PARA SALIR DE LA CRISIS VENEZOLANA

Desde los mismos inicios de la crisis en Venezuela, el pueblo de Dios ha orado insistentemente por una solución que propicie la paz y reconciliación entre los ciudadanos de este gran País; en verdad el clamor por Venezuela es permanente, en la mente de muchos aun queda aquel viejo anhelo, que se convirtió en un canto de batalla: “Venezuela será para Cristo, si unidos luchamos por Él…”

Al meditar en los llamados a orar, y en los insistentes clamores que se elevan al cielo por el País, viene a nuestro pensamiento realidades que son notables y constantes en la Sagrada Escritura.

Una, existe un prerrequisito para que los clamores sean escuchados; otra, que Dios siempre usa medios de gracia para ejecutar su voluntad.

Acerca de la primera afirmación, hemos tratado ese tema en anteriores escritos, sin embargo, vamos a reiterar algunas consideraciones al respecto:

La Biblia es clara al establecer que Dios responde las oraciones cuando se cumplen algunos criterios, he aquí algunos:

Orar conforme a la voluntad de Dios. Veamos que significa esta afirmación. En 1 Juan 5:14-15 se nos dice:

14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

¿Qué quiere decir Juan en esta cita? ¿Acaso hay que pedir solo lo que a Dios le gusta? ¿Y nuestro libre albedrio dónde queda? Bueno, lo que Juan quiere decir es que no vamos a ser escuchados si pedimos algo contra lo establecido en la Palabra de Dios.

Por ejemplo: Dios no va a escuchar el pedido de aniquilar a un enemigo, aquello va contra la voluntad de Dios que es “amar a los enemigos”, Mateo 5:44. Tal vez el ejemplo es extremo, observemos otro. Dios no va a escuchar el ruego de conceder el “don de profecía” para impresionar a los oyentes con sus predicciones; aquello es vanagloria, y las profecías ya están enunciadas en la Biblia, no se requiere de profetas hoy día. Lo que se necesita son personas que proclamen el evangelio de la paz.

En general, orar según la voluntad de Dios, es formular las peticiones en el marco de lo que establece la Sagrada Escritura.

Por enfermos, Santiago 5:14; por las autoridades, 2 Timoteo 2:2; por la ciudad donde vivimos, Jeremías 29:7.

Consideremos otro criterio para que Dios escuche las oraciones.

Cuando se ora humildemente. La humildad es una actitud que permite aceptar tu realidad delante de Dios, en la primera parte de 2 Crónicas 7:14, se destaca esta virtud como un factor determinante para ser oído:

si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro,

Es la enseñanza transmitida por Jesús en la parábola del fariseo y el publicano en Lucas 18:9-14, el Maestro culmina aquella enseñanza con estas palabras: “porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.”

Un criterio final, entre los muchos mencionados en la Biblia.

Confesar los pecados, arrepentirse. La confesión de pecados y el cambio en el estilo de vida es otra condición para ser oído y tener respuesta afirmativa cuando se ora. Es el planteamiento de la segunda parte de 2 Crónicas 7:14, observemos:

y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

“Convertirse de los malos caminos” es una forma de explicar el arrepentimiento, actitud que nace en el corazón de una persona que reconoce su pecado y decide cambiar, apartándose de “los malos caminos”.

Dicho esto, necesitamos reconocer que para que Dios escuche nuestro clamor por Venezuela, hay que orar, como mínimo, según estos tres criterios. Sin olvidar el cumulo de otras recomendaciones bíblicas, requisitos para ser oídos.

El otro aspecto que necesitamos tener presente cuando oramos por Venezuela, es el siguiente.

Dios siempre utiliza el recurso humano cuando decide intervenir entre los hombres. En pocas ocasiones interviene Dios mismo directamente, o usa el recurso de ángeles. La constante es el elemento humano. Veamos.

Para traer al Mesías salvador, utiliza a Abraham, cuya simiente es para bendecir a las naciones de la tierra, Génesis 22:18; cuando decide liberar al pueblo de Israel cautivo en Egipto, utiliza a Moisés, Éxodo 3:9-10. Para llamar al arrepentimiento a Nínive, envía a Jonás, Jonás 1:1-2.

Incluso utiliza individuos que no forman parte de su pueblo. Un caso emblemático, referido en escritos anteriores, es el caso de dos prominentes hombres de la Historia Universal, usados por Dios para propósitos relacionados con su pueblo, Israel. Veamos.

