SE CONVOCA A ORAR POR LA SALIDA DE LA CRISIS NACIONAL

Hay situaciones en la vida tan complejas y difíciles cuya resolución escapa de nuestras manos. Tal vez te has encontrado en circunstancias en las que sabes que todas tus capacidades, tus recursos, y aun contando con todos los aportes de la ciencia y de la técnica a tu favor, aquella no tiene solución desde una perspectiva humana.

Llegado a aquel punto de quiebre sabes que la única y última alternativa es una intervención Divina. En tales circunstancias echas mano de la fe y acudes a la instancia Superior, clamando para que actúe.

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Quienes se mueven en el campo de la fe no les extraña  ver a Dios interviniendo mediante un milagro y de ese modo resolver un asunto que desde la perspectiva terrenal no tiene solución.

Algunas veces los médicos, sin proponérselo, son testigos objetivos e imparciales de aquella intervención Divina cuando diagnostican, luego de amplios análisis, la existencia de una anomalía en cualquier órgano de la anatomía humana, y luego en el quirófano descubren que aquella ha desaparecido “milagrosamente”. El médico sin ser religioso se mueve en el ámbito espiritual porque es un instrumento para la sanidad de alguien, o es testigo de la ocurrencia de la sanidad sin intervención humana, la sanidad Divina.

Ahora, la intervención Divina no se sucede en el ámbito de la salud únicamente; igual ocurre en distintos escenarios del acontecer humano, para cuya enumeración faltaría espacio en este escrito por la abundancia de hechos milagrosos.

Como bien sabemos,para que  ocurra un milagro intervienen dos factores: por un lado el factor Divino, por el otro el humano, quien activa el poder Divino mediante el uso de la fe. Es corriente escuchar la expresión: “La fe mueve montañas”, que se utiliza como si fuese un refrán, un adagio popular; sin embargo esa expresión es propuesta por Jesucristo, dicha para destacar la importancia de la fe, lee Mateo 17:20. En dicho texto se afirma que a quien tiene fe “nada le será imposible”.

En este contexto, pensemos en la realidad venezolana. Ya tenemos un diagnóstico sobre la misma. Sabemos las causas de la crisis, que ampliamente hemos analizado en escritos anteriores; observamos al gobierno tratando de resolverla aplicando el modelo económico que ya conocemos. De igual modo somos testigos del accionar de la dirigencia opositora para gerencia la crisis que vivimos; y los resultados están a la vista: Un País dividido, hiperinflación, escases de los productos básicos, deterioro del aparato productivo, un sistema de salud ineficiente, carencia de medicinas, corrupción a todos los niveles, inseguridad. Realmente no necesitamos describir en detalle la situación venezolana porque la estamos viviendo en carne propia, y duele.

Ahora bien, mucho venezolano sabe que esta circunstancia que vivimos no es un problema puramente político, económico o constitucional. En realidad se sabe que tras este escenario complejo, difícil y caótico se mueven poderes que trascienden la esfera material, terrena.

 Y a este respecto, no es asunto de fanatismo religioso, o sectarismo. La esencia del problema de Venezuela es que hemos abandonado las bases sobre las que se fundamenta nuestro andamiaje social, la fe en Dios de la que se deriva un conjunto de creencias, principios y valores característicos de la cultura venezolana.

Al abdicar la fe en Dios toma cuerpo en el País un sistema ajeno a nuestros principios, que propicia caos desde nuestra óptica cristiana, pero es exitoso desde la perspectiva de quienes lo promueven. Son dos maneras de ver la vida, antagónicas. Y objetivamente hablando, o escribiendo, el pueblo cristiano está siendo retado en una confrontación en la que hasta este momento no se percibe  victorioso.

Pero hay una salido, es la que al comienzo de este escrito denominamos la solución, o intervención Divina. Para ilustrar este escenario, vayamos a la Biblia.

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En el segundo libro de Reyes se describe una situación en la que Dios al intervenir define los acontecimientos; un momento en el que la causa estaba perdida, y los recursos humanos habían llegado al límite. Leamos una conmovedora escena de aquella tragedia nacional.

El Imperio gobernante es el Asirio, que avanza arrolladoramente cautivando a los países del oriente medio. En un momento dado, Senaquerib rey de Asiria envía a su poderoso e imbatible ejército para tomar el Reino de Judá, de modo que  llegan a las puertas de Jerusalén, y un emisario del rey asirio grita al pueblo, para intimidarle y obligarles a rendirse sin batallar, y esto es lo que exclama:

28 Entonces el Rabsaces se puso en pie y clamó a gran voz en lengua de Judá, y habló diciendo: Oíd la palabra del gran rey, el rey de Asiria. 29 Así ha dicho el rey: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar de mi mano. 30 Y no os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente nos librará Jehová, y esta ciudad no será entregada en mano del rey de Asiria. 31 No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid a mí, y coma cada uno de su vid y de su higuera, y beba cada uno las aguas de su pozo, 32 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas, tierra de olivas, de aceite, y de miel; y viviréis, y no moriréis. No oigáis a Ezequías, porque os engaña cuando dice: Jehová nos librará. 2 Reyes 18:28-32.

Como se evidencia, el emisario asirio está claro en que su éxito se fundamenta en quebrar la fe de los israelitas en Jehová, el Dios de Israel, y en que éstos acepten la promesa de vivir en condiciones similares a la promesa Divina respecto de las bondades de la tierra prometida, un espejismo. Lee 18:32.

El rey asirio promete a Israel llevarle a un nuevo paraíso, a una tierra de abundancia, progreso y paz. Esa es la oferta engañosa de los asirios con la que tratan de engatusar a Israel para que no batalle, y lo que es más abandonen su confianza en Dios.

Un momento difícil para el rey de Israel, Ezequías, su equipo de gobierno y para el pueblo en general. Es lo que se denomina punto crítico, el momento difícil y comprometido en el que es preciso hacer algo para que se produzca el giro necesario en el desarrollo de los acontecimientos.

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Ante semejante amenaza, que coloca a Ezequías en el “punto crítico”, el rey evalúa las circunstancias y toma una decisión. El observa el descomunal ejército que rodea a la ciudad, sabe que otros pueblos y naciones han sido conquistados por los asirios; evalúa su posición, recursos, calidad de su ejército y pertrechos disponibles. Sabe que está perdido, y movido por la fe de sus ancestros se dirige al lugar correcto, veamos la escena:

1 Cuando el rey Ezequías le oyó, rasgó sus vestidos, se cubrió de cilicio, y entró en la casa de Jehová. 2 Y envió a Eliaquim mayordomo, a Sebna escriba y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías hijo de Amoz, 3 para que le dijesen: Así ha dicho Ezequías: Este día es día de angustia, de reprensión y de blasfemia; porque los hijos están a punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas. 4 Quizá oirá Jehová tu Dios todas las palabras del Rabsaces, a quien el rey de los asirios su señor ha enviado para blasfemar al Dios viviente, y para vituperar con palabras, las cuales Jehová tu Dios ha oído; por tanto, eleva oración por el remanente que aún queda. 2 Reyes 19:1-4.

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El rey, acompañado de sus súbditos, convoca al pueblo para orar por la salida de la crisis, busca la solución divina; sabe que humanamente no hay escapatoria, pero no se rinde. Como es conocido por los lectores de la Biblia Dios está atento al clamor de su pueblo, así lo expresó en tiempos del rey Salomón, 2 Crónicas 7:13-14:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Y en este mismo orden de ideas el profeta Jeremías, inspirado por Dios, declara:

2 Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre: 3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:2-3.

Consecuente con esta actitud Divina, cuando el rey de Israel buscó el auxilio de Dios, esta es su respuesta:

Mensaje para Senaquerib, rey asirio:

27 He conocido tu situación, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí. 28 Por cuanto te has airado contra mí, por cuanto tu arrogancia ha subido a mis oídos, yo pondré mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste. 2 Reyes 18:27.

