EL ARTE DE POSPONER Y SUS RESULTADOS

Vamos a realizar un sencillo ejercicio mental, se trata de que leas unas preguntas, visualizas las escenas que te sugieren dichas preguntas, y luego imagina las respuestas.

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Culminado el ejercicio tal vez obtengas un diagnóstico que propiciará combios positivos en tu vida.

Comencemos.

¿Con frecuencia te ocurre que tienes una actividad pendiente por cumplir y repentinamente surge algo que te impide realizarla?

Recuerda que tienes que visualizar la pregunta, luego la respuesta.

¿A veces pospones tareas poco placenteras para dedicarte a otra que te agrada, y la haces con entusiasmo?

¿Tienes un proyecto pendiente que no has iniciado porque te ocupas en otras prioridades?

¿Hay una decisión importante que necesitas tomar y cuando lo vas a hacer algo te impide tomarla?

¿Piensas que las cosas serán mejor mañana?

¿A qué conclusiones llegas con este ejercicio, dice algo sobre ti?

Si con frecuencia te suceden aquellas eventualidades es probable que experimentes una sensación de agotamiento, insatisfacción, intranquilidad, y una tendencia a padecer dolores de cabeza, alergias, gripe, dolores musculares, “malestar general”.

¿A veces te sientes frustrado? Irritable, de mal genio y ycon frecuencia explota tu enojo?

¿Ya tienes una idea de lo que te esta sucediendo?

Visualiza aquella tarea pendiente, esa que estás posponiendo. Imagínate dejándola a un lado y en su lugar haces otra.  ¿Como te sientes al pensar en ese algo que nos has hecho? ¿Que sensaciones experimentas haciendo la “otra cosa?

Lo que ocurre es que la tendencia a posponer las cosas produce aquel “malestar general” porque sabes que hay “algo” en tu vida pendiente por realizar. Y ese algo pendiente genera un cierto grado de desequilibrio emocional que necesita ser canalizado de alguna manera.

Entonces el cerebro, ese órgano maravilloso donde reside tu razonamiento lógico, inteligencia, sabiduría y almacena los recuerdos, reacciona automáticamente para canalizar el desequilibrio; por lo tanto genera algunos mecanismos compensatorios con el objeto de lograr el necesario equilibrio emocional; proceso que genera aquellos “malestares”.

A los malestares generales tratas de superar con analgésicos, que surten efectos transitorios porque aquellos se disipan cuando resuelves sus verdaderas causas: realizar aquella tarea que pospones.

La tendencia de “no hagas hoy lo que puedes hacer mañana”, puede convertirse en un trastorno de conducta que los expertos denominan procrastinación.

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La procrastinación, que significa postergar o posponer, es el hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras actividades irrelevantes o más agradables.

El término se aplica a la sensación de ansiedad que produce una tarea pendiente sin tener fuerza de voluntad para concluirla. El acto que se pospone se percibe como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo para el futuro; en este caso lo importante es supeditado a lo urgente.

La procrastinación como síndrome que evade asumir responsabilidades posponiendo tareas puede llevar al individuo a refugiarse en actividades ajenas a sus metas. La costumbre de posponer, si bien no se ha demostrado cabalmente, puede generar dependencia de diversos elementos externos, tales como navegar en Internet, leer libros, salir de compras, comer compulsivamente o dejarse absorber en exceso por la rutina laboral, entre otras, como pretexto para evadir alguna responsabilidad, acción o decisión.

La procrastinación te impulsa a posponer las cosas para mañana, un mañana que nunca llaga.

Existen dos tipos de individuos que ejecutan esta acción:

Procrastinadores eventuales, cuya actitud evasiva no se repite habitualmente.     Procrastinadores crónicos, cuya conducta evasiva es constante y repetida en el tiempo.

También existe el llamado “síndrome del estudiante”. Referido a que algunos estudiantes posponen la entrega de sus trabajos hasta el último minuto de la fecha límite o estudian el día antes del examen, conducta que está presente también en otros grupos sociales: en la fecha límite para pagar los impuestos, ese trámite se deja hasta el último momento. Asimismo, es una conducta procrastinativa la que consiste en coleccionar muchas opciones como excusa para no decidirse por alguna en concreto.

La procrastinación es un problema de organización del tiempo. Su solución consiste en lograr una adecuada organización del mismo, concentrándose en realizar las tareas importantes que tienen un plazo de cumplimiento más cercano.

