LA CIENCIA COMPRUEBA LO QUE LA BIBLIA REVELA

Un cristiano acepta sin discusiones que la Biblia es la revelación de Dios sobre su existencia, naturaleza, atributos, acto creador, origen del hombre, el porqué de la condición actual del hombre, y destino final de la humanidad.

Desde la primera frase del libro de Génesis, hasta la última de Apocalipsis, la Biblia revela progresivamente aquellas realidades, a través de una diversidad de escritores quienes a lo largo de unos 1500 años cumplieron tal impresionante tarea.

En acuerdo a los eruditos, el primer escritor es Moisés quien unos 1400 años antes de Cristo recopila el Pentateuco, hasta Juan, el discípulo de Jesús, encargado de transcribir el libro de Apocalipsis, que cierra el canon bíblico, cien años después de Cristo.

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Los hechos revelados en la Biblia abarcan un lapso indefinido, afirmamos esto porque de acuerdo a la revelación contenida en este magnífico libro, todo comienza cuando Dios crea el cielo y la tierra, de conformidad con lo afirmado en Génesis 1:1, y se extiende hasta la eternidad, tal y como lo declara Apocalipsis 22:5.

Lee En el Principio, El Big Bang:  https://israeleal.wordpress.com/2014/07/12/en-el-principio-el-big-bang/

Si quisiéramos fechar cuando ocurre Génesis 1:1, acudimos a la cosmología, ciencia que ha determinado la edad del Universo en 13.800 millones de años, momento en que una singularidad, una concentración de materia, energía, espacio y tiempo, del tamaño similar al de un punto utilizado en  este escrito, se expande bruscamente, una Gran Explosión (Big Bang), dando lugar a todo lo que conocemos hoy.

Y el universo, nosotros incluidos es eterno, no está previsto un fin, sino una eternidad, como afirma Apocalipsis 22:5.

Lee La Creación desde una Perspectiva Terrestre:  https://orientador.wordpress.com/2013/09/05/la-creacion-desde-una-perspectiva-terrestre/

Respecto de que el orden creado es eterno, como revela Apocalipsis 22:5, los cosmólogos han descubierto algo sorprendente, y es la existencia de una materia, y energía oscura, que superan en cantidad a la materia y energía que conocemos, y aquellas empujan el universo en una expansión infinita.

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Desde el Big Bang, según la ciencia, el Universo se expande infinitamente.

Por cierto esa materia y energía oscura fue descrita en la Biblia en Isaías 50:3:

Visto de oscuridad los cielos, y hago como cilicio su cubierta.

Para explicar la revelación de que la vida animal surge del agua, según Génesis 1:20, en 1936, Oparin un biólogo ruso explicaba el origen de la vida, el sostenía que el carbono arrojado por los volcanes se combinó con vapor de agua, formando hidrocarburos; en el océano, esas moléculas se hicieron más complejas y se amontonaron en gotitas llamadas coacervados. Poco a poco, los coacervados fueron adquiriendo las características de las células. Esas células eran microbios anaeróbicos, porque en aquel entonces no había oxígeno en la atmósfera. Como sabemos, las células se unen y forman tejidos, y así prosigue el desarrollo de la vida. Esto recuerda la historia de la unión de un espermatozoide uniéndose a un ovulo.

Para datar la aparición del hombre sobre la faz de la tierra, la arqueología, tanto como la antropología y ciencias afines, nos informan que hace unos 2.5 millones de años aparece el género Homo, quien logra expandirse por todo Eurasia, se toma como punto de inicio el Paleolítico o Edad de Piedra. De ser veraz esta afirmación, la creación del hombre tal como afirma  Génesis 1:26-27, ocurre en la edad de piedra, hace 2.5 millones de años.

La Biblia y la ciencia no se contradicen, se complementan. La aparente contradicción nace en la mente de teólogos y científicos radicales, quienes pretenden desacreditar la validez del conocimiento adquirido por las respectivas disciplinas que cultivan.

En la edad media la teología, por ejemplo, haciendo uso de la irracionalidad negaba las afirmaciones de Galileo sobre el sistema heliocéntrico, y el 21 de junio de 1633 le condena a cadena perpetua por afirmar que la tierra, y los demás planetas, giran alrededor del Sol. Todo en función de sostener incólumes los dogmas matizados con los pensamientos de los grandes filósofos griegos, el geocentrismo, que la tierra es el centro del universo.

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Afirmar que la Tierra gira alrededor del Sol, casi le cuesta la vida a Galileo.