Mensaje para Ezequías, rey de Israel:

29 Y esto te daré por señal, oh Ezequías: Este año comeréis lo que nacerá de suyo, y el segundo año lo que nacerá de suyo; y el tercer año sembraréis, y segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis el fruto de ellas. 30 Y lo que hubiere escapado, lo que hubiere quedado de la casa de Judá, volverá a echar raíces abajo, y llevará fruto arriba. 31 Porque saldrá de Jerusalén remanente, y del monte de Sion los que se salven. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

Las palabras son claras, no hay duda respecto a la respuesta Divina. Para edificarte y fortalecer la fe en estos tiempos de crisis, lee el relato completo en los capítulos dieciocho (18) y diecinueve (19) de 2 Reyes.

Aplicando el texto bíblico a la situación venezolana es evidente que se necesita un retorno a la fe de nuestros antepasados, basada en la Sagrada Escritura. No es un asunto de religión porque el problema trasciende a la dimensión espiritual, y en esta realidad se necesita activar la devoción a Dios, y la fe en sus promesas contenidas en la Biblia.

El apóstol Pablo describe la raíz del problema en Venezuela, leamos:

12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:12.

Tal vez los cristianos venezolanos estamos enfocados en la dirección equivocada. Posiblemente se piense que el causante de la crisis es el Presidente Maduro y el partido que le acompaña; o que la responsabilidad es de la dirigencia opositora por sus erradas ejecutorias.

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Este es el momento de los hombres y mujeres de Dios. Hay que adoptar la actitud correcta:

Primero: Reconocer que nuestra realidad es producto de la crisis de fe,

Segundo: Reconocer que la batalla espiritual se gana confiando en Dios, acercándose a El, y vistiendo la armadura espiritual mencionada en Efesios 6,

Tercero: Proceder consecuentemente como se demanda en 2 Crónicas 7:13-14,

Cuarto: Propiciar un proceso de reconciliación nacional que diluya las posiciones radicales, y facilite la integración de todos los sectores,

Quinto: Clamar a Dios como demanda Jeremías 33:2-3.

Conclusión: El pueblo de Dios venezolano, apoyado por los ubicados en otros países, necesita volverse a Dios y clamar para que intervenga propiciando una salida según su voluntad.

“Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” Marcos 9:25.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.com,
  • Conceptos: Wikipedia,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

CRECIENTE DECEPCIÓN EN VENEZUELA

Muchos venezolanos están decepcionados al oír las declaraciones de los voceros del gobierno y de la oposición en torno a la solución de la crisis nacional.

La decepción es un sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o una persona. Se produce al unir dos emociones básicas, la sorpresa y el dolor. La decepción, si perdura, desencadena  la frustración y más adelante, la depresión.

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Decepción es el sentimiento que embarga a la población venezolana al comprobar de manera tan dramática que sus expectativas, generadas por promesas de sus dirigentes, no se han cumplido. Sueños despedazados por la terrible realidad que golpea a los venezolanos.

Decepcionada está la inmensa población que cifró sus esperanzas en aquellas promesas de cambio, que llevaría al País a la “isla de la felicidad”. Lo de convertir a Miraflores en una casa de estudios, eliminar los privilegios de quienes ejercen el poder, erradicar la pobreza, castigar a los corruptos, distribuir la riqueza petrolera entre el pueblo, y enterrar a la cuarta república; promesas de la Revolución Bolivariana que se esfumaron paulatinamente, y la inesperada merma de la renta petrolera pone al descubierto la incapacidad de cumplir las promesas en el orden económico.

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Si antes Venezuela estaba hipotecada al Imperio, del cual nos liberaron, según la predica de los Revolucionarios; ahora descubrimos que la hipoteca simplemente cambió de “imperio”. Seguimos dependiendo de los designios de intereses externos, solo que estos nos llevan al atraso.

La revolución fue simplemente eso, un embriagante giro de 360 grados, y ahora estamos como al principio, o peor. El desabastecimiento de productos básicos y medicinas, la inseguridad, la hiperinflación; las interminables e injustificadas colas típicas en los países del “Socialismo del Siglo XXI”, han hecho pedazos los sueños de los que creyeron en tal ideología.

Ahora, si usted cree que la Revolución Bolivariana fracasó, está completamente equivocado; o engañado por cantos de sirena. El esquema político y económico de los países comunistas es tal cual se vive en Venezuela, que no se ha impuesto cien por ciento debido a la valiente resistencia de la sociedad civil, y del pueblo de Dios que fervientemente ora por una intervención divina.

En la acera del frente, la situación no es diferente. La inmensa mayoría de los venezolanos que no comulgan con la Revolución Bolivariana, están en peores condiciones. En esos predios se avanza de la decepción a la frustración. Hay dolor en sus corazones al ver como los que se montaron en la MUD han sido desleales, prometiendo lo que sabían no iban a cumplir. Aún permanece en la mente de todos los venezolanos las promesas de los candidatos a diputados de la oposición; ni una sola han cumplido. Igualmente recordamos vívidamente los encendidos discursos del locuaz presidente de la Asamblea Nacional, y de quienes le secundan. Ya el fuego de su verbo, y las promesas de volver al hilo constitucional tienen sordina, se han amortiguado y diluido en los salones de Miraflores.

Decepcionados regresaron a sus casas los convocados a la gran marcha en Caracas. ¿Por qué la decepción?

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Porque no se negocia la solución de la crisis económica generada por las erradas medidas; no se propicia la reactivación del aparato económico; facilitar la importación de alimentos y medicina a gran escala, como medida coyuntural para bajar la presión, mientras se resuelve el problema de fondo; no se dialoga sobre la seguridad, y parar que la delincuencia desde las cárceles dirijan sus operaciones delictivas. El interés de la MUD es encausar la crisis hacia las elecciones, para de esa manera asumir el poder; por lo tanto no habrá referendo en el plazo previsto, Leopoldo no será liberado, o saldrá inhabilitado; habrá elecciones en Amazonas, que seguramente equilibrará los poderes; y el tribunal Supremo seguirá al mando por encima de la Asamblea Nacional, gracias a la magia del dialogo.

Es decir el gobierno seguirá al mando hasta que se cumpla el plazo para las elecciones presidenciales; el presidente Maduro entregará el poder democráticamente, y uno de la MUD asume la presidencia, un pacto similar al de Punto Fijo. ¿Es aquello indigno? No, es la salida constitucional que todos queremos, en paz, como es la tradición en Venezuela.

Para que ese acuerdo se cumpla no había necesidad de tanto teatro; hablar claro es lo correcto. Crear expectativas falsas es lo desalentador.

La MUD cambió el apoyo de la OEA, y de la Organización de Derechos Humanos, y a petición del Gobierno aceptó la mediación del Vaticano. He aquí otra decepción. De acuerdo con el pronunciamiento de algunos católicos, en mensajes difundidos en las redes sociales, se afirma que el Vaticano no es un mediador imparcial porque supuestamente, presuntamente, es admirador de la Revolución Cubana, e inclinado hacia la izquierda. No me consta, pero es lo que corre por las redes. Tengo un alto respeto hacia las figuras de autoridad religiosas, por la investidura que poseen. Por lo que menciono esto porque proviene del mismo ámbito religioso de la Santa Sede.

Por este motivo es decepcionante que no se diga con franqueza el acuerdo a que han llegado, antes de la presencia del emisario del Vaticano, que se intuye, o mejor se infiere por las acciones tomadas en todos los bandos.

¿Cuál es el acuerdo? Dejar que el Gobierno culmine el período Constitucional, convocar elecciones de Gobernadores y Alcaldes como prevé la Constitución, y luego realizar elecciones en la fecha prevista. Eso es todo. Por qué no se dice claramente, así quedamos enterados, y conscientes de esperar el desenvolvimiento de esta crisis sin mayores traumas. La solución es electoral y punto.

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Claro los amigos de la MUD se organizan estratégicamente para ser los próximos Gobernadores y Alcaldes. ¿Eso es repudiable? No, es un legítimo deseo. Lo desalentador es que eso es lo que les mueve, y no el hambre, el desabastecimiento, y el que muchos mueran por falta de medicinas.

¿Para qué ese teatro en Miraflores? Acaso los seguidores de la Revolución Bolivariana, y los de la oposición no tienen la suficiente madurez política para entender esa solución electoral, y dejar que el proceso fluya constitucionalmente.

