LA QUE DA A LUZ NO TIENE FUERZAS

La situación que se vive en Venezuela ha llegado a un punto que  tiene muchas similitudes con una circunstancia crítica por la que atravesó el pueblo de Israel.

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El ejército del poderoso imperio Asirio tenía situada a Jerusalén, había llegado victorioso luego de cautivara otros pueblos. El rey Ezequías al frente de su menguado ejército, responsable del bienestar de la ciudadanía recibe un emisario del feroz enemigo, quien le envía el siguiente mensaje:

18 Mirad que no os engañe Ezequías diciendo: Jehová nos librará. ¿Acaso libraron los dioses de las naciones cada uno su tierra de la mano del rey de Asiria? 19 ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria de mi mano? 20 ¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén? Isaías 36:18-20.

El atribulado rey, observa al poderoso ejército dispuesto al asalto, pasa revista al suyo, considera los recursos disponibles, recuerda a las naciones que cayeron bajo aquel Imperio, y entiende que las cosas no son muy alentadoras. Él sabe que es un asunto de muerte, contando con sus recursos; pero recuerda que Jehová el Dios de los Ejércitos de Israel puede intervenir, más, ¿Qué hacer? ¿Cuándo y cómo va a intervenir el Dios de Israel? ¿Cómo asegurar su intervención inmediata para liberarles?

Perturbado por aquella terrible circunstancia, el rey envía un emisario al profeta Isaías, para que éste interceda ante Jehová, el Dios de Israel, con estas palabras:

Así ha dicho Ezequías: Día de angustia, de reprensión y de blasfemia es este día; porque los hijos han llegado hasta el punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas. Isaías 37:3.

Y esto es lo que actualmente pasa en Venezuela:

La que da a luz no tiene fuerzas.

Está sola pariendo, y el mundo no acude en su ayuda; internamente los dirigentes políticos no se han puesto de acuerdo en cómo resolver asertivamente la crisis.

Venezuela espera.

Sin embargo en medio de esta crisis de proporciones gigantescas, Venezuela no está realmente sola, hay un Dios Todopoderoso que va a intervenir en el momento justo, oportuno y apropiado. Pero ese Dios tan maravilloso, espléndido y Todopoderoso actúa siguiendo parámetros establecidos en la Sagrada Escritura.

Es que la intervención Divina está sujeta, por designio del mismo Dios, a la intervención humana, por eso aquello del infinitas veces recordado 2 Crónicas 7:13-14; y Jeremías 33:3.

Como orar a Dios:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:13-14.

Cómo descubrir cosas grandes y ocultas:

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3.

El rey Ezequías, actuando como es debido buscó la intervención Divina por intermedio del profeta Isaías, quien al oír la súplica del rey envió una buena noticia, contenida en estas palabras:

Y les dijo Isaías: Diréis así a vuestro señor: Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria. Isaías 37:6.

Seguidamente el profeta describe la estrategia que Dios pondrá en marcha para liberar a su pueblo del acoso Asirio.

En virtud de lo cual, y con base a la Palabra de Dios hago un respetuoso llamado a mis colegas ministros, a los dirigentes religiosos, al pueblo de Dios en general, a un clamor sincero, sentido, fervoroso a Dios para que tenga misericordia de este País; y  resuelva la crisis de Venezuela, para que haya paz, reconciliación, restauración, y perdón.

Escribo esta nota el día viernes 22 de julio, unámonos en oración a las seis, a las tres, y a las nueve (Oración 6-3-9), hasta la salida de la crisis; y después, mantengamos la devoción.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente.

RESTITUIR EL ORDEN CONSTITUCIONAL

Nuevamente se caldean las calles venezolanas que son escenarios de una batalla entre hermanos, propiciada por motivos ampliamente analizados en escritos anteriores.

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En el ámbito político y legal se habla de una supuesta ruptura del hilo constitucional.

Ante este escenario el pueblo cristiano necesita pronunciarse seriamente, y asumir el rol que le corresponde y que está abundantemente documentado en la Palabra de Dios.

