CRISIS VENEZOLANA, NO ES TAN DIFICIL SU SALIDA

Los últimos acontecimientos relacionados con Venezuela en el plano internacional, conmueven a la opinión pública interna, y externamente.

La comparecencia del presidente en la 73 Asamblea de la ONU, en un auditorio prácticamente vacío,  los discursos de varios presidentes, en la misma Asamblea, cuestionando lo que ocurre en el País, y el acuerdo en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, demandando a Venezuela que permita la ayuda humanitaria, dejan en claro los graves problemas de la Revolución Bolivariana y del Socialismo del Siglo XXI.

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Esta problemática del Socialismo del Siglo XXI, que en su mejor momento despertó grandes expectativas, significa el desplome de una utopía, un sueño, que arrastra consigo las esperanzas de millones de revolucionarios que en esa filosofía creen; erosiona la popularidad del Gobierno; y propicia que una buena parte de los principales voceros de la oposición venezolana una vez agrupados en la denominada Mesa de Unidad Democrática, vean cuestionado su prestigio y perdido apoyo popular.

Aunado a todo aquello, la crisis humanitaria, la situación de inseguridad; el no ver una salida a corto plazo,  mantienen a la población en un estado de impotencia, duelo, temor, angustia, y desesperanza.

Este lamentable panorama, es similar a otro, hace más de dos mil años en el que Jesús describe a las gentes: “desamparadas y dispersas, como ovejas que no tienen pastor”, Mateo 9:36.

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 Hay un paralelismo entre  quienes Jesús contempla desamparados y dispersos en su momento, y el grueso de la población venezolana, hoy.

¿Es ello cierto? ¿Sin pastor?

Pensemos: 7 de cada 10 venezolanos se declaran cristianos, unos desde la cosmovisión católica, otros desde la perspectiva evangélica. Entonces, independientemente de si están practicando su fe, o no; son esencialmente cristianos. Al menos cada domingo observamos que millones de feligreses acuden a las misas católicas, o los cultos evangélicos, a practicar sus devociones.

Similar  a esta realidad, en tiempo de Jesús, los judíos acudían religiosamente los días de reposo a las sinagogas, y eran celosos en el cumplimiento de la Ley de Moisés.

Dada aquella circunstancia, ¿Por qué estaban si Pastor?

Detente un momento y repiensa en la pregunta, considera esta: ¿Estaban realmente sin Pastor?

Revisa nada más Salmos 23, y medita en su contenido. Aquella declaración formaba parte de la devoción judía, y lo es también hoy.

Recuerda la oración modelo que Jesús nos enseña en su Palabra; el Padre Nuestro, Mateo 6:9-13.

Jehová es mi Pastor, nada me faltará.

Padre nuestro que está en el cielo.

Entonces, si hubo Pastor en Israel ayer, y actualmente lo hay en Venezuela, ¿En que radica el problema ayer y hoy?

 En la carencia de una relación auténtica, sencilla, devota, personal con Dios, quien es nuestro Pastor y Padre.

Con base a lo anterior, podemos establecer que entre las medidas para resolver la crisis venezolana, una de ellas es renovar la relación con Dios.

Este es un gran desafío para los ministros y líderes espirituales, quienes están a cargo de la  conducción de las personas bajo su tutela.

Si las ovejas venezolanas andan sin Pastor, no es porque carezcan de uno, existen en cantidades suficientes como para propiciar una renovación y transformación del País; sin embargo necesitamos que los pastores redimensiones sus perspectivas, para alinearlas con las que Dios quiere en este momento.

En este sentido, necesitamos revisar en profundidad el modelo que nos muestra Jesús; y propiciar una verdadera renovación y revolución, veamos algunas:

Llamado a Mateo: Esta acción de Jesús, nos muestra al pastor que sin prejuicios de ningún tipo incluye a una persona, rechazada, indigna, pecadora; y luego afirma que ese es el fundamento de su ministerio, buscar y salvar a personas como ese vil publicano, Mateo 9:9-13.

Mateo es transformado por la obra regeneradora de Jesús. ¿Cómo se puede regenerar a una persona si no se busca e integra?

Piensa ¿A cuántas personas se rechaza en las congregaciones porque cometen pecados? A la luz de la Palabra, ¿es una acción correcta?

¿A que vino Jesús? Mateo 9:13; Lucas 19:10. ¿A qué se nos envía?

Al sanar al leproso: Cuando Jesús sana a este hombre, presenta al pastor restaurador e integrador, Marcos 1:40-45. La lepra convierte en impuro a quien la padece, y aquello significaba no poder convivir en la congregación de Israel, ni participar en los actos rituales; de modo que era rechazado, aislado, Levítico 13:45-46.

¿Qué hizo Jesús? Entra en contacto con él, le sana tocándole, restaura e integra. Similar a este leproso existen muchos hoy que tienen el estigma del “pecado”, y eso les convierte en impuros, indignos. ¿Qué tiene que hacer el pastor hoy?

La mujer adúltera: el adulterio es una práctica repudiada ayer, y hoy, Levítico 20:10. En la Biblia el adulterio se utiliza para significar la idolatría del pueblo, 3:1. ¿Cuál es la actitud de Jesús ante esta práctica? Juan 8:1-11. En esa escena Jesús no juzga, no condena, no reprocha, ni  rechaza, conforme a su alta misión la restaura, y propicia un cambio de actitud: “vete, no lo hagas más.”

Cometemos un error en el tratamiento del pecado, y de los pecadores; Jesús es el modelo a imitar; Él fue sumamente respetuoso, amable, tierno, considerado, comprensivo, tolerante con los pecadores; actitud con la que logra llegar hasta sus angustiadas almas y propicia profundos cambios en sus vidas. Mateo, y su colega Zaqueo, Lucas 19:1-10, son ejemplos de transformación.

Con las autoridades religiosas, fariseos, escribas, sacerdotes Jesús mantuvo una actitud crítica, de confrontación, se mostró más objetivo con ellos, en razón de que tales personas tenían un pleno conocimiento de la Ley de Moisés, y con su actitud la invalidaban, y desorientaban al pueblo, Mateo 23:1-4, y siguientes.

Es incorrecto tratar a las personas sometidas a la inclemencia del pecado, con la misma actitud con la que Jesús enfrenta a los dirigentes religiosos; recordemos que a fin de cuentas, tal y como dijo Jesús ellos, los pecadores,  andan “como ovejas sin pastor”.

Venezuela necesita pastores con el corazón de Jesucristo; y es evidente, claro, indiscutibles que los hay, y muchos; que se manifiesten, para que con el poder Divino se restaure a esta gran nación.

Hay que salir por las avenidas, las calles, las veredas, Mateo 9:35, a reconciliar al hombre con Dios, con sus semejantes, y consigo mismo; Mateo 22:37-40.

Para cambiar a Venezuela, los pastores del rebaño necesitan asimilar el modelo de Jesús.

Como me envió el Padre, así también yo os envío. Juan 20:21.

Fuente:

Biblia: RVR60

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