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PARA SUPERAR LA CRISIS LA BIBLIA TE OFRECE UNA ALTERNATIVA

Al contemplar el deterioro progresivo de Venezuela, analizar en profundidad las causas que lo determinan, y cuantificar el inmenso potencial de recursos  con los que se cuenta para superar cualquier crisis, comprendemos que la solución es sencilla si se toman las medidas correctivas pertinentes en un corto plazo. El problema es que quienes tienen el poder de decisión no actúan debido a intereses que solo ellos conocen.

Con tantos recursos, no se justifica esta crisis.

Y son pocos los que tienen en este País ese poder, porque como sabemos las decisiones definitivas no se toman en los correspondientes Despachos de los distintos Órganos del Poder Público, ni en las oficinas de las grandes Corporaciones, sino en las sedes de los partidos políticos que hacen gobierno u oposición, y muchas veces en los salones de un discreto y lujoso restaurant, donde se reúnen quienes deciden realmente el destino del País.

Es decir, la vida y destino de 30 millones de venezolanos está en las decisiones de un grupo de personas que para contarlo sobran dedos de las manos.

De manera que 29.999.990, veintinueve millones novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa venezolanos hacen marchas, gritan, izan banderas y pancartas, se enfrenta a su compatriota, padecen escasez, y sufren racionamiento eléctrico, porque aquel pequeño grupo de poder, representante de gobierno y oposición, no ha decidido poner fin a la crisis.

Dado que nosotros no tenemos el poder para resolver la crisis de Venezuela, y que muy probablemente amigo lector crees en Dios y tienes algún conocimiento de su Palabra, entonces vamos a explorar una alternativa de solución que está a nuestro alcance.

Recordemos que ante un problema dado, hay decisiones que están en nuestras manos para resolverlo; y hay otras decisiones que escapan de nuestro alcance y corresponde a otros ejercerlas.

Vamos a considerar aquellas que están a nuestro alcance.

Revisemos lo que lo que la Biblia expone para darle frente a la crisis venezolana o de cualquier país, y salir airoso.

Ten un encuentro personal con Dios.

La Biblia revela que muchas crisis individuales o del pueblo se resuelven cuando la persona se encuentra con Dios, le expone su causa y sigue sus instrucciones..

Es el caso de un hombre llamado Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, muy estimado y favorecido por su rey, pero estaba enfermo de lepra. Un día una muchachita de Israel fue hecha cautiva, y quedó al servicio de la mujer de Naamán. Esta muchachita dijo a su ama: Si mi amo fuera a ver al profeta que está en Samaria, quedaría curado de su lepra.

Luego de algunos incidentes, al final Naamán va con su carro y sus caballos, y se para a la puerta de la casa de Eliseo. Pero Eliseo envía un mensajero que le dijo: “Ve y lávate siete veces en el río Jordán, y tu cuerpo quedará limpio de la lepra.”

Naamán se molesta por la forma como el profeta le trata, pero luego de oír consejos va y se sumerge siete veces en el Jordán, según se lo había ordenado el profeta, y su carne se volvió como la de un jovencito, y quedó limpio. Puedes leer la historia completa en 2 Reyes 5:1-9.

Tomemos nota de otra crisis personal resuelta con la intervención Divina.

Se trata de Ana, una mujer que no podía tener hijos debido a que era estéril. Por esta circunstancia sufría mucho.

En cierta ocasión, estando en Siló, Ana después de la comida se fue al templo. El sacerdote Elí estaba sentado en un sillón, cerca de la puerta de entrada del templo del Señor. Y Ana, llorando y con el alma llena de amargura, se puso a orar al Señor y le hizo esta promesa: “Señor todopoderoso: Si te dignas contemplar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me concedes un hijo, yo lo dedicaré toda su vida a tu servicio, y en señal de esa dedicación no se le cortará el pelo.”

Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca; pero ella oraba mentalmente. No se escuchaba su voz; sólo se movían sus labios. Elí creyó entonces que estaba borracha, y le dijo: ¿Hasta cuándo vas a estar borracha? ¡Deja ya el vino! No es eso, señor, contestó Ana. No es que haya bebido vino ni ninguna bebida fuerte, sino que me siento angustiada y estoy desahogando mi pena delante del Señor. No piense usted que soy una mala mujer, sino que he estado orando todo este tiempo porque estoy preocupada y afligida.

Vete en paz, le contestó Elí, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.

Muchísimas gracias, contestó ella. A la mañana siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, regresaron a su casa en Ramá. Después Elcaná se unió con su esposa Ana, y el Señor tuvo presente la petición que ella le había hecho. Así Ana quedó embarazada, y cuando se cumplió el tiempo dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, porque se lo había pedido al Señor. El relato lo puedes leer en 1 Samuel 1:1-27.

Revisemos un caso más.

Había hambre en Israel por una larga sequía, entonces el Señor le dijo a Elías: “Vete a la ciudad de Sarepta, en Sidón, y quédate a vivir allá. Ya le he ordenado a una viuda que allí vive, que te dé de comer”. Elías se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba recogiendo leña. La llamó y le dijo: Por favor, tráeme agua para beber. Iba ella a traérselo, cuando Elías le dijo: Por favor, tráeme también un pedazo de pan.

Ella le contestó: No tengo más que un puñado de harina en una tinaja y un poco de aceite en una jarra, y ahora estaba recogiendo leña para ir a cocinarlo para mi hijo y para mí. Comeremos, y después nos moriremos de hambre.

Elías le respondió: No temas. Prepara lo que has dicho. Pero primero, hazme una torta pequeña y tráemela, y haz después otras para ti y para tu hijo. Porque el Señor, Dios de Israel, ha dicho que no se acabará la harina de la tinaja ni el aceite de la jarra hasta el día en que el Señor haga llover sobre la tierra.

La viuda hizo lo que Elías le había ordenado. Y ella y su hijo y Elías tuvieron comida para muchos días. No se acabó la harina de la tinaja ni el aceite de la jarra, tal como el Señor lo había dicho por medio de Elías. Lee la historia en 1 Reyes 17:8-16.

Como has notado, en estos relatos hay elementos comunes:

  • Una necesidad, cuya satisfacción esta fuera de la capacidad humana para resolver,
  • Confianza en el poder de Dios,
  • Búsqueda de intervención divina,
  • Obediencia a la instrucción recibida.

Puedes notar otros elementos como el uso de medios de gracia: la muchacha esclava, los profetas, el sacerdote.

Ahora, reflexiona en los tres relatos, medita en la aplicación de los mismos; luego visualiza tu situación personal, y actúa conforme lo que estas sintiendo, analizando, creyendo, confiando.

No te invito a soluciones mágicas, sino a buscar a Dios, tu Dios en el cual confías, y presentar tu situación. Él te va a revelar lo que tienes que hacer, y hazlo. Tal vez te parecerá algo demasiado simple y absurdo, como pensó Naamán el sirio; algunos dirán que estas “borracho”, ¿Qué eres iluso?; o como la viuda de Sarepta pensarás que ya no hay remedio.

Sin embargo allí, en la Sagrada Escritura,  se afirma que tienes un Dios que te ama, y está atento a tus peticiones. Medita en este  texto:

Al contemplar las montañas me pregunto:
«¿De dónde vendrá mi ayuda?»
Mi ayuda vendrá del Señor,
creador del cielo y de la tierra.

¡Nunca permitirá que resbales!
¡Nunca se dormirá el que te cuida!
No, él nunca duerme;
nunca duerme el que cuida de Israel.
El Señor es quien te cuida;
el Señor es quien te protege,
quien está junto a ti para ayudarte.
El sol no te hará daño de día,
ni la luna de noche.

