MENSAJE DE ESPERANZA PARA UN PUEBLO EN CRISIS

La esperanza es una actitud optimista que se fundamente en la expectativa de resultados favorables relacionados con eventos o circunstancias de la vida o del mundo en su conjunto.

En la Sagrada Escritura es la certeza de que Dios interviene en el curso de los eventos o circunstancias de la vida para que estos sean favorables a sus hijos.

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Para fundamentar nuestro argumento consideremos lo reseñado por Lucas en su evangelio, 4:16-21:

16 Vino a Nazaret, donde había sido criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, como era su costumbre, y se levantó a leer. 17 Y se le dio a leer el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: 18 “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; 19 A predicar el año agradable del Señor. 20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

Examinemos el texto, observemos en ese texto la misión de Jesús, y también consideremos el desafío de darle continuidad en medio un mundo en crisis.

Revisión del Contexto.

Jesús está comenzando a su ministerio. Como acto de iniciación es bautizado por Juan en el rio Jordán, en un lugar cercano a Jerusalén, en dicho acto es ungido por el Espíritu Santo, seguidamente el Espíritu le lleva al desierto para una jornada de ayuno y oración de 40 días, a finales de la jornada es tentado por satanás.

Tras aquel período de ayuno y oración, con el poder del Espíritu Santo inicia su ministerio en Galilea, en donde se riega su fama. En cierta ocasión va a Nazaret, la ciudad donde creció bajo el cuidado de José y María.

En el día de reposo, como era su costumbre, va a la sinagoga de Nazaret a participar en un acto similar al que realizamos cada domingo en las distintas congregaciones cristianas. En aquella Sinagoga ocurre la escena que vamos a considerar.

Analicemos el texto.

Primero. Ejercicio de las disciplinas espirituales, 4:16-17.

Leamos el texto: “Vino a Nazaret donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, como era su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías, y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito.”

Observemos en el texto: Jesús valora el día de reposo, el escritor destaca que “como era su costumbre” acude a la sinagoga para culto a Dios, orar, y recibir su Palabra, una disciplina cultivada por los judíos con rigurosidad.

En la sinagoga se alaba a Dios, se ora, y estudia la Palabra sistemáticamente; en aquel día se invita a Jesús a participar, dándole oportunidad para leer la Sagrada Escritura y explicar su contenido. Se le da el libro del profeta Isaías y se levanta a leer, la cita que lee es Isaías 61:1-2. ¿Quién elige aquella cita? No fue Jesús, sino que aquella era la lectura que en la liturgia judía correspondía leer ese día de reposo.

Esto es impresionante, en el Plan de Dios todo está determinado, no hay azar, casualidad; por este motivo Jesús en otras oportunidades reitera: “el tiempo se ha cumplido”, dando a entender que todo transcurre según el Plan Divino.

Segundo. El texto elegido, 4:18-19.

Hay algo fascinante en la forma como Jesús determina la lectura de este texto, lo cual se percibe al comparar el texto leído por Jesús, con el texto de Isaías, Isaías 61:1-2.

Comparemos las dos citas, luego establezcamos algunas conclusiones:

Lucas 4:19: “A predicar el año agradable del Señor.”

Isaías 61:2: “A proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados.”

Como has observado, Jesús en la sinagoga lee hasta la mitad del verso dos, ¿Por qué? ¿Acaso mutila la Palabra? Es evidente que NO, es porque la frase que sigue se refiere al “día de venganza”, y Él viene con un mensaje de esperanza, no de juicio, mensaje de esperanza que se expresa nítidamente en el texto leído, y en la aplicación que Jesús le da.

Hay que enfatizar, Jesús vino a traer un mensaje de esperanza, que es el mensaje que el mundo necesita hoy.

Revisemos el contexto histórico en el que Jesús proclama este mensaje. La Provincia de Judea está subyugada por el fiero Imperio Romano, las piernas de hierro de la estatua de Nabucodonosor, del capítulo dos de Daniel, 2:31-33, 40;  o la bestia espantosa y terrible del capítulo siete de Daniel, 7.7. Un imperio que imponía la paz con una crueldad que no tenía límites.

Ante esta realidad se destacar que Jesús no vino a imponerse por la fuerza al imperio romano, a derrocarle, como esperaban los judíos; en lugar de ello, vino a pregonar un mensaje para cambiar aquel estado de cosas, un mensaje revolucionario.  Es por ello que 50 días después de su muerte, el día de Pentecostés, los discípulos comienzan a propagar el mensaje del evangelio, el mismo de Lucas 4:18-19,  con el poder del Espíritu Santo, y en menos de tres siglos todo el imperio Romano ha sido impactado con el poderoso mensaje de la cruz.

El mundo bajo el Imperio Romano fue conquistado por el mensaje del evangelio, estableciendo una nueva realidad, el reino de los Cielos.

