10 DE ENERO, DÍA CRUCIAL PARA VENEZUELA

El 10 de enero es una fecha que genera grandes expectativas a nivel continental, y tal vez en todo el mundo.

Para ese día está previsto que el Presidente de Venezuela asuma el cargo para ejercerlo durante un nuevo período de seis años.

Lo que hace relevante ese hecho es que la oposición venezolana, diversos países, y organizaciones intencionales cuestionan la validez de las elecciones donde el mandatario fue reelegido, por lo cual, al materializar la asunción de la presidencia, está usurpando dicho cargo.

Ese es el argumento de los factores de oposición, de los presidentes de varios países del continente, y de la Unión Europea.

El conflicto que se vive en Venezuela,7 tiene su origen en el enfrentamiento de dos corrientes antagónicas a nivel mundial, que se agudiza en la actualidad. Es la lucha por establecer regímenes socialistas de izquierda, desplazando a los gobiernos democráticos, tildado de derecha.

Esta confrontación, como se sabe, no es local, ni regional; es de carácter mundial, en que las grandes potencias que representan los polos opuestos hacen inclinar la balanza.

Muchos en Venezuela, y fuera de ella, creen que el 10 de enero es un punto de inflexión, de quiebre; que significa el movimiento fatal que impulsará el desplome del gobierno. Y abonan aquella esperanza en la creencia de que la nueva junta directiva de la Asamblea Nacional, respaldada por el TSJ en el exilio, y con las simpatías de los países amigos van a poner fin al régimen actual.

Sin embargo, hay que estar conscientes de que la salida a la crisis venezolana no se materializará con los buenos deseos y las estrategias políticas de los nuevos actores al frente de la oposición venezolana.

El destino de Venezuela será determinado por los acuerdos de las grandes potencias mundiales.

Venezuela no se asemeja a Cuba o Nicaragua, grandes países desde el punto de vista humano, folklórico, turístico, o sentimental; pero no tienen la ubicación geográfica, ni los ingentes recursos como el petróleo, metales preciosos, e incluso radioactivos, a demás de otros recursos como el hierro, suelos fértiles, y abundancia de agua.

Es tal la riqueza de Venezuela que se le puede considerar similar a la prometida a los hijos de Abraham; tierra que “‘fluye leche y miel”. Esto podrá parecer exagerado, y hasta irreverente por algunos, pero es la verdad.

Esta verdad, y las luchas de las potencias mundiales por establecer sus esquemas políticos y económicos, son las que en definitiva determinarán el destino de Venezuela.

Lamentablemente, por los inconcebibles y repudiables desaciertos de los dirigentes políticos venezolanos, la solución de la crisis que se ha convertido en tragedia humanitaria, no se resolverá en instancias locales.

Observamos el arribo de un escuadrón de aviones de guerra de última generación provenientes de una potencia mundial, está vez amistosamente, con fines de exhibición; sumado a este hecho, un país de Oriente, amigo del gobierno venezolano, anuncia el envío de una flota de barcos de guerra.

Todo aquello porque algunos líderes de Occidente han anunciado la posibilidad de una intervención a Venezuela, con propósitos humanitarios para paliar la crisis.

De modo que según el panorama que observamos, la crisis venezolana se está resolviendo como una partida de ajedrez, donde los contrincantes mueven las piezas según la estrategia más provechosa. Y pueden estar seguros de que quienes definen las jugadas y mueven las piezas no están en el País.

Así pues no hay que crear expectativas de que el juego está resuelto, y la partida ganada.

Esto es desalentador, podría pensarse, pero no hay que olvidar quien definitivamente determina el destino de los pueblos y de las grandes potencias. Nos referimos a Dios y su soberanía quien establece el devenir de los pueblos. Ello lo comprobamos en la historia y en la Palabra de Dios.

Esto puede asociarse al pensamiento mágico, o fanatismo religioso, más como dijimos antes, la Biblia y la histórica lo confirman. Sobre este aspecto Israel es un paradigma, un ejemplo.

  • Israel ocupa su territorio por disposición de Dios, Josué 1:3-4.
  • Se divide en dos naciones, Israel y Judá, permitido Divinamente, 2 Crónicas 11:1-4.
  • Israel es llevado al cautiverio por los asirios y es disperso hasta hoy, 2 Reyes 17:18; 18:11-12.
  • Judá es llevado al cautiverio por los babilonios, lo dura 70 años, 2 Crónicas 36:17-21.
  • Judá, pasado los 70 años, retorna de la cautividad, Esdras 1:1-4.
  • Jesús predice la destrucción del Templo y de Jerusalén, Mateo 24:1-2.
  • En el año 70 DC, Jerusalén y el Templo son destruidos por los romanos.
  • El 14 de mayo de 1948, Israel se constituye como Nación libre e independiente, evento predicho en la Biblia, Isaías 66:8:

Quién oyó cosa semejante? ¿quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos.

Se puede cuestionar el contenido de la Biblia, más en lo tocante a Israel, es imposible negar su existencia y sus antecedentes. Allí está en el Medio Oriente, deslumbrante, un testigo fiel de la intervención Divina en el acontecer de los pueblos.

Al hacer referencia a Israel es para advertir que el destino de Venezuela, y la salida de la crisis que se vive, se decide más allá de lo que dispongan las superpotencias, porque ellas mismas, su auge y caída, está sujeto a la Suprema Voluntad de Dios.

Por lo tanto, el día en que Venezuela comienza el proceso de salida de la crisis, de su recuperación y reconciliación, está determinado por Dios.

Para acelerar aquel momento, el pueblo de Dios es un elemento determinante. Es que la Escrituras revela que Dios escucha el clamor de su pueblo y puede aún cambiar cierta adversidad, o alguna desicion fatal, a pedido de sus hijos.

Ana, aquella atribulada mujer esteril, clamó al Padre y como respuesta le fue concedido concebir un hijo; a Samuel, un prominente hombre de Israel, 1 Samuel 1:10-11.

Así mismo Ninive, la ciudad que al arrepentirse cambió su destino, Jonás 3:5-10.

Cuando Israel levanta un becerro de oro en el desierto, desafiando a Dios, éste decide consumirlos por su pecado; más Moisés ora pidiendo clemencia y Dios cambia su sentencia, Éxodo 32:7-14.

Abundan otros casos similares en los que Dios, respondiéndo al clamor de sus hijos, cambia las adverdidades. Esto incluso inspira al salmista para escribir: “Has cambiado mi lamento en baile” Salmos 30:11.

Consecuente con esta actitud, el mismo Dios refiere en Jeremías 33:3:

Clama a mi, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces.

Por lo tanto, en consideración a lo revelado en la Sagrada Escritura, el pueblo de Dios debe declarar el día 10 de enero como Dia de CLAMOR POR VENEZUELA.

Un día de clamor, confesión y arrepentimiento, para propiciar la reconciliación y restauración de la nación venezolana.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

Biblia: RVR60 tomada de http://www.biblegateway.com

Notas personales

Imagen: Google

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s