TRES MUJERES DE FE

En el día de las madres, como un pequeño homenaje a estas grandes mujeres, vamos a reflexionar en el legado de tres mujeres de fe.

Una mujer de fe, 1 Samuel 1:8-28.

La primera a la cual nos referiremos es Ana, ella  nos ilustra la amalgama de fe, piedad, desprendimiento, sacrificio. Su historia la encontramos en el primer libro de Samuel, pues se trata de su progenitora.

Ella era esposa de un hombre adinerado, de modo que lo poseía todo, más no tenía un hijo, por lo cual era infeliz; aun cuando su marido la consolaba de distintas formas, aun así estaba insatisfecha.

CAMINO CISTERCIENSE II: Silencio orante -1

Con un sentimiento de gran impotencia, tristeza, y dolor, opta por su última esperanza, y acude a Dios. Un día decide ir al templo a clamar; así clama a Dios: 1 Samuel 1:11:

Jehová de los ejércitos, si te dignares a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.

El relato menciona que ella oraba en silencio, mentalmente, pero movía sus labios sin emitir sonido alguno, por lo que el sacerdote Eli, quien estaba observándola, confundido por aquella forma de orar, y creyendo que estaba ebria le dijo: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. Pero ella le contesto así:

No, señor mío, yo soy una mujer atribulada de espíritu, no he bebido vino, ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. 1 Samuel 1:15-16.

Ante lo cual el sacerdote le dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que has hecho. La mujer regresa a casa, y ocurre el milagro; ella concibe un hijo de su esposo Elcana, y le puso por nombre Samuel, que significa “escuchado por Dios”. Ella más tarde cumple su promesa, y cuando Samuel puede desenvolverse solo, lo lleva al templo, y lo entrega al cuidado del Sacerdote Eli.

Este Samuel es el hombre de Dios que interviene en la transición entre el tiempo de los jueces de Israel, y la Monarquía Hebrea, él es juez, sacerdote, y profeta; es también quien unge a Saúl como rey de Israel, y posteriormente a David, un hombre conforme al corazón de Dios, luego que Saúl es rechazado.

La Viuda de Sarepta. 1 Reyes 17:8-16.

Nos trasladamos al tiempo de los reyes de Israel, durante el mandato de Acab, uno de los monarcas más perversos; en aquella época se levanta el profeta Elías, quien declara delante de Acab:

Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío, sino por mi palabra. 1 Reyes 17:1.

Ante el enojo del rey, Dios ordena al profeta que se refugie junto al arroyo de Querit; donde vive hasta que el arroyo se seca. Entonces Dios instruye al profeta que se traslade a al pueblo de Sarepta de Sidón, un pueblo fuera de Israel, y de la jurisdicción de Acab; le advierte que ha dado orden a una mujer viuda que lo sustente.

El profeta acata la instrucción de Dios y emigra a Sarepta; y al llegar a las puertas de la ciudad, ve a una mujer que está recogiendo leña y le pide que le dé un vaso de agua. Ella se dirige a su casa en busca del preciado líquido, entonces el profeta le dice que también le traiga un bocado de pan.

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Ella entonces responde:

Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido, solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para  mi hijo; para que lo comamos y nos dejemos morir. 1 Reyes 17:12.

A lo que el profeta responde indicándole que no tema, que haga como había previsto, pero que primero haga una pequeña torta cocida bajo la ceniza, y se la traiga; después que haga otra para ella y su hijo, y añade:

Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: la harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. 1 Reyes 17:14.

Ella fue y procedió como le había instruido el profeta, así que la harina de la tinaja no escaseo, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra de Dios dicha por el profeta.

Proveedora Anónima, Juan 6:1-13.

Nos trasladamos a la época de Jesús, en momentos cuando su ministerio está en su apogeo, y la gente le busca para escuchar sus enseñanzas,  para recibir el beneficio de algún milagro, o por curiosidad. En medio del ajetreo, dice a sus discípulos la necesidad de retirarse a un lugar desierto para descansar, porque no tenían tiempo, ni para comer.

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Se alejan a un lugar desierto, pero la multitud se da cuenta y los sigue, de manera que se congrega una gran cantidad de personas; llegada la tarde, los discípulos le recomiendan al Señor que despida a la gente para que vaya en busca de alimentos. Pero el Señor le dice, denles ustedes de comer; pero Felipe le responde que doscientos denarios no alcanzan para comprar pan para tantos; seguidamente Andrés, el hermano  de Pedro dice a Jesús:

Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada, y dos pececillo; más ¿Qué es esto para tantos? Juan 6:9.

Narra Juan, que seguidamente Jesús tomó los panes y los peces, dijo a la gente que se recostara, luego dio gracias y multiplico el pan y los peces para alimentar a cinco mil hombres, y sobraron doce cestas de alimentos.

De este relato quiero resaltar la figura de una mujer anónima que preparó aquello panes y peces y los dio a su hijo, para que fuese a escuchar a Jesús. Ella no imaginó jamás que al preparar aquellos alimentos sería instrumento Divino para alimentar a cinco mil personas. También hay que destacar la actitud del muchacho quien estuvo dispuesto a compartir los alimentos, algo que seguramente aprendió de su madre.

Conclusión.

Hemos destacado a tres mujeres, entre las muchas que se mencionan en la Biblia, quienes se destacan por su piedad, fidelidad, confianza, en medio de las crisis.

A Ana se le recuerda por haber traído al mundo a Samuel, un prominente hombre quien tuvo un papel relevante en al historia de Israel; a la viuda de Sarepta por haber alimentado al siervo de Dios, y a la anónima madre del muchacho que ofrendó sus alimento al Señor para que alimentara con ellos a más de cinco mil personas.

Como ellas existen millones de otras mujeres que hacen grandes aportes a la humanidad sin que se les de mérito por ello. Cuántas vidas se han salvado gracias a la penicilina, medicamento descubierto por Fleming; hombre formado en el vientre de una mujer, y recibido las primeras lecciones para la vida en los brazos de la misma.

Así en los quirófanos, aulas de clase, salas de justicia, centros de investigación hay un ser haciendo grandes aportes a la humanidad, gracias a una abnegada mujer que puso mucho de sí misma en la educación de sus hijos.

Mujeres piadosas que ponen en Dios su confianza; por lo cual el sabio las ensalza al declarar:

Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, esa será alabada.. Proverbios 31:30.

Dios bendiga a las madres en su día, y a las mujeres piadosas en general. Que hoy sean alabadas…

Fuente:

5 comentarios en “TRES MUJERES DE FE”

  1. gracias pr , hno y amigo . saludos , primera vez que escucho algo así en el milagro de los panes y peces de esa .madre anónima. excelente .abrazos.

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