El Señor te protege de todo peligro;
él protege tu vida.
El Señor te protege en todos tus caminos,
ahora y siempre. Salmos 121

¿Estás pasando momentos difíciles? ¿Crees que tu situación ha llegado el límite?

¿Te sientes impotente ante esta enorme crisis nacional? ¿Crees que no hay salida?

Si es así, es tiempo buscar ayuda:

Escucha el consejo de personas que te aprecian, como Naaman el sirio y ve a buscar ayuda casa de un siervo de Dios; o,

Acude a Dios personalmente, como Ana, quien fue al Templo a derramar sus lágrimas y clamar a Dios; o también,

Recibe con agrado la ayuda que se te pide, como la viuda de Sarepta, quien acogió con humildad y fe, la visita del profeta que venía a su casa para convertirla en medio de gracia para alimentar a su familia y al profeta.

Sobre todo, ten en cuenta que Dios está cerca de ti, atento a tus necesidades y dispuesto a actuar cuando decidas buscarle y solicitar su intervención.

Recuerda, tu fe activa el poder de Dios.

“…todo es posible para el que cree. Marcos 9:23

Bendiciones.

Fuente:

¿CUANDO FUE LA ULTIMA VEZ QUE LLORASTE AMARGAMENTE?

Todos en algún momento de la vida hemos llorado, por lo cual conocemos la mecánica del llanto.

Según algunas estadísticas referidas al estudio sobre el llanto, se afirma que un hombre llora en promedio una vez al mes, y que las mujeres lo hacen, unas cinco veces. Por lo tanto este tema nos es muy familiar.

Como vamos a considerar esta reflexión desde una perspectiva bíblica, revisemos, a modo de marco de referencia, algunos personajes que según la Escritura, vivieron circunstancias que les hicieron llorar.

  • Ana: 1 Samuel 1:11, clamando a Dios por un hijo, en virtud de que era estéril; y esa circunstancia le producía dolor, vergüenza, frustración, culpa.
  • Samuel, 1 Samuel 15:35, cuando su amigo Saúl fue desechado como Rey de Israel, como consecuencia de su conducta irreverente.
  • Ezequías, 2 Reyes 20:3, ante el anuncio del profeta Isaías de que su enfermedad era mortal.
  • Jesús, Juan 11:35, ante la tumba de su amigo Lázaro.

Estos relatos nos ilustran que llorar es una reacción natural ante el dolor y el sufrimiento. Digamos que es un mecanismo que ayuda a aliviar el dolor, porque libera tensiones.

Es decir, tiene efectos terapéuticos.

Cuando una persona experimenta dolor, físico o afectivo, el sistema nervioso envía señales al cerebro, quien, entre las muchas reacciones fisiológicas, manda una orden a las glándulas lagrimales para que segreguen una mayor cantidad de lágrimas; entonces se produce lo que conocemos como llanto, o llorar.

Es decir, la reacción del llanto es producida por un factor emocional, como una pérdida, o uno físico como un golpe.

Llorar de alegría, es una reacción inadecuada, puesto que lo propio de la alegría es la risa. Los estudiosos de la psicología, con  el enfoque de la teoría del Análisis Transaccional, denominan a esta reacción “tebusque”, o emoción sustituta.

Otro aspecto relacionado con el llanto, es que reprimirle es contraproducente.

Sobre este tema escribí un artículo titulado: “Cuando reprimo el llanto me da asma”, https://orientador.wordpress.com/2013/07/18/cuando-reprimo-el-llanto-me-da-asma/; Algunos expertos en la materia afirman, que algunos tipos se alergia, e incluso el estornudo, es un llanto reprimido.

Es que llorar, como hemos insistido, es una reacción natural ante el dolor.

Vamos a analizar la causa, efecto, y beneficios del llanto, utilizando la experiencia de un personaje bíblico que lloró amargamente.

Leamos el relato sobre este hombre, Pedro, para extraer algunas interesantes lecciones y aplicaciones. Lucas 22:54-62:

54 Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos.

55 Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos.

56 Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él.

57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco.