Quien pospone o procrastina una decisión, por no sentirse preparado, esperando que todo se resuelva por sí solo, generalmente dice que lo hará después “… en cuanto tenga tiempo”, con lo que realmente está es evadiendo.

¿Cómo superar el hábito de posponer?

  • Adopta el hábito de realizar las tareas en su momento.
  • Vive el presente.
  • Internaliza como filosofía de vida “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”,

Pon en práctica el consejo de la Sagrada Escritura:

Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas. Eclesiastés 9:10.

Deja de posponer, tendrás muchos éxitos y serás feliz.

Fuente:

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MENTE SANADORA

Vamos a considerar el tema Mente Sanadora, con el objeto de analizar algunos aspectos de las denominadas enfermedades psicosomáticas; y algunas estrategias para prevenirlas.

Nuestra propuesta es “Si el cerebro, a través de la mente puede enfermar; es posible revertir el proceso y lograr que el cerebro, a través de la mente pueda sanar”.

Por lo extenso del tema, lo hemos dividido en secciones, las cuales publicaremos en sucesivas entregas.

He aquí, la primera parte.

La Ciencia Médica confirma la existencia de enfermedades psicosomáticas. Explica que en algunas ocasiones, la enfermedad es  resultado de un desequilibrio emocional persistente en el tiempo. Se denominan psicosomáticas, para designar la relación mente-cuerpo, de la enfermedad.

La expresión “Psicosomática”, es un neologismo propuesto por el médico alemán Johann Heiroth, en 1818, para referirse a malestares y angustias emocionales que se manifiestan en síntomas corporales; esta fue compuesta de las palabras griegas ψυχή, psiqué, “alma”, o “mente”;  σώμα, soma, “cuerpo”; y τικός, “ticos, relativo a”.

Se entiende por enfermedad psicosomática, aquella que produce “somatizaciones”  debido a emociones displacenteras;  contenidos mentales negativos no resueltos, como rencores, culpa, ansiedad, preocupación, entre otros; modificaciones del ciclo vital; o situaciones de alto impacto emocional. Es decir, son aquellas originadas por el estrés, que se manifiestan en forma de síntomas, o de enfermedades físicas.

 

Una “somatización”, es un proceso por el que una afección psíquica, mental,  se transforma en orgánica, definición de la  Real Academia de la Lengua Española; deriva de la palabra griega “somatikon”, que significa “propio, o relativo al cuerpo de un ser vivo.”

¿Hasta dónde pueden afectarnos las emociones?, ¿Las enfermedades psicosomáticas son un problema mental?, ¿Qué soluciones existen?, ¿Qué tanto perjudica reprimir las emociones, no hablar de los problemas, o qué tan perjudicial es no expresar los sentimientos?

Hay situaciones de tipo emocional, que desencadenan dolencias físicas; como la pérdida de un ser querido. El divorcio, por ejemplo, puede producir trastornos físicos a la pareja que no desea la separación, y mantiene afecto por la otra. O, el rencor originado en daños sufridos en la relación, igualmente pueden activar una reacción dolorosa en el cuerpo.

Existen diferencias individuales en el modo de enfrentar las situaciones; tanto a nivel psíquico como a nivel físico. En algunas personas cuya salud física es muy buena, el trastorno emocional puede persistir durante mucho tiempo, sin llegar a manifestarse de forma clara a nivel físico; por lo tanto resisten mas las “somatizaciones”; aun cuando emocionalmente están quebrantadas.

En cambio, tendrá mayor facilidad para contraer enfermedades comunes, como la gripe, dolores de cabeza, problemas digestivos, cansancio crónico, entre otros, quienes son afectados por la falta de defensas, las cuales bajan de nivel debido al estado anímico; por un estado de salud deficiente.

También puede darse el caso de personas quienes por haber alcanzado un alto desarrollo de madurez emocional, tienen la capacidad de canalizar y expresar adecuadamente las emociones, por lo cual sufren menos estrés, y desarrollan un beneficioso equilibrio mental; que les hace más saludable, y menos propenso a las somatizaciones.

Mantener el corazón saludable - Parte I

Freud sentenciaba que de las tres causas de sufrimiento humano: los desastres de la naturaleza, el propio cuerpo, o las relaciones con los otros seres humanos; esta última era la causa más frecuente e importante de los trastornos emocionales.

La falta de amor, algunas situaciones negativas, el estrés, y las presiones de las grandes ciudades son grandes generadores de tensión, los cuales, si no se canalizan apropiadamente, inciden negativamente sobre el bienestar general de las personas, su calidad de vida; y sobre la salud en general.