Considero que como pueblo de Dios, no es el momento de salir a la calle y tomar partido en aquella confrontación, porque esa acción es contraria a la Palabra de Dios.

En momentos como estos antes de salir a la calle, el pueblo de Dios necesita ir a los templos, o reunirse en sus casas, no a esconderse de la realidad, ni eludir su responsabilidad; sino a humillarse y clamar para que Dios el Soberano tenga misericordia del País y ponga fin a esta dolorosa circunstancia que vivimos.

Esa acción es la que en innumerables momentos el pueblo de Dios ha tomado como medida extrema, así se registra en la Palabra.

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Es lo que hizo Ana, cuando comprendió que solo la acción Divina resolvería su caso, y se fue al santuario a orar, 1 Samuel 1:9-10; es la reacción de Ezequías rey de Judá cuando rodeada Jerusalén por el poderoso ejército babilónico se dio cuenta que no podía soportar el asedio, 2 Reyes 19:1; y de la Iglesia en Jerusalén cuando arreciaba la persecución y Pedro fue encarcelado, Hechos 12:5.

El resultado de aquellas súplicas demuestra lo apropiado de su puesta en práctica, puedes leer las respuestas en el contexto de los textos mencionados. Si el nombre de Samuel te es familiar, entonces necesitas recordar que es el resultado de una fervorosa oración.

¿Por qué me atrevo a proponer semejante estrategia? Por dos motivos, el primero por los evidentes resultados mostrados en la Palabra de Dios, por mi experiencia personal, y seguramente la tuya; al haber experimentado la eficacia de poner en acción Jeremías 33:3, y Mateo 7:7.

El otro motivo es que un aspecto de la batalla que se libra en Venezuela es de orden espiritual; y esta se libra en privado y de rodillas.

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Para asumir esta estrategia hay que aceptar como cierta la Palabra de Dios. Leamos un texto que nos declara esta realidad:

3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 6 y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Todo creyente necesita estar claro y consciente de que el trasfondo de la confrontación en Venezuela es de carácter espiritual, eso lo explica magistralmente Pablo en Efesios capítulo seis:

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:10-12.

Cuando se acude al libro de Apocalipsis, allí se nos revela que tras los poderes que se levantan en el mundo la influencia del “Dragón” es determinante, se lee en el capítulo trece, concretamente en 13:1-2; como sabemos la figura del dragón es una forma metafórica de referirse a Satanás, Apocalipsis 12:9. Y para batallar con ese personaje es necesario “oración y ayuno”, Mateo 17:21.

Y Jesús libro una batalla con ese sujeto al inicio de su ministerio, allá en un lugar desértico fue la confrontación; la victoria estuvo determinada por tres disciplinas: la oración, el ayuno, y el apropiado uso de la Palabra; aquella espada de dos filos útil en las peleas espirituales.

Ahora no es sencillo adoptar esa estrategia porque la natural reacción humana es salir a batallar; ese es un mecanismo de defensa propio de todo ser humano. Pero las actuales circunstancias de Venezuela demandan del pueblo de Dios una reacción cónsona con su cualidad de Pueblo de Dios.

Es evidente que el clamor debe ser unánime y expresado en forma correcta, como corresponde a un hijo de Dios. Si clamas para que Dios preserve la Revolución, porque eres afecto a ella; o si por el contrario ruegas por un triunfo de la oposición; ten presente de que estás completamente equivocado.

Al rogar por Venezuela hay que clamar por la reconciliación de los venezolanos, por el cese de la violencia de ambos sectores; y sobre todo que levante al hombre del momento, y a quienes le secunden, para propiciar un proceso de reencuentro, de reconciliación, y sobre todo enrumbar al País por el cauce del estado de derecho y de los principios característicos de una sociedad que se denomina cristiana.

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Como sabemos este pueblo necesita un despertar espiritual, una renovación espiritual. Y aquella comienza en ambientes de oración y ayuno, lee el capítulo 2 del libro de Hechos.

Tenemos que recordar que las estrategias divinas son totalmente diferentes a las humanas. Ten presente que Josué dirigió la toma de Jericó sin lanzar un dardo:

20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron., Josué 6:20.