58 Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy.

59 Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo.

60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó.

61 Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.

LA VIVENCIA DEL LLANTO

Fijemos nuestra atención en el versículo 62:

“Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.”

Seis expresiones, cada una cargada de intenso significado.

Y: nos conecta con la secuencia de hechos en desarrollo,

Pedro: uno de los primeros discípulos, del círculo íntimo de Jesús, impulsivo, de carácter fuerte,

Saliendo fuera: apartarse de la gente, buscar un lugar privado, aislado, sentirse en la intimidad,

Lloró: descargar emociones. Amargamente: metáfora para significar la mezcla de emociones sentidas: dolor, vergüenza, culpa, remordimiento.

El llanto, y las emociones que lo generan, hay que expresarlo. Reprimirles no es una práctica saludable.

Cuando se reprimen las emociones, el organismo busca alternativas para expresarlas, liberarlas; entonces aparecen la ya conocidas enfermedades psicosomáticas.

Se piensa erróneamente, y así se lee en algunos textos sobre la materia, que hay emociones negativas, por lo cual es necesario cuidarse de ellas. La verdad es que no hay emociones negativas, fuimos dotados de cada una de ellas, con fines bien determinados. El miedo, el dolor, o la rabia, no son emociones negativas, cada una tiene tiene su función específica, incluso para la supervivencia. El miedo, por ejemplo, activa mecanismos que nos impulsan a escapar ante un peligro. Inhibir el miedo, hasta puede conducir a riesgos suicidas.

Lo negativo, respecto de una emoción, es la manera inadecuada como puedan expresarse. Una rabia mal canalizada genera agresiones físicas, y daños a terceros. La violencia es una forma condenada de expresar la ira.

En cambio, el llanto es una forma constructiva de drenar el enojo.

¿Qué sucede luego de pasar tiempo llorando? Sabes que vives una sensación de sosiego, calma, paz, tranquilidad. Esto ocurre porque has liberado tensiones, drenado, expresado asertivamente las emociones. Lo cual es una maravillosa y apropiada terapia natural.

Más aun, al llorar segregas no solamente lágrimas, sino algunas hormonas que te ayudan a superar el dolor. Cierta cantidad de esas hormonas son expulsadas a través de las lágrimas, y otras van al torrente sanguíneo, con efectos medicinales, analgésicos.

Es por ello que se insiste que el llanto es un mecanismo natural ante el dolor, y tiene el objeto de aliviarlo.

MOTIVOS PARA EL LLANTO

¿Qué activa la reacción de llorar?

Para el caso que estamos considerando, observemos el versículo anterior, el 61:

Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

Aquí detectamos el motivo del amargo llanto de Pedro: “Una mirada, y un recuerdo”.

Veamos la escena completa.

Jesús, su maestro, es apresado, y conducido a la casa del Sumo Sacerdote, se está en el proceso de eliminarle, mediante la crucifixión; Pedro le sigue, mezclado entre la gente.

En tres oportunidades se le identifica como seguidor de Jesús, a lo cual niega con énfasis. En el instante que por tercera vez Pedro niega ser discípulo de Jesús, un gallo, en un corral cercano emite su clásico canto matutino, tras lo cual Jesús se vuelva hacia Pedro, y le mira.

LA MIRADA:

¿Qué transmitiría aquella mirada?

Hay un poder en la mirada, con ella transmitimos mensajes que pueden impactar sobre quienes la reciben. La mirada de una madre hacia su hijo, comunica mucho, lo sabemos por experiencia propia. Muchos recordamos aun aquellas miradas.