Según los estudiosos en el campo de la medicina, en muchas ocasiones la enfermedad física es el resultado de un desequilibrio emocional que persiste a través del tiempo. Estas enfermedades se denominan psicosomáticas.

Recordemos que la palabra psicosomática significa: “factores psicológicos con influencia sobre las enfermedades”

A veces acudimos al médico quejándonos de alguna enfermedad o dolencia, y tras hacernos un chequeo los resultados son negativos, no habiendo una justificación al malestar de la enfermedad que creemos tener. Esto causa cierto desconcierto, ya que es más cómodo encontrar una causa física y aplicar un tratamiento, que entender y aceptar que es nuestra mente la que puede estar originando o manteniendo la alteración.

Quienes han experimentado una perdida, primero comienzan a sentir ansiedad ante la situación, luego rabia, impotencia, y tristeza. Estas expresiones de la mente, pueden provocar trastornos físicos, como mareos, dolores de cabeza, dolores musculares, entre otros; hasta producir enfermedades graves, como cáncer, hipertensión. Esto ocurre generalmente a personas que se reprimen, no expresan sus emociones, no comentan   como se sienten, fingen que son fuertes, y evitan llorar

Muchos ni se imaginan que no expresar lo que se siente, reprimir las emociones, y no canalizarlas adecuadamente, pueda ser la causa de todos sus malestares físicos, además de psicológicos.

Las emociones no surgen de la nada, sino que están relacionadas con nuestro modo de interpretar lo que nos sucede. El inadecuado manejo de estas, puede dar lugar a síntomas como dolores de estómago o de cabeza, tensión muscular, enfermedades infecciosas o enfermedades respiratorias, tal y como han demostrado algunos estudios en los que se ha visto cómo pueden aparecer estos síntomas tras un acontecimiento estresante.

Nuestra forma de ver el mundo, influye sobre nuestra salud, y calidad de vida. Las personas con sentimientos y pensamientos de desesperanza, desamparo y depresión que, además, tienen poca capacidad para enfrentarse a los acontecimientos estresantes o resolver los problemas de sus vidas, tienen más probabilidades de tener enfermedades psicosomáticas.

Todo lo expuesto hasta acá, sobre lo cual hay acuerdo general es que: Hay ciertas enfermedades en que los factores psicológicos influyen sobre el cuerpo.

Ahora vamos al corazón de lo que deseamos expresar.

Si la mente, influida por emociones y pensamientos negativos, a través del cerebro, puede enfermar; entonces la mente, influida por pensamiento, emociones y actitudes positivas, a través del cerebro, puede sanar.

Es decir, podemos revertir las enfermedades psicosomáticas; revirtiendo las causas que las originan.

No en vano los romanos propusieron esta sentencia:

“Mente sana en cuerpo sano.”

Lo que queremos expresar es que la salud mental, ejerce gran influencia sobre la salud física.

Sanando la mente, podemos propiciar condiciones para sanar el cuerpo.

Ya mencionamos antes, algunos factores que ocasionan desequilibrios en la mente; no “enfermedades mentales”, que es otra cosa. Tales desequilibrios son producidos, como indicamos antes por la expresión, o manejo inadecuado de duelos, rabia, miedo, rencor, culpa, ansiedad, preocupación, amargura.

En este momento, es bueno aclarar que ninguna emoción es negativa. Hemos sido dotados de ellas, como mecanismos de adaptación al mundo que nos rodea.

El miedo, por ejemplo, no es negativo. Es un mecanismo de egodefensa, que nos permite evitar los peligros, o enfrentarlos. Si a usted se le acerca una serpiente, va a experimentar temor, miedo; por el peligro que representa la serpiente. Ante esa situación, usted tiene dos alternativas: escapar, para evitar el peligro; o, en su defecto, enfrentar a la víbora. El miedo le prepara para esas reacciones; si se queda inmóvil, paralizado, estamos ante una reacción inadecuada. Ahora, si usted ve un ratón, y reacciona de la misma forma como si viera una serpiente, entonces estamos frente a una patología, una  fobia; o una falsa creencia. Los ratones no producen miedo; tal vez asco, repulsión, pero no miedo.

Ninguna emoción es negativa. Lo malo es la forma inadecuada de expresarlas.