Uno de ellos es Nabucodonosor, el emperador de Babilonia, quien es usado por Dios como un elemento para castigar a su pueblo rebelde, e infiel; así se declara en 2 Crónicas 36:15-17:

15 Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación. 16 Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio. 17 Por lo cual trajo contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su santuario, sin perdonar joven ni doncella, anciano ni decrépito; todos los entregó en sus manos.

Para interpretar este texto tienes que observar, meditar, comprender el significado del versículo 15, observa la frase “porque el tenia misericordia de su pueblo”. Antes de la consecuencia, Dios advierte.

Entonces Nabucodonosor representa la natural consecuencia del hombre desobediente; Dios no castigó a Israel, fue aquella nación la que provocó, el fatídico resultado.

El otro emisario de Dios para cumplir los propósitos de salvación con su pueblo, es Ciro el persa, otro hombre ajeno al pueblo de Dios. Veamos:

 22 Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo: 23 Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba. 2 Crónicas 36:22-23.

No se necesita mayores explicaciones para interpretar el texto. Es evidente que Ciro es consciente del llamado Divino para que obre en la reconstrucción del Templo en Jerusalén, y en la repatriación del pueblo de Israel a su tierra natal.

Retomando el caso Venezuela, es digno de hacer notar que ante el clamor del pueblo por una solución a la crisis nacional, Dios va a intervenir a través de una persona que ha venido preparando anticipadamente, o grupo de ciudadanos, para actuar en su momento.

Por tal motivo no solamente es importante orar, sino estar conscientes de que Dios va a intervenir a través del factor humano. Sea extraído de entre su pueblo, como en el caso de Moisés; o a través de otras personas, como sucedió con Ciro el persa.

Tal vez ya está surgiendo el factor humano, usado por Dios como instrumento; esta dada la respuesta, ¿Se es consciente de ello?

Como se dice coloquialmente: “Dios obra por caminos misteriosos”.

Oremos conforme a lo establecido en la Palabra y asumamos nuestra responsabilidad al momento de ser llamados como medios para salvar a Venezuela.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org
  • Datos y conceptos: Wikipedia,
  • Notas Personales.
  • Imágenes: Google

 

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SIGNOS CELESTIALES

El próximo 21 de junio ocurrirá un fenómeno astronómico que ha cautivado a la humanidad desde tiempos ancestrales, los habitantes del hemisferio norte disfrutarán de la luz solar por más tiempo del habitual, ello debido a que la tierra en su recorrido alrededor del Sol, y por la inclinación de su eje de rotación se encontrará en un punto en el espacio denominado “solsticio de verano”. Es el día más largo del año, y por consiguiente la noche más corta.

Luego, el 6 de julio la tierra se encontrará en su punto más alejado del Sol, en su movimiento de traslación, ese día conocido como “afelio”, el astro rey ejercerá su potente fuerza de atracción y hará que lentamente la tierra gire para retornar en órbita hacia el punto más cercano, “perihelio”, fenómeno que ocurrirá el 3 de enero del 2019.

Grafico que muestra el perihelio y afelio de la Tierra respecto del Sol.

Para la mayoría de personas tales eventos tienen poca importancia, y pasan desapercibidos. No fue así para nuestros antepasados, tanto de las culturas china, sumeria y babilónica en el oriente, como para las precolombinas en América.

Los hombres de las nacientes culturas alzaron su mirada hacia el cielo en el que descubrieron un inmenso cronómetro, observaron la regularidad de los agrupamientos de estrellas, como del movimiento de aquellos rutilantes cuerpos celestes, así como la del Sol, su asociación con las estaciones y la agricultura, dando con ello lugar a la astrología.

La paciente observación y el cuidadoso registro de sus observaciones permitieron determinar fenómenos celestiales periódicos, algunos de ellos se sucedían cada tres meses, coincidiendo con el inicio de las estaciones.

Así, en determinado día, hacia el final del invierno, cuando comenzaba a reverdecer la vegetación, observaron que la duración del tiempo de luz solar, y la noche eran iguales; que tres meses más tarde, al inicio del tiempo más caluroso, el día es más largo que la noche; tres meses más tarde, el día y la noche tienen igual duración; desde ese momento las noches son más prolongadas, hasta tres meses después cuando ocurre la noche más larga del año, y el día más corto.