Algo que necesitamos hoy. Para superar la crisis actual, el mensaje del evangelio no es para plantear batalla a cualquier gobierno humano, sino proclamar el poder transformador del evangelio, y con el poder del Espíritu Santo propiciar los cambios de la dura realidad que vivimos. No se requiere un cambio de Gobierno, es necesario una transformación del hombre, y que éste transforme a la sociedad, incluso a los integrantes de los gobiernos.

Tercero: El Mensaje.

Está contenido en Lucas 4:18-19: “18 El Espíritu del Señor está sobre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviadoa sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; 19 A predicar el año agradable del Señor.”

Analicemos el texto: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido:

  • Para dar buenas nuevas a los pobres;
  • Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
  • A pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos,
  • A poner en libertad a los oprimidos;
  • A predicar el año agradable del Señor.

La Unción del Espíritu Santo. Jesús se refiere a una tradición impuesta por Dios, como un acto de dedicación de sus elegidos. Se utilizaba el aceite, un simbolismo del Espíritu Santo. Aarón fue ungido en un solemne acto frente al Tabernáculo, Éxodo 29:7, que luego David destaca en Salmos 133:2.

David, el hombre con el corazón de Dios, fue ungido por Samuel, como rey de Israel, 1 Samuel 16:11-13;  Eliseo fue ungido con doble porción del Espíritu de Elías, 2 Reyes 2:9-11, 15; Jesús fue ungido por el Espíritu Santo en el acto del Bautismo, Lucas 3:21-22, fue apartado para una misión, consagrado al ministerio. Pablo igualmente lo fue, como se lee en Hechos 13:1-3.

Según Efesios 1:13, todos los creyentes son ungidos con el Espíritu Santo; y en un momento de sus vidas, llamados a un ministerio específico. ¿Cuál es tu unción? Es decir, ¿Cuál es tu llamado? Tú tienes un don, y un llamado. El  Señor te insta a que lo pongas en acción hoy.

El Objeto de la Unción: En el texto se describe la alta misión de Jesús:

  • Transformar a los pobres
  • Sanar a los que sufren distintas dolencias
  • A proclamar un mensaje liberador, que ilumine
  • Liberar a los oprimidos
  • Predicar sobre la gracia de Dios

Revisa, relee, el objeto de la misión, del ministerio de Jesucristo. Contiene la esperanza de un mundo en crisis, la transformación del hombre, su restauración; la libertad que anhela. Y sobre todo el disfrute de la buena voluntad de Dios, de su gracia.

Y esta es también la alta misión de la Iglesia, de los cristianos en la actualidad, transformar el mundo así como los discípulos lo hicieron partiendo de Jerusalén. ¿Lo hemos hecho? Jesús dijo:”Como me envió el Padre, así también yo os envío”, Juan 20:21. Él nos envía a proclamar el mensaje de esperanza, que Cristo transforma, restaura, libera, sana.

Lee nuevamente la proclama de Jesús, y piensa: ¿Has oído, o leído,  estas promesas en otros? Forman parte del mensaje revolucionario de una ideología que corre por los pueblos pobres del mundo, ofreciendo transformar la sociedad para establecer un símil del reino de los cielos.

Este mensaje, esta ideología va calando en Occidente, constituyendo un fuerte desafío al pueblo cristiano. Esto significa que los cristianos ya no somos una poderosa influencia, capaz de generar cambios en los pueblos con el mensaje renovador de Jesucristo. Y esto requiere cambios profundos en el liderazgo cristiano, comenzar a pensar como Jesús, a ministrar como Jesús, ungidos por el Espíritu santo para influir en un mundo en crisis.

Cuarto: Esperanza hecha realidad, 4:20-21.

Luego de la lectura de aquella proclama, Jesús devuelve el rollo al principal de la sinagoga y se sienta; los asistentes están a la expectativa, esperando que Jesús explique lo leído, como era la habitual; pero Él no da ninguna explicación, en lugar de ella, dice simplemente: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”

Algo esperado, y al mismo tiempo inesperado. Esperado porque todo judío de la época estaba esperando el cumplimiento de la promesa dada de un Mesías libertador, ellos anhelaban la venida de uno como Moisés que les liberara del yugo opresor, de uno que restaurara la Monarquía Hebrea con un descendiente de David en el Trono. Un rey similar a David.

Inesperado, por el personaje quien afirma que el cumplimiento de la promesa es precisamente ese día; siendo Jesús mismo el Mesías esperado; el cumplimiento de la promesa que todo israelita esperaba.