El duelo originado por una perdida, no es negativo. Es el mecanismo natural de la mente, para resolverlo, para superar la pérdida. No vivirlo, acarrea consecuencias negativas.

Dicho todo esto, vamos a considerar algunas estrategias para el desarrollo de una mente sana, emocionalmente; y así evitar las somatizaciones.

Continúa…

Fuente: Wikipedia, la Enciclopedia Libre

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Material usado con fines de orientación; sin propósitos de lucro.

MENTE SANADORA

Dando continuidad al tema Mente Sanadora, vamos a considerar las siguientes estrategias para el desarrollo de una mente sana.

Presentamos otra estrategia: Aprenda a darle significado constructivo al tiempo.

Toma nota de esta realidad, mientras vas leyendo las palabras de este artículo, tu mente está interpretando las ideas, creando imágenes, y dándoles significado. Todo simultáneamente. Este es tu presente. Pero eso no es todo; a la vez tu mente procesa pensamientos sobre algo que necesitas o debes hacer en el futuro; o en algo que ocurrió en el pasado. Y aun mas, si estás pasando por un momento especial de la vida, en tu mente subyace la emoción que esa circunstancia especial genera.

Esta extraordinaria capacidad del cerebro, es la que nos permite viajar al pasado, y recrear lo vivido; vivir el presente y disfrutar la vida; o dirigirnos hacia el futuro y anticipar sucesos por venir.

Usa tu pasado constructivamente.

Revivir el pasado, no es negativo. En el pasado se  vivió innumerables experiencias, se adquirió  aprendizajes, hay una inmensa riqueza de sucesos maravillosos que ocurrieron; que se guardan en la memoria, y constituyen lo que denominamos experiencia. Como no sentir una profunda emoción al evocar el nacimiento de los hijos; de los nietos; así como los éxitos de ello.

Si alguien te pregunta ¿Qué es un triangulo? De inmediato vas al almacén de tu memoria, y extraes el concepto, o la imagen. Como sabes, de experiencias y aprendizajes previos, vas construyendo nuevos aprendizajes; creando y recreando nuevas experiencias.

¿Cómo puedes elaborar una rica pizza, si no has aprendido previamente como se preparan y mezclan los ingredientes?

También puedes evocar el pasado, centrarte en lo negativo del mismo; y sentitse culpable. Eso lo tratamos anteriormente. No uses tu pasado para castigarte, ni para sumirte en melancolía.

Usa tu pasado para potenciar, darle significado y realidad al presente.

Viaja al futuro creativamente.

Si te orientas al futuro, es porque tienes expectativas por el porvenir, y eso es maravilloso. Tener esperanza, hacer planes, soñar grandes realizaciones; proponerse metas significativas es lo que ha permitido el avance del conocimiento, de la ciencia.

Tal vez has leído sobre los planes que se hacen actualmente, para llevar una misión tripulada al Planeta Rojo,  Marte. El primer estudio técnico detallado de un viaje a Marte fue de Wernher von Braun, quien publicó El Proyecto Marte en el año 1952. Recientes declaraciones de la NASA, señalan que para el 2030, será posible enviar una nave tripulada al Planeta Marte, y da descripción de cómo será el proceso.

Para tal logro, se requiere cumplir una serie de requisitos, superar algunas barreras, obtener recursos financieros, y preparar a los viajeros espaciales.

Es lo que generalmente hacemos para alcanzar las metas futuras; o enfrentar acontecimientos porvenir.

Si una persona quiere obtener el título de Ingeniero, sabe lo que tiene que hacer: cumplir los requisitos para inscribirse en la Escuela de Ingeniería; Cursar y aprobar Semestre tras Semestre; estudiar, privarse de algunos placeres; disponer de recursos financieros. Lo mismo sucede al agricultor que quiere obtener trigo. Conoce todos los procedimientos y pasos aprendidos por experiencia. Sabe que cumplidos los tales, obtendrá una excelente cosecha de trigo.

Imagino que ya estas intuyendo  la aplicación. Respecto del futuro, lo que necesitamos hoy, es tomar las medidas oportunas y prácticas para cuando el momento llegue.

Ahora, es cierto que existen situaciones sobre las cuales no podemos ejercer control, son imprevistas. Un terremoto; el incremento del costo de los precios; el alza del petróleo; un verano que afecte la producción de alimentos. Tales situaciones no podemos prevenir, ni tomar acciones para evitarlas. Respecto de ellas, lo que necesitamos hacer es aceptarlas, comprenderlas, analizarlas; y buscar alternativas creativas de solución.