Y que Gedeón con un ejército pequeño derrotó a los madianitas tan solo con el uso de trompetas, antorchas y un grito de guerra:

20 Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!, Jueces 7:20.

Ambos caudillos lograron tales victorias siguiendo las instrucciones que en privado Dios les transmitió. Y aquello no es una excepción, es la constante.

Ahora medita. ¿Crees que verdaderamente aquello ocurrió tal como se narra en la Escritura y que muchas veces has leído? ¿Crees que tales prodigios se pueden materializar de nuevo en el presente? ¿En Venezuela? ¿En tu realidad?

Piensa, una cosa es aceptar como cierto lo que dice la Escritura, y otra cosa vivirla personalmente. Proceder como ella demanda.

Entonces los líderes espirituales, los ministros de Jesucristo, quienes conducen la grey de Cristo, independientemente de su filiación denominacional estamos llamados a convocar al pueblo de Dios a que proceda como demanda 2 Crónicas 7:14, y como procedió Nehemías en su momento:

4 Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. 5 Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; 6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. 7 En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo. 8 Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; 9 pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. 10 Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa. 11 Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.

Venezuela no es Israel, pero  Dios, el Dios de Israel es también nuestro Dios; así que confiadamente podemos acercarnos a Él, y como Nehemías orar por Venezuela, contextualizando a nuestra situación presente aquella fervorosa oración.

Vamos a nuestro altar de oración y clamemos por Venezuela.

Algunas Iglesias oran siguiendo una estrategia 639, es decir orar a las 6:00 de la mañana, a las 3:00 de la tarde, y las 9:00 de la noche; tal vez siguiendo la devoción de Israel descrita en la Biblia. A las 3:00 de la tarde sería una buena opción para ir a los templos a orar, como fue la devoción de Pedro y Juan, tal como se evidencia en Hechos 3:1, la “hora novena” corresponde a las tres de la tarde nuestra; y a las 9:00 de la noche reunirse en familia para clamar por la salida a esta crisis conforme a la dirección Divina.

Pronto vendrá la salida, de acuerdo a la óptica Divina, porque Dios siempre escucha el clamor de su pueblo.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

PARA SUPERAR LA CRISIS LA BIBLIA TE OFRECE UNA ALTERNATIVA

Al contemplar el deterioro progresivo de Venezuela, analizar en profundidad las causas que lo determinan, y cuantificar el inmenso potencial de recursos  con los que se cuenta para superar cualquier crisis, comprendemos que la solución es sencilla si se toman las medidas correctivas pertinentes en un corto plazo. El problema es que quienes tienen el poder de decisión no actúan debido a intereses que solo ellos conocen.

Con tantos recursos, no se justifica esta crisis.

Y son pocos los que tienen en este País ese poder, porque como sabemos las decisiones definitivas no se toman en los correspondientes Despachos de los distintos Órganos del Poder Público, ni en las oficinas de las grandes Corporaciones, sino en las sedes de los partidos políticos que hacen gobierno u oposición, y muchas veces en los salones de un discreto y lujoso restaurant, donde se reúnen quienes deciden realmente el destino del País.

Es decir, la vida y destino de 30 millones de venezolanos está en las decisiones de un grupo de personas que para contarlo sobran dedos de las manos.

De manera que 29.999.990, veintinueve millones novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa venezolanos hacen marchas, gritan, izan banderas y pancartas, se enfrenta a su compatriota, padecen escasez, y sufren racionamiento eléctrico, porque aquel pequeño grupo de poder, representante de gobierno y oposición, no ha decidido poner fin a la crisis.

Dado que nosotros no tenemos el poder para resolver la crisis de Venezuela, y que muy probablemente amigo lector crees en Dios y tienes algún conocimiento de su Palabra, entonces vamos a explorar una alternativa de solución que está a nuestro alcance.

Recordemos que ante un problema dado, hay decisiones que están en nuestras manos para resolverlo; y hay otras decisiones que escapan de nuestro alcance y corresponde a otros ejercerlas.

Vamos a considerar aquellas que están a nuestro alcance.

