PARA ORAR POR VENEZUELA

A medida que se agudiza la crisis en nuestro País, el pueblo de Dios ha reiterado su llamado para orar, convencidos de que Él puede intervenir para poner orden, tal y como lo promete en su Palabra, y ha procedido en la Historia de las Naciones.

El texto bíblico que viene a la mente en estas circunstancias es el conocido 2 Crónicas 7:14, que ofrece un diagnóstico sobre las causas de las crisis en los pueblos, y la estrategia para resolverlas.

Aunque seguramente los lectores recuerdan la cita, vamos a reproducirla a continuación:

“si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

No se necesita mayores explicaciones para comprender el mensaje contenido en el mismo, y si quieres ampliar el análisis, lee el texto anterior, el versículo 13. Muy explícito.

Como quiera que se ha insistido en clamar, y hasta ahora no se aprecia una respuesta en el sentido de la súplica, necesitamos evaluar los motivos para el retardo de la intervención Divina en Venezuela.

¿Por qué Dios no ha respondido el insistente clamor de su pueblo?

Revisemos esa circunstancia a la luz de la Sagrada Escritura.

Propongo como premisa que no se ora en el sentido esperado por Dios, con la actitud correcta.

Lo manifiesto con base a lo que enseña la Biblia.

Notemos una situación parecida, aunque no igual estrictamente hablando, que ocurrió en tiempos de la Cautividad de Israel propiciada por Babilonia, y que prosigue bajo el dominio Persa. Es el tiempo de Nehemías, Jerusalén está destruida, los muros de la ciudad derribados, el templo en ruinas, y el pueblo de Israel cautivo. ¿Te imaginas algo peor para un pueblo?

Ruinas en la cima de Meguido

Esta terrible circunstancia más grave y crítica que la que vive Venezuela movió a un hombre de Dios a elevar un impresionante ruego, que transcribo a continuación.

Oración de Nehemías:

5  Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; 6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.

7 En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo.

8 Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; 9 pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre.

10 Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa.

11 Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey. Nehemías 1:5-11.

Nota la estructura de la oración:

  1. Reconocimiento de la Soberanía de Dios, 1:5a,
  2. Dios cumple su palabra, 1:5b,
  3. Suplica de ser oído, 1:6a,
  4. Reconocimiento y confesión de pecado, 1:6b-7,
  5. Conciencia de las causas de la crisis, y como resolverla, 1:8-9,
  6. Reconocimiento de la identidad del pueblo, 1:10
  7. Ruego de ser escuchado, y solicitud ayuda inmediata, 1:11.

La lectura del libro de Nehemías permite comprobar que esta oración tuvo inmediata respuesta.

Entre las muchas razones para que esta oración fuese respondida inmediatamente, revisemos un aspecto de la misma contenido en los versículos 6 y 7, referidos en el numeral 3 anterior: “Reconocimiento y confesión de pecado.” Que está en sintonía con 2 Crónicas 7:14.

Nehemías es un modelo, en cuanto a orar por la Nación se refiere, él se hace solidario con el pueblo, y pide perdón por pecados que no había cometido puesto que tuvieron lugar aun antes de su nacimiento. Los pecados que llevaron a Israel a la ruina moral, económica y espiritual se describen con detalles en el libro Segundo de Reyes, así como en Segundo de Crónicas, y en los mensajes de los profetas antes del exilio, principalmente Isaías y Jeremías.

He aquí un resumen:

Idolatría, prácticas paganas, injusticia, soberbia, orgullo, actos abominables; todo resumido en desobediencia a la Palabra de Dios. Lee el primer capítulo del libro del profeta Isaías para una descripción general de la condición del pueblo.

Y este modo de vida de Israel le llevo a la ruina, a la crisis más grave vivida en toda su historia. Motivo que lleva a Nehemías a orar, clamar.

Retomando el caso de Venezuela, tal vez ha faltado en el pueblo de Dios la suficiente humildad como para solidarizarse con los pecados de la Nación,  del pueblo en general.

Es probable que hay que reenfocar la oración por Venezuela, y como Nehemías “sentarnos, hacer duelo, llorar, ayunar, reconocer nuestra condición de pecado,  humildemente confesar los pecados, del pueblo, que hemos cometido contra Dios, y pedir perdón; reconocer que en extremo nos hemos corrompido contra Dios, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que nos da en tu Palabra.@

Hace falta sustituir el “ellos”, por el “nosotros”.