Aunque sus contemporáneos lo dudaron, Jesús es realmente el Mesías prometido,  y durante su ministerio da cumplimiento cabalmente a cada una de las afirmaciones de Isaías en 61:1-2. El endemoniado gadareno, liberado de la opresión maligna, Marcos 5:1-20; la mujer samaritana, y los ciudadanos de su pueblo, transformados por el mensaje de Jesucristo, Juan 4:1-40; el paralítico de Betesda sanado, Juan 5:1-9; la mujer acusada de adulterio, restaurada, Juan 8:1-11; la transformación de los discípulos de “hombres sin letras y del vulgo”, en poderosos mensajeros de Jesucristo, Hechos 4:13; dan fe del cumplimiento en Jesús de las promesas descritas por el profeta Isaías.

Aplicación.

Observa la realidad del mundo y de tu País, ¿Este mensaje tiene vigencia?

Considera el objeto de la unción de Jesús, ¿Tiene sentido hoy?

Tomando en cuenta que todos los creyentes somos ungidos, ¿Cuál es tu unción, tu llamado? ¿Para qué ministerio has sido comisionado?

Si sabes cuál es tu llamado, te animo a que te dediques intensamente a darle cumplimiento.

El Señor te invita a que unas a Él para transformar vidas, al mundo, acepta el llamado.

Dios bendiga a Venezuela, y al país donde tú vives.

Fuente:

Biblia: RVR60, tomada de http://www.biblegateway.com

Notas personales

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CRISIS VENEZOLANA, OTRA PERSPECTIVA, ¿ALTERNATIVA DE SOLUCIÓN?

Persiste la crisis venezolana sin que se aprecie una solución a corto plazo, se ha intentado distintas alternativas, las que han sido infructuosas; tal vez porque no se ha enfocado acertadamente su origen, evolución, y el cambio requerido para lograrlo.

Para desarrollar nuestro argumento, analicemos el siguiente gráfico:

Observa que en la base de la pirámide se representa al sistema de creencias, el cual determina la estructura total de la personalidad de un individuo, y la suma de ellos, de una sociedad. Aquí está la verdadera causa de la crisis venezolana.

El pueblo venezolano, desde la época del descubrimiento y sucesivas etapas históricas, ha cultivado un sistema de creencias enraizado en la cultura occidental, cuyo fundamento es el cristianismo.

Es decir el sistema de creencias del venezolano está impregnado de la doctrina cristiana, matizado de la ideología cultivada en occidente como es el capitalismo, la república democrática, la libertad de pensamiento, entre otras.

Ahora bien, desde hace aproximadamente un cuarto de siglo por motivos conocidos y ampliamente debatidos, se ha venido imponiendo una ideología en la que se fundamente un sistema opuesto al desarrollado en Venezuela a lo largo de su historia; nos referimos a la Revolución Bolivariana, que se fundamenta en el Socialismo del Siglo Veintiuno, cuyo fundamento es el marxismo, como teoría económica, y como ideología.

Entonces tenemos en la escena venezolana interactuando dos sistemas de creencias totalmente opuestos, e imposible de armonizar. El marxismo es un humanismo materialista, ateo, y propulsor del evolucionismo darwinista. Es un capitalismo de estado, en el que los medios de producción, y los aparatos ideológicos son manejados por el estado.

El cristianismo, como sabemos, está basado en la convicción de un Dios Creador, quien se revela a través de la Biblia, la cual establece principios y valores distintivos a los que se opone la ideología marxista. Por lo tanto se propone cambiar una cultura, unos valores, unas creencias cultivadas durante más de 500 años de historia.

Hay que reconocer que la Revolución Bolivariana no se impuso a la fuerza, ni a través de engaños; los propulsores de ella han sido francos, transparentes en sus propósitos, y los han pregonado insistentemente por todos los medios a su alcance.

¿Cómo ha sido posible que una minoría profesante del marxismo, y del Socialismo del Siglo Veintiuno se haya impuesto en Venezuela?

Afirmamos que es una minoría, en razón de que los estudios demográficos en Venezuela dan fe de que la mayoría de la población venezolana, en un orden del ochenta por ciento es cristiana, desde la perspectiva católica, y de la evangélica, siendo la población católica mayoritaria. Así mismo el análisis estadístico de los resultados electorales, según el CNE, la izquierda venezolana profesante del marxismo nunca alcanzó un quince por ciento de la preferencia electoral< hasta que se hizo con el poder.

Creencias de los venezolanos.

¿Por qué un quince por ciento determina la vida del ochenta y cinco por ciento de una nación? Aquello no sería motivo de conflicto, a no ser que las creencias, los principios, y valores de ambos grupos estén en conflicto.

En este aspecto hay que reconocer que la dirigencia política venezolana, tanto como la espiritual, han obviado, desestimado este conflicto de intereses y se han enfocado en la solución política, electoral, en la conciliación.

