la fe, los principios, los valores, de la Palabra de Dios, la difusión y práctica de los mismos entre el pueblo cristiano.

La Biblia tiene la respuesta a la crisis venezolana, establece las pautas de resolución, y contiene la estrategia para transformar el País. Pero requiere hombres y mujeres comprometidos con esos principios, y fundamentalmente con la práctica de ellos.

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Todo cristiano ha leído y recuerda nítidamente las siguientes instrucciones:

Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, Salmos 33:12

Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocada,, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:14.

Nunca se apartará este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas y guardes todo lo que en él está escrito; porque entonces  harás prosperar tu camino, y todo te sañdrá bien. Josué 1:8.

Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; más en la multitud de consejos hay seguridad.  Proverbios 11:14.

Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Génesis 12:2.

Es un hecho que tales textos tienen como destinatario al pueblo de Dios, Israel, sin embargo, los mismos tienen aplicación para toda persona, y pueblo que tenga a Jehová, el Dios de Israel, como su Dios.

Entonces falta mucho por hacer en Venezuela, se requiere un despertar espiritual, una renovación de la mente; una reforma profunda como la propiciada por Lutero en su momento.

Requerimos un hombre de Dios, llamado por Dios, empoderado por Dios para encender la chispa de ignición que produzca un gran avivamiento espiritual; “todo tiene su tiempo, y todo lo que se hace debajo del sol tiene su hora.

Mientras llegue ese esperado momento, ¿Por qué no te animas y procedes tal y como recomienda 2 Crónicas 7:14?

¿Y si tu estas entre los llamados a propiciar el despertar espiritual de Venezuela? José en Egipto, ni se imaginaba la magnitud de la misión encomendada por Dios, y cumplió su parte.

Tal vez para esta hora haz llegado donde estás.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

Biblia: RVR60, tomada de http://www.biblegateway.com

Notas Personales

Imágenes: Google

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