Lo decepcionante es que prometan una cosa para sentarse en Miraflores, o en la Asamblea Nacional, y luego hagan otra, diciendo que es para preservar la paz.

A no ser que haya intervención divina, se repetirá la revolución. La de 360 grados. Por vía del voto castigo cualquier representante de la MUD ganará las elecciones. Seguidamente viviremos el ciclo de la euforia, se llegará al clímax, y bajaremos en trepidante caída de montaña rusa, y luego sigue el ciclo.

Es decir, los herederos de la cuarta república que dirigen la MUD, sepultaran a la Quinta, y construirán la Sexta, la cual se desplomará por los mismos motivos que llevaron a Chávez al poder; surgirá la Séptima propiciada por los herederos de la Revolución Bolivariana, y así seguiremos en revolución.

¿Dónde estriba el problema? En la naturaleza caída del hombre, es decir, el comportamiento denominado en este escrito “decepcionante”, es el esperado de una persona que no posee o no practica los altos valores transferidos al hombre en el acto creador, o en el impartido luego del renacimiento espiritual, y que constituye un desafío para todo hijo de Dios.

Aquello de la honestidad, responsabilidad, puntualidad, cumplir la palabra dada, fidelidad, pulcritud, respeto, lealtad, justicia, que denominamos valores humanos, tienen un trasfondo bíblico, forman parte de las virtudes que practica un hijo de Dios, y que están contenidos en la Sagrada Escritura.

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En escritos anteriores hemos insistido en que el venezolano necesita un despertar espiritual, un volverse a Dios, como reiteradamente se invita en su Palabra, la Biblia.

Muchos lectores a estas alturas pensarán que acá se plantea una solución mágica, sin embargo hay personas que dan fe de esto que aquí se afirma porque lo han experimentado en carne propia. Y en diversos pueblos del mundo que han acogido estos principios el resultado es impresionante.

Nuestra propuesta no se enfoca en un cambio en el esquema político, ni un cambio de actores. No es que los revolucionarios dejen de serlo, y asuman los ideales de los opositores, o viceversa. No es que dejes una religión y abraces otra. Es que mires dentro de ti mismo, y consideres ese vacío que tratas de llenar con ideales, esperanzas, trabajo, acción social, y hasta  resentimiento, y aceptes que sigues desencantado porque no has podido satisfacer ese vacío interior.

Tiende tu mirada a Dios, ese Dios que sabes íntimamente  que existe, que necesitas y no te has atrevido a enfrentar. Ese Dios te dice:

Clama a mí, y te responderé; y te mostraré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3.

Estás decepcionado con el proceder de los políticos, entiende que ellos tienen la misma necesidad, y están buscado alternativas, en la solución de sus propias crisis, y las del país.

Ellos necesitan oír el mensaje divino que transforma la vida. Pero he aquí la gran interrogante, ¿Cómo oirán sin haber quien les predique?

Es fácil cuestionar a nuestros dirigentes políticos desde nuestra cosmovisión  cristiana, sin embargo, ¿Cuál es la perspectiva de Jesús al respecto?

Y si eres hijo de Dios, cristiano, haz una pausa, revisa 1 Crónicas 7:13-14. Medita, ora y ponlo en práctica letra por letra. Tu vida cambiará y la de Venezuela.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org
  • Conceptos: Wikipedia, la enciclopedia libre,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google

NO ES SUFICIENTE ORAR PARA SALIR DE LA CRISIS VENEZOLANA

A medida que se agrava la crisis venezolana, igualmente se intensifica el llamado a orar por Venezuela, convencidos del poder de esta devoción espiritual, y porque en la Biblia se reitera la necesidad de hacerlo. Así leemos en Jeremías 33:3: “Clama a mí, y te responderé…”. Un clamor que active el poder de Dios, como refiere la segunda parte del texto antes mencionado: “y te mostraré cosas grandes y ocultas que tu no conoces.”

¿Cómo se activa el poder de Dios? La Biblia nos enseña cómo. Un texto que por lo general se usa para orar por Venezuela es 2 Crónicas 7:14:

14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

El texto destaca como se activa el poder perdonador y sanador de Dios: convertirse de los malos caminos. Pero al utilizar estas palabras para clamar por Venezuela, es conveniente interpretarlas correctamente.

En primer lugar revisemos las circunstancias en las cuales fue pronunciado. Es un momento de gran entusiasmo en Jerusalén, Salomón acaba de culminar la construcción del Templo, que inaugura con una gran celebración la cual dura siete días. El octavo le dedica con gran solemnidad, elevando a Jehová una fervorosa y conmovedora oración, contenida en 2 Crónicas 6:1-42; oída la cual, Dios responde a través de un sueño y le comunica tales palabras, que forman parte del Pacto de Dios con Salomón, pero las mismas están acompañadas de otros conceptos, leamos:

12 Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. 13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 15 Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar; 16 porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre. 17 Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, e hicieres todas las cosas que yo te he mandado, y guardares mis estatutos y mis decretos, 18 yo confirmaré el trono de tu reino, como pacté con David tu padre, diciendo: No te faltará varón que gobierne en Israel.

Como puedes notar, es Dios quien habla con Salomón mediante un sueño, en el que revela su agrado por el gesto del recordado Monarca, y declara algunas maravillosas promesas. Entre las muchas allí contenidas, consideremos la referida al clamor del pueblo:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Algo que resalta, se destaca en el texto, es que las crisis futuras de la Nación de Israel, indicada en la figura de sequía y plagas, es la consecuencia por el pecado del pueblo. Y que para erradicar aquellos males, no solo es necesario orar, clamar, y humillarse; la clave es “se convirtieren de sus malos caminos”.

Para aplicar este texto a Venezuela, o a cualquier país del mundo, es necesario tener presente algunas realidades. He aquí alguna de ellas.

El texto es dirigido directamente a la Nación de Israel, destacado en la expresión “Mi Pueblo”. En el universo, la única Nación que puede ostentar este título es Israel, reiteramos como Nación, ya que “pueblo de Dios” hay regado por todo el mundo, y muchas Naciones poseen una población mayoritaria de hijos de Dios, más no pueden asumir tal designación.

Entonces, la expresión “mi pueblo”, cuando se trata de un país como Venezuela, se refiere a la parte de la población que es pueblo de Dios por ser descendientes directos de Abraham, por vía de Isaac, y a los prosélitos que han abrazado la Ley de Moisés; o a los “adoptados”, por vía de la fe en  Cristo, tal y como expresa Juan 1:12.

A este pueblo, a los israelitas y sus prosélitos, y a los cristianos venezolanos es que se pide “convertirse de sus malos caminos”. ¿Cuáles son los malos caminos a que se refiere el texto? Se refiere a los pecados que como pueblo se practican, desatendiendo las demandas divinas. En  artículo anterior, de este mismo sitio: “Mi pueblo pereció porque le faltó conocimiento” se aborda este aspecto, comentando las palabras del profeta Oseas, he aquí un resumen:

1 Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. 2 Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. 3 Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán.  Oseas 4:1-3.

Y por si esto fuera poco, añade:

11 Fornicación, vino y mosto quitan el juicio. 12 Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar. 13 Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e incensaron sobre los collados, debajo de las encinas, álamos y olmos que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarán, y adulterarán vuestras nueras.

En resumen los males de la Nación, de los que hay que arrepentirse son: Conducta inmoral, Injusticia, idolatría, hechicería, cultos de religiones paganas. Y esto se exige “al pueblo de Dios” no a Venezuela, por quien Dios tiene misericordia pero no es su pueblo estrictamente hablando.

Es decir, lo que Dios demanda para sanar la tierra, lo exige a su pueblo, no al Presidente de la República, ni a los demás representantes de los Órganos Poderes Públicos, ni a la Sociedad Civil Organizada, ni a las cámaras que representan a los empresarios, como tampoco a las organizaciones sindicales obreras. La demanda es para su pueblo, aquella porción de venezolanos que son sus hijos.

Entonces el llamado es para los cristianos venezolanos, y para los israelitas que viven en Venezuela. Sin ser sectarios, porque quienes no creen en Dios, ni le reconocen como Soberano, no están obligados a obedecerle, en el marco de 2 Crónicas 7:14. Para ellos el llamado está contenido en Isaías 55:6-7.

