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PARA TENER ÉXITO, NO TEMAS AL FRACASO

A través de la red circulan innumerables megabytes en los que se habla sobre el éxito, tantos como incontables resmas de papel, y litros de tinta utilizados para referirse al mismo tema.

Es que todos los seres vivos estamos orientados al logro. La aspiración de todo ser humano es alcanzar sus metas, lograr sus sueños, obtener éxito.

Muy poco se habla del fracaso. El tema no interesa, aun cuando es más frecuente y extendido que su opuesto: el éxito.

Nadie quiere fracasar.

Repito la expresión, nadie quiere fracasar.

Más aunque parezca un absurdo, la experiencia continua de los seres vivos es el fracaso, puesto que el éxito es algo que se obtiene una sola vez, en relación a una meta concreta. De manera que necesitamos convivir y sobrellevar el fracaso, ya que este es parte esencial de la vida.

¿Qué es el fracaso?

Del diccionario podemos obtener la definición de que fracaso es “Falta de éxito o resultado adverso”.

El mismo diccionario nos ofrece la definición de éxito: Resultado feliz de un negocio, actuación.

De acuerdo con estas definiciones, el éxito se obtiene “una vez”, lo que significa que fracaso son las muchas veces que no se obtuvo el resultado esperado.

Alguien ha dicho que del éxito obtenemos satisfacciones, alegrías, bienestar, felicidad; más del fracaso obtenemos aprendizajes significativos. Que no deben constituirse en motivos de frustración, sino en impulsores para continuar trabajando en la búsqueda de lo que queremos.

Thomas Alba Edison fue un gran hombre de ciencia, inventó la bombilla, o lámpara incandescente, y otros 1.300 inventos que disfrutamos hoy.

El amigo Edison fue un mal estudiante, apasionado por la lectura, parcialmente sordo desde niño; mas también es padre de muchos inventos que, con mayor o menos éxito, fueron viendo la luz. El fonógrafo, la bombilla o el efecto Edison con el que nace la electrónica, son algunas de sus aportes más valiosas a la ciencia.

Pues bien, este gran hombre, según sus confesiones, realizó más de mil intentos antes de lograr que una lámpara incandescente funcionara. Cuando en una entrevista le preguntaron: ¿Qué se siente fracasar un millar de veces?, él respondió: “Ahora ya sé mil formas de no hacer una bombilla“…

Según este gran hombre, de los fracasos aprendemos tanto o más que de los éxitos.

Ahora bien, el que alguien fracase circunstancialmente en una empresa, tarea, o propósito; no significa que es un fracasado. Simplemente quiere decir esto, que se está en procura del éxito; que se está buscando la manera de hacer bien las cosas, aprendiendo “mil formas” de no hacerlas erradamente.

Cuando caminaste, no lo hiciste de un tirón; primero fracasaste muchas veces en el intento, sufriste muchas caídas, y acumulaste bastantes moretones. Finalmente un día tuviste éxito, y caminaste hasta el día de hoy. Igual para aprender a leer. Muchos intentos fallidos, hasta que la mente se abrió y la comprensión de lo escrito fue como algo mágico.

A lo largo de la vida hemos obtenido muchos aprendizajes de los fracasos. Ahora sabes que el fracasar no te hace un fracasado, sino un sabio en cómo no fracasar de nuevo. Es decir en no “tropezar de nuevo con la misma piedra”.

¿Ha fracasado en el intento de realizar, obtener, concretar, o crear algo?

No te siente ni fracasado, ni frustrado negativamente.

Aprovecha el aprendizaje obtenido en la experiencia, y sigue fracasando; digo, aprendiendo en cómo hacer las cosas para tener éxito.

Felices fracasos… o Aprendizajes…

Fuente: Wikipedia, la Enciclopedia Libre

Imágenes: Google

SERENIDAD, CUANDO LLEGUE LA TORMENTA

Vivimos en un mundo dinámico.

Hay momentos y circunstancias en las que pareciera navegamos en un mar tormentoso; situaciones problemáticas que demandan soluciones asertivas.

Para esos momentos difíciles necesitamos echar mano de un valioso recurso, que nos permitirá enfrentar esas dificultades y superarlas creativamente.

Se trata de la serenidad.

Esta virtud está relacionada con calma, tranquilidad, apacibilidad. A veces la confundimos con inmovilidad.

Cuando imaginamos la serenidad, traemos a la mente la visión de un mar en calma, quieto, inmóvil. O de un paisaje tranquilo, estático.

Son representaciones de inmovilidad, mas no de serenidad.

Porque estar quieto, puede ser producto de reprimir lo que se siente, o se desea expresar. Que a la larga resulta en explosiones destructivas, para quien las expresa, y para quienes les rodean.

Visualiza una escena de tu vida en la que experimentaste esa virtud, la serenidad.