Revisemos lo que lo que la Biblia expone para darle frente a la crisis venezolana o de cualquier país, y salir airoso.

Ten un encuentro personal con Dios.

La Biblia revela que muchas crisis individuales o del pueblo se resuelven cuando la persona se encuentra con Dios, le expone su causa y sigue sus instrucciones..

Es el caso de un hombre llamado Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, muy estimado y favorecido por su rey, pero estaba enfermo de lepra. Un día una muchachita de Israel fue hecha cautiva, y quedó al servicio de la mujer de Naamán. Esta muchachita dijo a su ama: Si mi amo fuera a ver al profeta que está en Samaria, quedaría curado de su lepra.

Luego de algunos incidentes, al final Naamán va con su carro y sus caballos, y se para a la puerta de la casa de Eliseo. Pero Eliseo envía un mensajero que le dijo: “Ve y lávate siete veces en el río Jordán, y tu cuerpo quedará limpio de la lepra.”

Naamán se molesta por la forma como el profeta le trata, pero luego de oír consejos va y se sumerge siete veces en el Jordán, según se lo había ordenado el profeta, y su carne se volvió como la de un jovencito, y quedó limpio. Puedes leer la historia completa en 2 Reyes 5:1-9.

Tomemos nota de otra crisis personal resuelta con la intervención Divina.

Se trata de Ana, una mujer que no podía tener hijos debido a que era estéril. Por esta circunstancia sufría mucho.

En cierta ocasión, estando en Siló, Ana después de la comida se fue al templo. El sacerdote Elí estaba sentado en un sillón, cerca de la puerta de entrada del templo del Señor. Y Ana, llorando y con el alma llena de amargura, se puso a orar al Señor y le hizo esta promesa: “Señor todopoderoso: Si te dignas contemplar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me concedes un hijo, yo lo dedicaré toda su vida a tu servicio, y en señal de esa dedicación no se le cortará el pelo.”

Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca; pero ella oraba mentalmente. No se escuchaba su voz; sólo se movían sus labios. Elí creyó entonces que estaba borracha, y le dijo: ¿Hasta cuándo vas a estar borracha? ¡Deja ya el vino! No es eso, señor, contestó Ana. No es que haya bebido vino ni ninguna bebida fuerte, sino que me siento angustiada y estoy desahogando mi pena delante del Señor. No piense usted que soy una mala mujer, sino que he estado orando todo este tiempo porque estoy preocupada y afligida.

Vete en paz, le contestó Elí, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.

Muchísimas gracias, contestó ella. A la mañana siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, regresaron a su casa en Ramá. Después Elcaná se unió con su esposa Ana, y el Señor tuvo presente la petición que ella le había hecho. Así Ana quedó embarazada, y cuando se cumplió el tiempo dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, porque se lo había pedido al Señor. El relato lo puedes leer en 1 Samuel 1:1-27.

Revisemos un caso más.

Había hambre en Israel por una larga sequía, entonces el Señor le dijo a Elías: “Vete a la ciudad de Sarepta, en Sidón, y quédate a vivir allá. Ya le he ordenado a una viuda que allí vive, que te dé de comer”. Elías se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba recogiendo leña. La llamó y le dijo: Por favor, tráeme agua para beber. Iba ella a traérselo, cuando Elías le dijo: Por favor, tráeme también un pedazo de pan.

Ella le contestó: No tengo más que un puñado de harina en una tinaja y un poco de aceite en una jarra, y ahora estaba recogiendo leña para ir a cocinarlo para mi hijo y para mí. Comeremos, y después nos moriremos de hambre.

Elías le respondió: No temas. Prepara lo que has dicho. Pero primero, hazme una torta pequeña y tráemela, y haz después otras para ti y para tu hijo. Porque el Señor, Dios de Israel, ha dicho que no se acabará la harina de la tinaja ni el aceite de la jarra hasta el día en que el Señor haga llover sobre la tierra.

La viuda hizo lo que Elías le había ordenado. Y ella y su hijo y Elías tuvieron comida para muchos días. No se acabó la harina de la tinaja ni el aceite de la jarra, tal como el Señor lo había dicho por medio de Elías. Lee la historia en 1 Reyes 17:8-16.