 No puedes, individualmente, controlar el alza del costo de los productos; más si puede ejercer control sobre tu presupuesto, y evitar gastos innecesarios.

La recomendación es prevenir, actuar hoy, sobre lo que pueda suceder mañana.

No sumirse en ansiedad y preocupación, de lo cual ya hablamos.

Usa tu imaginación, creatividad, capacidad de soñar; para crear una imagen del futuro, más no te quedes en elucubraciones, y sueños. Comienze a poner las bases de ese futuro, de ese sueño, y cada día construye sobre esas bases.

Disfruta el Presente.

Vamos a estar claros, el único tiempo objetivo que tenemos es el presente. Podemos viajar mentalmente al futuro, o al pasado. Más realmente, solo se vive en el presente, un eterno presente.

Observa un reloj que tenga segundero, cuenta hasta tres segundos, y continúa leyendo.

Lo que has hecho, es observar como transcurre tu presente. Tres segundos de tu maravilloso, extraordinario y valioso presente. Algunos cronómetros registran hasta las centésimas de segundo; resulta impresionante observar en vivo cuanto tiempo dura el presente: fracciones mínimas de tiempo.

Esto nos indica que nuestro presente es muy breve.

Entonces, para que distraerlo sumergido en el pasado, o anticipando el futuro; si lo único que tiene para vivir, es una fracción breve de ese maravilloso tiempo.

La recomendación es disfruta el presente.

Te ha ocurrido alguna vez que estabas hablando con alguien, y de repente le preguntas a tu interlocutor: ¿Qué me dijiste? ¿Qué ocurrió? Sencillamente, que por una fracción de tiempo te desconectaste de lo que te hablaba la otra persona, y te fuiste de viaje espacio-temporal.

Puede haber ocurrido que la persona con quien hablabas te dijo: “En días pasados me encontré con Nohracecilia, y te mandó saludos…” Al oír aquella frase, la mente por asociación, comenzó a evocar a la persona nombrada, y se desconectó de la conversación. Luego, al volver a la realidad, al presente, observas que tu amigo está conversando sobre otro asunto, el cual por supuesto ni idea tienes de lo que se trata.

Un fin de semana, te tomas un pequeño tiempo de descanso y te va a tu lugar preferido, a disfrutar en familia. Sentado allí, disfrutando el paisaje, acariciado por la fresca brisa de un hermoso atardecer, oyendo una rítmica música, rodeado de tus seres querido; de repente viene a su memoria una tarea que debes cumplir la próxima semana.

Por arte de magia, te desconectas del maravilloso momento que disfrutas; y diriges tu mente hacia la tarea asignada, viajas al futuro y pierdes la perspectiva del objeto de tu fin de semana.

Pasó el tiempo, te encuentras ocupado en cumplir la tarea asignada; de repente recuerdas el fin de semana pasado; y te diriges mentalmente al lugar donde estuviste anteriormente, para recrearte pensando en lo agradable que sería estar allí.

Una recomendación en este sentido es disfrutar el momento presente. Disfruta tus momentos de descanso, con tu familia, de diversión, y no los perturbes; con pensamientos que te saquen de la realidad.

De igual modo, disfruta tu trabajo, y no te distraigas con asuntos ajenos al mismo; a menos que sean esas pausas activas, necesarias para descansar la mente, y tomar nuevo impulso en la tarea.

Reiteramos la recomendación que te hacemos: disfruta el presente.

Continúa…

Fuente: Wikipedia, la Enciclopedia Libre

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Material usado con fines de orientación; sin propósitos de lucro.

OLVIDAR

La mente es un valioso recurso con que contamos. Se dice que el cerebro es el asiento de la mente.

Algunos expertos afirman que el cerebro tiene la capacidad de registrar y almacenar todo cuanto nos ocurre. Desde la concepción hasta el momento actual, esa maravilla de la creación  lleva un registro pormenorizado de todo instante vivido. Una especie de “caja negra” humana, que guarda toda la historia de nuestra vida. En ella  se encuentran datos desde que hemos nacido, incluso algunos recuerdos del vientre de la madre, del momento del parto, momento determinante en el desarrollo posterior del niño o futuro adulto.

Por esa propiedad del cerebro, oyes una música y viene a tu memoria una escena relacionada con aquella melodía. Percibes una aroma y evocas una experiencia asociada a ese perfume; es más, hasta eres capaz de identificar el tipo de fragancia y la marca de la casa que la fábrica.

