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LA CREACIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA TERRESTRE

El relato de la creación tal como se describe en Génesis capítulo uno, sugiere que es la descripción de un observador imaginario, desde una perspectiva terrestre.

Es decir, es la percepción de Moisés desde su ubicación terrestre, humana; no espacial. De ser vista la secuencia desde el espacio, la narración sería diferente.

Vamos a analizar la secuencia de hechos, pero antes consideremos un aspecto interesante, que nos dará luz, al momento de abordar el tema.

En la época del Israel antiguo no había una comprensión  acerca del universo, como el que tenemos hoy día. Así que ellos escribieron en términos que les eran familiares.

En la Biblia se mencionan tres cielos:

El primer cielo,  constituido por la atmósfera de la tierra donde se encuentran las nubes y los pájaros. Génesis 1:8. “Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.” Génesis 1:20. Dijo Dios: “Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.”

El segundo cielo es el espacio donde se mueven  el sol, las estrellas y la luna: “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,” Génesis 1:14. “Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia,” Génesis 15:5.

El tercer cielo es el lugar donde Dios habita. “Y tuvo miedo, y dijo !Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo. Génesis 28:17; “Mira desde tu morada santa, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel, y a la tierra que nos has dado, como juraste a nuestros padres, tierra que fluye leche y miel.” Deuteronomio 26:15; Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.’ 2 Corintios 12:2

Con esta idea en mente, consideremos el relato de la Creación:

En el Principio. El primer versículo  de la Biblia, explica que Dios creó los cielos y la tierra. ¿A qué cielo se refiere? No a su morada, porque El existe antes que todo comenzara. Tampoco a la atmósfera, que fue formada posteriormente. Por el contexto sabemos que este cielo se refiere, a los astros y demás cuerpos celestes.

Es decir, en el principio Dios creó el Universo, el conjunto de Galaxias y cuerpos astronómicos, inclusive la Tierra. Entonces ya existía luz, la de las estrellas; especialmente la del Sol.

Génesis 1:2, nos da un dato interesante, explica que la tierra estaba totalmente en tinieblas, debido a la existencia de densas nubes que impedían en paso de la luz solar.

Primer día, Génesis 1:3-5 nos informa que Dios dijo “sea la luz”, es decir, véase la luz desde la tierra; por este motivo se tiene conciencia de la existencia de un lapso de tiempo de oscuridad, y otro de luz. La noche y el día. La luz ya existía pues fue creada al formar  “el cielo”, es decir, las estrellas, en especial la luz visible del Sol.

Como sabemos, ubicados en un punto del espacio exterior a la tierra, no hay conciencia de oscuridad; debido a que ésta se produce, la oscuridad, cuando un objeto interfiere la luminosidad del Sol. En el Sol, por ejemplo no hay noche, ni día, semejante a los de la tierra.

El segundo día, Génesis 1:6-8, Dios separó las aguas de las aguas, en otras palabras se definió la atmosfera, a la cual llamó “cielo”. Ese día hubo una clara distinción entre el vapor de agua, nubes, de la atmosfera; y el agua líquida, que cubría en su totalidad a la Tierra.

Tercer día, Génesis 1:9-13, hubo separación entre la tierra, que emergió hacia la superficie de las agua; y las aguas que se juntaron para formar los mares. Con una tierra seca definida, y luz solar, se dan las condiciones para el surgimiento de la hierba, y los árboles.

El cuarto día, Génesis 1:14-19. Dios establece a los astros como patrón de medida del tiempo, de las estaciones; para facilitar el cultivo de las plantas.

Las Pléyades, situadas en la constelación de Tauroy son conocidas como “las 7 hermanas”

Dios no creó las lumbreras y a las estrellas ese día; ya estaban creadas, según el primer versículo de la Biblia. Observe la expresión “ Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,”; es decir colocó las lumbreras en el cielo. Este cielo es el espacio exterior de la atmósfera, el universo en general.

El quinto día, Génesis 1: 20-23, creo Dios las aves y a los peces. Sobre las aves añade que “vuelen sobre la expansión de los cielos,” o la atmósfera. Es interesante destacar que la ciencia afirma que la vida animal surge del agua, teoría de Oparin.

El sexto día,  Génesis 24-31, Dios crea a los animales terrestres, y al final de ese día, formó al hombre.

Algunos critican el relato de la creación, señalando algunas inconsistencias con el actual conocimiento de la mecánica celeste. Es imposible, para la ciencia, que Dios haya creado la tierra y la colgara en el vacío; y al cuarto día crea el Sol, la Luna, y los demás astros.

Esta era la visión geocéntrica del pasado. Dios creó la tierra, como el centro del universo; luego el sistema solar, después la vía láctea, nuestra Galaxia, luego los demás cuerpos celestes.