Como has notado, en estos relatos hay elementos comunes:

  • Una necesidad, cuya satisfacción esta fuera de la capacidad humana para resolver,
  • Confianza en el poder de Dios,
  • Búsqueda de intervención divina,
  • Obediencia a la instrucción recibida.

Puedes notar otros elementos como el uso de medios de gracia: la muchacha esclava, los profetas, el sacerdote.

Ahora, reflexiona en los tres relatos, medita en la aplicación de los mismos; luego visualiza tu situación personal, y actúa conforme lo que estas sintiendo, analizando, creyendo, confiando.

No te invito a soluciones mágicas, sino a buscar a Dios, tu Dios en el cual confías, y presentar tu situación. Él te va a revelar lo que tienes que hacer, y hazlo. Tal vez te parecerá algo demasiado simple y absurdo, como pensó Naamán el sirio; algunos dirán que estas “borracho”, ¿Qué eres iluso?; o como la viuda de Sarepta pensarás que ya no hay remedio.

Sin embargo allí, en la Sagrada Escritura,  se afirma que tienes un Dios que te ama, y está atento a tus peticiones. Medita en este  texto:

Al contemplar las montañas me pregunto:
«¿De dónde vendrá mi ayuda?»
Mi ayuda vendrá del Señor,
creador del cielo y de la tierra.

¡Nunca permitirá que resbales!
¡Nunca se dormirá el que te cuida!
No, él nunca duerme;
nunca duerme el que cuida de Israel.
El Señor es quien te cuida;
el Señor es quien te protege,
quien está junto a ti para ayudarte.
El sol no te hará daño de día,
ni la luna de noche.

El Señor te protege de todo peligro;
él protege tu vida.
El Señor te protege en todos tus caminos,
ahora y siempre. Salmos 121

¿Estás pasando momentos difíciles? ¿Crees que tu situación ha llegado el límite?

¿Te sientes impotente ante esta enorme crisis nacional? ¿Crees que no hay salida?

Si es así, es tiempo buscar ayuda:

Escucha el consejo de personas que te aprecian, como Naaman el sirio y ve a buscar ayuda casa de un siervo de Dios; o,

Acude a Dios personalmente, como Ana, quien fue al Templo a derramar sus lágrimas y clamar a Dios; o también,

Recibe con agrado la ayuda que se te pide, como la viuda de Sarepta, quien acogió con humildad y fe, la visita del profeta que venía a su casa para convertirla en medio de gracia para alimentar a su familia y al profeta.

Sobre todo, ten en cuenta que Dios está cerca de ti, atento a tus necesidades y dispuesto a actuar cuando decidas buscarle y solicitar su intervención.

Recuerda, tu fe activa el poder de Dios.

“…todo es posible para el que cree. Marcos 9:23

Bendiciones.

Fuente:

LO QUE LA BIBLIA DICE SOBRE LA ACTUAL CRÍSIS VENEZOLANA

Decir que Venezuela atraviesa una crisis desproporcionada, descomunal es ya algo reiterativo. No hay que ser politólogo, economista, o Sociólogo para saberlo.

Poseer recursos económicos y no tener que comprar, ya dice algo; permanecer en casa por temor al hampa, es otro indicativo; trabajar responsablemente y que el salario no cubra la canasta básica, habla por sí solo; graduarse tras mucho empeño, y luego no conseguir empleo, u obtenerlo sin la esperanza de adquirir un vehículo, menos vivienda, dice bastante. Que un joven vea sombrío su futuro, es elocuente.

En pocos años han descendido los índices económicos, de seguridad, de empleo, de productividad; en general de calidad de vida. Surge la pregunta ¿Por qué ocurre esta situación, en el País con mayores recursos naturales del Continente?

Vista de la Represa de Tucupido, Estado Portuguesa, desde el Satelite de Google.

Inmensidades de suelos fértiles, gran variedad de flora y fauna, abundante agua, clima apropiadao para cosechar todo el año; costas marinas con un incalculable potencial turístico, y para la producción de alimento; abundantes reservas de petróleo. Sin exagerar el concepto, Venezuela posee en forma equivalente, las bondades del Jardín del Edén.