Esta condición humana, trae como consecuencia que vivamos prácticamente en dos dimensiones. El presente, que es lo actual; y el pasado que surge en la mente en forma de recuerdos. También podemos proyectarnos al futuro, pero la mayoría se enfoca hacia el pasado, pues allí esta lo vivido, experimentado, sentido.

Por esta razón, olvidar es prácticamente imposible. Lo que ha sido fijado en las neuronas, o en el cerebro propiamente dicho; no se puede borrar. No puedes presionar el dispositivo suprimir, y enviar a la papelera de reciclaje los recuerdos que no quieres evocar, pues dejaron de ser útiles, o no te gustan.

Lo que puede hacer el cerebro, y de hecho es una función de la mente, es reprimir; represar, aquellos contenidos que son dolorosos, o traumáticos. O también reprimir aquellos pensamientos o impulsos a actuar de forma indebida.

Algunas veces nos proponemos olvidar, reprimir,  un recuerdo; alguna situación dolorosa. Tarea no tan fácil. Mejor dicho imposible.

Hagamos un sencillo ejercicio:

Imagina en tu mente una pantalla blanca, como en el cine.

Visualiza que desde el centro de esa pantalla va surgiendo un limón. Dicha fruta crece hasta ocupar gran parte de la pantalla mental. Tienes en tu mente un limón, jugoso; con ese olor ácido característico.

Ahora trata de poner tu mente en blanco; saca de la mente la imagen del limón. Bórralo totalmente. Haz la operación contraria, disminúyalo hasta que desaparezca el limón.

Concéntrese, si quiere cierra los ojos,  eli mina totalmente el limón.

¿Pudiste borrar el limón?  Respira profundo. Sabes que no fue posible. La razón es simple. Cada vez que suprimías el limón, y veías la pantalla en blanco, te decía: “elimina el limón”. Es decir, te estaba induciendo el efecto contrario a tu deseo. Querías eliminar el limón; pero yo te lo recordaba, por lo cual nuevamente aparecía en la pantalla de tu mente. El cerebro no procesa el NO. Si te digo: NO pienses en una manzana. Ya sabes lo que hace tu cerebro, contrariando tu orden.

Esto es lo que ocurre cuando queremos olvidar. Cuando te propones olvidar algo, lo que estas es simplemente afirmando el recuerdo. Puedes pensar: NO  quiero recordar a esa persona de cabello castaño, ojos pardos, tez morena, labios sonrosados… Una detallada descripción muy interesante para NO olvidar.

¿Qué hacer? Más que olvidar, lo que necesitas es ejercer dominio sobre los recuerdos. Es aprender a a dar un sentido nuevo y provechoso a todo lo que nos ha ocurrido. Tanto a lo que nos ha hecho daño, como a las cosas buenas vividas.

En todo ello hay un aprendizaje. Podemos sacarle partido.

Necesitamos educar el pensamiento. No dejarlo divagar estérilmente. Sobre todo es prudente no alimentar recuerdos negativos; ni pensamientos impropios, deseos morbosos, por ejemplo; y recrearse en ellos. Otra medida saludable es hacer catarsis, drenar esos pensamientos negativos; hablar con personas de confianza, o expertos que puedan ayudarte. No solo para descargarlos; sino buscando luz para superarlos.

Por otra parte, aprender a perdonar; tal como lo propone el Padre Nuestro, es buena medida. Perdonar a otros, así como nosotros deseamos se nos perdone. No es asunto de perdonar y olvidar. Es perdonar y amar. Cuando aprendemos a amar, entonces tenemos ganada la batalla y seremos felices.

Volviendo al ejemplo del limón. Imagina de nuevo el limón en la pantalla de tu mente. Ahora toma un cuchillo, ábral o en dos mitades. Busca un vaso. Prepara una limonada. Ahora tienes en la pantalla de tu mente un  vaso con una refrescante y deliciosa limonada.

Solamente tú puedes ejercer control sobre lo que piensas. Sea desde el exterior, o internamente que se activen tus recuerdos; no tienes que olvidarlos; solo canalizarlos, transformarlos creativamente y hacer que actúen a tu favor.

Hay un sabio consejo de San Pablo:

Todo lo verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, Todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Filipenses 4:

Piensa en cosas constructivas… No te afanesen olvidar.

Usa la creatividad…

Fuente:

  • Definiciones y Conceptos: Wikipedia
  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegateway.com
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google