SE ACERCA LA GRAN TRIBULACIÓN: SEÑALES

¿Qué revela la Biblia sobre la Gran Tribulación? En este escrito te lo explicamos.

Estudia con nosotros lo que la Biblia revela.

Abundan escritos, análisis, y estudios propuestos por eminentes eruditos en temas escatológicos relacionados con la gran tribulación; de modo que muchos creyentes tienen ya una posición prefijada sobre ese tema.

En esta nota vamos a revisar lo que la Biblia dice sobre tal evento.

La expresión “gran tribulación” aparece cuatro veces en el Nuevo Testamento, en Mateo 24:21; 1 Tesalonicenses 1:6; Apocalipsis 2:22; y Apocalipsis 7:14.

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El estudio de cada una de esas citas permite afirmar que se refieren a una gran tribulación la cual se manifiesta de tres diversos modos: La primera, la experimentan los hijos de Dios a causa de su fe en Cristo, 1 Tesalonicenses 1:6, que soportan “…con gozo del Espíritu…”; también quienes no se arrepienten tienen su gran tribulación, Apocalipsis 2:22; y, además, es un período al final de los tiempos, Mateo 24:21, y Apocalipsis 7:14.

La tribulación de los hijos de Dios.

La Palabra revela la ocurrencia de una “gran tribulación” que soportan los hijos de Dios, la cual se inicia cuando el hombre es expulsado del Edén, Génesis 3:23-24, y se extiende hasta la Segunda Venida de Jesucristo, esa es la que experimenta  el pueblo de Dios en Egipto, Éxodo 3:7; David en su tiempo, Salmos 10:1; Jesús ante las autoridades religiosas, Lucas 9:22; de Pablo 2 Corintios 11:23-33; a la que se refiere Pablo en 1 Tesalonicense 1:6.

Ese tiempo de prueba, lo soporta el creyente con la fortaleza que Dios le concede, Salmos 46:1.

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La tribulación de quienes no se han arrepentido.

Esta “gran tribulación” es para quienes no se arrepienten, Apocalipsis 2:22, y sufren las consecuencias de vivir fuera de la gracia de Dios, descrita en Romanos 2:9, y contexto. Sodoma y Gomorra vivieron esta experiencia, Génesis 18:20-21.

Esta gran tribulación la experimenta incluso los hijos de Dios cuando desatienden las advertencias Divinas y se rebelan, 2 Crónicas 36:14-17; David, el gran rey de Israel, también supo de ella, Salmos 38:1-21.

La tribulación que antecede a la segunda venida de Cristo.

En Mateo 24, el Señor Jesucristo manifiesta que antes de su Segunda Venida habrá algunas señales que la anuncian; entre aquellas señales menciona que la tribulación es una; vamos a revisar lo que la Biblia dice de esa tribulación.

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En 24:5-12 se describe el tiempo de tribulación a que son sometidos los creyentes, y destaca una nota de esperanza: “Más el que perseverare hasta el fin, este será salvo.”, 24:12.

Luego en 24:15-22 se refiere a un evento por venir, que se repite en tiempos distintos; denominado gran tribulación.

El primer tiempo de tribulación predicho por Jesucristo, es la “gran tribulación” ocasionada por los ejércitos romanos en el año setenta, cuando destruyeron a Jerusalén, el templo y asesinaron a miles de judíos; el historiador Flavio Josefo describe la matanza diciendo que la sangre de los judíos corría como arroyo por las calles de Jerusalén.

Esa tribulación se anticipa en 24:15, y es referida como la “abominación desoladora”, representada por los ejércitos romanos, abominables y desoladores. La acción de los romanos contra los habitantes de Jerusalén se describe en Mateo 24:16-21.

La “abominación desoladora”, mencionada por Jesús, es en referencia a una profecía de Daniel en 11:31, en la que describe lo acontecido en el año 70, así: “…tropas que profanan el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora”. Eso fue exactamente lo que hizo Roma en Jerusalén.

