LA ORACIÓN QUE HIZO ARREPENTIR A DIOS

La crisis que atravesamos en Venezuela y que en estos días se agudiza ha inspirado al pueblo de Dios a intensificar su clamor por Venezuela consciente de que Dios tiene la respuesta.

Ante esta realidad es conveniente saber que hay oraciones las cuales pueden hacer que Dios se arrepienta y cambie una determinación; veamos.

Resultado de imagen para clamor

Después de tres meses de haber salido de Egipto, el pueblo de Israel llega al desierto de Sin, frente al Monte Sinaí, Éxodo 19:1-2; allí acampa y Dios convoca a Moisés para un encuentro en la cumbre de aquel monte con el objeto de instruirle sobre los principios en que se basaría su relación con el pueblo de Israel.

Allá en la cumbre del Sinaí Moisés recibe las normas de convivencia del pueblo, que son los principios de la Constitución de Israel; se dictan los Diez Mandamientos, una serie de leyes relacionadas la justicia, así como algunas advertencias acerca de cómo conducirse en la tierra prometida.

Uno de aquellos encuentros entre Dios y Moisés es por cuarenta días, Éxodo  24:18, en dicho encuentro Moisés recibe instrucciones acerca del  culto, la construcción del Tabernáculo, los sacerdotes; y otros aspectos relacionados con la devoción de Israel.

Como Moisés tarda en bajar del monte, el pueblo entra en crisis, se acercan a Aarón, el hermano de Moisés, a quien le exponen que se sienten desamparados y sin quien les guíe, así que le piden les “haga” unos dioses para que les conduzca. Éxodo 32:1.

Ante tal solicitud, Aarón procede a complacerles y determina una estrategia que culmina en la adoración a un becerro de oro, Éxodo 32:2-6.

Resultado de imagen para becerro de oro

Dios que es consciente de todo cuanto ocurre en el campamento de Israel mientras habla con Moisés, se dirige al Caudillo, le hace saber su indignación por la actitud del pueblo y le formula una honrosa promesa:

7 Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. 8 Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. 9 Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. 10 Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande. Éxodo 32:7-10.

Ten en cuenta lo siguiente para comprender la postura Divina:

No había trascurrido seis meses desde que Dios libera al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Ellos son testigos presenciales de los innumerables milagros Divinos que se activaron para propiciar su libertad: diez plagas, el paso por el Mar Rojo; en el desierto recibieron agua provista milagrosamente, e incluso el “pan del cielo”, el maná que comieron hasta llegar a la tierra prometida.

Desde su salida de Egipto una nube va delante de ellos para guiarles por el desierto, nube que les ilumina y abriga con su calor en las heladas noches de aquel inhóspito paraje, Éxodo 13:21, nube que colocándose entre el pueblo y el ejército egipcio impide que les alcance, 14:19; nube que era la manifestación de Divina en su recorrido, Éxodo 16:10.

Lo que los israelitas vieron y vivieron en carne propia no fueron estrategias militares convencionales para derrotar a un enemigo, ellos sabían que un ser humano como Moisés, a pesar de los prodigios que protagonizó, no tenía el poder para hacerlo, sino que era emisario e instrumento Divino en aquella guerra no convencional.

Además Moisés reiteradamente insistió en que actuaba como emisario de Dios, él nunca se atribuyó algún poder especial y personal en todo cuanto hizo.

Así pues que es incomprensible que aquella gente, ante la ausencia del Patriarca olvidase la acción protectora y salvadora de Dios, y decidiera optar por “construirse” un becerro de oro y declarar que aquella creación suya era el dios que iría delante de ellos.

Es decir, un pedazo de oro convertido en la figura de becerro era su dios, olvidando que pocos meses antes precisamente una de las diez plagas, la quinta fue contra el ganado egipcio, Éxodo 9:1-7, con lo cual derrota al dios egipcio “Apis”, una deidad con figura de toro, el dios de la fertilidad.

La idolatría es la actitud más reprobada y rechazada por Dios porque insensatamente el hombre pone en lugar de Dios a un objeto, desafiando la lógica tanto como los dos primeros Mandamientos, Éxodo 20:1-6.

Resultado de imagen para diosa semiramis

Culto a la diosa semiramis.

Por ese motivo, y por la insistente rebeldía del pueblo Dios propone un castigo ejemplar: exterminarles; y una honrosa propuesta: hacer de la descendencia de Moisés  una nación grande, Éxodo 32:10.

¿Cuál fue la reacción de Moisés? Una reacción consecuente a su persona, y a la responsabilidad que le había sido concedida, eleva: una oración al Cielo la cual hizo que Dios se arrepintiera.

Veamos la oración de Moisés:

11 Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? 12 ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo. 13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre.

Observa detenidamente esta oración, analiza el argumento de Moisés, fíjate que ni siquiera se refiere a la oferta Divina de hacer una nación grande de su descendencia.

¿En que basa Moisés su oración? En Dios mismo, en su soberanía, en su poder, en las promesas dadas a sus ancestros.

Luego en tono respetuoso ruega a Dios que cese su ira contra el pueblo, y que se arrepienta del mal que estaba dispuesto a ocasionar entre los idólatras hebreos.