Hay que hacer un responsable, serio, y en nuestro caso respetuoso, llamado a los guías espirituales a que asuman su responsabilidad en la solución de la crisis difundiendo los altos valores de la fe cristiana, de nuestros principios, y de las creencias que profesamos fundamentados en la Biblia, la Santa Palabra de Dios.

No se trata simplemente de proponer la evangelización tradicional, que parte de una realidad errada; la generalidad de cristianos evangélicos se plantean un pueblo, una sociedad de inconversos, lo cual no es del todo cierto; la mayoría son conversos, es decir creen en Jesucristo, aceptan la doctrina bíblica como norma de conducta; conocen el credo, han hecho catequesis. Aunque practican algunas tradiciones que se apartan de la verdad bíblica.

Entonces la cristiandad en Venezuela precisa un reforma profunda, una vuelta a la Biblia, tal como en los tiempos de Lutero.

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Muy acertadamente el apóstol Pablo escribe a los romanos, en el capítulo doce de su carta, verso dos, una sentencia determinante: “Cambia tu manera de pensar, y así cambiará tu modo de vivir.” DHH. Y eso es lo que ha venido ocurriendo en Venezuela, se pretende un cambio de creencias, que implica un cambio de modo de vida.

A este respecto, un gran profeta de Israel, en nombre de Jehová dijo:

         Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Oseas 4:6.

El profeta se refiere al conocimiento derivado de la Palabra de Dios, al conocimiento de Dios; esa carencia es devastadora, de consecuencias similares a la vivida en Venezuela.

El pueblo venezolano adolece dos carencias. La primera es el desconocimiento de la Palabra de Dios lo que lleva a no practicar sus principios, valores, doctrinas; y la segunda  es ignorar lo que es el Socialismo del Siglo Veintiuno, y su fundamento ideológico, el marxismo.

Y respecto de la ignorancia de lo que es el marxismo y lo que representa para un pueblo, lo afirmamos en sus dos significados: Ignorar, no conocer, no tener información sobre algo, como ignorar los principios de la mecánica cuántico, entre quienes no han estudiado física; y también ignorar en el sentido de conocer algo, pero hacer caso omiso, desatender, es el caso de ignorar el límite de velocidad impuesto en un trayecto de la carretera, aun conociendo las leyes de tránsito.

Y eso ha ocurrido en Venezuela entre los dirigentes políticos, y entre algunos líderes espirituales; y esa doble ignorancia no ha conducido a la grave crisis que soportamos.

Es incongruente, e incomprensible desde todo punto de vista que un líder cristiano, cuya fe se fundamenta en la Palabra de Dios, mezcle los principios bíblicos con la ideología marxista, que es opuesta por definición al cristianismo.

Aclaro que no estoy sugiriendo prejuicio alguno contra la filosofía marxista, y quienes la profesen, pues al estudiar sociología y filosofía se esclarece su fundamentación teórica y científica. Y ellos tienen el derecho humano fundamental de pensar con libre albedrío, y difundir sus creencias sin limitación alguna.

Nuestra reflexión se orienta hacia la necesidad del fortalecer la fe, los principios, los valores, de la Palabra de Dios, la difusión y práctica de los mismos entre el pueblo cristiano.

La Biblia tiene la respuesta a la crisis venezolana, establece las pautas de resolución, y contiene la estrategia para transformar el País. Pero requiere hombres y mujeres comprometidos con esos principios, y fundamentalmente con la práctica de ellos.

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Todo cristiano ha leído y recuerda nítidamente las siguientes instrucciones:

Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, Salmos 33:12

Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocada,, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:14.

Nunca se apartará este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas y guardes todo lo que en él está escrito; porque entonces  harás prosperar tu camino, y todo te sañdrá bien. Josué 1:8.

Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; más en la multitud de consejos hay seguridad.  Proverbios 11:14.

Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Génesis 12:2.

Es un hecho que tales textos tienen como destinatario al pueblo de Dios, Israel, sin embargo, los mismos tienen aplicación para toda persona, y pueblo que tenga a Jehová, el Dios de Israel, como su Dios.

Entonces falta mucho por hacer en Venezuela, se requiere un despertar espiritual, una renovación de la mente; una reforma profunda como la propiciada por Lutero en su momento.

Requerimos un hombre de Dios, llamado por Dios, empoderado por Dios para encender la chispa de ignición que produzca un gran avivamiento espiritual; “todo tiene su tiempo, y todo lo que se hace debajo del sol tiene su hora.

Mientras llegue ese esperado momento, ¿Por qué no te animas y procedes tal y como recomienda 2 Crónicas 7:14?

¿Y si tu estas entre los llamados a propiciar el despertar espiritual de Venezuela? José en Egipto, ni se imaginaba la magnitud de la misión encomendada por Dios, y cumplió su parte.

Tal vez para esta hora haz llegado donde estás.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

Biblia: RVR60, tomada de http://www.biblegateway.com

Notas Personales

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