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Muro de las lamentaciones. Restos de un muro de contención de la explanada del templo.

En el año setenta comenzó aquella gran tribulación, que culmina en el año 135, cuando los romanos aplastan la rebelión de Bar Kojba.

“Según Dión Casio, murieron cerca de 580 000judíos. Asimismo, 50 ciudades fortificadas y 985 aldeas fueron arrasadas. ​Adriano intentódestruir de raíz la identidad judía,que había sido la causa de las continuas rebeliones. Prohibió la Torá, el calendario judío y mandó ejecutar a numerosos rabinos estudiosos y eruditos. Los rollos sagrados fueron quemados en una ceremonia en el Monte del Templo. En la zona del antiguo templo instaló dos estatuas, una del dios romano Júpiter y otra de él mismo.”

Algunos eruditos establecen otra “gran tribulación” que culmina con una  “abominación desoladora”, también anticipada por Daniel en 11:31, ocasionada por Antioco Epifanes, alrededor del año 168 antes de Cristo, descrita en el libro deuterocanónico 2 Macabeos 5:11-20; se afirma que Antíoco sacrificó un cerdo en el altar del Templo. Aquella abominación ocurre antes de Jesucristo, por lo tanto el Señor no se refiere a ella, por haber pasado. Jesús refiere hechos futuros en Mateo veinticuatro.

Antes de Daniel hubo otra gran tribulación y una abominación desoladora; es la protagonizada por Nabucodonosor, mencionada antes, y descrita en 2 Crónicas 36:17-21.

El segundo tiempo  de “gran tribulación” anticipada por Jesús, ocurre en los tiempos del fin, y culmina con su Segunda Venida.

Es decir, antes de la Segunda Venida de Cristo, hay un tiempo de “gran tribulación”, Mateo 24:29-30, superior a las anteriores, pero será breve, Mateo 24:21-22.

Esa “gran tribulación” tiene lugar y fecha, y el motivo que la impulsa, lee Mateo 24:21-25. Tal  tribulación está asociada a la aparición del Anticristo, y al ejercicio de su gobierno.

Jesucristo la anticipa de esta manera:

15 Por tanto, cuando veáis en el lugar santo laabominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), 16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. Mateo 24:15-16.

En ese texto Jesús dice cuándo, dónde y cómo, es la “abominación desoladora”, que dará inicio a la “gran tribulación.”

La fecha, ¿Cuándo ocurrirá? Cuando vean en el lugar santo la abominación desoladora, lo explicamos más adelante.

El lugar santo, ¿Qué significa el lugar santo? ¿Cuál es ese lugar? En la Biblia lugar santo es Jerusalén, la ciudad Santa, Joel 3:17, es santa porque Dios la elige como su morada, Salmos 132:13; santo es el templo de Jerusalén, porque estaba dedicado a Dios, Salmos 5:7; 11:14; 138:2; Miqueas 1:2; lugar santo, era la antesala del lugar santísimo en el tabernáculo, Éxodo 26:33; y luego en el templo; también el cuerpo del creyente es santo, pues es la morada del Espíritu Santo, 1 Corintios 3:16-17.

La abominación desoladora de que habló Daniel, ¿Cuál es la abominación desoladora mencionada por Daniel? En 12:11-12, Daniel la anticipa así:

Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.

Es decir, se comienza a contar desde el tiempo que “sea quitado el continuo sacrificio”,  ¿Cuándo ocurre esto? En tiempos de la destrucción de Jerusalén, y el templo. Desde ese tiempo no se ofrecen sacrificios en el “lugar santo”, en Jerusalén, ni en el Templo; Daniel 11:31; Mateo 24:1-2.

Desde ese momento, se cuenta “hasta la “abominación desoladora”, que tendrá lugar en el “lugar santo”. ¿Cómo interpretar esto? Relee Mateo 24:15, observa la frase entre paréntesis: “el que lee, entienda”, es un llamado de atención poco frecuente, pero significativo. ¿Qué hay que entender? El significado de la “abominación desoladora”.