La ciencia dice que el proceso fue al revés:

Primero Dios creó la materia, luego esta  se consolidó en los cuerpos estelares, galaxias, estrellas, nebulosas; luego se formaron los sistemas planetarios como el Solar, y finalmente los planetas como la Tierra; la Luna fue posterior, debido a una catástrofe planetaria. La Biblia no da detalles del proceso creador, la ciencia se encarga de eso, nos refiere un hecho fundamental, la creación.

De todas maneras, sea la cosmovisión que se posea, hay un hecho cierto: Dios creó los Cielos y la Tierra. Dios es el principio creador; la secuencia de hechos es importante, pero más importante es que estamos aquí; constituyendo el centro de atención y del amor de Dios:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de http://www.biblegateway.com

Datos: Wikipedia

Notas personales

Imágenes: Google

 

UN PALIDO PUNTO AZUL EN EL ESPACIO

Desde que el hombre tiene uso de razón observa el mundo que le rodea, y a sí mismo, de donde se forma una imagen de grandeza.

En un momento dado, eleva su mirada al cielo y observa la existencia de diminutos puntos que se mueven periódicamente, a los cuales denomina planetas. Igualmente detecta la existencia de puntos inmóviles que brillaban con luz propia a los que denominó estrellas.

Su aproximación al mundo le muestra la inmensidad de los océanos, montañas majestuosas, desiertos indomables;  compara lo que obserba en su mundo con la imagen que obtenia del cielo, y asume al Planeta como centro del universo.

Por otro lado, es consciente de su ingeniosidad, inventiva y creatividad. Domina ael fuego,   construye ciudades, y artificios para superar a ese mundo que tienee ante sí. El mar, las montañas, los desiertos, en general todo el mundo conocido fue puesto bajo su dominio.

El hombre, un ser superior, el centro del universo.

Mas el avance del conocimiento, y los descubrimientos sobre la realidad del universo hizo cambiar cambiar la cosmovisión humana.

El día 14 de febrero del año 1990, la sonda espacial Voyajer 1, tomó una fotografía desde la órbita de Saturno, a 6000 millones de kilómetros de distancia, donde se aprecia nuestro maravilloso planeta, como un “pálido punto azul en el espacio”.

En su libro publicado en 1994 Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio, el astrponomo Carl Sagan relató sus pensamientos en un sentido más profundo de la fotografía:

Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. Ahí ha vivido todo aquel de quien hayas oído hablar alguna vez, todos los seres humanos que han existido. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cada cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño esperanzado, cada madre y cada padre, cada inventor y explorador, cada maestro moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y cada pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

Ver las imágenes de origen

Observemos una secuencia de fotos de la tierra,vista desde el espacio:

Imagen de la Tierra, tomada desde 45000 kilometros.

Espectacular imagen de nuestro Planeta, tomada el 7 de diciembre de 1972, por la tripulación de la nave espacial Apollo 17, cuando se encontraba a una distancia de unos 45.000 kilómetros. Los astronautas la bautizaron como la “canica azul”.

Desde la Luna, a los 380.000 kilómetros:

El 24 de diciembre de 1968 el astronauta William Anders, a bordo de la nave Apolo 8, tomó esta maravillosa imagen, la Tierra emergiendo sobre el horizonte lunar.

Desde Júpiter a los 6,2 millones de kilómetros:

El 16 de diciembre de 1992, en su camino hacia Júpiter, la sonda Galileo echó la vista atrás y tomó esta fotografía de la luna orbitando la Tierra.

Desde Marte a los 139 millones de kilómetros:

Desde Saturno a los 1500 millones de kilómetros:

El 15 de septiembre de 2006, la sonda Cassini fotografió una mota de polvo entre los anillos de Saturno.

Un Pálido Punto Azul en el Espacio, tomada a los 6000 millones de kilómetros:

Desde la estrella más cercana, la Tierra ya no se observaría. Su tamaño es insignificante comparado con la inmensidad del Universo.

Observemos otras fotos de la Tierra desde el espacio:

America….

Ver las imágenes de origen

El Planeta azul…

Ver las imágenes de origen

Compañeros Inseparables…

Otra maravillosa vista…

Cuando uno piensa en esta realidad, viene a la memoria las palabras del salmista:

¡Oh Jehová, Señor nuestro,
Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!
Has puesto tu gloria sobre los cielos;

De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza,
A causa de tus enemigos,
Para hacer callar al enemigo y al vengativo.

Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste,

Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?

Le has hecho poco menor que los ángeles,
Y lo coronaste de gloria y de honra.

Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;
Todo lo pusiste debajo de sus pies:

Ovejas y bueyes, todo ello,
Y asimismo las bestias del campo,

Las aves de los cielos y los peces del mar;
Todo cuanto pasa por los senderos del mar.

¡Oh Jehová, Señor nuestro,
Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

Salmos 8.

Fuente:

Wikipedia, la Enciclopedia Libre

Fogonazos, Album de la Tierra

La Biblia, versión Reina Valera

Notas personales

Imágenes, Google