LA ORACIÓN QUE HIZO ARREPENTIR A DIOS

La crisis que atravesamos en Venezuela y que en estos días se agudiza ha inspirado al pueblo de Dios a intensificar su clamor por Venezuela consciente de que Dios tiene la respuesta.

Ante esta realidad es conveniente saber que hay oraciones las cuales pueden hacer que Dios se arrepienta y cambie una determinación; veamos.

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Después de tres meses de haber salido de Egipto, el pueblo de Israel llega al desierto de Sin, frente al Monte Sinaí, Éxodo 19:1-2; allí acampa y Dios convoca a Moisés para un encuentro en la cumbre de aquel monte con el objeto de instruirle sobre los principios en que se basaría su relación con el pueblo de Israel.

Allá en la cumbre del Sinaí Moisés recibe las normas de convivencia del pueblo, que son los principios de la Constitución de Israel; se dictan los Diez Mandamientos, una serie de leyes relacionadas la justicia, así como algunas advertencias acerca de cómo conducirse en la tierra prometida.

Uno de aquellos encuentros entre Dios y Moisés es por cuarenta días, Éxodo  24:18, en dicho encuentro Moisés recibe instrucciones acerca del  culto, la construcción del Tabernáculo, los sacerdotes; y otros aspectos relacionados con la devoción de Israel.

Como Moisés tarda en bajar del monte, el pueblo entra en crisis, se acercan a Aarón, el hermano de Moisés, a quien le exponen que se sienten desamparados y sin quien les guíe, así que le piden les “haga” unos dioses para que les conduzca. Éxodo 32:1.

Ante tal solicitud, Aarón procede a complacerles y determina una estrategia que culmina en la adoración a un becerro de oro, Éxodo 32:2-6.

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Dios que es consciente de todo cuanto ocurre en el campamento de Israel mientras habla con Moisés, se dirige al Caudillo, le hace saber su indignación por la actitud del pueblo y le formula una honrosa promesa:

7 Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. 8 Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. 9 Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. 10 Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande. Éxodo 32:7-10.

Ten en cuenta lo siguiente para comprender la postura Divina:

No había trascurrido seis meses desde que Dios libera al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Ellos son testigos presenciales de los innumerables milagros Divinos que se activaron para propiciar su libertad: diez plagas, el paso por el Mar Rojo; en el desierto recibieron agua provista milagrosamente, e incluso el “pan del cielo”, el maná que comieron hasta llegar a la tierra prometida.

Desde su salida de Egipto una nube va delante de ellos para guiarles por el desierto, nube que les ilumina y abriga con su calor en las heladas noches de aquel inhóspito paraje, Éxodo 13:21, nube que colocándose entre el pueblo y el ejército egipcio impide que les alcance, 14:19; nube que era la manifestación de Divina en su recorrido, Éxodo 16:10.

Lo que los israelitas vieron y vivieron en carne propia no fueron estrategias militares convencionales para derrotar a un enemigo, ellos sabían que un ser humano como Moisés, a pesar de los prodigios que protagonizó, no tenía el poder para hacerlo, sino que era emisario e instrumento Divino en aquella guerra no convencional.

Además Moisés reiteradamente insistió en que actuaba como emisario de Dios, él nunca se atribuyó algún poder especial y personal en todo cuanto hizo.

Así pues que es incomprensible que aquella gente, ante la ausencia del Patriarca olvidase la acción protectora y salvadora de Dios, y decidiera optar por “construirse” un becerro de oro y declarar que aquella creación suya era el dios que iría delante de ellos.

Es decir, un pedazo de oro convertido en la figura de becerro era su dios, olvidando que pocos meses antes precisamente una de las diez plagas, la quinta fue contra el ganado egipcio, Éxodo 9:1-7, con lo cual derrota al dios egipcio “Apis”, una deidad con figura de toro, el dios de la fertilidad.

La idolatría es la actitud más reprobada y rechazada por Dios porque insensatamente el hombre pone en lugar de Dios a un objeto, desafiando la lógica tanto como los dos primeros Mandamientos, Éxodo 20:1-6.

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Culto a la diosa semiramis.

Por ese motivo, y por la insistente rebeldía del pueblo Dios propone un castigo ejemplar: exterminarles; y una honrosa propuesta: hacer de la descendencia de Moisés  una nación grande, Éxodo 32:10.

¿Cuál fue la reacción de Moisés? Una reacción consecuente a su persona, y a la responsabilidad que le había sido concedida, eleva: una oración al Cielo la cual hizo que Dios se arrepintiera.

Veamos la oración de Moisés:

11 Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? 12 ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo. 13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre.

Observa detenidamente esta oración, analiza el argumento de Moisés, fíjate que ni siquiera se refiere a la oferta Divina de hacer una nación grande de su descendencia.

¿En que basa Moisés su oración? En Dios mismo, en su soberanía, en su poder, en las promesas dadas a sus ancestros.