Tenemos que orar confesando nuestros pecados, y pedir perdón por ellos. Fíjate bien, no es clamar pidiendo que Dios perdone los pecados de la Nación, de “ellos” sino que “nos” perdone, haciéndonos solidarios con los pecados del pueblo.

Es casi seguro que Nehemías era ajeno a toda aquella gama de pecados nacionales, pero los asumió como suyos, haciéndose corresponsable ante Dios.

Cuando clames y ayunes por Venezuela, recuerda a Nehemías, asume su actitud solidaria con el pueblo, adopta el modelo.

Revisemos nuevamente la cita de 2 Crónicas verso 14, pero leamos desde el verso 13:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo;1si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Toma nota del mensaje contenido en el versículo 13, observa que declara la causa de los males de la Nación; no son casuales ni aleatorios, obedecen a la consecuencia de una actitud recurrenete en el pueblo de Dios que se explica en el versículo catorce en la expresión “convirtieren de sus malos caminos”. Tansitar aquellos malos caminos es la razón de los males de una nación, que ameritan ser corregidos, enmendados; por esto la expresión “convertirse” que es sinonimo de arrepentirse.

Por todo lo cual al orar por Venezuela y que tal oración sea escuchada es necesario previamente “humillarse, arrepentirse, convertirse de los malos caminos”; actitud de Nehemías al clamar por la restauración de Jerusalén. El no estaba incurso en aquellos actos, no había transitado por los malos caminos puesto que muchos se cometieron antes de su nacimiento y otros muy lejos de su realidad, pero los asume como propios.

Y en general ese el principio de 2 Crónicas 7:13-14, que hay que activar para que Dios oiga, y responda; recuerda Jeremías 33:3.

Has un inventario de los males de Venezuela: idolatría, corrupción, culto a dioses paganos…

Continúa tu el inventario, ya sabes entonces de que hay que arrepentirse en Venezuela, conforme al citado texto de 2 Crónicas 7:14.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

  • Biblia: RVR60, tomada de https://www.biblegateway.com,
  • Notas personales
  • Imágenes: Google.

EL DESAFÍO DE LA LEY DE AMNISTÍA Y RECONCILIACIÓN

Tal y como se ha prometido, la bancada de la oposición avanza en el proyecto de ley para propiciar una amnistía general a los presos y perseguidos políticos, tanto como reconciliar a la radicalizada sociedad venezolana.

La intención es loable, y responde a una promesa formulada durante la campaña electoral por los movimientos opositores aglutinados en la MUD.

Reconociendo el alto valor de dicha ley, la urgencia de la misma, y los positivos efectos buscados, es innegable que tal instrumento no resuelve el problema de fondo que ha generado este insoportable clima que se vive en Venezuela.

Es que como muchas veces se ha afirmado en forma repetitiva, la crisis venezolana no es por falta de leyes, recursos financieros, o talento humano.

Hemos llegado a este estado de cosas por las posiciones radicales de los actores políticos, quienes son secundados por sus seguidores. Basta observar los comentarios ofensivos, expresiones peyorativas, y gestos ofensivos de cada oponente contra los afectos al otro bando.

El impacto del discurso ofensivo, descalificador, peyorativo que desde cada bando se incita, hace más de diecisiete años ha calado en la conciencia de la población. Se ha instalado en el venezolano una actitud discriminatoria jamás vista desde la época de la independencia.

En estos últimos años se ha acentuado la profunda brecha entre los “escuálidos” y los “revolucionarios”; entre los ricos “burgueses” y los pobres “desposeídos”; entre los empresarios “explotadores” y los obreros “explotados”.

Este grado de división, de fractura, de rechazo se evidencia en los acalorados discursos que se pronuncian en los debates propios de la Asamblea Nacional. Por lo tanto el proceso de amnistía y reconciliación nacional debe comenzar en el seno de dicho Órgano del Poder Público Nacional. No tiene sentido imponer una ley tan importante y trascendental por poseer la mayoría requerida, manteniendo una herida, una brecha con el otro sector.

De repente los presos políticos se convierten en trofeos de guerra, de una guerra sin sentido entre hermanos. Unos se aferran a la idea de mantenerles entre rejas, por motivos de poder, de castigo a quienes piensan diferente; otros porque es una promesa electoral, y es un acto de justicia.

Seguramente la ley sea aprobada ya que se cuenta con suficientes votos para ella.