¿Cuál es la abominación desoladora? Antes de responder, considera lo siguiente: ¿Por qué Dios permite la destrucción de Jerusalén, del templo, y la mortandad de tantos judíos? Esa no es una determinación Divina, es una consecuencia.

La destrucción de Jerusalén, y matanza de los judíos, ¿Por qué ocurre este lamentable hecho? Ocurre, atendiendo a solicitud de ellos, de los judíos, Mateo 27:24-25. El pueblo dijo: “Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.”

¿Por qué destruir el templo, si está dedicado a Dios? La destrucción del templo ocurre para eliminar el continuo sacrificio, y la muerte de corderos pora la expiación de los pecados; en razón de que ya no son necesarios pues Jesucristo murió como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; Juan 1:29; Hebreos 10:11-14.

Ellos, los judíos, rechazaron al enviado Divino, el Mesías, Juan 1:11, y siguen empeñados en ofrecer sacrificios por los pecados.

Desde la muerte sacrificial de Jesucristo en la cruz, hasta la destrucción del templo por los romanos en el año setenta, el sacrificio de corderos, para perdón de pecados fue innecesario ante Dios, Hebreos 10:15-18; por lo cual deben cesar definitivamente. Los romanos lo lograron.

Retomando el tema del lugar donde ocurre y el significado de la abominación desoladora, consideremos lo siguiente: Sabemos por Daniel 12:11 que la abominación desoladora ocurrirá mil doscientos noventa días después que sea quitado el continuo sacrificio, la destrucción del templo,  lo que sucede en el año setenta, es decir actualmente corre aquel tiempo.

Relee Mateo 24:15: “…por tanto cuando veías en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel…”

¿Cuál es la abominación desoladora que ocurrirá enel lugar santo? La abominación desoladora es el reinicio delsistema de sacrificios que los judíos retomarán luego de la construcción deltercer templo en Jerusalén.

¿Por qué es abominable? Es abominable ante Dios porque no se necesita sacrificios de Corderos por la expiación de pecados; eso lo hizo Jesucristo en la cruz del calvario.

Volver a sacrificar corderos por el pecado, es negar la eficacia de la muerte de Cristo en el calvario. Por ello fue destruido el segundo templo.

¿Dice la Biblia que se construirá un tercer temploen Jerusalén? El tercer templo en Jerusalén  será construido, pero no por inspiraciónDivina; actualmente el creyente es el templo de Dios, 1 Corintios 3:16; 6:19. Aqueltemplo está asociado al Anticristo y a la abominación desoladora.

Leamos 2 Tesalonicenses 2:3-4; se afirma que antes de la Segunda Venida de Cristo, habrá apostasía, y se manifestará el hombre de pecado, el Anticristo, quien se sentará en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios. Para sentarse en el templo, uno debe estar construido.

¿Será el templo de Jerusalén el templo de Dios? No, ese templo a construir es de los judíos, y del Anticristo, donde se comete la abominación de seguir sacrificando corderos; y en el que se sienta aquel personaje, haciéndose pasar por Dios; lo cual es desolador.

Pero Dios, “…Señor del cielo y de la tierra, nohabita en templos hechos por manos humanas.” Hechos 17:24. El templo en el que pretenderá sentarse elAnticristo es en el corazón del hombre, que es el actual templo de Dios, 1Corintios 3:16. Ese personaje tiene la gran habilidad de engañar, se hacesemejante al Mesías, estamos advertidos.

Cuando aparezca el Anticristo, y se construya el tercer templo en Jerusalén es el tiempo en que inicia la última gran tribulación. Por ese motivo Jesús dijo: “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.” Mateo 24:32-33.

Esto se describe en Apocalipsis 13:11-18.

La bestia que sube de la tierra es el Anticristo, semejante a un cordero, Jesucristo, pero habla como Dragón, Satanás.