Luego en tono respetuoso ruega a Dios que cese su ira contra el pueblo, y que se arrepienta del mal que estaba dispuesto a ocasionar entre los idólatras hebreos.

¿Recuerdas el primer encuentro de Moisés con Dios en el desierto? Aquel encuentro es narrado en el capítulo tres de Éxodo, desde una zarza ardiendo Dios se revela al errante pastor de ovejas. Que diferente es Moisés, como ha cambiado. El roce con el Dios de Israel ha propiciado aquella metamorfosis. Una vez más el hombre es probado y resulta airoso; siglos más tarde Santiago declara: “Bienaventurado el varón que soporta la prueba…”, Santiago 1:12.

Aquella fervorosa oración obra un milagro sin precedente, determina que Dios “se arrepienta” de su propuesta inicial, cambia su actitud.

14 Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.

Es importante destacar que “arrepentimiento” significa cambio de actitud, cambio de dirección, cambio en la manera de pensar.  Dios no se arrepiente al estilo que se pide al hombre, porque Dios no peca.

En varios momentos descritos en la Sagrada Escritura vemos a Dios cambiando alguna determinación suya propiciada por el proceder humano.

En el caso que no ocupa, Dios cambia su determinación a petición de Moisés. En el relato que sigue a este incidente, vemos a Moisés descender del Sinaí, vive la escena del “becerro de oro”, igualmente se conmueve y llena de ira, procede a destruir el becerro, y narra al pueblo lo que Dios se proponía por su actitud. Una vez el pueblo entra en conocimiento de lo que estuvieron a punto de vivir se llenan de temor, y se comprometen a obedecer las demandas divinas.

De todos modos la consecuencia es inevitable; todo acto de rebeldía, desobediencia, acarrea su costo, y aquel no se hizo esperar, Éxodo 32-30-35.

Este relato nos ilustra como una persona puede lograr que Dios cambie el curso de los acontecimientos, aún más que cambie una sentencia, una determinación suya. La metodología es sencilla, Él la reitera en la Biblia, es ampliamente conocida y repetida entre el pueblo de Dios:

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3.

Cuando evaluamos la condición de Venezuela, notamos que no es un “becerro de oro”, un ídolo, al que se le rinde culto; se han “construido” varios, desplazando a Dios del corazón de los venezolanos. La imagen de alguna deidad, un líder carismático a quien se concibe como “eterno”, una ideología, una organización religiosa.

Haz una revisión introspectiva, sinceramente reconoce qué está en primer lugar, antes de Dios, y así ya sabes cuál es tu “becerro de oro” que tienes que erradicar de tu corazón.

Por otra parte, Venezuela necesita intercesores que como Moisés puedan cambiar el curso de la historia.

Es decir personas que reconozcan la soberanía y el poder de Dios, así como que conozcan sus promesas, contenidas en la Sagrada Escritura; pero que aquello no sea una postura religiosa, ni una formula ritual; sino la vivencia de una persona que camina con Dios día tras día, y que con frecuencia asciende a “la cumbre” para hablar personalmente con Dios.

Una persona humilde, modesta, sincera, sensata, mansa, sin ambiciones de poder.

Dios está cambiando el curso errado por el que se ha encauzado al País en el ámbito político, socioeconómico, religioso, y fundamentalmente el espiritual.

Ya veremos un despertar espiritual, es algo que se comienza a sentir.

Sigamos orando por Venezuela, ya veremos la respuesta.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

  • Biblia: VersiónRVR60, tomada de biblegateway.com
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

 

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COMO BATALLAR CON UN COMPORTAMIENTO INDESEADO

Vamos a considerar un tema siempre actual: El cambio de pensamiento como estrategia para modificar  un comportamiento indeseado.

Existe en los seres humanos ciertos comportamientos indeseados que generan múltiples estados de insatisfacción, generadores de sentimientos de culpa, que mantienen al individuo en un estado de desequilibrio emocional, con efectos en el ámbito físico y en el espiritual.

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A tales comportamientos indeseados les vamos a denominar defectos de carácter, que en el ámbito coloquial religioso se denomina pecado. La lista de aquellos es interminable, sin embargo los que padecen las personas son pocos, el asunto es que ocasionan un incómodo estado de desagrado el cual roba la energía y la maravillosa tranquilidad, que se traducen en infelicidad.

Entonces en este escrito vamos a tratar el asunto de los defectos del carácter como un aspecto clave para el logro de paz interna, tranquilidad, y mantener la alegría de vivir.

Partamos del siguiente planteamiento: ¿Cómo batallar con los defectos de carácter? O, ¿Cómo superarlos?

Algunos métodos usuales son: reprimirles, ignorarlos, evadirlos, o sustituirles por otro. Tales acciones no resuelven el problema, tal vez lo agrava.

Lo que pasa es que nos enfocamos en el defecto de carácter, es decir en el comportamiento indeseado, y trabajamos con la conducta. Pero trabajar con la conducta es enfocarse en el efecto. Como cuando queremos erradicar una fiebre bajando la temperatura con baños de agua fría o con antipiréticos, el efecto es temporal. Como sabes la fiebre se erradica, eliminando la causa que la genera, tal vez una infección. Y si es una infección el tratamiento es antipirético más el antibiótico específico.

Entonces los defectos de carácter se  tratan dominando la conducta, pero además hay que buscar la causa que la origina, tratarla, erradicarla, o neutralizarla.

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La Biblia contiene la estrategia efectiva para batallar con los defectos de carácter. Llegado a este punto no pienses que te voy a explicar una fórmula religiosa para combatir el pecado. El método bíblico que te voy a mostrar ha sido avalado por los más renombrados psicólogos y expertos en conducta humana. Lo comprobarás una vez lo hayas practicado.

Vamos pues a describir la estrategia en dos etapas. La primera la denominaremos “control del defecto de carácter”, y la otra “erradicar o neutralizar del defecto de carácter”.

Primera Etapa. Control del defecto de carácter. Leamos Gálatas 5:22-23. En esta cita se enumeran las virtudes del fruto del Espíritu, son nueve: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, mansedumbre, fe, y dominio propio.

Fija tu atención en la última virtud: dominio propio. Necesitas dominar la reacción indeseable, ejercer control sobre ella. Cambiar el esquema habitual, como la reacción indeseable te controla; necesitas comenzar a ejercer dominio sobre ella, ¿Cómo?

Visualiza un comportamiento indeseable, ese que con frecuencia aparece y te causa grandes insatisfacciones luego que lo has realizado. Siente las reacciones que en tu organismo genera aquel comportamiento: aceleración del ritmo cardíaco, y de la respiración; una energía interna fluye en tu torrente sanguíneo y te prepara para la acción; tu mente se nubla y actúas.

Una vez que has descargado aquella energía aparece el estado de insatisfacción, el “otra vez lo hice”, y te sientes culpable.

Veamos como dominar el comportamiento indeseable: Visualiza todo el proceso anterior y sitúate en el momento que sientes aquella energía interna que te prepara para la acción. Detente allí y desactiva la “energía que te prepara para la acción” mediante control de tu fisiología y de los pensamientos.

Visualicemos el mecanismo de la ira:

Te sucede algo, te dicen algo, o piensas en algo que te produce rabia. El pensamiento activa en tu cerebro reacciones físico químicas e impulsa en tu sistema endocrino la producción de hormonas que te preparan para la acción, una de ellas es la adrenalina, es el fuego que sientes que recorre tu cuerpo por el torrente sanguíneo. ¿Qué hacer? Controlar el impulso, ¿Cómo? Propiciando que la energía interna, la cantidad de hormonas en tu torrente sanguíneo disminuya.

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Te han dicho: cuando tengas ira, ante de reaccionar contra quien te la genera, cuanta hasta diez. Eso te parece ridículo, pero no lo es. Lo que estás haciendo es movilizar tu mente hacia otro objeto, y permite que la “energía interna” disminuya. Una vez controlado el flujo de la hormona que te activa, te será más sencillo pensar objetivamente y evitar el comportamiento indeseado. En los tratados sobre Inteligencia Emocional se denomina este proceso “auto conocimiento emocional”, que te permite el “auto control emocional”.

En resumen el procedimiento a seguir es:

Primero: Siente el comportamiento indeseado, la emoción que te genera, no la reprimas,

Segundo: Neutraliza la reacción fisiológica, descargando la energía que la activa. Cuenta hasta diez; o  piensa en el efecto nocivo de tu reacción; retírate temporalmente de la escena; recuerda una cita como: “la blanda respuesta quita la ira”. Ten a mano, o en mente, una acción que neutralice tu fisiología.

Tercero: instala en tu mente una estrategia de control, elige una de las enunciadas en el paso anterior, adopta la disciplina de “pensar asertivamente” antes de responder. Conviértelo en un hábito.

¿Cómo instalar en tu mente una estrategia de control?

Primer Paso: Identifica el estado emocional que deseas obtener: autocontrol, bondad, mansedumbre, confianza, tranquilidad. Piensa en positivo, por ejemplo: “quiero mantener la calma y controlar el enojo”. Si estás pensando “no quiero estar tenso”, afirmas aquello que quieres evitar. El cerebro no procesa el “no”, lo suprime. Debes seleccionar un sentimiento que desees obtener y hacerlo en un modo positivo.

Segundo Paso: Visualiza un momento de tu vida en el que te has sentido de la forma que deseas. Evoca los momentos en los que hayas experimentado el estado que necesitas, elije entre ellos el más poderoso.

Tercer Paso: Crea el estado. Sitúate en el momento de tu vida que has elegido como si estuviera ocurriendo ahora. Visualiza lo que pasa a tu alrededor, escucha los sonidos de fondo, y siente las mismas sensaciones que tuviste en aquel momento, como si lo vivieras ahora mismo.

Cuarto Paso: Ancla el estado, instálalo. Nota como el estado emocional llega a un clímax y luego decae. Repite este paso 3 veces; cada vez en que el estado de la emoción que desees llega al clímax, haz un chasquido con los dedos de una de tus manos, mientras pronuncias una palabra o frase que evoque dicha sensación. Al mismo tiempo visualiza una imagen que represente dicho estado. Por ejemplo, para evocar tranquilidad, puedes visualizar un atardecer en la playa o a alguna persona que represente para ti esa sensación. Todo anclaje debe ser personal, es importante que lo produzcas en tu mente y en tu cuerpo. Realiza este ejercicio un rato y luego piensa en algo totalmente diferente, cambiando tu postura física.

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Quinto Paso: Repite el paso 4 siete veces para consolidar el anclaje creado. Esta repetición es esencial.

Cada vez que sientas ira, antes de reaccionar “revive el estado emocional deseado” mediante el chasquido de los dedos y repetir la palabra que evoque la sensación.

Recuerda que no te va a ser sencillo al principio, insiste hasta que se convierta en un hábito. Este mismo procedimiento puedes aplicar a cualquier “defecto de carácter”, en lugar de “ira” coloca el aspecto que quieres dominar.

Felices resultados. Te cambiará la vida.

Hasta acá hemos “dominado” el defecto de carácter, no lo hemos erradicado o neutralizado, aparecerá con frecuencia.

Prosigamos con la segunda etapa.

Segunda Etapa: Erradicar, eliminar o anular el defecto de carácter. Esta etapa es más compleja pero posible; veamos cómo desarrollarla.

Echemos mano de nuevo a un texto bíblico, vamos a Romanos 12:2, la versión Dios Habla Hoy menciona una significativa frase:

Cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir.

El proceso de “cambio de manera de pensar” se denomina en la Biblia “arrepentimiento”; de nuevo aclaro que no vamos a recetar una formula religiosa para combatir el pecado. La estrategia que te recomendamos a continuación también ha sido avalada por eminencias en el campo del comportamiento humano, y la psicología la tiene como su objeto. Recuerda que etimológicamente “psicología” significa tratado, estudio de la mente.

Arrepentimiento es la traducción al castellano de la expresión griega “metanoia”, μετανοῖεν, metanoien,   palabra compuesta de “meta”, más allá, cambio, y “nous”, de la mente. Es decir arrepentimiento es cambio de mente, de la manera de pensar, un cambio de actitud; en griego simboliza un giro de ciento ochenta grados, cambio de dirección. 

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Los psicólogos definen este proceso, dependiendo de su enfoque, como “aprendizaje” ya que todo aprendizaje implica un cambio de conducta; también se le dice reprogramación, pues al cambiar el programa mental, cambia el estilo de vida; o se le dice cambio de argumento, ya que el argumento determina el curso de las acciones, de la historia personal.

En general tal cambio se denomina “cambio de actitud”.

Como hemos observado el énfasis es el cambio de pensamiento. No de cualquier pensamiento sino de aquel que activa la conducta específica.

Hagamos un análisis de conducta, revisemos una radiografía del comportamiento.

Visualiza cualquier conducta. Tiene los siguientes componentes:

Como aprecias en ese esquema, laconducta es simplemente resultado de factores internos, en los que el pensamiento juega un papel primordial. Pero los pensamientos tienen una base que los dirige, los principios. Sigue profundizando y encuentras que la conducta tiene su base más profunda en tus creencias. Las creencias definen tu comportamiento y personalidad en general.

Los tres primeros niveles conforman lo que denominamos “actitudes”, y las actitudes son maneras aprendidas, organizadas y sistemáticas de pensar, sentir y reaccionar.

Los tres siguientes conforman el “yo soy”, del ser; la esencia de cada individuo que determina la personalidad y el comportamiento.

Ya puedes anticipar como los cambios de actitudes modifican la conducta.

 Revisemos conceptos:

Conducta es el conjunto de respuestas ante los diversos estímulos internos y externos. Esta puede ser consciente o inconsciente, voluntario o involuntario,  según las circunstancias que la afecten.

Las emociones son respuestas de nuestro organismo ante los estímulos internos y externos, representan modos de adaptación ante el ambiente. Los sentimientos son las reacciones fisiológicas estimuladas por las emociones, como por ejemplo la risa, el llanto, el rubor, la palidez, la alteración del ritmo cardíaco y de la respiración.

El pensamiento es la actividad y creación de la mente; es todo aquello que es traído a existencia mediante la actividad del intelecto.

Los principios éticos son declaraciones propias del ser humano que orientan sus facultades espirituales, racionales; emocionales, y la voluntad. Son proposiciones que determinan la voluntad de cumplir las reglas.

Los valores son convicciones profundas de los seres humanos que determinan su manera de ser y orientan su conducta y sus decisiones.

Una creencia es el estado de la mente en el que un individuo supone verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa.

Como has notado, la conducta es una manifestación de un sistema complejo que se denomina cosmovisión, perspectiva de vida, paradigma, o sistema de creencias. Con esta información trabajemos el cambio de un comportamiento indeseado.