Para visualizar la situación venezolana, hagamos un paneo a lo que ocurre en el Continente. Revisemos la condición socioeconómica de los países de Norte, Centro y Suramérica; excluyamos a los Estados Unidos y a Canadá, que son naciones desarrolladas. Pasemos la mirada desde México, las Antillas, Centroamérica hasta el cono sur. ¿Cuáles son los países que resaltan por escases de alimentos, medicinas, y de servicios públicos, al borde de una crisis humanitaria? Solo tres, uno de los cuales es Venezuela, y hoy día va a la cabeza. El resto de países viven sus crisis pero no al extremo de Venezuela, Colombia por ejemplo, sufre como consecuencia de un conflicto generado por la guerrilla izquierdista y el auge del narcotráfico, pero en aquel País no existe el nivel de desabastecimiento, hambre, falta de medicinas, e ineficacia de servicios públicos, como en Venezuela.

¿Qué motiva esa crisis? Lo explica 2 Crónicas 7:14, apartarse del camino, transitar por veredas que van contra las demandas divinas. ¿Cuáles son esos caminos? Aquellos que alejan de Dios, que son repudiados en la Palabra: injusticia, idolatría, hechicería, cultos paganos, un conjunto que es abominable a Dios.

Es explicable que una persona que no sea “pueblo de Dios” practique religiones paganas, rinda culto a ídolos, y practique cultos abominables; aunque aquello es reprobado, es inaudito, inexplicable, e injustificable que quienes presumen ser hijo de Dios abracen aquellas prácticas, y además “se complacen con los que las practican.”, Romanos 1:12.

En Venezuela hay libertad de cultos, tal y como lo establece la Constitución Nacional, y cualquier persona tiene el derecho de rendir culto según su preferencia y determinación. Artículo 59 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece:

Artículo 59. El Estado garantizará la libertad de religión y de culto. Toda persona tiene derecho a profesar su fe religiosa y cultos y a manifestar sus creencias en privado o en público, mediante la enseñanza u otras prácticas, siempre que no se opongan a la moral, a las buenas costumbres y al orden público. Se garantiza, así mismo, la independencia y la autonomía de las iglesias y confesiones religiosas, sin más limitaciones que las derivadas de esta Constitución y la ley. El padre y la madre tienen derecho a que sus hijos o hijas reciban la educación religiosa que esté de acuerdo con sus convicciones. El padre y la madre tienen derecho a que sus hijos o hijas reciban la educación religiosa, que esté de acuerdo a sus convicciones. Nadie podrá invocar creencias o disciplinas religiosas para eludir al cumplimiento de la ley ni para impedir a otro u otra el ejercicio de sus derechos.

Pero este artículo no es aplicable al pueblo de Dios, quien está llamado a rendir culto a Dios, y solamente a Él, tal y como se establece en Éxodo 20:1-7. Aunque si está llamado a respetar el derecho de los demás de practicar la religión de su preferencia.

Entonces el pueblo de Dios que habita en Venezuela, cristianos e israelitas, no pueden rendir culto a dioses ajenos, ni practicar cultos paganos, ni adoptar filosofías que contradigan la Palabra, que es abominable, ni complacerse con los que lo hacen, es decir apoyarles.

En este orden de ideas, es legítimo Constitucionalmente que un grupo de venezolanos decida establecer en la Nación el Socialismo del Siglo XXI, promover la Revolución Bolivariana, practicar cultos según sus creencias, y erigir al expresidente como su comandante eterno. Eso no es reprochable en el marco del Estado de Derecho, y según la libertad de cultos imperante en Venezuela. Es el mismo derecho que tenemos los cristianos de proclamar que Jesucristo es nuestro Señor, y los israelitas de indicar que son pueblo de Dios, descendientes de Abraham.

Pero esa libertad constitucional no le da derecho a un venezolano, que se considere pueblo de Dios, de apoyar un sistema ajeno a los principios que sustentan la fe del Nuevo Testamento, y de la Ley de Moisés. Hacerlo, trae consecuencias.

A la luz de lo anteriormente expuesto, releamos 2 Crónicas 7:13-14:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

La enseñanza es clara, hay que “convertirse de los malos caminos”, para que sean perdonados los pecados, y se resuelva la crisis. ¿Cuáles son los malos caminos? Apoyar los principios filosóficos de la Revolución Bolivariana ajenos a la Palabra de Dios: ateísmo, materialismo, ocultismo, cultos a dioses paganos, considerar a una persona su comandante eterno, desatendiendo el  Señorío de Cristo.

Sobre este último particular, reiteramos, un venezolano tiene el derecho de profesar aquello, y es legal. Pero un hijo de Dios, un venezolano que se considere hijo de Dios, no puede asumirlo porque va contra lo que establece la Palabra de Dios.

3 Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres. 4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 5 Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

Antes de las conclusiones es conveniente aclarar un aspecto, para no crear falsas interpretaciones. Cuando nos referimos a que no hay que apoyar a los principios filosóficos del Socialismo del Siglo XXI y de la Revolución Bolivariana, alguien puede interpretar que estamos llamado a volver al sistema imperante en los días previos a la Quinta República. No, ese no es nuestro llamado, la Cuarta República se desvió igualmente por los mismos senderos, y los resultados son evidentes; eso igualmente analizamos en artículos anteriores. Nuestro criterio es que la Quinta República aparece en la escena a causa del fracaso moral, y espiritual de la Cuarta.

No estamos contra la Revolución Bolivariana, ni contra el Socialismo del Siglo XXI como proyecto social y político; nuestra advertencia es la de no cultivar aquellos principios que atenten contra nuestra fe, la fe en el Dios de Abraham, los Patriarcas, Padre de nuestro Señor Jesucristo; y las demandas de la Palabra de Dios.

A todos los venezolanos, independientemente de sus creencias el llamado divino es:

6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Isaías 55:6-7.

Como sabemos por lo que nos relata la historia, los personajes eminentes, quienes están en el poder, necesitan hombres de Dios que les aconsejen sabiamente, y les conduzcan con la Palabra. No es cuestión de repudiarles, sino de entender que sus principios y valores son diferentes a los nuestros, y que según la demanda bíblica es urgente hacerles entender el plan de Dios para sus vidas, demostrarles que dice la Palabra: “Bienaventurada la Nación cuyo Dios es Jehová, Salmos 33:12.

He observado por las redes sociales sobre un movimiento en los Estados Unidos de Norteamérica que ha comenzado a orar por Al Qaeda, e ISIS, movimientos islámicos de gran presencia mundial. Esa actitud es la aconsejada reiteradamente en la Biblia. Los hijos de Dios en Venezuela tenemos que comenzar a clamar en la forma correcta.

ORAR POR ISIS Y ALQAEDA

Llamado de Voces de los Mártires para orar por ISIS y Alqaeda.

Igual llamado hay que hacer en Venezuela, para clamar por los promotores de la Revolución Bolivariana, y del Socialismo del Siglo XXI; tanto como por aquellos que caminan por senderos errados, y compartirles de Jesucristo a los fines de que se rindan ante Él,  y luchen para extender la paz que produce el evangelio del reino. Todos deben estar incluidos al orar por Venezuela, no condenarles, ni rechazarles, sino orar para que sean conmovidos por el mensaje del evangelio del reino.

En conclusión, dos clamores hay que elevar para superar la crisis venezolana, una acción determinante para su solución:

A los cristianos: “arrepentirse de sus malos caminos”, en caso de haberse desviado, humillarse y orar, en ese orden. Para que le sean perdonados los pecados, y la tierra sanada; según 2 Crónicas 7:14. Respecto de los gobernantes: Clamar para que se arrepientan y abandonen sus malos caminos, como expresa Jeremías 33:3. Pedir que ellos procedan tal y como declara Isaías 55:6-7.

Un gran desafío para el pueblo de Dios en Venezuela. Dios conceda discernimiento espiritual, y poder en la oración.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegateway.org,
  • Apuntes personales,
  • Constitución de la República Bolivariana de Venezuela,
  • Imágenes: Google.

VENEZUELA ¿HASTA CUANDO CLAUDICARÉIS ENTRE DOS PENSAMIENTOS?

El doble juego, la carencia de decisiones firmes y determinantes, los acuerdos ocultos, son las causas fundamentales por las que no se ha resuelto la crisis venezolana.

Un descarnado análisis de la realidad nacional, y de los factores que la determinan deja bien claro que el problema como todos sabemos es de orden político, porque quienes tienen la capacidad de decisión, lo hacen pero en función de sus intereses.

Como en anteriores oportunidades reiteramos, los promotores de la Revolución Bolivariana y del Socialismo del Siglo XXI han sido claros, diáfanos y sinceros al declarar sus intenciones y estrategias; no esconden las ideologías que sustentan, ni sus inclinaciones religiosas. A viva voz pregonan ser seguidores de la teoría marxistas, y exhiben los íconos, los símbolos, de la religión que profesan.

En el lado opuesto tenemos a una población “desamparada y dispersa, como oveja que no tiene pastor”. Afirmo esto con los siguientes argumentos.

La sociedad civil que reúne a la mayor parte de la población venezolana,  posee la capacidad, motivación, y valores para gestionar soluciones, pero no posee un instrumento que la canalice, agrupe, organice y dirija. Hasta ahora ha delegado esta tarea en los partidos. Se requiere de una persona, o de un grupo de personas que la integre, coordine y dirija. Para las próximas elecciones la sociedad civil debe asumir un rol protagónico y encausar representantes suyos para que se nominen a cargos de elección popular.

Inmersas en la sociedad civil se encuentran las instituciones religiosas, que en Venezuela son mayoritariamente afectas al cristianismo. En este ámbito sucede algo parecido al comportamiento de la sociedad civil en general.

La población cristiana venezolana está dividida en tres tendencias: Una afecta a la Revolución Bolivariana, otra alineada con la oposición, y quienes no se inclinan hacia ninguna. Un análisis profundo de la realidad del cristianismo en Venezuela, nos lleva a considerar seriamente en la pregunta que sirve de título a este escrito.

¿Hasta cuándo claudicaréis entre dos pensamientos?

Esto nos retrotrae a la época en la que Acab reinaba en Israel, el reino del Norte cuya capital era Samaria; eran tiempos de crisis en la Nación, una prolongada sequía generaba escases de alimentos, los países vecinos les asediaban continuamente, y el pueblo estaba inclinado a la idolatría rindiendo culto a Baal y a Asera. Hambre, escases, inseguridad, y culto a dioses paganos era la cotidianidad en Israel.

En un momento dado, Dios comisiona al profeta Elías para convocar al pueblo y llamarle a tomar una decisión. El hombre obedece el mandato divino, convoca al pueblo y formula la siguiente pregunta:

¿Hasta cuándo van a continuar ustedes con este doble juego? 1 Reyes 18:21 DHH.

En la versión Reina Valera Revisada 60, se lee: ¿Hasta cuando claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?

Pregunta que cobra vigencia hoy, en momentos que hay que decidir. Para el relato completo, lee el capítulo 18 de 1 de Reyes.

Bien sabemos que Venezuela no es la Nación de Israel, hay una gran diferencia entre ambas naciones por motivos ampliamente conocidos. Pero igualmente sabemos que el Dios de Israel es el mismo Dios que actúa en Venezuela, y es Soberano en todo el mundo, tal como se declara en 1 Crónicas 29:11:

11 Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.

Ese Dios, el Dios de Israel, el Dios que se nos revela en la Biblia como el Dios de dioses, y Señor de señores, Deuteronomio 10:17, demanda en este momento histórico, crucial, que su pueblo tome una decisión, que deje el doble juego. El demanda:

Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él.

Con Dios las reglas son claras, no hay ambivalencias, bipolaridades, doble ánimo. O sigues a Dios y sus demandas, o sigues a los dioses ajenos y sus artimañas. Como en la lógica, hemos aprendido lo que es una disyuntiva: una relación excluyente entre dos elementos, que tiene la capacidad de desunir, separar.

Es la lógica de Jesucristo en Mateo 6:24:

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Esta es la lógica que necesitas aplicar a partir de este instante. En realidad es sencillo, no se te demanda grandes sacrificios, o que emprendas una cruzada para salvar a Venezuela.

¿Sabes lo que necesitas hacer? Relee este familiar texto, medita lo que te revela en el contexto de lo que estamos considerando, y decide que hacer:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:13-14.

La demanda es sencilla, reflexiona y actúa. Tu sabes que hacer,

¿Qué crees, sinceramente, que hará Dios? Mira lo que dice su Palabra, ante una situación parecida:

7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. 9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. Éxodo 3:7-10.

La respuesta es clara. Ante el clamor del pueblo de Dios, Él envía un hombre para que les libere.

Aplicando el texto a Venezuela, es evidente que no vendrá un libertador para “sacarnos” del País, sino para propiciar los cambios políticos, sociales, morales y espirituales para recomponer a Venezuela. Ese es el proceder de Dios que hemos aprendido en el Sagrado Libro, la Biblia. Josué en Egipto, Daniel en la cautividad en Babilonia, Esdras y Nehemías en Jerusalén luego de retornar del exilio.

Cuando todos los cristianos venezolanos dejen de “claudicar entre dos pensamientos” y decidan buscar a Dios sinceramente, y se unan como “un solo pueblo” para clamar conforme a 2 Crónicas 7:14, entonces Dios oirá el clamor y revelará el procedimiento a seguir.

Dios tiene preparado a una persona, y a un grupo de hijos suyos, de Dios,  que le respalde para acometer la gran tarea de recomponer a Venezuela.

¿Cuándo es el momento?

Depende del pueblo cristiano, cuando deje de claudicar, del doble juego, y se humille ante Dios.

Seguimos a la espera del momento, y de la persona que se levantará en nombre y por inspiración de Dios.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegateway.com
  • Definiciones: Wikipedia,
  • Imágenes: Google,
  • Notas personales.

 

PARA ORAR POR VENEZUELA

A medida que se agudiza la crisis en nuestro País, el pueblo de Dios ha reiterado su llamado para orar, convencidos de que Él puede intervenir para poner orden, tal y como lo promete en su Palabra, y ha procedido en la Historia de las Naciones.

El texto bíblico que viene a la mente en estas circunstancias es el conocido 2 Crónicas 7:14, que ofrece un diagnóstico sobre las causas de las crisis en los pueblos, y la estrategia para resolverlas.

Aunque seguramente los lectores recuerdan la cita, vamos a reproducirla a continuación:

“si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

No se necesita mayores explicaciones para comprender el mensaje contenido en el mismo, y si quieres ampliar el análisis, lee el texto anterior, el versículo 13. Muy explícito.

Como quiera que se ha insistido en clamar, y hasta ahora no se aprecia una respuesta en el sentido de la súplica, necesitamos evaluar los motivos para el retardo de la intervención Divina en Venezuela.

¿Por qué Dios no ha respondido el insistente clamor de su pueblo?

Revisemos esa circunstancia a la luz de la Sagrada Escritura.

Propongo como premisa que no se ora en el sentido esperado por Dios, con la actitud correcta.

Lo manifiesto con base a lo que enseña la Biblia.

Notemos una situación parecida, aunque no igual estrictamente hablando, que ocurrió en tiempos de la Cautividad de Israel propiciada por Babilonia, y que prosigue bajo el dominio Persa. Es el tiempo de Nehemías, Jerusalén está destruida, los muros de la ciudad derribados, el templo en ruinas, y el pueblo de Israel cautivo. ¿Te imaginas algo peor para un pueblo?

Ruinas en la cima de Meguido

Esta terrible circunstancia más grave y crítica que la que vive Venezuela movió a un hombre de Dios a elevar un impresionante ruego, que transcribo a continuación.

Oración de Nehemías:

5  Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; 6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.

7 En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo.

8 Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; 9 pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre.

10 Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa.

11 Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey. Nehemías 1:5-11.

Nota la estructura de la oración:

  1. Reconocimiento de la Soberanía de Dios, 1:5a,
  2. Dios cumple su palabra, 1:5b,
  3. Suplica de ser oído, 1:6a,
  4. Reconocimiento y confesión de pecado, 1:6b-7,
  5. Conciencia de las causas de la crisis, y como resolverla, 1:8-9,
  6. Reconocimiento de la identidad del pueblo, 1:10
  7. Ruego de ser escuchado, y solicitud ayuda inmediata, 1:11.

La lectura del libro de Nehemías permite comprobar que esta oración tuvo inmediata respuesta.

Entre las muchas razones para que esta oración fuese respondida inmediatamente, revisemos un aspecto de la misma contenido en los versículos 6 y 7, referidos en el numeral 3 anterior: “Reconocimiento y confesión de pecado.” Que está en sintonía con 2 Crónicas 7:14.

Nehemías es un modelo, en cuanto a orar por la Nación se refiere, él se hace solidario con el pueblo, y pide perdón por pecados que no había cometido puesto que tuvieron lugar aun antes de su nacimiento. Los pecados que llevaron a Israel a la ruina moral, económica y espiritual se describen con detalles en el libro Segundo de Reyes, así como en Segundo de Crónicas, y en los mensajes de los profetas antes del exilio, principalmente Isaías y Jeremías.

He aquí un resumen:

Idolatría, prácticas paganas, injusticia, soberbia, orgullo, actos abominables; todo resumido en desobediencia a la Palabra de Dios. Lee el primer capítulo del libro del profeta Isaías para una descripción general de la condición del pueblo.

Y este modo de vida de Israel le llevo a la ruina, a la crisis más grave vivida en toda su historia. Motivo que lleva a Nehemías a orar, clamar.

Retomando el caso de Venezuela, tal vez ha faltado en el pueblo de Dios la suficiente humildad como para solidarizarse con los pecados de la Nación,  del pueblo en general.

Es probable que hay que reenfocar la oración por Venezuela, y como Nehemías “sentarnos, hacer duelo, llorar, ayunar, reconocer nuestra condición de pecado,  humildemente confesar los pecados, del pueblo, que hemos cometido contra Dios, y pedir perdón; reconocer que en extremo nos hemos corrompido contra Dios, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que nos da en tu Palabra.@

Hace falta sustituir el “ellos”, por el “nosotros”.

Tenemos que orar confesando nuestros pecados, y pedir perdón por ellos. Fíjate bien, no es clamar pidiendo que Dios perdone los pecados de la Nación, de “ellos” sino que “nos” perdone, haciéndonos solidarios con los pecados del pueblo.

Es casi seguro que Nehemías era ajeno a toda aquella gama de pecados nacionales, pero los asumió como suyos, haciéndose corresponsable ante Dios.

Cuando clames y ayunes por Venezuela, recuerda a Nehemías, asume su actitud solidaria con el pueblo, adopta el modelo.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

  • Biblia: RVR60, tomada de https://www.biblegateway.com
  • Imágenes: Google.

DECLARACIÓN DE LA BIBLIA PARA VENEZUELA FRENTE A LAS ELECCIONES DEL 2015

Desde hace mucho tiempo el Pueblo de Dios está clamando por Venezuela; dentro y fuera del País, se elevan plegarias rogando al Todo Poderoso que intervenga ante la crisis Nacional que vivimos. Lo sabemos por las publicaciones en los distintos medios de comunicación e información, redes sociales, los sitios de las distintas Iglesias y Organizaciones Cristianas; y el testimonio sobre cadenas de oración, vigilias, entre otros.

Afiches de organizaciónes cristianas invitando a orar por Venezuela.

Y tal vez algunos de quienes leen estas líneas, hoy, al despuntar el alba, seguramente oraron por Venezuela. ¿Cuál ha sido la respuesta? No me atrevo a pronunciarme si Dios ha respondido las plegarias. Cada quien dará testimonio al respecto.

Sin embargo, la Biblia, la Palabra de Dios, nos ofrece una respuesta anticipada, que a continuación describo. Dios siempre responde al clamor de su pueblo, previo el cumplimiento los siguientes parámetros indicados en la Biblia:

Primero: Que el Pueblo de Dios este unido, y de acuerdo en la plegaria que eleva al Padre Celestial, Mateo 18:18-20; 2 Crónicas 7:14:

Mateo 18:18-20:

18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. 19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

2 Crónicas 7:14:

14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Segundo: Orar, conforme a la voluntad de Dios, 1 Juan 5:14-15:

14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Tercero, Actuar, la fe se perfecciona en las obras, Santiago 2:14, 20-22:

14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?… 20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

Respecto del primer parámetro, un pueblo unido clamando, no hay mucho que explicar. Es evidente la necesidad de estar unidos, como Pueblo de Dios, para acordar una plegaria común, en un solo sentido. Resulta ilógico que el pueblo de Dios esté dividido al clamar, que un grupo de venezolanos eleve plegarias para un cambio de quienes están en funciones de Gobierno; y otro, pida que éste sea fortalecido; adoptando posiciones radicales, controversiales y sectarias.

Ambos grupos deben reconocer la necesidad de un cambio de actitud, pedirse perdón mutuamente, reconciliarse, asumir el mandato de Jesucristo de amarse como Él nos mandó a amarnos; y acordar un clamor común ante Dios para que se manifieste como Él solo sabe hacer, conforme a su voluntad, y a los intereses Nacionales.

El dsafío de Cristo a los Cristianos VenezolanosNuevo Mandamiento, Juan 13:34:

34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Dios escucha el clamor de su pueblo.

Así ocurrió en Egipto, cuando Dios oyó el clamor de su pueblo, y usando a Moisés, les liberó de la esclavitud, Éxodo 3:9-10; tanto como uso a Ciro, rey de Persia, para repatriar a los israelitas cautivos por Babilonia, 2 Crónicas 36:22-23.

Éxodo 3:9-10:

El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

2 Crónicas 36:22-23:

22 Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo: 23 Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba.

Necesitamos reconocer que Dios tiene el control, y sabe lo que le conviene a Venezuela.

He reiterado, en oportunidades anteriores, que la oración “no” debe ser que Dios “tumbe” el Gobierno Bolivariano; y coloque en su lugar a los dirigentes de la Mesa de la Unidad. O, que se fortalezca la Revolución Bolivariana, derrotando a los opositores de la misma.

La oración agradable a Dios, es que El proceda según su voluntad, manifestando la determinación de aceptar esa voluntad Suprema incondicionalmente; acudiendo ante El, conforme establece Jesucristo en Mateo 5:23-24.

23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

A este respecto es conveniente destacar la necesidad de propiciar una Reconciliación Nacional, que comience dentro del mismo Pueblo de Dios, y se extienda a toda la Nación. Es un imperativo lograr un País unido, reconciliado, en comunión; en el que quienes estén en funciones de gobierno, y la oposición, no sean enemigo, ni pretendan el exterminio del otro. Un país civilizado, en el que Gobierno y Oposición se sienten a planificar su Reconstrucción, y trabajar juntos en ello. Porque todos somos venezolanos, herederos de los ideales de Bolívar.

Conviene recordar el valor del respeto a quienes no profesen nuestros ideales; así como el valor de la condición humana debe prevalecer. Igualmente activar los procedimientos establecidos en la resolución pacífica de conflictos, y que desde la perspectiva de Jesús, se describe en Mateo 18:15-17.

En segundo lugar, hay que clamar según la voluntad de Dios, y luego aceptarla. Convencidos de que Él se deleita en misericordia, Miqueas 7:18. Es necesario reconocer que Dios está en control. Nada de lo que ocurre en Venezuela transcurre por determinación humana, o maligna. Ningún poder humano, o potestad espiritual va a sesgar la determinación de Dios.

Ocurre que a veces, El permite determinadas circunstancias para alertar, corregir, y hasta para castigar a su Pueblo. En la Biblia abundan ejemplos sobre este particular. Babilonia, por ejemplo, tomó a Jerusalén, destruyó el Templo, y llevó cautivo a gran parte del pueblo, porque Dios lo permitió, con propósitos bien definidos. Leer Daniel 1:1-2, y el capítulo 21 del libro de Jeremías, en cual se afirma que no es de Nabucodonosor la victoria, sino que es Dios mismo quien pelea contra Israel, por su desobediencia.

Daniel 1:1-2:

En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.

Dios es un fiel protector de su Pueblo, más cuanto éste tercamente le desobedece, Dios es un adversario inclemente.