¿Cuál es la condición para que un hombre sea semejante a un codero, al Mesías? Pues que sea judío, nacido en Belén, descendiente de David.

El Anticristo es un judío, recordemos que ese personaje no se opondrá a Jesucristo, se hará pasar por él, es un falso Mesías; también recuerda que los judíos esperan un Masías, pues no aceptaron el genuino. Ese personaje construirá el templo, e impondrá el judaísmo como religión mundial. Quienes no se sometan a sus prácticas serán perseguidos. He aquí la gran tribulación.

Falta un punto por aclarar, es el tiempo señalado en Daniel 12:11-12:

Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cincodías.

Tenemos dos fechas.

La primera, mil doscientos noventa días desde la destrucción del templo, cuando es quitado el continuo sacrificio, hasta la abominación desoladora, que es el reinicio de sacrificios en el templo.

La segunda: mil trescientos treinta y cinco días, el tiempo que soportan los bienaventurados durante la gran tribulación hasta la Segunda Venida.

¿Qué significan estas cifras?

La primera cifra, mil doscientos noventa días, es un número simbólico; Apocalipsis los usa con frecuencia. Esa cifra representa tres años y medio; exactamente la mitad de siete, que es un número, el siete, con significado de algo completo.

Quiere decir que desde la destrucción del templo, año 70, hasta la abominación desoladora, construcción del tercer templo, transcurren tres años y medio; medio tiempo. ¿Y el otro medio tiempo, para completar siete? El transcurrido hasta la destrucción del templo en el año 70.

Cristo divide la historia en dos períodos, uno antes de su venida, la primera, otros después de aquella. Daniel pone como punto de referencia, para dividir los dos períodos, la eliminación del continuo sacrificio, año 70, la destrucción del templo.

Primer  período de tiempo, 3,5 años, desde el principio, Génesis 1:1, hasta la destrucción del templo en el año 70; segundo período, los restantes 3,5 años, desde la destrucción del templo, año 70, hasta cielo nuevo y tierra nueva, Apocalipsis 21:1. Sumados ambos períodos, 3,5+3,5, resulta siete, que simboliza un número completo. Un tiempo completo.

De eternidad, a eternidad.

La segunda cifra, mil trescientos treinta y cinco días, ¿Qué significa? Si a la mayor restas la menor, resulta cuarenta y cinco días. ¿Qué significa esta cifra, cuarenta y cinco? Cuarenta y cinco, comparado con las otras dos cifras es un número pequeño; eso es lo que da a entender Jesús en 24:22: “…más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.”, no es que los días tendrán menos de veinticuatro horas, es que el tiempo de  tribulación es breve.

Esta información responde una interrogante de muchos, ¿Sufrirán los cristianos la gran tribulación? Es evidente que sí; en ninguna parte de la Biblia se dice que el pueblo de Dios no padecerá tribulaciones; lo que se afirma es que Dios da fortaleza para soportarla; lee Habacuc 3:16-19; Filipenses 4:12-13.

La tribulación mencionada en Apocalipsis.

Vamos ahora a Apocalipsis 7:14:

Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

Para ver el cuadro completo lee 7:9 y 13-17.

¿Qué dice el texto sobre la gran tribulación? Muy poco, es solo una referencia para explicar algo más relevante, debido a que el texto no es para enfatizar “la gran tribulación”, sino para destacar a los que “…han lavado sus ropas, y las han emblanquecido con la sangre del Cordero.”

El énfasis del texto es el triunfo de esa gran multitud durante el tiempo de tribulación, que han sido reunidos en el cielo, por eso están “…delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.”, 7:15.

Esa multitud no sufre más, 7:16, “…porque el Cordero que está en el medio del trono los pastoreará…”, 7:17.

¿Quiénes son los que han salido de la gran tribulación? Todos los hijos de Dios que han sido alcanzados por la gracia Divina, por el amor de Dios, su pueblo.