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Primero: reconoce que tienes ese comportamiento indeseado, observa que no le denomino pecado. El pecado es una categoría de carácter religioso. Y en la Biblia tiene otro tratamiento, que si deseas más tarde lo trabajamos.

Segundo: cuando aparezca el comportamiento indeseado no lo reprimas ni lo evites; siéntelo, no te avergüences, ni te juzgues, ni te culpes.

Tercero: Ejerce control sobre la emoción que genera el comportamiento indeseado, tal como aprendimos en la primera etapa, antes descrita.

Cuarto: Activa tu voluntad, esa facultad tuya para decidir y ordenar la conducta. Cultiva la voluntad de decidir por acciones virtuosas, nobles.

Quinto: Revisa tus principios, valora si estas consciente de cuáles son, su importancia, y la necesidad de practicarlos. Recuerda que los principios son normas, reglas que has aprendido y aceptado voluntariamente cumplir. Los principios se ejercitan hasta que conviertan en pautas de comportamiento y se constituyan en un hábito.

Sexto: Cultiva los valores, especialmente aquellos asociados a la conducta que quieres cambiar. Recuerda que los valores no se pierden, se ignoran, se desconocen o no se practican. Piensa en tu escala de valores y operacionalizalos, es decir propón formas de como practicarlos.

Séptimo: Profundiza en tus creencias. El conocimiento superficial o referencial de lo que crees posibilita “falsas creencias” que distorsionan tu esquema de valores. Si eres cristiano necesitas fortalecer el conocimiento de la Palabra de Dios que es tu norma de fe y conducta.

Este proceso se fundamenta en un fortalecimiento, o cambio de las creencias lo cual va a influir en un cambio de actitudes, y a su vez en un cambio de comportamiento.

Como notas, erradicar o neutralizar una conducta indeseada no es sencillo, pero posible de logar con ganas de hacerlo y disciplina.

Volvamos al ejemplo de la ira. ¿Cómo neutralizarla, o disiparla?

Primero: Domínala mediante los tres primeros pasos de la Primera Etapa, ya descrita.

Segundo: Ejercita tu voluntad de decidir dominar la ira, y neutralizarle. Cada vez que te enojes decide dominar el enojo.

Tercero: Practica los principios asociados a la ira. Autocontrol, cumplir las normas de convivencia: respeto  no agredir; ejercitar la mansedumbre, la humildad, la bondad, benignidad, la resolución pacífica de conflictos. En el libro de Proverbios encontrarás una excelente recopilación de principios para una vida feliz.

Cuarto: Revisa y fortalece tus valores, ejercítalos. Adopta como estilo de vida la tolerancia, la honestidad, la justicia, la dignidad, la equidad. Si eres cristiano adopta conscientemente los Valores del Reino contenidos en el Sermón del Monte, Mateo 5:1-7:27. 

Quinto: Profundiza en tus creencias. Si eres cristiano lee, medita, estudia y practica las enseñanzas contenidas en la Biblia, la Palabra de Dios.

Finalmente observemos como influyen las creencias en el comportamiento. Vamos a leer Mateo 22:36-40:

Una persona preguntó a Jesús:

36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

¿Cómo influyen las creencias en la conducta? Veamos.

Si una persona cree que la Biblia es la Palabra de Dios, la Revelación de Dios a los hombres, entonces sabe que su estilo de vida se organiza de conformidad a las enseñanzas en ella contenidas.

Entonces la Biblia propone los valores, las convicciones profundas que guían la vida. Uno de esos valores, el principal, es el amor. Cuando se ama se cumple la ley, ´Cómo? Veamos.

Tener amor es:

Saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo. 1 Corintios 13:4-7. DHH.

Ese valor básico, el amor, va a determinar los principios. ¿Cuáles?

Además de los enunciados anteriormente, estos que siguen:

12 »Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios. 13 »No mates. 14 »No cometas adulterio. 15 »No robes. 16 »No digas mentiras en perjuicio de tu prójimo. 17 »No codicies la casa de tu prójimo: no codicies su mujer, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que le pertenezca.» Éxodo 20:12-17. DHH.

Los principios que has adoptado como estilo de vida van a determinar y guiar tu manera de pensar.

Piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza. Filipenses 4:8.

Y como sabes, pensamientos nobles,  bondadosos, apacibles van a propiciar emociones controladas por aquellas virtudes.

Y una emoción controlada por tus virtudes no hace daño, a ti, ni a quienes te generan esas reacciones. Te va a seguir enojando las injusticias, las agresiones, las ofensas, pero tu reacción será constructiva, moderada, dirigida a propiciar cambios en el otro; o evitar confrontaciones peligrosas.