Venezuela posee terrenos aptos para la ganadería con potencial para abastecer el consumo interno, y alimentar a paises vecinos.

Más todo este potencial no ha podido ser utilizado para el bienestar del País, al contrario, Venezuela es cada día más pobre. Hay suficientes análisis elaborados por expertos, en distintas áreas del saber humano, que presentan las causas de esta pobreza, de la crisis venezolana y sus alternativas de solución.

Los cristianos, basados en la Biblia, la Palabra de Dios, tienen un diagnóstico de la situación, y las recomendaciones para resolverla. Ahora, no es asunto de creer en Dios, sino de creerle a Dios, a lo que expresa a través de su Palabra.

Tome nota de esta escritura.

10-11 «Israelitas, ya no voy a soportar que sigan siendo tan malvados. Todo lo que hacen me disgusta. Se hacen ricos mediante el engaño; usan pesas y medidas falsas, y luego amontonan en sus casas todo lo que se han robado. 12 Los ricos se aprovechan de los pobres, y todos en esta ciudad son unos mentirosos.

13 »Por eso voy a castigarlos; ¡voy a destruirlos por sus pecados! 14 Aunque coman, no quedarán satisfechos, sino que se quedarán con hambre; lo que cosechen, lo perderán; y aun si logran rescatar algo, yo haré que lo pierdan en la guerra.

15 »Sembrarán trigo, pero no llegarán a cosecharlo; exprimirán aceitunas para sacar aceite, pero no llegarán a usarlo; exprimirán uvas para hacer vino, pero no llegarán a beberlo.

16 Ustedes se han portado tan mal como Omrí, rey de Israel; ¡han seguido el mal ejemplo de la familia del rey Acab!

Por eso voy a destruirlos; ¡voy a hacer que la gente los humille y se burle de ustedes!» Miqueas 6:10-16 (TLA)

Con base a este texto, los males a que estaba sometido aquel pueblo tenían un claro origen, eran consecuencia de la actitud hacia Dios asumida por ellos. Con base a este texto, podemos establecer un paralelismo a lo que ocurre en Venezuela, sin forzar el texto, ni su interpretación.

Relea:

10-11 «Israelitas, ya no voy a soportar que sigan siendo tan malvados. Todo lo que hacen me disgusta. Se hacen ricos mediante el engaño; usan pesas y medidas falsas, y luego amontonan en sus casas todo lo que se han robado. 12 Los ricos se aprovechan de los pobres, y todos en esta ciudad son unos mentirosos.

Observe:

  1. Ya no voy a soportar que sigan siendo tan malvados.
  2. Todo lo que hacen me disgusta.
    1. Se hacen ricos mediante el engaño;
    2. Usan pesas y medidas falsas, y
    3. Amontonan en sus casas todo lo que se han robado.
    4. Los ricos se aprovechan de los pobres,
    5. Todos en esta ciudad son unos mentirosos.

Este es el estado de cosas en el pueblo, debido a lo cual se determina una consecuencia:

Lea:

13 »Por eso voy a castigarlos; ¡voy a destruirlos por sus pecados! 14 Aunque coman, no quedarán satisfechos, sino que se quedarán con hambre; lo que cosechen, lo perderán; y aun si logran rescatar algo, yo haré que lo pierdan en la guerra. 15 »Sembrarán trigo, pero no llegarán a cosecharlo; exprimirán aceitunas para sacar aceite, pero no llegarán a usarlo; exprimirán uvas para hacer vino, pero no llegarán a beberlo.

Observe:

Por eso voy a castigarlos; voy a destruirlos por sus pecados:

  1. Aunque coman, no quedarán satisfechos, sino que se quedarán con hambre,
  2. Lo que cosechen, lo perderán; y aun si logran rescatar algo, yo haré que lo pierdan en la guerra,
  3. Sembrarán trigo, pero no llegarán a cosecharlo,
  4. Exprimirán aceitunas para sacar aceite, pero no llegarán a usarlo,
  5. Exprimirán uvas para hacer vino, pero no llegarán a beberlo.