Actualmente, Stephen Hawking, el renombrado científico británico, el año 2014, en una entrevista realizada por el diario El Mundo, aclaró su postura con respecto a la religión y despejó cualquier duda sobre su ateísmo. Fue claro en señalar que es ateo y que entre religión y ciencia no hay ninguna compatibilidad:

En el pasado, antes de que entendiéramos la ciencia, era lógico creer que Dios creó el Universo. Pero ahora la ciencia ofrece una explicación más convincente. Lo que quise decir cuando dije que conoceríamos “la mente de Dios” era que comprenderíamos todo lo que Dios sería capaz de comprender si acaso existiera. Pero no hay ningún Dios. Soy ateo. La religión cree en los milagros, pero estos no son compatibles con la ciencia.

Para comprender las palabras de este admirado hombre de ciencia es necesario evaluarlas en su contexto, en su realidad; una mente brillante encapsulada en un cuerpo que lentamente se paraliza, hasta el punto de impedir articular palabras. Esto explica la falta de fe en la religión que “cree en los milagros”.

Un teólogo convencido en que la Biblia es la revelación de Dios, y que es inerrante, que no contiene errores en su versión original, lee la teoría de la evolución propuesta por Darwin, y sin prejuicios puede afirmar: “Es un buen intento por explicar el origen de las especies, tal y como lo revela la Biblia en Génesis 1:20-21”; donde se expone que Dios creó los animales según su género y especie. Es innegable que entre los animales de una misma especie hay evolución.

Incluso la especie “hombre” evoluciona en el sentido del desarrollo humano, se inicia con una célula embrionaria que se multiplica incesantemente hasta dar lugar a un individuo, con las mismas características del ser que lee este escrito.

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Aunque la Biblia no es un libro de ciencia, hace referencia a hechos que posteriormente la ciencia confirma con exactitud, y las explica mediante fórmulas matemáticas. Veamos algunas:

La astronomía establece que el Sol, la Luna y las estrellas, debido a sus movimientos constituyen un exacto reloj astronómico que sirve para medir el tiempo los días, años y las estaciones.

Eso lo afirma la Biblia en Génesis 1:14-16:

14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, 15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. 16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.

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En Física: La ley de gravitación universal una ley física que describe la interacción gravitatoria entre los distintos cuerpos con masa, formulada por Isaac Newton en 1687; establece una relación cuantitativa de la fuerza con que se atraen dos objetos con masa.

Ese principio fue descrito en la Biblia en Job 38:31:

¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión?

Como sabemos los lazos y ligaduras mencionados no es otra cosa que la fuerza de gravedad.

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Las tres estrellas en el centro, permiten reconocer a Orión.

La redondez de la tierra. Eratóstenes de Cirene, 276-196 a.C., estudió la luz del sol sobre los pozos de Siena en el solsticio de verano. Calculó el ángulo con que el sol caía sobre Alejandría y, geométricamente estableció con ello que la circunferencia de la tierra medía 40.000 Km. ¡Increíblemente preciso para aquella época!

La Biblia lo afirma en Isaías 40:22:

Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar.

El ciclo del agua, que los seres vivos necesitan para sobrevivir, fue estudiado por Salomón. Este ciclo consiste en la evaporación del agua contenida en los océanos, condensación (nubes), y precipitación en forma de lluvia.

La Biblia dice en Eclesiastés 1:7:

Todos los ríos van al mar, pero el mar no se llena. Al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo.

Revisemos otros aportes de la Biblia que posteriormente han sido confirmados por la ciencia:

La tierra flota en el espacio, Job 1:27:

El extiende el norte sobre vacío, Cuelga la tierra sobre nada.

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Colgando en el espacio, vista desde la Luna.

La materia está constituida de partículas invisibles, hoy las denominamos átomos, y los átomos formados por partículas subatómicas, Hebreos 11:3:

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Los océanos además de recibir agua de los ríos, son alimentados por fuentes de agua de los suelos marinos, Job 38:16:

¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar, Y has andado escudriñando el abismo?

Hay montañas en el fondo del mar, Jonás 2:5-6:

5 Las aguas me rodearon hasta el alma, Rodeóme el abismo; El alga se enredó a mi cabeza. 6 Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.

El cuerpo humano contiene los mismos elementos de la tierra y en igual proporción, un 99 por ciento del cuerpo se compone de oxígeno, carbono, nitrógeno, hidrógeno, fósforo y calcio, en tanto el resto de los elementos consiste en sodio, cloro, potasio, azufre y magnesio. Génesis 2:7:

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

La luz se descompone. En 1666, Isaac Newton descubrió que al hacer  pasar por un prisma un rayo estrecho de luz, esta se descomponía en varios colores. Newton denominó espectro al arreglo ordenado de colores desde el violeta hasta el rojo. Job 38:24:

¿Por qué camino se reparte la luz, Y se esparce el viento solano sobre la tierra?

Corrientes marinas. Son masas de agua que se  desplazan en los océanos con profundidades diversas y con determinadas direcciones. Pueden ser consideradas como “ríos dentro del océano”. Salmos 8:8:

Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar.