De ahí dos grandes consejos de la Escritura:

Si se enojan, no pequen; que el enojo no les dure todo el día. Efesios 4:26. DHH

La respuesta amable calma el enojo; la respuesta violenta lo excita más. Proverbios 15:1. DHH

Comenzamos este escrito afirmando que el cambio de pensamiento es una estrategia para cambiar un comportamiento indeseado, que también puedes denominar defecto de carácter; y te hemos propuestos dos estrategias basadas en la Palabra:

Primera: Autocontrol de las emociones, según Gálatas 5:22-23. Es decir dominio propio.

Segunda: Erradicar o neutralizar las reacciones negativas mediante un cambio en la manera de penar, según Romanos 12:2 DHH: “Cambia tu manera de pensar y cambiará tu manera de vivir.”

Ahora es el momento de tomar una determinación que va a cambiar tu vida para siempre: Decide cambiar tu manera de pensar.

Importante: Hay “defectos de carácter”, o comportamientos indeseables cuyo origen está relacionado con traumas o experiencias negativas vividas en la niñez; o falsas creencias aprendidas; que están contenidas en el inconsciente. Por ejemplo la mitomanía, cleptomanía, las  adiciones al sexo o a la pornografía; entre otras más sutiles que tú sabes. En tal caso es necesario acudir a consulta con un psicólogo o psiquiatra para el debido tratamiento. No temas, la salud mental es un derecho y un deber.

También tienes el recurso de la “sanidad Divina”, que es un aspecto de la realidad espiritual, en tal caso la Biblia te ofrece la pauta, acude a tu consejero espiritual, un sacerdote o un pastor. Ellos te pueden orientar al respecto.

Si necesitas más orientaciones sobre lo aquí expuesto, escríbeme.

Ila0511@yahoo.com

Fuente:

  • Biblia: Versión DHH, tomada de www.biblegateway.org,
  • Conceptos: Wikipedia,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

MI PUEBLO FUE DESTRUIDO PORQUE LE FALTÓ CONOCIMIENTO

“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…” Estas palabras fueron pronunciadas por Jehová y dirigidas al pueblo de Israel, y más concretamente a sus dirigentes, en momentos que la Nación atravesaba una de sus peores crisis. Las mismas son aplicables a Venezuela en los actuales momentos.

Veamos las escenas y hagamos las comparaciones. Los textos que preceden a esta declaración revelan el estado de cosas, sus causas, y consecuencias.

Veamos el panorama:

1 Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. 2 Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. 3 Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán.  Oseas 4:1-3.

  • ¿Cuál es la condición de los “moradores de la tierra”? No hay verdad, ni misericordia; perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden.
  • ¿La causa de este estado de cosas? No hay conocimiento de Dios en la tierra.
  • Y, ¿Las consecuencias? Se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán. 

Vamos a intentar una interpretación de este texto, y aplicarlo a la realidad venezolana.

Antes de proceder al análisis del texto, aclaremos que somos conscientes de que Venezuela no es Israel, el pueblo de Dios. Pero como el mensaje de la Biblia es de aplicación universal, extraeremos de la misma algunas enseñanzas, y haremos comparaciones a partir de ella.

¿En qué son diferentes Israel y Venezuela? Al momento de escribir Oseas su libro, Israel es una Estado Teocrático; como Nación gobernada políticamente por la Monarquía Hebrea, establecida por Jehová al elegir a David como Monarca, y a su descendencia como herederos del trono; Constitucionalmente bajo la Ley de Moisés, Pentateuco, dictada por Dios, la cual rige la vida del pueblo en todas sus facetas y dimensiones: civil, moral, religiosa, legal.

Venezuela es un Estado seglar; políticamente constituida como un Estado federal democrático, social, de derecho y de justicia, autónomo y soberano, cuya soberanía está consagrada en su Acta de Independencia firmada en 1811.

Establezcamos las comparaciones:

La situación de Israel.

El profeta Oseas declara que el estado deplorable en que vive la Nación tiene su origen en que “no hay conocimiento de Dios”.

¿A qué se refiere el profeta con esta expresión? ¿Qué tipo de conocimiento? ¿Cuál es la causa de esta carencia? La expresión “no hay conocimiento de Dios” se refiere a que el pueblo vive ajeno a los principios establecidos en La Ley de Moisés, contenida en el Pentateuco, que era su “constitución nacional”, la norma política, moral, civil y religiosa de Israel.

Al ignorar los principios establecidos en su “estado de derecho”, ocurre el desastre nacional, reflejado en: “…no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden.”

Y esta ignorancia trae consigo consecuencias inexorables: “Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán.” Un panorama aterrador. La Nación atraviesa uno de sus peores momentos en toda su historia.

¿Es Dios quien propicia este estado de cosas?  No, Dios nunca desea, ni propicia males a su pueblo que tanto ama. Es el hombre con su conducta desaforada, sin cumplir las leyes, haciendo caso omiso a los principios que rigen la vida, quien activa las consecuencias. Cuando un juez, actuando de conformidad al procedimiento establecido en los códigos, condena a una persona, lo hace porque aquella persona dio motivo para tal sentencia.

¿Quién es responsable de la ignorancia del pueblo? El profeta acusa a los dirigentes de la Nación, especialmente los religiosos, por no dar a conocer el mensaje divino.