Desde la muerte de Adán y Eva, hasta el tiempo de Abraham, la Escritura refiere que los hombres mueren, sin dar más detalles, excepto Enoc, que le llevó Dios, Génesis 5:24; los demás, simplemente mueren: Génesis 4:8; 5:14-31; 23:2. A partir de Abraham, cuando un hijo de Dios muere, se destaca que es reunido con sus padres, o con su pueblo, Génesis 25:7; 35:29; 49:33; 1 Reyes 2:10; 11:43; 14:31.

La Palabra de Dios revela que Dios va reuniendo en la morada celestial, Juan 14:2, a todos los que forman parte de su pueblo, por ser hijos de Israel, o por haber sido lavado con “la sangre del Cordero”.

Por el contexto nos damos cuenta de que esa gran multitud es la que ha salido vencedora de la gran tribulación, aquella que se inicia en Génesis 3:23-24, con la expulsión del Edén, y corre hasta la Segunda Venida de Jesucristo; y están ante el trono de Dios porque ha sido llevada allí por el Cordero que los pastoreará, y los guiará a fuentes de agua de vida.

Observa la similitud entre los textos 7:15-17, y 21:4-7. Referidos ambos al estado final de los creyentes, los lavados por la sangre del Cordero.

Recuerda, en Apocalipsis se destaca la victoria del Cordero, y el triunfo de quienes han sido lavados con su sangre. Tu propio triunfo.

En Resumen:

La Biblia enseña que el hombre a causa de su desobediencia, Génesis 3,  fue destituido de la gloria de Dios, Romanos 3:23; por lo que está propenso  a una tribulación que transcurre hasta la Segunda Venida de Jesucristo, Apocalipsis 21:4. Durante tal lapso, los creyentes son preservados, se mantienen firmes, Romanos 8:35-39.

Esa es una “gran tribulación” en el sentido de que es muy extensa, dura mucho tiempo.

La Palabra de Dios revela que antes de la Segunda Venida de Jesucristo habrá un tiempo breve de gran tribulación, durante el cual el Anticristo hará su máximo empeño, inspirado por Satanás, por estorbar el Plan de Salvación, impedir que el hombre se salve; en dicho lapso breve, los creyentes también sufrirán persecución, más saldrán vencedores. Mateo 24:15, 21, 29.

Esa “gran tribulación” es breve, pero muy intensa, fuerte.

Esto es lo que la Palabra de Dios afirma sobre la gran tribulación, otros esquemas es bibliaficción.

El Señor te de sabiduría.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.com

Datos históricos: Wikipedia

Notas personales

Imágenes: Google.

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ISRAEL, PARADIGMA DE LA GRACIA DIVINA

Israel parece una paradoja, alrededor suyo ocurren sucesos aparentemente contrarios a la lógica.

Sobre este pueblo se relatan hazañas históricas impresionantes, tejen conspiraciones; y se idealiza al punto de convertir a Jerusalén, su capital, en la mística morada celestial.

Fue constituido para bendecir a las todas naciones de la tierra, más paradójicamente, algunas de aquellas han sido sus eternas enemigas.

El destino de Israel, y de la humanidad están ligaos; un día se cristalizará aquella amalgama.

La Biblia progresivamente revela su devenir, aclarando todo aquello que parece contradictorio, convirtiendo a este pueblo en un paradigma, un modelo, de la gracia Divina.

En una en un pequeño trozo de tierra en el medio oriente está asentada una parte del pueblo de Dios, la Nación de Israel; y otra porción diseminada entre los pueblos de la Tierra.

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Su permanencia en aquel territorio ha sido intermitente debido a su turbulenta historia, tal como lo reseña la Sagrada Escritura, y la prensa internacional en épocas recientes.

El territorio que ocupa forma parte de la tierra prometida por Dios a los descendientes de Abraham, originalmente un territorio más extenso, Génesis 15:18; Josué 1:4.

Desde el desierto y este Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los Hetheos hasta la gran mar del poniente del sol, será vuestro término.
 Josue 1:4.