No podemos especular sobre el contenido de la mirada de Jesús, más conociéndole, así como recordando sus actuaciones anteriores, inferimos que no fue una mirada de reproche, acusadora, o con el mensaje “te lo dije. En los evangelios se describe la forma como Jesús miraba a la gente, “compasión”, “misericordia”, “amor”; son las expresiones  características. Recordemos la frase: “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. ”Mateo 9:36

Seguramente Jesús en una mirada  expresa a su amigo Pedo, comprensión, empatía, consuelo, y hasta ternura. En una palabra una mirada de amor.  Una mirada que le transmitía un elocuente mensaje: “te entiendo, se por lo que estás pasando, ten calma, no te condeno porque te amo…” De otro modo no habría conmovido a este rudo pescador, impulsivo, de fuerte temperamento.

UN RECUERDO

Aquella mirada  activo un recuerdo. Pedro evocó una escena. Pocos momentos antes, en una conversación  había manifestado plena solidaridad hacia su Maestro,  al punto de estar dispuesto a dar la vida por El. Jesús le manifestó: “Antes que el gallo cante tres veces, me negarás.”

Y aquel recuerdo hizo que tomara conciencia de sus temores, su inseguridad, desconfianza, decepción, angustia, dolor, de su impotencia, su flaqueza; en una palabra, su realidad.

Y esa es la reacción apropiada, para superar el llanto: identificar las causas.

SUPERAR EL LLANTO

No conviene mantener el llanto, por un mismo motivo por supuesto; hay que superarlo.

Para ello no hay que trabajar sobre el efecto, sino sobre las causas.

Tal vez un buen somnífero, o un ansiolítico, sean medidas momentáneas, para mitigar el llanto; quizás es conveniente distraerse, oir música alegre, realizar ejercicios; que son paliativos. Lo conveniente y aconsejable,  es actuar sobre el motivo que hace llorar, la causa.

Comenzamos con esta pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que lloraste amargamente?

Ahora avanzamos al preguntar:

¿Qué motivó tu llanto, la última vez que lloraste amargamente?

Hay muchos motivos: Una enfermedad, una traición, un pecado.

Sea cual fuere, no te quedes paralizado, inmóvil llorando. Reacciona, llora, y al mismo tiempo:

Si es una enfermedad, llora, clama a Dios, y ve al médico; si es una traición, llora, perdona, y ama; si es un pecado, llora, confiésalo y pide perdón.

No vale la pena seguir llorando, sin actuar.

Pedro no se quedó llorando. Luego de este amargo incidente, le vemos correr hacia la tumba de Jesús, el día de Resurrección; y en el libro de Hechos asume el liderazgo de los discípulos; y el día de Pentecostés, a pocos días de haber negado a su Maestro,  lleno del Espíritu Santo pronuncia un elocuente discurso, luego del cual 3 mil personas confesaron creer en Cristo.

Aun Juan, el Apóstol, no había escrito su carta en la que se lee, “Si confesares tus pecados, él es fiel y justo para perdonar tus pecados, y limpiarte de toda maldad. 1 Juan 1:9. Más Pedro lo sabía, y activó.

Al final de sus días, según la tradición, cuando fue sentenciado a muerte por dar testimonio de Jesús; manifestó no ser digno de morir como su Señor, por lo cual pidió ser crucificado con la cabeza hacia la parte inferior de la cruz.

Qué manera de mostrar al mundo que se ha superado aquel llanto, y los motivos que lo indujeron.

No te quedes llorando amargamente, supera tu llanto en forma constructiva.

Fue lo que Dios le dijo a Samuel en su primer libro 16:1. Deja de llorar por tu amigo, que no tiene remedio ya. Seguidamente le comisionó para ir a ungir al próximo rey de Israel, David, un hombre conforme al corazón de Dios; de quien Jesús dijo ser orgulloso descendiente.

Recuerda que Jesús dijo: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” Mateo 5:4.

¿Cómo es posible que una persona sea feliz cuando llora?

Al llorar se liberan las tensiones internas, se expresa las emociones que incitan el llanto, y se propicia la búsqueda de alternativas para superar el dolor. Eso enjugará las lágrimas  tendrás alivio, y consuelo.

Lora pues y recibe el consuelo de Jesucristo.

28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Fuente: Wikipedia: El llanto

Biblia: Versión RV-60

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