La decadencia de Israel fue progresiva. La primera institución que fracasa es la monarquía. Los reyes ungidos como instrumentos divinos para conducir al pueblo política, militar y civilmente, se desviaron en sus caminos abrazando la idolatría, culto a dioses paganos, y haciendo alianzas políticas, olvidándose de Jehová, Dios de la Nación.

De igual modo se pervierte el sacerdocio. Los sacerdotes son responsables del estado de derecho, así como de la vida espiritual del pueblo, ya que como estado teocrático-monárquico, el marco jurídico, legal, lo define la Ley de Moisés, el Pentateuco, que también marca la pauta en lo religioso y espiritual. Una actitud temeraria e irresponsable del sacerdocio es consentir las desviaciones del Monarca y erigir estatuas de ídolos en el propio Templo, tanto como permitir la prostitución como acto religioso.

Así pues, ante el fracaso de los reyes como guías morales, civiles, políticos; y del sacerdocio como garantes de la justicia, la legalidad y la vida espiritual del pueblo, Dios levanta a los profetas para advertir a los reyes, a los sacerdotes, y al pueblo en general las consecuencias por su perversa conducta. Todo el capítulo cuatro de Oseas, tanto como el libro en su totalidad, son un llamado, desatendido, para un cambio de actitud, al arrepentimiento.

La línea de trabajo de un profeta, como emisario de Dios, es sencilla. Responde al siguiente esquema:

  1. Denuncia del pecado, 8:1-6,
  2. Advertencia de las consecuencias por el pecado, 9:1-7
  3. Llamado al arrepentimiento, cambio de actitud, 14:1-3,
  4. Promesa de perdón y reconciliación, 14:4-9.

Como sabemos Israel no atendió el llamado de Dios a través de Oseas, como tampoco lo hizo con los demás profetas, y fue llevado al cautiverio como consecuencia de su mal proceder.

Enseñanzas y comparaciones aplicables a Venezuela.

Recordemos que nuestro análisis gira en torno a la frase “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento”.

Respecto de que “fue destruido” hay poco que decir puesto que la realidad grita por sí misma. Hay suficientes análisis que explican la decadencia moral, económica, política y social de Venezuela. En algunos aspectos se encuentra igual a Israel en sus peores momentos.

¿El motivo? La falta de conocimiento. En el caso de la Nación de Israel, desconocimiento de la Ley de Moisés, el Pentateuco, que reglamentaba la vida del pueblo. En el caso de Venezuela un desconocimiento generalizado de la Constitución Nacional que rige la vida ciudadana en todos sus aspectos, así como a los principios y normas morales que caracterizan la cultura venezolana.

Venezuela como estado seglar no está obligada a regirse por la Biblia, la Palabra de Dios, ya que Jehová no es el Dios de Venezuela, lo es de muchos venezolanos, no de la Nación. Pero si está obligada a ceñirse a la Constitución y a las Leyes.

Otro aspecto en el que resalta la falta de conocimiento, es en el verdadero origen de la crisis venezolana. La misma tiene sus raíces en que se está imponiendo un modelo económico y político fracasado en toda Nación donde quiso imponerse,  además teñido de prácticas paganas, ocultistas; como lo es el Socialismo del Siglo XXI, impulsado por la Revolución Bolivariana. Pero sobre esto se guarda silencio. Pocas personas han alertado sobre este particular a la población.

En el ámbito espiritual, igualmente se nota un impresionante desconocimiento de las demandas divinas, entre quienes profesan el cristianismo como religión, o como devoción. Se ha reiterado en anteriores escritos, es una inconsistencia lógica, y bíblica que un cristiano adopte la filosofía del Socialismo del Siglo XXI como estilo de vida.

Esta inconsistencia es debido a una doble falta de conocimiento. Por una parte la mayoría de la población desconoce la esencia de los principios que sustentan el Socialismo del Siglo XXI, y se es displicente respecto a las prácticas ocultistas, de religiones paganas que promueven. El común cree que el desabastecimiento y la escasez e es producto de una supuesta guerra económica, y a la caída de los precios del petróleo; cuando en realidad es un esquema de control de la población a través de los productos de primera necesidad, y de los servicios públicos.

Como también hay un desconocimiento generalizado a lo que establece la Palabra de Dios para quienes dicen profesar el cristianismo. Por ello se afirma que la crisis venezolana es peor que la de Israel en sus peores épocas. ¿Por qué? Porque en sus peores crisis Israel tuvo profetas que hablaron en nombre de Dios, alertando a la población sobre su errada conducta, los males porvenir, y llamaron al arrepentimiento. Quienes se acogieron a las demandas divinas escaparon de las consecuencias, al contrario de quienes persistieron en su ignorancia.

Hoy falta la voz del profeta en Venezuela, uno que desenmascare las pretensiones del personaje que tras bastidores dirige la escena, Satanás y sus huestes de maldad; que denuncie el pecado, y advierta las consecuencias de la ignorancia a la Palabra de Dios; que haga un llamado al arrepentimiento a quienes profesan la fe de Cristo.

Hace falta en Venezuela que se lea detenidamente 2 Crónicas 7:13-14, y que cada Cristiano ponga en práctica las palabras de ese imponente texto, una por una. Que no lo pronuncie más, sino proceda de una vez como allí se le pide:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones…

Fuente.

  • Conceptos y datos: Wikipedia,
  • Biblia: RVR60, tomada de biblegateway.com
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

LAS VICISITUDES DE UN ALCALDE

La prensa nos ofrece abundantes detalles de la situación del Alcalde de Valencia Edgardo Parra, quien atraviesa un vendaval ocasionado por su particular manera de administrar los recursos del Municipio.

Las vicisitudes que vive no me complacen, por su condición humana, y porque él es víctima de un estilo de vida instaurado en Venezuela desde tiempos inmemoriales.

Uno espera que los funcionarios públicos actúen conforme a la majestad del cargo, y que cumplan sus tareas con un mínimo de eficiencia, equidad y tarnsparencia.

Son muchos los motivos que empujan a una persona para actuar en forma indebida, como el caso del cuestionado Alcalde.

A los fines de esta reflexión mencionaré solo dos.

El primero tiene que ver con los valores, y el estilo de vida del hombre posmoderno.

La época posmoderna es una era caracterizada por la práctica de valores relativos; se ha perdido la fe en la razón y la ciencia, en su lugar se rinde culto a la tecnología. El hombre posmoderno perdió la fe en el poder público; vive despreocupado ante la injusticia y no tiene idealismos.

El hombre posmoderno es egocéntrico, y cree ser parte de esa “energía cósmica” que sustituye a Dios.

Hace  unos dos mil años, Jesucristo explicó el origen de este proceder, lo expuso de esta manera: “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” Mateo 15:19

Así pues, en el interior del individuo se gestan los pensamientos que marcan la manera de proceder. Por lo tanto ese hombre posmoderno necesita un cambio en la manera de pensar, que va a determinar un cambio de actitud, en su manera de vivir.

Ese cambio de actitud, se denomina arrepentimiento y tiene que ver con un cambio radical de la vida, como nacer de nuevo.

Para que se dé el cambio de actitud, hay que asumir conciencia de ello;  y para que esto ocurra el hombre necesita ser confrontado con el Mensaje del Evangelio, lo cual es un desafío al cristiano hoy.

Se necesitan medios de gracia que propicien que el mensaje del evangelio llegue al corazón del hombre. Ese es nuestro llamado y misión.

El segundo, tiene que ver con una práctica instaurada en Venezuela desde tiempos inmemoriales.

Como sabemos, la corrupción, el desvío de los fondos públicos, la apropiación indebida y la malversación es una realidad que no nace con el Alcalde Parra; ni es el único presunto incurso en estos delitos.

Es un secreto a voces que en cualquier dependencia del Estado se incurra en estos delitos, solo que no se denuncian, o no se investigan.

Tomemos un ejemplo. Un funcionario público trabaja más de 25 años, por lo cual tiene derecho a ser jubilado. Al disfrutar este derecho, le corresponde por ley, que se le paguen sus beneficios sociales, liquidación, o como se llame.

Pues bien, se da el caso de que un educador es jubilado. Jubilación deriva de “jubileo”, júbilo. Más hay poco de celebración por cuanto a ese trabajador no se le cumple lo establecido por ley, no se le cancela de inmediato su liquidación, y tiene que esperar más de cinco largos años para obtener algo que es suyo; que la ley establece como propio.

Reza la ley que a cada trabajador se le debe calcular lo que le corresponde por concepto de prestaciones sociales, y depositarlos en un “fideicomiso”; por otra parte, en cada Ley de Presupuesto de la Nación, se calcula el monto correspondiente a cada trabajador, por el concepto anteriormente señalado.

Quiere decir que cada año el Estado asigna el monto correspondiente a las prestaciones sociales de cada funcionario público; de manera que al darse la jubilación de un funcionario debería entregársele de inmediato su liquidación.

¿Por qué no ocurre? ¿Qué se hizo con el dinero correspondiente a las liquidaciones de los funcionarios? ¿Por qué hay que esperar cinco años o más, si el dinero debería estar “a la vista”?¿Por qué hay que solicitar un crédito adicional para ello? ¿Cómo se denomina el uso de una partida para un fin distinto al asignado en el presupuesto?

A la luz de todo esto, necesitamos un profundo cambio de actitud en Venezuela.

A todas estas, más interrogantes: Nuestros representantes, los diputados, quienes anualmente aprueban la Ley de Presupuesto, y conocen esta irregularidad, ¿No tiene responsabilidad en corregirla?, ¿Y los demás organismos garantes del Estado de Derecho?

Una última pregunta, ¿Qué condiciones propiciaron la elección del anterior Alcalde de Valencia?