Obsérvate en esa situación en la que actuaste serenamente. Revívala.

¿Con que palabras puede describir esa escena de tu vida?

Sensación de bienestar, sosiego, paz, tranquilidad, placidez, mansedumbre; físicamente relajado, músculos distendidos.

Es que la serenidad tiene que ver con un estado de ánimo tranquilo, en calma, y tiene gran valor cuando llega la tormenta, y mientras se navega a través de ella.

La serenidad nos permite enfocar lo que nos sucede desde una perspectiva más objetiva.

Una persona serena piensa antes de actuar o decidir, y no se siente asustada, preocupada o ansiosa por lo que va a ocurrir. Tampoco vive en el pasado, sufriendo por los errores cometidos.

Esto no significa esperar que las cosas se resuelvan solas, o mejoren espontáneamente; de lo que se trata es actuar conforme a lo que se cree mejor para sí mismo, y para lo que debe enfrentar.

La persona serena es dueña de sus emociones, con fortaleza no sólo para dominarse, sino para soportar y afrontar la adversidad sin afectar el trato y las relaciones con sus semejantes.

Esta virtud se adquiere con incesante trabajo. No existe una receta que podamos aplicar para obtener una dosis de ella.

Visualiza de nuevo aquel momento de serenidad, que evocamos anteriormente.

Toma nota de tus pensamientos, emociones, reacciones; así como de los estímulos exteriores, personas, palabras, tonos de voz, sonidos, colores, olores.

¿Qué recursos internos tuyos activaste en ese momento?

¿Cuáles fueron las decisiones que asumiste para vivir ese tiempo de serenidad?

¿Qué emociones experimentaste?

¿Cuál fue tu objetivo para vivir esa experiencia?

¿Qué resultado obtuviste?

Si observas cuidadosamente, te darás cuenta de que posee los recursos para vivir serenamente.

Ahora, cuando estés en una situación difícil, en medio de una tormenta, revive aquella escena y visualiza tu actuación serena.

Tú lo puedes, porque la serenidad esta dentro de ti, no fuera.

Actívala.

Imágenes: Google

PEQUEÑOS DETALLES PARA ALCANZAR FELICIDAD

La felicidad es un estado que buscamos incesantemente.

La misma no la vamos a encontrar en los sucesos de la vida, ni en las interacciones personales, como tampoco en los bienes que poseamos.

El dinero, y posesiones materiales ofrecen confort; los seres que nos rodean nos regalan alegría; los acontecimientos de la vida, en general, nos conceden un cierto grado de tranquilidad.

Mas la felicidad, la verdadera, la podemos encontrar y procesar desde dentro de nosotros.

El mundo, y sus acontecimientos, nos emite estímulos, que sabiamente canalizados y procesados van a determinar nuestra tranquilidad, bienestar, sosiego, paz; que en sentido general denominamos felicidad.

El libro de los Proverbios, en la Biblia, nos ofrece un incesante manantial de sabiduría, de dichos sabios; que si los ponemos en práctica, van a contribuir en el logro de ese inapreciable estado del alma, que denominamos felicidad.

Es posible, que por estar en la Biblia, los consejos se tomen desde una perspectiva religiosa; más los mismos no so son para la práctica religiosa, sino que son consejos para la vida.

Para vivirlos.

Leamos algunos, y luego propongamos algunas conclusiones.

Así comienza:

2Para entender sabiduría y doctrina,
Para conocer razones prudentes,

Para recibir el consejo de prudencia,
Justicia, juicio y equidad;

Para dar sagacidad a los simples,
Y a los jóvenes inteligencia y cordura.

Oirá el sabio, y aumentará el saber,
Y el entendido adquirirá consejo,

Para entender proverbio y declaración,
Palabras de sabios, y sus dichos profundos.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

 Sobre el trabajo 6:6-8:

6Ve a la hormiga, oh perezoso,
Mira sus caminos, y sé sabio;

La cual no teniendo capitán,
Ni gobernador, ni señor,

Prepara en el verano su comida,
Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.

Para mantener buenas relaciones con los demás, 10:11-12

11Manantial de vida es la boca del justo;
Pero violencia cubrirá la boca de los impíos.

12 El odio despierta rencillas;
Pero el amor cubrirá todas las faltas.

Frente a una persona enojada, 15:1

La blanda respuesta quita la ira;

Mas la palabra áspera hace subir el furor

Un verdadero tesoro, 22:1

De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas,

Y la buena fama más que la plata y el oro.

Los padres, 23:22

Oye a tu padre, a aquel que te engendró;

Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.

Los hijos, 29:17

Corrige a tu hijo, y te dará descanso,

Y dará alegría a tu alma.

Hay más sabiduría en este interesante libro, dedica tiempo para escudriñar sus páginas, descubre grandes principios, y ponlos en práctica.

Imagen: Google