El pueblo de Israel entra en posesión de aquella tierra comandado por Josué, quien la conquista y reparte, Josué 1:6.

Desde ese tiempo Israel se desenvuelve como Nación independiente primero bajo el Gobierno Divino, tiempo conocido como Teocracia Hebrea, que corre hasta que Saúl es designado rey, 1 Samuel 9:16-17, surgiendo así la Monarquía Hebrea.

Israel vive como nación unificada, las doce tribus reunidas, hasta el reinado de Roboan, hijo de Salomón, tiempo en que el reino se divide en el Reino del Norte, o de Israel; conformado por 10 tribus, con Capital en Samaria;  y Reino del Sur o de Judá, las tribus de Judá y de Benjamín, con capital en Jerusalén; todo por disposición Divina. 1 Reyes12:18-26.

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Reino de Israel; Reino de Judá

Israel, o reino del Norte tiene una azarosa historia, hasta que es disuelto por los Asirios, la población es llevada cautiva, 2 Reyes 17:6-7, y el territorio repoblado con otras naciones, 2 Reyes 17:4. De este modo Israel es disperso, las diez tribus son esparcidas entre las naciones del mundo, hasta hoy.

Su territorio fue ocupado por los samaritanos, en el pasado; y hoy por el pueblo palestino.

Por su parte Judá, o reino del Sur, subsiste hasta que los babilonios encabezados por Nabucodonosor invaden a Jerusalén destruyen la ciudad, el templo y llevan cautivos a gran parte de la población, tanto como llevan como botín los utensilios del templo, 2 Crónicas 36:17-21, todo por mandato Divino.

Israel permanece en cautividad setenta años, y bajo el mandato de Ciro, el Persa, inspirado por Dios, permite el retorno de los cautivos a su territorio ancestral, 2 Crónicas 36:22-23.

Luego del cautiverio, y ya en su territorio nuevamente, comienzan a reconstruir a Jerusalén, el Templo, el culto, y sus propias vidas; Esdras y Nehemías narran este tiempo de esperanza y zozobra.

Nehemías y Malaquías culminan respectivamente el ciclo histórico y profético del pueblo de Dios, cerrando así lo que conocemos como Antiguo Testamento.

Los descendientes del reino de Sur, o de Judá, son denominados ahora judíos, y pueblan una región bajo el Imperio Romano, dividida en Judea y Galilea, teniendo en medio a la región de Samaria.

Es en esta región,  cuatrocientos años después de cerrarse el Antiguo Testamento, que los ángeles anuncian a los pastores: “…os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador que es Cristo el Señor.”; dando así cumplimiento a la promesa dicha a Abraham, siglos antes, de que en su simiente serian benditas todas las familias de la tierra, Génesis 22:18.

Los evangelios narran lo sucedido en tiempos de Jesús, y el libro de Hechos lo acontecido en la época apostólica.

En el año 70 de nuestra era, los romanos invaden Jerusalén, destruyen la ciudad, el templo, y llevan pocos cautivos, la mayoría del pueblo es asesinada o dispersa.

Posteriormente, los romanos prohíben a los judíos volver a su territorio, cambian la denominación de provincia de Judea, a provincia Sirio-Palestina, finalmente aquel territorio es denominado “Palestina”, lo que ocurre alrededor del tercer siglo DC.

Nota aclaratoria: Es incorrecto afirmar que Jesús vivió en Palestina, este es un error bíblico, histórico, y teológico. La denominación palestina no se nombra en el Nuevo Testamento, debido a que como tal no existía. La tierra bíblica, recorrida por Jesús es Judea, Samaria y Galilea, Juan 4:3-4; y otras regiones vecinas, como la de los gadarenos, Marcos 5:1.