Es decir:

  • Aunque se posea muchos recursos económicos, no tendrán que comprar para comer,
  • Un territorio con tanto suelo fértil, es improductivo,
  • La agricultura no da suficiente cosecha,
  • Un país productor de aceite, petróleo, no puede usarlo,
  • La producción agrícola, para proveer alimentos es insuficiente.

Al buscar el origen de tal situación, se observa que es consecuencia de su actitud hacia Dios, y al prójimo.

Los males de que acaecen a una Nación, están íntimamente relacionados con la actitud displicente hacia Dios. Sin necesidad de castigo, el solo hecho de no otorgar su bendición a los pueblos, ya es un gran descalabro.

Así pues, la Biblia tiene la salida para Venezuela ante la crisis que vive, he aquí el planteamiento divino:

Pero ya Dios les ha dicho qué es lo mejor que pueden hacer y lo que espera de ustedes. Es muy sencillo: Dios quiere que ustedes sean justos los unos con los otros, que sean bondadosos con los más débiles, y que lo adoren como su único Dios. Miqueas 6:8 (TLA)

El texto describe en forma sencilla, lo que se espera de Venezuela, o de cualquier Nación que desee prosperar:

En la Biblia Dios ha dicho qué es lo mejor que se puede hacer y lo que se espera del pueblo. Es muy sencillo lo que Dios quiere:

  1. Ser justos unos con otros,
  2. Bondadosos con los más débiles,
  3. Que Él sea su único Dios.

Es tan sencillo lo exigido por Dios, que cualquier estratega lo desecharía por simple. Y es lo que se ha estado haciendo. Sin embargo note la esencia del mensaje divino, no es fútil la demanda, lo que se quiere:

  • Justicia Social,
  • Respeto al derecho de los más débiles,
  • Que Dios sea Único, no haya “dioses ajenos”.

El tema de la justicia social y del respeto al derecho a los más débiles se resuelve aplicando los principios aprendidos desde la niñez, las leyes venezolanas, y los tratados internacionales. El meollo del asunto está en el tercer requisito: Que Dios sea el Único, que se deje la idolatría.

Y esta es la debilidad del pueblo venezolano, hay una minoría que ha roto definitivamente con la idolatría en sus múltiples y variadas manifestaciones. Existe una mayoría que todavía se resiste a reconocer a Dios como el Soberano, y a romper con la tradición que le impone adorar dioses ajenos, violando los dos primeros mandamientos de la Ley Divina, tal como se expresa en  Éxodo 20:3-6 (TLA)

3 »No tengan otros dioses aparte de mí. 4 »No hagan ídolos ni imágenes de nada que esté en el cielo, en la tierra o en lo profundo del mar. 5 No se arrodillen ante ellos ni hagan cultos en su honor. Yo soy el Dios de Israel, y soy un Dios celoso. Yo castigo a los hijos, nietos y bisnietos de quienes me odian, 6 pero trato con bondad a todos los descendientes de los que me aman y cumplen mis mandamientos.

Es necesario desechar la idolatría y reconocer a Dios, el Único y verdadero Dios.

Ahora, cuando hablamos de idolatría, viene a la mente la devota ancianita que le enciende una vela a la virgen de su devoción. Esa es la menos nociva, porque parte de un corazón ingenuo; y aunque es equivocada la adoración a esa virgencita, no hace tanto daño como el culto a las personalidades, que dicen vivir por siempre; confiar en grupos de poder político o económico; creer en determinados sistemas como fórmula de solución a la crisis; o buscar el ocultismo y la magia.

Todo lo que tenga prioridad sobre Dios, es un factor de poder que desvía el corazón del hombre por tenebrosos derroteros, y eso es idolatría.

Aunque parezca una fórmula ingenua, la Biblia propone esta alternativa, en línea con las palabras de Miqueas, antes mencionadas y analizadas:

“Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten.” Mateo 6:33 (TLA)

Eso es lo que Dios quiere de ti Venezuela, para salir de la crisis.

Fuente: