COMO BATALLAR CON UN COMPORTAMIENTO INDESEADO

Vamos a considerar un tema siempre actual: El cambio de pensamiento como estrategia para modificar  un comportamiento indeseado.

Existe en los seres humanos ciertos comportamientos indeseados que generan múltiples estados de insatisfacción, generadores de sentimientos de culpa, que mantienen al individuo en un estado de desequilibrio emocional, con efectos en el ámbito físico y en el espiritual.

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A tales comportamientos indeseados les vamos a denominar defectos de carácter, que en el ámbito coloquial religioso se denomina pecado. La lista de aquellos es interminable, sin embargo los que padecen las personas son pocos, el asunto es que ocasionan un incómodo estado de desagrado el cual roba la energía y la maravillosa tranquilidad, que se traducen en infelicidad.

Entonces en este escrito vamos a tratar el asunto de los defectos del carácter como un aspecto clave para el logro de paz interna, tranquilidad, y mantener la alegría de vivir.

Partamos del siguiente planteamiento: ¿Cómo batallar con los defectos de carácter? O, ¿Cómo superarlos?

Algunos métodos usuales son: reprimirles, ignorarlos, evadirlos, o sustituirles por otro. Tales acciones no resuelven el problema, tal vez lo agrava.

Lo que pasa es que nos enfocamos en el defecto de carácter, es decir en el comportamiento indeseado, y trabajamos con la conducta. Pero trabajar con la conducta es enfocarse en el efecto. Como cuando queremos erradicar una fiebre bajando la temperatura con baños de agua fría o con antipiréticos, el efecto es temporal. Como sabes la fiebre se erradica, eliminando la causa que la genera, tal vez una infección. Y si es una infección el tratamiento es antipirético más el antibiótico específico.

Entonces los defectos de carácter se  tratan dominando la conducta, pero además hay que buscar la causa que la origina, tratarla, erradicarla, o neutralizarla.

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La Biblia contiene la estrategia efectiva para batallar con los defectos de carácter. Llegado a este punto no pienses que te voy a explicar una fórmula religiosa para combatir el pecado. El método bíblico que te voy a mostrar ha sido avalado por los más renombrados psicólogos y expertos en conducta humana. Lo comprobarás una vez lo hayas practicado.

Vamos pues a describir la estrategia en dos etapas. La primera la denominaremos “control del defecto de carácter”, y la otra “erradicar o neutralizar del defecto de carácter”.

Primera Etapa. Control del defecto de carácter. Leamos Gálatas 5:22-23. En esta cita se enumeran las virtudes del fruto del Espíritu, son nueve: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, mansedumbre, fe, y dominio propio.

Fija tu atención en la última virtud: dominio propio. Necesitas dominar la reacción indeseable, ejercer control sobre ella. Cambiar el esquema habitual, como la reacción indeseable te controla; necesitas comenzar a ejercer dominio sobre ella, ¿Cómo?

Visualiza un comportamiento indeseable, ese que con frecuencia aparece y te causa grandes insatisfacciones luego que lo has realizado. Siente las reacciones que en tu organismo genera aquel comportamiento: aceleración del ritmo cardíaco, y de la respiración; una energía interna fluye en tu torrente sanguíneo y te prepara para la acción; tu mente se nubla y actúas.

Una vez que has descargado aquella energía aparece el estado de insatisfacción, el “otra vez lo hice”, y te sientes culpable.

Veamos como dominar el comportamiento indeseable: Visualiza todo el proceso anterior y sitúate en el momento que sientes aquella energía interna que te prepara para la acción. Detente allí y desactiva la “energía que te prepara para la acción” mediante control de tu fisiología y de los pensamientos.

Visualicemos el mecanismo de la ira:

Te sucede algo, te dicen algo, o piensas en algo que te produce rabia. El pensamiento activa en tu cerebro reacciones físico químicas e impulsa en tu sistema endocrino la producción de hormonas que te preparan para la acción, una de ellas es la adrenalina, es el fuego que sientes que recorre tu cuerpo por el torrente sanguíneo. ¿Qué hacer? Controlar el impulso, ¿Cómo? Propiciando que la energía interna, la cantidad de hormonas en tu torrente sanguíneo disminuya.

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Te han dicho: cuando tengas ira, ante de reaccionar contra quien te la genera, cuanta hasta diez. Eso te parece ridículo, pero no lo es. Lo que estás haciendo es movilizar tu mente hacia otro objeto, y permite que la “energía interna” disminuya. Una vez controlado el flujo de la hormona que te activa, te será más sencillo pensar objetivamente y evitar el comportamiento indeseado. En los tratados sobre Inteligencia Emocional se denomina este proceso “auto conocimiento emocional”, que te permite el “auto control emocional”.

En resumen el procedimiento a seguir es:

Primero: Siente el comportamiento indeseado, la emoción que te genera, no la reprimas,

Segundo: Neutraliza la reacción fisiológica, descargando la energía que la activa. Cuenta hasta diez; o  piensa en el efecto nocivo de tu reacción; retírate temporalmente de la escena; recuerda una cita como: “la blanda respuesta quita la ira”. Ten a mano, o en mente, una acción que neutralice tu fisiología.

Tercero: instala en tu mente una estrategia de control, elige una de las enunciadas en el paso anterior, adopta la disciplina de “pensar asertivamente” antes de responder. Conviértelo en un hábito.

¿Cómo instalar en tu mente una estrategia de control?

Primer Paso: Identifica el estado emocional que deseas obtener: autocontrol, bondad, mansedumbre, confianza, tranquilidad. Piensa en positivo, por ejemplo: “quiero mantener la calma y controlar el enojo”. Si estás pensando “no quiero estar tenso”, afirmas aquello que quieres evitar. El cerebro no procesa el “no”, lo suprime. Debes seleccionar un sentimiento que desees obtener y hacerlo en un modo positivo.

Segundo Paso: Visualiza un momento de tu vida en el que te has sentido de la forma que deseas. Evoca los momentos en los que hayas experimentado el estado que necesitas, elije entre ellos el más poderoso.

Tercer Paso: Crea el estado. Sitúate en el momento de tu vida que has elegido como si estuviera ocurriendo ahora. Visualiza lo que pasa a tu alrededor, escucha los sonidos de fondo, y siente las mismas sensaciones que tuviste en aquel momento, como si lo vivieras ahora mismo.

Cuarto Paso: Ancla el estado, instálalo. Nota como el estado emocional llega a un clímax y luego decae. Repite este paso 3 veces; cada vez en que el estado de la emoción que desees llega al clímax, haz un chasquido con los dedos de una de tus manos, mientras pronuncias una palabra o frase que evoque dicha sensación. Al mismo tiempo visualiza una imagen que represente dicho estado. Por ejemplo, para evocar tranquilidad, puedes visualizar un atardecer en la playa o a alguna persona que represente para ti esa sensación. Todo anclaje debe ser personal, es importante que lo produzcas en tu mente y en tu cuerpo. Realiza este ejercicio un rato y luego piensa en algo totalmente diferente, cambiando tu postura física.

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Quinto Paso: Repite el paso 4 siete veces para consolidar el anclaje creado. Esta repetición es esencial.

Cada vez que sientas ira, antes de reaccionar “revive el estado emocional deseado” mediante el chasquido de los dedos y repetir la palabra que evoque la sensación.

Recuerda que no te va a ser sencillo al principio, insiste hasta que se convierta en un hábito. Este mismo procedimiento puedes aplicar a cualquier “defecto de carácter”, en lugar de “ira” coloca el aspecto que quieres dominar.

Felices resultados. Te cambiará la vida.

Hasta acá hemos “dominado” el defecto de carácter, no lo hemos erradicado o neutralizado, aparecerá con frecuencia.

Prosigamos con la segunda etapa.

Segunda Etapa: Erradicar, eliminar o anular el defecto de carácter. Esta etapa es más compleja pero posible; veamos cómo desarrollarla.

Echemos mano de nuevo a un texto bíblico, vamos a Romanos 12:2, la versión Dios Habla Hoy menciona una significativa frase:

Cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir.

El proceso de “cambio de manera de pensar” se denomina en la Biblia “arrepentimiento”; de nuevo aclaro que no vamos a recetar una formula religiosa para combatir el pecado. La estrategia que te recomendamos a continuación también ha sido avalada por eminencias en el campo del comportamiento humano, y la psicología la tiene como su objeto. Recuerda que etimológicamente “psicología” significa tratado, estudio de la mente.

Arrepentimiento es la traducción al castellano de la expresión griega “metanoia”, μετανοῖεν, metanoien,   palabra compuesta de “meta”, más allá, cambio, y “nous”, de la mente. Es decir arrepentimiento es cambio de mente, de la manera de pensar, un cambio de actitud; en griego simboliza un giro de ciento ochenta grados, cambio de dirección. 

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Los psicólogos definen este proceso, dependiendo de su enfoque, como “aprendizaje” ya que todo aprendizaje implica un cambio de conducta; también se le dice reprogramación, pues al cambiar el programa mental, cambia el estilo de vida; o se le dice cambio de argumento, ya que el argumento determina el curso de las acciones, de la historia personal.

En general tal cambio se denomina “cambio de actitud”.

Como hemos observado el énfasis es el cambio de pensamiento. No de cualquier pensamiento sino de aquel que activa la conducta específica.

Hagamos un análisis de conducta, revisemos una radiografía del comportamiento.

Visualiza cualquier conducta. Tiene los siguientes componentes:

Como aprecias en ese esquema, laconducta es simplemente resultado de factores internos, en los que el pensamiento juega un papel primordial. Pero los pensamientos tienen una base que los dirige, los principios. Sigue profundizando y encuentras que la conducta tiene su base más profunda en tus creencias. Las creencias definen tu comportamiento y personalidad en general.

Los tres primeros niveles conforman lo que denominamos “actitudes”, y las actitudes son maneras aprendidas, organizadas y sistemáticas de pensar, sentir y reaccionar.

Los tres siguientes conforman el “yo soy”, del ser; la esencia de cada individuo que determina la personalidad y el comportamiento.

Ya puedes anticipar como los cambios de actitudes modifican la conducta.

 Revisemos conceptos:

Conducta es el conjunto de respuestas ante los diversos estímulos internos y externos. Esta puede ser consciente o inconsciente, voluntario o involuntario,  según las circunstancias que la afecten.

Las emociones son respuestas de nuestro organismo ante los estímulos internos y externos, representan modos de adaptación ante el ambiente. Los sentimientos son las reacciones fisiológicas estimuladas por las emociones, como por ejemplo la risa, el llanto, el rubor, la palidez, la alteración del ritmo cardíaco y de la respiración.

El pensamiento es la actividad y creación de la mente; es todo aquello que es traído a existencia mediante la actividad del intelecto.

Los principios éticos son declaraciones propias del ser humano que orientan sus facultades espirituales, racionales; emocionales, y la voluntad. Son proposiciones que determinan la voluntad de cumplir las reglas.

Los valores son convicciones profundas de los seres humanos que determinan su manera de ser y orientan su conducta y sus decisiones.

Una creencia es el estado de la mente en el que un individuo supone verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa.

Como has notado, la conducta es una manifestación de un sistema complejo que se denomina cosmovisión, perspectiva de vida, paradigma, o sistema de creencias. Con esta información trabajemos el cambio de un comportamiento indeseado.

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Primero: reconoce que tienes ese comportamiento indeseado, observa que no le denomino pecado. El pecado es una categoría de carácter religioso. Y en la Biblia tiene otro tratamiento, que si deseas más tarde lo trabajamos.

Segundo: cuando aparezca el comportamiento indeseado no lo reprimas ni lo evites; siéntelo, no te avergüences, ni te juzgues, ni te culpes.

Tercero: Ejerce control sobre la emoción que genera el comportamiento indeseado, tal como aprendimos en la primera etapa, antes descrita.

Cuarto: Activa tu voluntad, esa facultad tuya para decidir y ordenar la conducta. Cultiva la voluntad de decidir por acciones virtuosas, nobles.

Quinto: Revisa tus principios, valora si estas consciente de cuáles son, su importancia, y la necesidad de practicarlos. Recuerda que los principios son normas, reglas que has aprendido y aceptado voluntariamente cumplir. Los principios se ejercitan hasta que conviertan en pautas de comportamiento y se constituyan en un hábito.

Sexto: Cultiva los valores, especialmente aquellos asociados a la conducta que quieres cambiar. Recuerda que los valores no se pierden, se ignoran, se desconocen o no se practican. Piensa en tu escala de valores y operacionalizalos, es decir propón formas de como practicarlos.

Séptimo: Profundiza en tus creencias. El conocimiento superficial o referencial de lo que crees posibilita “falsas creencias” que distorsionan tu esquema de valores. Si eres cristiano necesitas fortalecer el conocimiento de la Palabra de Dios que es tu norma de fe y conducta.

Este proceso se fundamenta en un fortalecimiento, o cambio de las creencias lo cual va a influir en un cambio de actitudes, y a su vez en un cambio de comportamiento.

Como notas, erradicar o neutralizar una conducta indeseada no es sencillo, pero posible de logar con ganas de hacerlo y disciplina.

Volvamos al ejemplo de la ira. ¿Cómo neutralizarla, o disiparla?

Primero: Domínala mediante los tres primeros pasos de la Primera Etapa, ya descrita.

Segundo: Ejercita tu voluntad de decidir dominar la ira, y neutralizarle. Cada vez que te enojes decide dominar el enojo.

Tercero: Practica los principios asociados a la ira. Autocontrol, cumplir las normas de convivencia: respeto  no agredir; ejercitar la mansedumbre, la humildad, la bondad, benignidad, la resolución pacífica de conflictos. En el libro de Proverbios encontrarás una excelente recopilación de principios para una vida feliz.

Cuarto: Revisa y fortalece tus valores, ejercítalos. Adopta como estilo de vida la tolerancia, la honestidad, la justicia, la dignidad, la equidad. Si eres cristiano adopta conscientemente los Valores del Reino contenidos en el Sermón del Monte, Mateo 5:1-7:27. 

Quinto: Profundiza en tus creencias. Si eres cristiano lee, medita, estudia y practica las enseñanzas contenidas en la Biblia, la Palabra de Dios.

Finalmente observemos como influyen las creencias en el comportamiento. Vamos a leer Mateo 22:36-40:

Una persona preguntó a Jesús:

36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

¿Cómo influyen las creencias en la conducta? Veamos.

Si una persona cree que la Biblia es la Palabra de Dios, la Revelación de Dios a los hombres, entonces sabe que su estilo de vida se organiza de conformidad a las enseñanzas en ella contenidas.

Entonces la Biblia propone los valores, las convicciones profundas que guían la vida. Uno de esos valores, el principal, es el amor. Cuando se ama se cumple la ley, ´Cómo? Veamos.

Tener amor es:

Saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo. 1 Corintios 13:4-7. DHH.

Ese valor básico, el amor, va a determinar los principios. ¿Cuáles?

Además de los enunciados anteriormente, estos que siguen:

12 »Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios. 13 »No mates. 14 »No cometas adulterio. 15 »No robes. 16 »No digas mentiras en perjuicio de tu prójimo. 17 »No codicies la casa de tu prójimo: no codicies su mujer, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que le pertenezca.» Éxodo 20:12-17. DHH.

Los principios que has adoptado como estilo de vida van a determinar y guiar tu manera de pensar.

Piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza. Filipenses 4:8.

Y como sabes, pensamientos nobles,  bondadosos, apacibles van a propiciar emociones controladas por aquellas virtudes.

Y una emoción controlada por tus virtudes no hace daño, a ti, ni a quienes te generan esas reacciones. Te va a seguir enojando las injusticias, las agresiones, las ofensas, pero tu reacción será constructiva, moderada, dirigida a propiciar cambios en el otro; o evitar confrontaciones peligrosas.

De ahí dos grandes consejos de la Escritura:

Si se enojan, no pequen; que el enojo no les dure todo el día. Efesios 4:26. DHH

La respuesta amable calma el enojo; la respuesta violenta lo excita más. Proverbios 15:1. DHH

Comenzamos este escrito afirmando que el cambio de pensamiento es una estrategia para cambiar un comportamiento indeseado, que también puedes denominar defecto de carácter; y te hemos propuestos dos estrategias basadas en la Palabra:

Primera: Autocontrol de las emociones, según Gálatas 5:22-23. Es decir dominio propio.

Segunda: Erradicar o neutralizar las reacciones negativas mediante un cambio en la manera de penar, según Romanos 12:2 DHH: “Cambia tu manera de pensar y cambiará tu manera de vivir.”

Ahora es el momento de tomar una determinación que va a cambiar tu vida para siempre: Decide cambiar tu manera de pensar.

Importante: Hay “defectos de carácter”, o comportamientos indeseables cuyo origen está relacionado con traumas o experiencias negativas vividas en la niñez; o falsas creencias aprendidas; que están contenidas en el inconsciente. Por ejemplo la mitomanía, cleptomanía, las  adiciones al sexo o a la pornografía; entre otras más sutiles que tú sabes. En tal caso es necesario acudir a consulta con un psicólogo o psiquiatra para el debido tratamiento. No temas, la salud mental es un derecho y un deber.

También tienes el recurso de la “sanidad Divina”, que es un aspecto de la realidad espiritual, en tal caso la Biblia te ofrece la pauta, acude a tu consejero espiritual, un sacerdote o un pastor. Ellos te pueden orientar al respecto.

Si necesitas más orientaciones sobre lo aquí expuesto, escríbeme.

Ila0511@yahoo.com

Fuente:

  • Biblia: Versión DHH, tomada de www.biblegateway.org,
  • Conceptos: Wikipedia,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.
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EL ARTE DE POSPONER Y SUS RESULTADOS

Vamos a realizar un sencillo ejercicio mental, se trata de que leas unas preguntas, visualizas las escenas que te sugieren dichas preguntas, y luego imagina las respuestas.

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Culminado el ejercicio tal vez obtengas un diagnóstico que propiciará combios positivos en tu vida.

Comencemos.

¿Con frecuencia te ocurre que tienes una actividad pendiente por cumplir y repentinamente surge algo que te impide realizarla?

Recuerda que tienes que visualizar la pregunta, luego la respuesta.

¿A veces pospones tareas poco placenteras para dedicarte a otra que te agrada, y la haces con entusiasmo?

¿Tienes un proyecto pendiente que no has iniciado porque te ocupas en otras prioridades?

¿Hay una decisión importante que necesitas tomar y cuando lo vas a hacer algo te impide tomarla?

¿Piensas que las cosas serán mejor mañana?

¿A qué conclusiones llegas con este ejercicio, dice algo sobre ti?

Si con frecuencia te suceden aquellas eventualidades es probable que experimentes una sensación de agotamiento, insatisfacción, intranquilidad, y una tendencia a padecer dolores de cabeza, alergias, gripe, dolores musculares, “malestar general”.

¿A veces te sientes frustrado? Irritable, de mal genio y ycon frecuencia explota tu enojo?

¿Ya tienes una idea de lo que te esta sucediendo?

Visualiza aquella tarea pendiente, esa que estás posponiendo. Imagínate dejándola a un lado y en su lugar haces otra.  ¿Como te sientes al pensar en ese algo que nos has hecho? ¿Que sensaciones experimentas haciendo la “otra cosa?

Lo que ocurre es que la tendencia a posponer las cosas produce aquel “malestar general” porque sabes que hay “algo” en tu vida pendiente por realizar. Y ese algo pendiente genera un cierto grado de desequilibrio emocional que necesita ser canalizado de alguna manera.

Entonces el cerebro, ese órgano maravilloso donde reside tu razonamiento lógico, inteligencia, sabiduría y almacena los recuerdos, reacciona automáticamente para canalizar el desequilibrio; por lo tanto genera algunos mecanismos compensatorios con el objeto de lograr el necesario equilibrio emocional; proceso que genera aquellos “malestares”.

A los malestares generales tratas de superar con analgésicos, que surten efectos transitorios porque aquellos se disipan cuando resuelves sus verdaderas causas: realizar aquella tarea que pospones.

La tendencia de “no hagas hoy lo que puedes hacer mañana”, puede convertirse en un trastorno de conducta que los expertos denominan procrastinación.

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La procrastinación, que significa postergar o posponer, es el hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras actividades irrelevantes o más agradables.

El término se aplica a la sensación de ansiedad que produce una tarea pendiente sin tener fuerza de voluntad para concluirla. El acto que se pospone se percibe como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo para el futuro; en este caso lo importante es supeditado a lo urgente.

La procrastinación como síndrome que evade asumir responsabilidades posponiendo tareas puede llevar al individuo a refugiarse en actividades ajenas a sus metas. La costumbre de posponer, si bien no se ha demostrado cabalmente, puede generar dependencia de diversos elementos externos, tales como navegar en Internet, leer libros, salir de compras, comer compulsivamente o dejarse absorber en exceso por la rutina laboral, entre otras, como pretexto para evadir alguna responsabilidad, acción o decisión.

La procrastinación te impulsa a posponer las cosas para mañana, un mañana que nunca llaga.

Existen dos tipos de individuos que ejecutan esta acción:

Procrastinadores eventuales, cuya actitud evasiva no se repite habitualmente.     Procrastinadores crónicos, cuya conducta evasiva es constante y repetida en el tiempo.

También existe el llamado “síndrome del estudiante”. Referido a que algunos estudiantes posponen la entrega de sus trabajos hasta el último minuto de la fecha límite o estudian el día antes del examen, conducta que está presente también en otros grupos sociales: en la fecha límite para pagar los impuestos, ese trámite se deja hasta el último momento. Asimismo, es una conducta procrastinativa la que consiste en coleccionar muchas opciones como excusa para no decidirse por alguna en concreto.

La procrastinación es un problema de organización del tiempo. Su solución consiste en lograr una adecuada organización del mismo, concentrándose en realizar las tareas importantes que tienen un plazo de cumplimiento más cercano.

Quien pospone o procrastina una decisión, por no sentirse preparado, esperando que todo se resuelva por sí solo, generalmente dice que lo hará después “… en cuanto tenga tiempo”, con lo que realmente está es evadiendo.

¿Cómo superar el hábito de posponer?

  • Adopta el hábito de realizar las tareas en su momento.
  • Vive el presente.
  • Internaliza como filosofía de vida “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”,

Pon en práctica el consejo de la Sagrada Escritura:

Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas. Eclesiastés 9:10.

Deja de posponer, tendrás muchos éxitos y serás feliz.

Fuente:

PARA PENSAR UN PRIMERO DE ENERO

Proseguimos hoy, 1 de enero, un proyecto que se inicia desde el mismo instante en que se nace.

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Ayer tal vez te hiciste muchas promesas para el futuro,  consideraste enmendar los errores. A lo mejor te pusiste alguna prenda amarilla para recibir el nuevo año. Llegada la media noche, es probable que degustaste doce uvas mientras sonaban las doce campanadas que anunciaron la llegada del nuevo año, y con gran regocijo abrazaste a los tuyos deseándole un feliz año. Es posible que algunos dieron una vuelta alrededor de sus casas maleta en mano, con la esperanza de que ese gesto les conceda la posibilidad de viajar.

Tradiciones muy hermosas que se han venido cumpliendo desde tiempos remotos. Más como son tradiciones, no surten efectos reales en el devenir del tiempo, porque lo que define tu futuro son las realizaciones del presente.

Sabes por experiencia personal que no puedes realizar nada en el futuro, aquello que te propones es una idea, un proyecto, una meta; que para concretarla tienes que trabajar cada día, solo así se hará realidad. Y tus acciones solo puedes cumplirlas en el presente. Recuerda: solo vives, realizas, actúas, logras, disfrutas en el tiempo presente. Nada haces en el mañana, sino hoy. Por eso el dicho sabio: No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.

Pongamos por ejemplo que deseas realizar un emprendimiento, la concreción de ese deseo no depende de la buena suerte, de los buenos augurios, o de grandes intenciones. Se hará realidad si pones en acción cada uno de los pasos requeridos para lograrlo, y ello requiere activar todo tu potencial, tus conocimientos, y buscar el asesoramiento requerido.

No es la mala suerte, la situación del país, la carencia de recursos, los obstáculos lo que detendrá tu emprendimiento. Lo único que puede frenar la realización de tu proyecto es la extinción de la energía, la motivación, la necesidad de lograrlo.

Revisa los logros tuyos en el pasado. Sabes que no es la buena suerte lo que hizo realidad ese logro del cual te enorgulleces. Toma nota de los pasos, las estrategias, las acciones que pusiste en marcha para obtener aquella meta; y haz lo mismo con aquel emprendimiento que te has propuesto.

No dejes a medio camino tu proyecto, esfuérzate hasta lograrlo.

Si abrazas la fe en Cristo, recuerda una afirmación de San Pablo en Filipenses 4:13:

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Fuente:

 

LIDIAR CON LA FRUSTRACIÓN

Cuando alguien tiene una necesidad, siente un deseo, o quiere alcanzar una meta, y se le presenta una barrera que impide alcanzar lo anhelado, surge la frustración.

La frustración es pues producto de una necesidad insatisfecha, de un objetivo no alcanzado. En general, la frustración es una respuesta emocional del individuo cuando no logra una meta, no alcanza un deseo, o no satisface una necesidad.

Dicha respuesta emocional es un mecanismo de defensa del yo, que mal canalizado genera reacciones negativas las cuales afectan al individuo en sí, y a las personas que le rodean.

En realidad, todo ser humano, de una u otra manera, experimenta diversas frustraciones, porque es imposible lograr en la vida todo lo que se desea, o necesita. De manera que necesitamos aprender a lidiar con las situaciones frustrantes, para superarlas, canalizarlas, o aceptarlas. Nunca reprimirlas.

Hay que aclarar que una cosa es experimentar una frustración, otra sentirse frustrado.

Ante situaciones frustrantes, puedes activar tus recursos internos, y superar las barreras; o sentirte inmovilizado, deprimido. Tú eliges.

Los factores que generan la frustración son relativos, y diferentes en cada persona. Una situación puede causar frustración en algunos, mientras que a otros la misma situación no les genere problema alguno. Esto es debido a ciertos factores internos, como el temperamento, y a los aprendizajes recibidos desde pequeños, los cuales nos preparan ante estos factores o, por el contrario, nos vuelven más vulnerables ante ellos.

Por otra parte, los estilos de vida que nos exige la sociedad o nuestro entorno, nos hacen creer que no satisfacer un deseo significa una frustración. Algunas personas en ciertos ambientes laborales o sociales, son más susceptibles a la frustración.

Si un individuo se desenvuelve en un medio en que la mayoría de las personas han logrado sus metas con éxito, y él no ha logrado las suyas, puede que experimente una sensación de fracaso, llevándole en consecuencia a sentirse frustrado.

Por otra parte, en sociedades industrializadas, el éxito es una necesidad para la mayoría de las personas; en cambio, en las sociedades menos desarrolladas, como las expectativas se enfocan en satisfacer las necesidades básicas, es más difícil caer en frustración, ya que las exigencias son menores.

La posibilidad de frustración aumenta en personas que viven en las grandes ciudades, al contrario de aquellos que viven en pueblos, en sociedades más sencillas.

También la frustración es causada por factores internos, que impiden la satisfacción de ciertas metas. Baja autoestima, creerse incapaz o indigno, inseguridad, temor, pensamiento rígido, entre otros.

Muchas veces las metas propuestas son poco realistas, lo cual hace que sean difíciles de alcanzar; en otros casos, la persona es demasiado perfeccionista, ella alcanza una meta, pero considera que no lo hizo en la medida deseada, lo que genera un estado de insatisfacción.

La frustración puede venir de la mano de otras personas. Se da cuando estamos seguros de que nos desenvolvemos bien en una actividad, pero otra persona nos hace creer que no hemos hecho bien nuestro trabajo, o que hemos fracasado en nuestro desempeño. Esto genera una sensación de frustración de gran intensidad, y por ende, hará que la persona desarrolle un mecanismo de defensa.

La frustración en la mayoría de los casos es acumulativa, por lo tanto situaciones frustrantes de pequeña importancia, que se acumulen, pueden desbalancear la vida de un individuo, hacerle sentir frustrado; aun cuando cada una de éstas, aisladamente, no le frustrarían en absoluto.

Mecanismos de defensa.

La frustración puede generar mecanismos de defensa, tales como ansiedad, rabia, depresión, angustia, ira, o en sentimientos y pensamientos autodestructivos.

Estas respuestas emocionales ante la frustración son un mecanismo reflejo, como cuando nos lanzan un objeto a la cara, instintivamente nos protegemos con las manos, sin pensar o recapacitar; de igual manera los mecanismos de defensa surgen involuntariamente sin que nos percatemos.

Mecanismos de defensa más frecuentes:

Ansiedad: es una reacción emocional displacentera, la cual puede ser liberada físicamente a través de conductas inconscientes, como mover una pierna cuando estamos sentados, comernos las uñas, mostrarnos impacientes, entre otras.

Racionalización: es uno de los mecanismos de defensa más comunes. Cuando racionalizamos, encontramos razones lógicas a lo que hacemos; aunque realmente son falsas, las aceptamos como verdaderas, para justificar nuestra conducta,.

Proyección: consiste en descargar la culpa de las deficiencias, errores y malas acciones en otros; y atribuirles a otros sus impulsos, pensamientos y deseos inaceptables.

Identificación: se da cuando nos identificamos con alguna idea o sentimiento, y asumimos ciertas características de la persona o personas admiradas. Al imitar demasiado las características de la persona admirada, el individuo puede perder su identidad.

Sustitución: Ante la imposibilidad de alcanzar un objetivo en un área o actividad, la persona lo sustituye sobresaliendo en otras áreas. Como el niño que al no poder triunfar en las áreas académicas básicas, como la matemática, o el lenguaje, sobresale en otras como los deportes o las artes.

Evasión: la persona ante la imposibilidad de alcanzar la meta que se había propuesto, abandonar la lucha por lograrla.

Agresión: verbal o física contra el obstáculo o barrera.

Reprimir:    intento de represar reacciones negativas; en ocasiones puede causar más daño que las reacciones mismas.

Consejos para superar una frustración.

Busca un plan B: cuando algo nos impida alcanzar un objetivo que deseamos, podemos canalizar nuestro esfuerzo y energía a través de otras estrategias. Tener acciones sustitutas, es decir, un plan B, nos ayudará a superar la frustración.

No se trata de racionalizar, o buscar metas alternativas, sino de utilizar todos nuestros recursos, ingenio, creatividad, conocimientos, razonamiento lógico, intuición, para superar con éxito la barrera.

Reconocer los errores: Aceptar que somos falibles, que cometemos errores. Debemos aprender de aquellas situaciones frustrantes del pasado, verlas como algo que nos dejó una lección, y a partir de ese momento luchar por evitar que esa situación vuelva a ocurrir. Al quedarnos con la parte positiva de la experiencia crecemos y aprendemos.

No busques la perfección: en general las ideas de perfección e inflexibilidad son contraproducentes para sanar y superar frustraciones.

Fomenta tu autoestima y asume las cosas con calma sin dejarte llevar por presiones externas.

Fuente: Wikipedia

Imágenes: Google

TODO ES PARA BIEN

Muchas personas conciben la vida como una sucesión de acontecimientos ingratos; se sienten inmersos en un ambiente hostil.  Pues bien, es momento de comenzar a ver la vida desde otra perspectiva.  Tal vez te enfocas demasiado en los aspectos negativos. Te animamos a que veas la otra cara de la moneda, el lado positivo de esa maravillosa vida tuya…

Se nos ha acostumbrado a destacar lo negativo. La frase favorita de los adultos significativos fue NO; por ello leemos las páginas rojas de los diarios, la de sucesos; donde se resaltan las muertes, tragedias, y miserias humanas.

Escuchamos los noticieros radiales, para verificar que las cosas van de mal en peor. Nos gustan las películas de terror, de guerras.

Cuando éramos niños nos dijeron: “EL que nace barrigón… ni que lo fajen chiquito…” o… “Árbol que nace torcido… nunca su rama endereza…” Y vamos cultivando desde temprana edad una actitud negativa hacia las personas y las cosas. Armados con esa actitud negativa, percibimos el mundo como algo hostil, y la vida como una secuencia de desventuras…

Sin embargo podemos cambiar esa perspectiva, y asumir que en cada experiencia de vida hay aprendizaje… que nos fortalece para soportar la adversidad y salir victoriosos… En resumen… que la vida es bella.

Hay tanta belleza en la sonrisa de un recién nacido, como en aquella florecilla del jardín, así como en la dulce mirada del anciano,  tanto como en el trabajo creador,  en el resplandeciente rostro juvenil.  Un mundo hermoso te rodea.  Para percibirlo, necesitas cambiar tu perspectiva. Comenzar a pensar positivamente,  ver lo bueno en cada aspecto de la vida; aun en aquellos que no lo parecen.

¿Has escuchado la frase… a los que a Dios aman… todo es para bien? Esas palabras las escribió San Pablo, quiso transmitirnos que cada cosa que nos sucede, tiene un lado positivo  que necesitamos buscar,  recordar, entender.

Veámoslo de esta manera. ¿Cómo reaccionas ante el dolor? Antes de concebir el dolor como algo maligno,  piensa: “El dolor es un síntoma… no la enfermedad…” Si sientes dolor, es porque algo en tu organismo, o en tu mente no anda bien. Necesitas un diagnóstico para conocer la causa… y tratamiento para eliminarlo. Solo mediante medicamentos… cirugía… o descanso… se elimina la enfermedad que ocasiona dolor…

La próxima vez que sientas dolor,  no te enojes,  entiende que el cuerpo,  mediante el dolor te está avisando que necesitas tratamiento y sanidad.

Perdiste un amor, un familiar, un trabajo, una amistad, un bien material. Antes de reaccionar negativamente, considera el aprendizaje que puedes obtener de esa circunstancia adversa.

Ante esa perdida, innumerables y maravillosas oportunidades están ante ti; lo que tienes es que sosegarte y comenzar a disfrutar la nueva realidad; explorar las nuevas oportunidades; descubrir ese mundo inexplorado que se tiende ante ti.

El nacimiento a  la vida es doloroso, tanto para la madre durante el parto, como para la criatura que ve luz por primera vez. Por un breve tiempo se soporta un indescriptible dolor, una inconmensurable angustia; pasado aquel instante, que intensas emociones se experimentan, que placer  aquella carita sonriente para la madre; que confort aquel cálido abrazo que transmite seguridad, amor y ternura al bebe.

Adopta una nueva perspectiva, observa la vida con una mente positiva, optimista.

Asume, internaliza, practica el consejo de Pablo: “…todo es para bien”.

Te aseguro que la vida tendrá un nuevo sentido para ti.

Imagen: Google

LAS VICISITUDES DE UN ALCALDE

La prensa nos ofrece abundantes detalles de la situación del Alcalde de Valencia Edgardo Parra, quien atraviesa un vendaval ocasionado por su particular manera de administrar los recursos del Municipio.

Las vicisitudes que vive no me complacen, por su condición humana, y porque él es víctima de un estilo de vida instaurado en Venezuela desde tiempos inmemoriales.

Uno espera que los funcionarios públicos actúen conforme a la majestad del cargo, y que cumplan sus tareas con un mínimo de eficiencia, equidad y tarnsparencia.

Son muchos los motivos que empujan a una persona para actuar en forma indebida, como el caso del cuestionado Alcalde.

A los fines de esta reflexión mencionaré solo dos.

El primero tiene que ver con los valores, y el estilo de vida del hombre posmoderno.

La época posmoderna es una era caracterizada por la práctica de valores relativos; se ha perdido la fe en la razón y la ciencia, en su lugar se rinde culto a la tecnología. El hombre posmoderno perdió la fe en el poder público; vive despreocupado ante la injusticia y no tiene idealismos.

El hombre posmoderno es egocéntrico, y cree ser parte de esa “energía cósmica” que sustituye a Dios.

Hace  unos dos mil años, Jesucristo explicó el origen de este proceder, lo expuso de esta manera: “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” Mateo 15:19

Así pues, en el interior del individuo se gestan los pensamientos que marcan la manera de proceder. Por lo tanto ese hombre posmoderno necesita un cambio en la manera de pensar, que va a determinar un cambio de actitud, en su manera de vivir.

Ese cambio de actitud, se denomina arrepentimiento y tiene que ver con un cambio radical de la vida, como nacer de nuevo.

Para que se dé el cambio de actitud, hay que asumir conciencia de ello;  y para que esto ocurra el hombre necesita ser confrontado con el Mensaje del Evangelio, lo cual es un desafío al cristiano hoy.

Se necesitan medios de gracia que propicien que el mensaje del evangelio llegue al corazón del hombre. Ese es nuestro llamado y misión.

El segundo, tiene que ver con una práctica instaurada en Venezuela desde tiempos inmemoriales.

Como sabemos, la corrupción, el desvío de los fondos públicos, la apropiación indebida y la malversación es una realidad que no nace con el Alcalde Parra; ni es el único presunto incurso en estos delitos.

Es un secreto a voces que en cualquier dependencia del Estado se incurra en estos delitos, solo que no se denuncian, o no se investigan.

Tomemos un ejemplo. Un funcionario público trabaja más de 25 años, por lo cual tiene derecho a ser jubilado. Al disfrutar este derecho, le corresponde por ley, que se le paguen sus beneficios sociales, liquidación, o como se llame.

Pues bien, se da el caso de que un educador es jubilado. Jubilación deriva de “jubileo”, júbilo. Más hay poco de celebración por cuanto a ese trabajador no se le cumple lo establecido por ley, no se le cancela de inmediato su liquidación, y tiene que esperar más de cinco largos años para obtener algo que es suyo; que la ley establece como propio.

Reza la ley que a cada trabajador se le debe calcular lo que le corresponde por concepto de prestaciones sociales, y depositarlos en un “fideicomiso”; por otra parte, en cada Ley de Presupuesto de la Nación, se calcula el monto correspondiente a cada trabajador, por el concepto anteriormente señalado.

Quiere decir que cada año el Estado asigna el monto correspondiente a las prestaciones sociales de cada funcionario público; de manera que al darse la jubilación de un funcionario debería entregársele de inmediato su liquidación.

¿Por qué no ocurre? ¿Qué se hizo con el dinero correspondiente a las liquidaciones de los funcionarios? ¿Por qué hay que esperar cinco años o más, si el dinero debería estar “a la vista”?¿Por qué hay que solicitar un crédito adicional para ello? ¿Cómo se denomina el uso de una partida para un fin distinto al asignado en el presupuesto?

A la luz de todo esto, necesitamos un profundo cambio de actitud en Venezuela.

A todas estas, más interrogantes: Nuestros representantes, los diputados, quienes anualmente aprueban la Ley de Presupuesto, y conocen esta irregularidad, ¿No tiene responsabilidad en corregirla?, ¿Y los demás organismos garantes del Estado de Derecho?

Una última pregunta, ¿Qué condiciones propiciaron la elección del anterior Alcalde de Valencia?