Cuando Pilato interrogaba a Jesús, en un momento dado, Jesús determinó no responder más; por lo que Pilato le increpó: “¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltare? Jesús, en control de la situación, respondió: “ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba…” Juan 19:10-11.

Y esto sigue siendo así, ningún poder puede actuar sobre cualquier parte del Mundo, por su determinación, dominio, o autoridad propia. Para que ello ocurra, se necesita que Dios lo permita. En el Padre Nuestro oramos: “Hágase tu voluntad…” Consecuente con ello, oremos conforme a la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta, Roamos 12:2.

Por otra parte, es cierto que en la Biblia se declara que Dios revela sus propósitos.

Es la realidad planteada por Jeremías, en su famoso y siempre repetido 33:3: “Clama a mí, y yo te responderé, y te mostraré cosas grandes y ocultas que tu no conoces”.

Y la declaración formulada al profeta Amós en 3:7: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”.

Así pues, Dios está revelando lo que quiere y puede hacer por Venezuela, si su Pueblo actúa conforme a su Palabra.

En tercer lugar, se requiere actuar. Este aspecto es más complejo. No es fácil definir cómo actuar ante situaciones tan complicadas como las que vive Venezuela. Sin embargo hay algunos indicios en la Biblia.

Cuando Moisés a la salida de Egipto, iba delante del pueblo, se topó con el Mar Rojo; ante tal obstáculo, el pueblo reclamó a Moisés por llevarles a aquella encerrona; ante lo cual el Caudillo clamó a Dios, quien le respondió: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.”, seguidamente le instruyó: “extiende tu vara sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos del Israel por en medio del mar, en seco.” Lo demás es historia conocida.

En la época de los Jueces de Israel, los Madianitas perturbaban al Pueblo de Dios, y continuamente lo saqueaban, “…de modo que empobrecía a Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová.” Jueces 6:6. En respuesta al clamor, Dios levantó un libertador, Gedeón. Éste Caudillo, con 300 hombres, utilizando una estrategia completamente ajena a la práctica militar, con astucia y fe, derrotó al ejército enemigo, que era “como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar”, Jueces 7:12.

El ejército de Gedeón, en franca minoría, apenas 300 combatientes, utilizando como arma de combate, una antorcha, una trompeta, y un grito de guerra: “Por la espada de Jehová y de Gedeón”, liberaron a Israel; el resto es conocido. La historia completa se puede leer en Jueces 6:1-8:35.

Muchos años después, cuando el poderoso e innumerable ejército Asirio tomó a Samaria, seguidamente fue contra Judá, se plantó en las inmediaciones de Jerusalén, y el General del ejército enemigo a grandes voces retó al Rey de Israel, y a Jehová de los Ejércitos. Ante tal peligro, el rey Ezequías consciente de su situación, se fue al Templo y clamó a Dios. La respuesta no se hizo esperar, Dios, por intermedio del profeta Isaías, le envió este mensaje: “Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.” 2 Reyes 19:6. Lo que sigue narra la liberación de Jerusalén, por el poder de Dios, activado gracias al clamor de un pueblo, y de un hombre temeroso de Dios, el rey Ezequías.

Reconocemos que Venezuela, no es Israel, más Jehová de los Ejércitos si es el mismo ayer, hoy y siempre, de modo que podemos afirmar y confiar, que Dios va a intervenir en Venezuela, según sus Planes, Propósitos, Voluntad, y Estrategia, considerando el clamor, y las actitudes del pueblo venezolano.

Reitero esto, Dios va a levantar a una persona, o grupo de personas para conducir el País, conforme a su voluntad, y al clamor de un pueblo unido, ferviente, temeroso, y obediente.

Tal como se constata en la Sagrada Escritura, Dios siempre utiliza el elemento humano para cumplir su voluntad; y ese elemento humano está entre nosotros, me refiero a que está en Venezuela, sin descartar a ninguna persona, puesto que Dios conoce los corazones, y sabe a quién elegir. Así ocurrió con la elección de David, para ser rey de Israel. Jehová comunicó al profeta Samuel su determinación, para transmitírsela a Saul: 14 Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Utilizó a Nabucodonosor, y a Ciro, quienes no eran parte de su Pueblo para cumplir su Soberana Voluntad; lo puede hacer en Venezuela, sin dudas.

Por lo tanto, necesitamos seguir clamando, y consecuente con ese clamor, actuar siguiendo la pauta marcada en la Palabra.

Como explica Santiago en su carta, se puede orar con fe, y actuar, accionar, consecuentes con la súplica. Abraham desarrolló una gran fe en Jehová, y se movilizó conforme a esa fe que profesaba.

Como Actuar:

  1. Clamar a Dios, como Pueblo Unido; Propiciar la Reconciliación del Pueblo Cristiano en Venezuela, derribando barreras políticas, sociales, denominacionales; y propiciar igualmente la Reconciliación y Reconstrucción Nacional.
  2. Orar según la voluntad de Dios, acogerse a la Constitución y a las Leyes Venezolanas.
  3. Actuar. En las elecciones, votar por candidatos que tengan un mínimo de compromiso con los principios bíblicos, y se responsabilicen en respetar fielmente la Constitución y las Leyes; o promover candidatos cristianos a la Asamblea Nacional. Todo enmarcado en la dirección de Dios.

Este 2015, es un año electoral, quiere decir que vamos a ser llamados a votar por personas que nos representen en la Asamblea Nacional. Ante este escenario, el pueblo Venezolano, consecuente con su clamor a Dios, no puede, ni debe votar por candidatos que representes intereses ajenos a los valores establecidos en la Palabra de Dios.

Respetamos el derecho de toda persona para profesar su fe religiosa como la conciba, y adoptar la filosofía de su preferencia; ese es un derecho humano, y Bíblico, pues Dios nos creó con libre albedrío. Ahora el hecho de que respetemos su libre albedrío, no significa que debamos por ello apoyarle, si somos conscientes de que representa una ideología contraria a nuestra fe.

A ese respecto, necesitamos adoptar un criterio bien definido. Hasta ahora, los cristianos venezolanos han sufragado, considerando sus preferencias político-partidistas; ya es tiempo del voto consciente. Del voto consecuente con nuestros principios.

Esto representa un desafío, en primer lugar porque los posibles candidatos de los distintos sectores políticos, en su mayoría responden a su cosmovisión personal, a los grupos que les postulan, y a su propia conciencia. Pocos tienen la convicción de que pueden ser instrumentos de Dios en el ejercicio de sus funciones, lo cual se explica porque el pueblo cristiano poco ministra sobre ellos.

En segundo lugar, porque el Pueblo de Dios, se ha mantenido prudentemente ajeno al acontecer político, evadiendo ejercen funciones en los distintos Órganos del Poder Público de Estado, por razones suficientemente discutidas y aceptadas.

La separación de la Iglesia y el Estado, es un gran acierto. La Iglesia no debe tener injerencia, ni compromiso con el Gobierno. Pero está en la obligación, la Iglesia, de interceder para que quienes lo ejerzan lo hagan según los principios establecidos en la Constitución, “para que vivamos quieta y reposadamente”, como expresa 2 Timoteo 2:2.

Sin embargo, es recomendable explorar la posibilidad de conversar con los potenciales candidatos, a la Asamblea Nacional, orar por ellos, explicarles que pueden ser instrumentos de Dios en el ejercicio de sus funciones, y orientarles sobre las demandas de la Palabra de Dios respecto de sus responsabilidades. Ese es un imperativo Bíblico, porque como toda persona, necesitan escuchar lo que Dios puedo hacer por su intermedio. Y fundamentalmente, que conozcan a Jesucristo, porque ellos están incluidos en Mateo 28:19-20.

Otra opción es motivar a cristianos de reconocida trayectoria pública; o cristianos con inclinaciones políticas, para que asuman el desafío de proponer sus nombres, como candidatos a la Asamblea Nacional  por Iniciativa Propia, con el apoyo de la Sociedad Civil, y del Pueblo de Dios, en sus circunscripciones electorales.

Dios tiene caminos inescrutables para hacer su voluntad, y cumplir sus propósitos; quien sabe si algunos de quienes leen estas líneas, están en el Plan de Dios para la Reconciliación, y la Reconstrucción Nacional. Estamos orando por ello.