El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en Nueva York, aprueba la Resolución 181, la cual recomienda un plan para resolver el conflicto entre judíos y árabes en la región de Palestina, que se encontraba en esos momentos bajo administración británica. El plan de la ONU proponía dividir la parte occidental del Mandato en dos Estados, uno judío y otro árabe-palestino, con un área, que incluía Jerusalén y Belén, bajo control internacional.

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Tomado de Wikipedia

El 14 de mayo de 1948, horas antes de que expirase el Mandato británico sobre Palestina, el Estado de Israel fue proclamado en el territorio otorgado por el plan de las Naciones Unidas, aboliendo como primera medida las leyes antiinmigratorias británicas que impedían desde hacía años la entrada legal de nuevos judíos a Palestina.

Luego de intensas confrontaciones con sus vecinos árabes, finalmente Israel se desenvuelve como una nación próspera que constituye un verdadero milagro, milagro anticipado en la Palabra de Dios, Isaías 66:8-10.

¿Quién oyó cosa semejante? ¿quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos.  Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios. 10 Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis; llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella;

Isaías 66:8-10

Entre tanto ocurren aquellas cosas alrededor de Israel, el evangelio de Jesucristo, y el reino de los cielos, se extienden desde Jerusalén hasta copar gran parte del mundo actual; y seguirá creciendo hasta coparlo todo.

La Nación de Israel continuará también su avasallador avance, y un día futuro, tal vez no lejano, dará nuevamente de que hablar, propiciará hechos relevantes anticipados en la Sagrada escritura, no como algunos predicadores esperan y desean, serán de tribulación.

Es lo que anticipa Pablo en 2 Tesalonicenses 2:3-4. Israel construirá el tercer templo, eso es algo inminente, de acuerdo a una organización denominada Instituto del templo, tienen todo listo para levantarle, equiparlo con los utensilios requeridos para el culto, y los sacerdotes designados para continuar los sacrificios.  

En ese templo ejercerá el Anticristo, haciéndose pasar por Dios; esta realidad se describe en Apocalipsis 13:11-18.

Aquel día se acerca.

Queda un aspecto sin definir. ¿Es la Nación de Israel el pueblo de Dios? No, al menos aquella que conforma el Estado de Israel, que es una parte del pueblo de Dios.

Quienes están poblando el actual territorio de Israel, son los descendientes del reino del Sur,  es decir de las tribus de Judá y de Benjamín, que fueron llevadas cautivas a Babilonia, luego repatriadas por Ciro; dispersas por los romanos en el año 70, y asentadas nuevamente en el lugar que ocupan por Resolución de Naciones Unidas.

¿Y, las diez tribus restantes? Están esparcidas por los pueblos de la tierra, donde con toda seguridad bendicen a las naciones donde viven, tal como está previsto en Génesis 22:18.

Esa cita de Génesis se refiere a la simiente de Abraham, en sentido general al pueblo de Dios, Israel, las doce tribus; y en sentido particular al Mesías, ilustre descendiente de la tribu de Judá, por la casa de David.

Por ese motivo Dios permite la división del reino, más bien lo propicia; de tal modo, los descendientes de Judá, los judíos bendicen a las naciones de la tierra con la venida de Jesucristo, quien nace de sus entrañas.

Por eso Jesús dijo a la Samaritana: “…porque la salvación viene de los judíos”, Juan 4:22, refiriéndose a sí mismo, el Mesías, judío de nacimiento.

Las diez tribus restantes bendicen a las Naciones a través de sus aportes en donde quiere que Dios las haya diseminado.

No hay certeza de dónde están, ni de quienes son; más, aun cuando para nosotros son las diez tribus perdidas de Israel, no lo es para su Padre; quien en el momento determinado en su Soberana Voluntad reunirá a las doce tribus para reconstituir al pueblo de Israel.

En el libro de Apocalipsis 7:4 se anticipa este emotivo día de reunificación, en  forma simbólica; y Pablo afirma que Israel será restaurado, Romanos 12:25-29.

Después, un maravilloso día, el pueblo de Israel, conformado por las doce tribus, y el pueblo cristiano, las ramas silvestres, formarán un solo pueblo, Romanos 11:24.