Mas, ¿Propiciará realmente la reconciliación nacional?

Una vez que se apruebe el instrumento legal, ¿Habrá borrón y cuenta nueva? ¿Se abrazarán de nuevo los vecinos chavistas con los escuálidos? ¿Cesarán las ofensas contra el presidente Maduro, y contra los líderes emblemáticos de la oposición?

La amnistía se decreta, más la reconciliación es un proceso que implica respeto al adversario, tanto en lo personal, como en su derecho a pensar distinto; que significa aceptar sin prejuicios a la otra persona; y va más allá, porque tiene que ver con perdonar el agravio, la ofensa, el daño infringido.

La reconciliación tiene que ver con perdonar y superar.

¿Es posible que los líderes revolucionarios sean capaces de superar los agravios cometidos contra ellos por la Cuarta República?

¿Es posible que los agraviados por la famosa lista perversa y discriminatoria, sean capaces de pasar la página? Y quienes han sido privados de sus bienes por vía de las expropiaciones, ¿Podrán avanzar en este proceso?

Habrá una verdadera reconciliación nacional mientras desde las cárceles se coordine el delito en Venezuela, los jueces nieguen la justicia, los empresarios sean coartados en sus derechos; y al ciudadano de a pie se le niegue calidad de vida.

La reconciliación va más allá de un apretón de manos.

El proceso de reconciliar al país se ha de dar en el marco de la Constitución Nacional que rige el estado de derecho, y los altos valores espirituales característicos de la sociedad venezolana.

Como se afirma anteriormente, la reconciliación nacional necesariamente debe iniciarse en el seno de la Asamblea Nacional, proponente de la ley; luego trascender a los integrantes de los Poderes Públicos Nacionales, evidentemente irreconciliados; e ir descendiendo progresivamente a todas las instituciones, hasta alcanzar a la totalidad de la Población.

En virtud de lo cual, y como entidad proponente del proyecto de reconciliación, la Asamblea Nacional tiene que convertirse en motor de la misma. Mas no solamente desde la perspectiva legal, sino comunicacional, social, personal, moral; en una palabra, integral.

Los venezolanos de veras queremos ver al joven y prometedor jefe de la Fracción Parlamentaria Oficialista, Héctor Rodríguez, sentado junto al jefe de la Fracción Parlamentaria del cambio, Julio Borges, evaluando las distintas opciones para resolver esta horrible crisis; es deseable, en el mismo orden de ideas que el máximo exponente del Poder Ejecutivo, actúe codo a codo con el Presidente de la Asamblea nacional, buscando alternativas de solución. Que Ministros, Empresarios y Trabajadores propicien un dialogo tan fecundo que restituya la producción de todo cuanto este paralizado, quebrado, ineficiente del aparato productivo nacional.

Mas ello no se decreta, se motiva, se inspira, se acuerda.

Este es el reto de la oposición.

De nada sirve sacar a los presos políticos de sus encierros, que todos deseamos, si ello va a suponer un recrudecimiento de la radicalización, del odio, de la retaliación.

El paso previo para una Amnistía fecunda es la reconciliación Nacional.

Sin entrar en el debate religioso, es conveniente afirmar, y recordar que la sociedad venezolana, cuyos valores morales, espirituales y culturales están enraizados en la Biblia, que precisamente en ese Sagrado Libro se muestra el proceso lógico que conduce a la reconciliación entre personas en conflicto, enemistadas.

Ese libro contiene los principios para la resolución pacífica de conflictos, y la reconciliación entre prójimos enemistados.

Por cierto, si tú apreciado lector quieres la reconciliación nacional, te doy un dato: Comienza tú, da un gigantesco paso reconciliándote con tu prójimo, cualquiera que sea el motivo de la ruptura. Si eres revolucionario bolivariano, baja la guardia y reconcíliate con tu adversario político escuálido. Caso contrario, tu amigo escuálido, respeta y acepta a tu oponente bolivariano.

Que tal si le damos vigencia plena a aquello de “perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden…

La paz sea con tu espíritu…

Imágenes: Google

EL MATRIMONIO IGUALITARIO IRÁ A LA ASAMBLEA NACIONAL

Se vislumbra en el panorama legislativo la discusión del proyecto de ley sobre el matrimonio igualitario. Esto lo afirma el Secretario Ejecutivo de la MUD en declaraciones a la prensa.

Y es muy probable que nuestro Parlamento la apruebe, siguiendo el ejemplo de otros países que ya lo han hecho.

Al escribir sobre este tema, aclaro previamente que no tengo prejuicios contra ninguna persona y su condición; ni soy homofóbico; acepto sin discriminación de ninguna especie a todo el mundo; creo en el derecho personal de autodeterminación y libertad de conciencia; respeto y me esmero en cumplir el artículo 60 de la Constitución Nacional.

Hago la anterior declaración, en virtud de este escrito acerca de la futura ley.

Insisto tengo amigos a quienes estimo, respeto, y les profeso afecto, que decidieron valientemente declararse homosexuales, hombres y mujeres; y mi afecto por ellos es incondicional, incólume.

En este escrito no es contra los homosexuales, sino una reflexión acerca de la ley de matrimonio igualitario.

La historia de la humanidad, y la ciencia declaran que existen dos sexos, y dos orientaciones sexuales. Sexo masculino, y sexo femenino; determinados genéticamente por los cromosomas xy y xx, respectivamente.

En Wikipedia la enciclopedia de “chuletas” más grande del mundo se lee: “En los animales con este tipo de diferenciación sexual cromosómica, la sola presencia de pares cromosómicos XX significa la expresión genética que da por resultado un individuo hembra, mientras que la asociación y combinación XY significa la expresión genética que resulta en un individuo macho.”

Imagen tomada de Google.

Es decir, el sexo no es algo que una persona elige, sino que se determina en el momento de la concepción. Por otra parte, las leyes del desarrollo genético humano determinan una anatomía que es resultado de la influencia de los cromosomas.

Esto nos permite afirmar que solo existen dos sexos. No hay un tercer sexo. Muchos podrán rebatir este concepto con argumentos bien sustentados, que echen por tierra lo que acá afirmo; sin embargo la historia de la humanidad, la arqueología, antropología, y la genética declaran que solo existen dos sexos.

Algunos dirán que la historia declara la existencia de la homosexualidad desde que el hombre existe, y esto es real. Muchos de los héroes y filósofos griegos, de acuerdo a los historiadores eran homosexuales, y no dejamos de admirarles por ello.

Es que la homosexualidad no es un asunto genético sino algo que se adopta por voluntad propia, o por motivación de influencias externas. Es lo que se define como orientación sexual, que es distinta al sexo.

Existe un creciente grupo de personas, que poseen genes xy, los cuales, los genes, determinan una anatomía de macho, varón, hombre; pero por algún motivo prefieren unirse con personas de su mismo sexo. Lo mismo ocurre con personas que poseen genes xx, que les desarrolla órganos genitales femeninos, pero prefieren mantener relaciones sexuales con otras mujeres.

Esto es un asunto de orientación sexual, de decisión personal, de derecho humano, que respeto.

Respeto que dos hombres vivan como pareja, o dos mujeres lo haga. Eso es algo que deciden libremente. Pero ellos no podrán realizar el acto sexual natural, de acuerdo a la estructura anatómica, por carecer de órganos que se complementen. Y tampoco podrán procrear hijos, por los mismos motivos.

¿Qué pretende la ley de matrimonio igualitario?

Legislar sobre algo que va contra la naturaleza humana que determina un sexo, definido por leyes genéticas; que de igual modo afecta la naturaleza de la familia, organizada alrededor de un hombre y una mujer, la pareja, que posibilita la pervivencia de la especie.

Igualmente porque abre posibilidades para la solicitud de otras leyes que contravienen la naturaleza humana, la sexualidad natural; como es el caso de un pedófilo que solicite se acepte su “orientación sexual”, pues voluntariamente decide su preferencia sexual hacia los niños; o un adultero, porque su “orientación sexual” es aparearse con una persona que no es su cónyuge.

Esto le parecerá ridículo. Pero es lo que se pensaba sobre una ley como esta hace unos 100 años, tal vez mucho menos.

Al hacer estas comparaciones, no estoy afirmando, ni sugiriendo, que la homosexualidad es un delito. Es un “aspecto del de carácter”, que como tal necesitamos entender.

Esta ley va a traer conflictos a los Ministros apegados a sus convicciones.

¿Cómo bendecir un acto que va contra natura?

A mi modo de pensar, es como si a un ministro se le solicite “bendecir una “relación adúltera”.

Un día de estos la ley será discutida y seguramente aprobada.

Hay que estar claros en la posición que adoptaremos.

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