Nace de este modo la designación de “equinoccio de primavera”, que ocurre alrededor del 20 de marzo; seguidamente el “solsticio de verano” aproximadamente el 21 de junio; luego el “equinoccio de otoño”, alrededor del 23 de septiembre; y finalmente el “solsticio de invierno”, cerca del 22 de diciembre. Esto en el hemisferio norte.

En el hemisferio sur aquellos fenómenos son opuestos. El 21 de junio para el hemisferio norte corresponde al solsticio de verano, en tanto que para el hemisferio sur corresponde al solsticio de invierno. En el norte el día es el de mayor duración, en el hemisferio sur es la noche que se alarga. Igual ocurre con los equinoccios, son opuestos en ambos hemisferios. Cuando en uno es primavera, en el otro es otoño.

En los países ecuatoriales, o tropicales, que están cerca de la línea del ecuador, estos fenómenos no son tan perceptibles. Son evidentes, como se dijo, en las regiones nórdicas, y las australes.

Es asombroso que nuestros ancestros sin instrumentos de observación y medición como los sofisticados de uso común hoy, pudieran alcanzar tan elevado conocimiento de la mecánica celeste.

Como dijimos anteriormente, para la mayoría tales fenómenos astronómicos pasan desapercibidos; sin embargo hay un creciente número de personas que ven en aquellos un tipo de manifestaciones cósmicas de carácter trascendental.

Así pues, el 21 de junio, muchos movidos por el pensamiento mágico, e influidos por religiones y filosofías orientales, irán a los antiguos santuarios, o a los monumentos ancestrales, a recibir al amanecer una supuesta energía proveniente del astro rey, como lo hicieron los babilonios y egipcios en sus mejores momentos.

Tour di Stonehenge del solstizio d'estate da Londra: vista del tramonto o dell'alba

Los babilonios y egipcios asociaron los fenómenos astronómicos con sus deidades, siendo el Sol un dios prominente, por lo tanto surgieron diversas festividades en su honor, que los romanos nos las legaron, y la Iglesia Católica asimiló como festividades cristianas.

Por ese motivo algunos críticos cuestionan que se celebre la natividad de Jesucristo en una fecha que originalmente estaba dedicada a rendir culto al dios sol, que renacía cada año, en el solsticio de invierno, tras vencer las frías noches del invierno nórdico; lo que se constata porque a partir de ese solsticio los días comienzan a alargarse, hasta el solsticio de verano cuando victorioso alumbra el día más largo del año.

Pasado este solsticio los días son cada vez más cortos, hasta el solsticio de invierno en que la noche es la más extensa. Así pues el Sol declina lentamente hasta casi fallecer, pero en una importante fecha renace como el Sol Invicto. Esto en la mente de los romanos.

Una realidad astronómica convertida en mito religioso.

Los astrónomos observarán el solsticio de verano, como rutinariamente lo hacen. Comprobando la regularidad y exactitud de la mecánica celestial.

Sin embargo el recurrente fenómeno solar-terrestre denominado solsticio de verano, así como los demás que marcan las estaciones, no es tan intrascendente, el mismo revela una extraordinaria realidad. Que ésta asombrosa regularidad celeste es la magnífica obra del Creador, diseñada para ser utilizada por el hombre, y sirve como testimonio de su cualidad de creador.

En el libro de Génesis se nos revela esta maravillosa realidad:

14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, 15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. 16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, 18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Génesis 1:14-17. RVR60.

Pero el hombre movido por la superstición y los antiguos mitos observa aquellos fenómenos y rinde culto a los objetos crados que los originan, en lugar de reconocer la grandeza del Creador.

Es que precisamente la creación es una manera como Dios se nos revela, para que tengamos consciencia de su realidad e interés por la humanidad.

Movido por una notable sensibilidad espiritual el salmista alza su mirada hacia el cielo y conmovido exclama:

1 Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 2 Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. 3 No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz

Para luego exclamar:

1 Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; 2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo. 3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, 4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? 5 Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. 6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: 7 Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, 8 Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar. 9 !!Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

Por lo tanto, el 21 de junio se nos presenta otra maravillosa oportunidad de valorar la regularidad y precisión del universo, y elevar una acción de gracias por tan singular regalo.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegateway.org,
  • Datos y conceptos: Wikipedia,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.