Esta realidad se establece en Apocalipsis 21:10-14, cuando se describe el muro de la Nueva Jerusalén, constituido de 12 puertas cada una con el nombre de una tribu hebrea, simbolismo del pueblo de Israel; y doce columnas, con los nombres de los doce apóstoles, símbolo del pueblo cristiano.

Algo que ha generado mucha confusión entre los predicadores es lo relacionado a las Bodas del Cordero, quienes afirman que Jesús se unirá a la Iglesia en aquellas bodas; algo incierto, debido a un error de interpretación.

¿Es la Iglesia la esposa del Cordero? No. ¿Quién es entonces la esposa del Cordero? Lee Apocalipsis 21:9-10, ¿Te sorprende?

Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. 10 Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,

Apocalipsis 21:9-10.

La Esposa del Cordero es la Nueva Jerusalén, que simbólicamente es el Pueblo de Dios constituido por los descendientes de Jacob, Israel unificado, y los discípulos de Jesucristo, el pueblo cristiano. Unidos como precedentemente se afirma según Romanos 11:24, y Apocalipsis 21:10-14.

Otras interrogantes:

¿Por qué Dios permite la destrucción de Jerusalén, del templo, y la casi desaparición de Israel en el año 70? Porque ya habían cumplido su alta misión: traer al Mesías, el redentor del Mundo.

A partir de tal momento, la continuidad de Israel, y los sacrificios realizados en el templo por los pecados, sería un distractor a la proclamación del evangelio.

Luego de la venida de Jesucristo, su muerte expiatoria, y resurrección, se encomienda a los discípulos continuar la obra comenzada por Israel, bendecir a las naciones, esta vez a través de la proclamación del evangelio de Jesucristo, y la extensión del Reino de los Cielos, hasta lo último de la tierra, Mateo 28:19-20, Hechos 2:8.

¿Por qué Dios activa el actual surgimiento de Israel? Para cumplir lo establecido tocante a su papel en el surgimiento del Anticristo, el falso mesías, predicho en Apocalipsis 13:11. Un ser semejante a un cordero, Jesucristo, pero habla como Dragón, Satanás. Un falso cristo.

Y también, para propiciar el tiempo en que las doce tribus serán reunificadas, y restauradas. Lo que ocurre antes del Retorno de Jesucristo.

Dado que Dios promete a David que su reino será eterno, 2 Samuel 7:12-16, ¿Restablecerá Dios el reino de David? ¿Retornará Jesucristo a establecer en Jerusalén este reino? Muchos así lo esperan; afirman que Jesús volverá y reinará un milenio en Jerusalén, de ser así, no es el eterno.

¿Qué afirma la Biblia al respecto? El reinado de Jesucristo se desarrolla en dos fases: una terrenal, otra celestial.

La fase del reino en la tierra se inicia con la encarnación y ministerio de Jesucristo, así lo dice Mateo 4:17; Marcos 1:15, Lucas 17:20-21; Juan 18:36-37. Este concepto era claro para los creyentes del primer siglo, Felipe “anunciaba el evangelio del reino”, es decir las buenas noticias de la llegada del reino.

De modo que ya estamos viviendo bajo el dominio de Jesucristo, el reino de los cielos, por eso es que afirma: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”, Mateo 28:18; y encarga a sus discípulos el privilegio de extenderlo, Mateo 28:19-20.

La fase celestial del reino se cumple luego de la Segunda Venida, Apocalipsis 22:1-5.

En 1 Corintios 15:24 se afirma que una vez cumplida su misión, Jesucristo entregará el reino al Padre.

Y reinará con su pueblo por siempre.

Estamos a la espera de ese gran día, ocupados en el cumplimiento de nuestra tarea: ser testigos de Jesucristo.

Amen; si, ven, Señor Jesús.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de  http://www.biblegateway.com

Datos históricos: Wikipedia

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