En Conclusión: Vamos a seguir clamando, y comencemos a actuar.

Recuerda, si apoyas a personas que tengan temor de Dios, ya sabes cuál es el futuro de la Nación; caso contrario, también lo conoces, Dios en su Palabra te lo ha revelado.

Venezuela espera por la acción asertiva del Pueblo de Dios.

Fuente:

LA SALUD DEL PRESIDENTE CHAVEZ

Venezuela está viviendo un tiempo de incertidumbre, y desconcierto; provocado por la situación de salud del Presidente de la República.

A la fecha de hoy, el Presidente Chávez, se recupera de la cuarta operación a que fue sometido, para detener, o extirpar las células cancerígenas de su organismo.

De acuerdo a los partes emitidos por representantes del Gobierno, el pronóstico sobre la evolución de la salud del paciente es poco alentador; al punto que se ha insinuado la posibilidad de que no pueda asumir la Presidencia el 10 de enero, tal y como prevé la Constitución.

Esta lamentable y dolorosa circunstancia del Presidente, nos coloca frente a dos dramáticas situaciones: por un lado el aspecto humano, la persona de Hugo Chávez Frías; y por el otro, la crisis política que se agudiza por este inesperado hecho.

Por el desenvolvimiento de ambas situaciones, la humana respecto de nuestro Presidente, y la política, respecto a la Nación, observamos que ambas se precipitan hacia un final doloroso, y “duro”, tal y como lo expresó el Vicepresidente al informar sobre la evolución del paciente, luego de la última operación.

Es decir, se ha llegado a un punto en que la solución humana, es imposible; en que la ciencia médica es desbordada; en que los medicamentos son inocuos. En otras palabras, entramos en el territorio espiritual, en el campo de la fe; en el ámbito de la Divinidad.

Los médicos son conscientes de esta realidad, ellos saben que existe un punto en el tratamiento de los pacientes a su cuidado, en que más allá de él, la vida no depende de su pericia, ni de la tecnología, ni de los medicamentos aplicados. Depende única y exclusivamente de la fe, de un milagro.

Así pues, por los indicios sobre la salud del Presidente, debido a la recurrencia de la enfermedad, y su resistencia a ceder a los tratamientos aplicados, se infiere que su vida depende de un Milagro.

Ahora bien, ¿Quién será capaz de obrar el Milagro de la Sanidad del Presidente?

Por la revelación Bíblica, y experiencia personal, se puede afirmar que el Dios de la Creación, el Dios revelado en la Biblia, tiene poder para la sanidad del Presidente Chávez, y para resolver la crítica situación de Venezuela; y de cualquier otra persona, o circunstancia.

Esta afirmación es un asunto de fe; y la fe se nos concede para esos momentos críticos, cuando llegamos al borde de nuestras capacidades y posibilidades humanas.

He aquí la solución espiritual, tal y como la propone la Biblia en 2 Crónicas 7:14:

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

El texto nos orienta sobre como activar el poder de Dios, para actuar en la solución divina, en un Milagro:

PRIMERO: Humillarse. Reconocerle como Dios verdadero, ceder nuestra prepotencia, sobrestima, y depositar nuestra confianza en El.

SEGUNDO: Buscar su rostro. Es decir, volver nuestra mirada, nuestra confianza hacia Él. Dar un giro de 180 grados y buscarle. Abandonar todo aquello que obstaculice la comunión con Dios.

TERCERO: Arrepentimiento. Significa “convertirse, apartarse de los malos caminos”. Cambiar la manera de pensar, las actitudes negativas. Permitir que Dios, por intermedio del Espíritu Santo actúe en nuestra transformación.

Dada estas tres condiciones, entonces Dios oirá el clamor de su pueblo, perdonará los pecados cometidos, y concederá el Milagro, conforme a su voluntad.

EVIDENCIAS DE ESTA REALIDAD

Evidencia bíblica: En el libro 2 de Reyes capítulo 20, versos 1 al 7, se narra la enfermedad mortal, y posterior sanidad milagrosa de un Rey, Ezequías. Cuando este Rey, postrado en cama supo que iba a morir, volvió su rostro hacia la pared y rogó a Dios, llorando con gran llanto. Dios vio sus lágrimas y escuchó su clamor; por lo cual le concedió quince años más de vida. Es interesante la referencia en que Dios le indicó como tratamiento colocar “pasta de higo” sobre la parte enferma, y sanó.

Testimonio de un amigo: Aquejado por una enfermedad incurable, un amigo asistió a una “misa de sanidad”, ministrada por el padre Roberto Sipols, en la iglesia de su Parroquia, ubicada en Ciudad Alianza, Carabobo; el motivo de la asistencia de esta persona a misa: pedir sanidad. Posterior a ese acto religioso, mi amigo dio testimonio de haber sido sanado completamente, lo cual fue corroborado por su médico tratante, quien conocía los exámenes pre y post misa de sanación. Hoy este hombre da fe del Milagro de Sanación, obrado por nuestro Padre Celestial, usando como elemento fundamental su fe, y la ministración del Padre Roberto. El padre Roberto no se atribuye Milagro alguno, más bien da Gloria a Dios por ser un instrumento. Por razones de privacidad, no doy el nombre del amigo. Más si alguno lo desea, puedo ponerle en contacto con él, para que le comparta su testimonio.

Testigo presencial: Estuve presente en el acto de orar por la sanidad de una persona aquejada de cáncer, su pronóstico era dos meses de vida. Luego de “ungir con aceite” al paciente, como lo recomienda Santiago 5:14-15, se oró por el enfermo, pidiendo sanidad. La respuesta no se hizo esperar. En breve tiempo cambió el pronóstico, Dios hizo el Milagro; se le concedió más años de vida. Igualmente por razones de privacidad, no se ofrece nombre, sin embargo puedo ofrecer datos de personas que certifiquen este Milagro.

La fe de mi hermana menor. A ella le fue diagnosticado cáncer de mamas, para lo cual  fue necesario intervenirle quirúrgicamente, así como aplicarle dosis de quimioterapia. Tales tratamientos fueron acompañados de la fe de la paciente, como la nuestra; así como incesante oración al Padre Celestial, de la familia y de la comunidad de creyentes de la cual es miembro. Dios oyó nuestro clamor, obró en la recuperación de su salud.

Reconocemos que en cada caso, anteriormente mencionado, el poder de Dios hizo posible el milagro; y en la actualidad, existen millones de testimonios como estos, por todo el mundo, del poder de la oración de fe, y la gracia maravillosa de Dios.

Incluso la ciencia médica estudia, en algunos países de Europa, y en hospitales Norteamericanos, la “Sanación a Distancia”, tomando como base para ello, las anteriores palabras escritas por Santiago en su Epístola.

Existe evidencia Bíblica, y testimonios de personas que han recibido un Milagro de Sanidad.

Por todo lo cual, afirmamos que la salud del Presidente, así como la de millones de personas aquejadas por enfermedades, tienen en Dios posibilidad de sanación.

Ahora, hay que dejar claro, que en la sanidad de una persona operan dos factores bien determinados: la fe del paciente, y de quienes le acompañan; y, la voluntad de Dios; tal y como lo refiere el evangelio de Marcos, en el capítulo 2, versos 1-12.

Es deseable que un mensaje como este llegue a los oídos del Presidente, en su entorno hay personas de fe que deberían compartirle lo que la Palabra tiene para él. Así el Milagro podrá ocurrir, sea por intervención directa de Dios, o porque Dios dirige al médico en el tratamiento a aplicar. Todo conforme a su voluntad.

De todos modos este es un momento para la fe.

Evidentemente, estas palabras escritas, con el Presidente en mente, valen para toda persona aquejada por alguna situación humanamente imposible. Dios es el Dios de lo Imposible.

Respecto de la situación política del País, y su solución; por las evidencias que observamos, también ameritan una solución Divina. Necesitamos recordar, el texto que anteriormente señalamos:

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Vamos a humillarnos, orar, buscar el Rostro de Dios, y convertirnos.

Para información sobre la Sanación a Distancia, visite este sitio:

https://orientador.wordpress.com/2012/08/22/sanacion-a-distancia/