Las hojas de las plantas son medicinales. La ciencia comprueba las propiedades medicinales de las plantas, Ezequiel 47:12:

Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina.

Esta realidad se reitera en Apocalipsis 22:2 y en 2 Reyes 20:7.

Lee Propiedades Medicinales de la Higuera:  https://israeleal.wordpress.com/2014/11/27/propiedades-medicinales-de-la-higuera/

Ahora bien, es de advertir que la Biblia menciona hechos y principios, que luego la ciencia confirma; más no ofrece datos cuantitativos, ese el campo de la matemática y de la física, entre otras. Por tal motivo algunos científicos afirman que la Biblia contiene errores. Por ejemplo:

El genetista británico Steve Jones en su libro, Ciencia y creencia. La promesa de la serpiente; analiza las sagradas escrituras en busca de errores e incoherencias. En una de sus páginas descubre errores de Dios.

En el Libro de Job (38:8-11), el Señor explica a Job que el nivel de los océanos es inmutable, porque durante la Creación le ordenó a la marea: “Hasta aquí llegarás y no pasarás; aquí cesará la arrogancia de tus olas”. Desde la época del éxodo hasta el siglo XX mantuvo su promesa, pues el límite de la marea alta se hallaba más o menos estable, pero desde principios de la década de 1990 se ha producido un aumento medio de unos tres milímetros al año.

El señor Jones interpreta erradamente el texto, porque no se refiere al nivel de los océanos, sino al hecho de la separación entre las masas de agua y la tierra, es decir que nunca el mar va a cubrir la tierra, así se establece en Génesis 1:9-10:

9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. 10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.

Aunque afirmamos la inerrancia de la Biblia, que en sus originales no tiene errores, es cierto que puede contener algunos, debido a las innumerables copias que de los originales se han hecho, y a las infinitas traducciones y revisiones.

El señor Jones, antiguo jefe del Departamento de Genética del University College de Londres, en su libro refiere dos:

Primer caso:

En 1631, los impresores reales de Londres editaron una traducción al inglés de la Biblia, pero se comieron una palabra. En el versículo 14 del capítulo 20 del Éxodo, se extravió un “no”. El problema es que se trataba del séptimo mandamiento, que quedó: “Cometerás adulterio”. De inmediato, las autoridades ordenaron perseguir los 1.000 ejemplares publicados y quemarlos, aunque, casi cuatro siglos después, todavía sobreviven 11 de las llamadas Biblias Adúlteras. Una de ellas se puede contemplar en un museo de la Universidad Bautista de Houston (EE UU).

Segundo caso:

Otra Biblia, la primera impresa en inglés en Irlanda, en 1716, convirtió “go and sin no more” (“ve y no peques más”) en “go and sin on more” (“ve y sigue pecando”). Muchas de sus 8.000 copias jamás pudieron ser recuperadas y destruidas.

También el señor Jones, secundado por innumerables autoridades científicas afirman que la Biblia lo que hace es recopilar mitos antiguos e insertarlo en sus páginas, veamos uno:

En su libro, el escritor recurre a la geomitología, disciplina que busca los orígenes de las leyendas religiosas. Sobre el Diluvio Universal y el Arca de Noé, Jones menciona que hay 300 relatos similares sobre inundaciones en todo el mundo. Uno de ellos surge en Babilonia, en el actual Irak. Su dios decidió exterminar a la humanidad excepto a un gobernante llamado Atrahasis, a quien instruyó construir  un barco para su familia y los animales.

Atrahasis, afirma Jones, existió en Sumeria 3.000 años antes del presunto nacimiento de Jesucristo. Y las excavaciones en los restos de su ciudad muestran las huellas de una gigantesca crecida del río Éufrates en aquella época.

Sin embargo, esos 300 relatos similares sobre inundaciones en todo el mundo, lo que hacen es confirmar que ciertamente hubo un diluvio, y que su recuento se transmitió de generación en generación, convirtiéndose la historia del hecho real en un mito para los hombres de ciencia.

Lee ¿Confirman los mitos la veracidad de la Sagrada Escritura?  https://israeleal.wordpress.com/2017/04/18/confirman-los-mitos-la-veracidad-de-las-sagradas-escrituras/

En su segunda carta a Timoteo en 3:16, Pablo instruye a su discípulo sobre la importancia de la escritura, menciona cuatro propósitos fundamentales, y el primero es relevante:

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar…

Lee la Sagrada Escritura, aprenderás diversas cosas y transformará tu vida.

La Biblia contiene 66 libros clasificados en dos Testamentos.

El total de libros están divididos en 1189 capítulos.

Y a su vez los 1189 capítulos están divididos en 31.103 versículos.

En promedio un capítulo contiene 26 versículos.

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Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.com

El País: La Biblia leída por un  Científico:   https://elpais.com/elpais/2015/02/20/ciencia/1424457256_462933.html

Notas personales

Imágenes: Google

 

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