¿Recuerdas el primer encuentro de Moisés con Dios en el desierto? Aquel encuentro es narrado en el capítulo tres de Éxodo, desde una zarza ardiendo Dios se revela al errante pastor de ovejas. Que diferente es Moisés, como ha cambiado. El roce con el Dios de Israel ha propiciado aquella metamorfosis. Una vez más el hombre es probado y resulta airoso; siglos más tarde Santiago declara: “Bienaventurado el varón que soporta la prueba…”, Santiago 1:12.

Aquella fervorosa oración obra un milagro sin precedente, determina que Dios “se arrepienta” de su propuesta inicial, cambia su actitud.

14 Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.

Es importante destacar que “arrepentimiento” significa cambio de actitud, cambio de dirección, cambio en la manera de pensar.  Dios no se arrepiente al estilo que se pide al hombre, porque Dios no peca.

En varios momentos descritos en la Sagrada Escritura vemos a Dios cambiando alguna determinación suya propiciada por el proceder humano.

En el caso que no ocupa, Dios cambia su determinación a petición de Moisés. En el relato que sigue a este incidente, vemos a Moisés descender del Sinaí, vive la escena del “becerro de oro”, igualmente se conmueve y llena de ira, procede a destruir el becerro, y narra al pueblo lo que Dios se proponía por su actitud. Una vez el pueblo entra en conocimiento de lo que estuvieron a punto de vivir se llenan de temor, y se comprometen a obedecer las demandas divinas.

De todos modos la consecuencia es inevitable; todo acto de rebeldía, desobediencia, acarrea su costo, y aquel no se hizo esperar, Éxodo 32-30-35.

Este relato nos ilustra como una persona puede lograr que Dios cambie el curso de los acontecimientos, aún más que cambie una sentencia, una determinación suya. La metodología es sencilla, Él la reitera en la Biblia, es ampliamente conocida y repetida entre el pueblo de Dios:

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3.

Cuando evaluamos la condición de Venezuela, notamos que no es un “becerro de oro”, un ídolo, al que se le rinde culto; se han “construido” varios, desplazando a Dios del corazón de los venezolanos. La imagen de alguna deidad, un líder carismático a quien se concibe como “eterno”, una ideología, una organización religiosa.

Haz una revisión introspectiva, sinceramente reconoce qué está en primer lugar, antes de Dios, y así ya sabes cuál es tu “becerro de oro” que tienes que erradicar de tu corazón.

Por otra parte, Venezuela necesita intercesores que como Moisés puedan cambiar el curso de la historia.

Es decir personas que reconozcan la soberanía y el poder de Dios, así como que conozcan sus promesas, contenidas en la Sagrada Escritura; pero que aquello no sea una postura religiosa, ni una formula ritual; sino la vivencia de una persona que camina con Dios día tras día, y que con frecuencia asciende a “la cumbre” para hablar personalmente con Dios.

Una persona humilde, modesta, sincera, sensata, mansa, sin ambiciones de poder.

Dios está cambiando el curso errado por el que se ha encauzado al País en el ámbito político, socioeconómico, religioso, y fundamentalmente el espiritual.

Ya veremos un despertar espiritual, es algo que se comienza a sentir.

Sigamos orando por Venezuela, ya veremos la respuesta.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

  • Biblia: VersiónRVR60, tomada de biblegateway.com
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

 

Anuncios

¿QUE CELEBRAN LOS CRISTIANOS EL DOMINGO DE RAMOS?

Hoy la cristiandad conmemora el denominado Domingo de Ramos, evocando la Entrada Triunfal de Jesús a Jerusalén un memorable día 10 del mes de nisán en el calendario judío.

Imagen relacionada

Lo que ocurre en aquel memorable día fue el cumplimiento de una profecía relacionada con el Mesías prometido, y que durante siglos se representó como parte del ceremonial para los preparativos de la Pascua.

Antecedentes de la “entrada triunfal”.

Como sabemos, toda esta celebración tiene lugar como parte de la festividad de la Pascua.

La Pascua conmemora la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto. Aquella cena tiene gran significado, giraba alrededor del sacrificio de un cordero, cuya sangre sirvió como marca en la casa de los israelitas de modo que cuando el ángel de la muerte visitara cada casa de aquel país, pasara por alto la que estaba marcada con la sangre del cordero.

Resultado de imagen para sangre del cordero pascua

La muerte de los primogénitos egipcios quebraría la resistencia de Faraón y permitiría la salida de Israel con Moisés a la cabeza. Para aquel día hubo una preparación rigurosa; y que Dios instituyó como memorial.

Veamos el relato:

1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: 2 Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. 3 Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. 4 Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. 5 El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. 6 Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. 7 Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. 8 Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. Éxodo 12:1-8.

Como observas hay dos fechas mencionadas, el día diez, 12:3; y el día catorce, 12:6. En la primera fecha se selecciona el cordero, y en la segunda se sacrifica. Luego se instruyó a Israel a celebrar cada año este ritual como recordatorio de la liberación; pero también era un tipo de otro evento futuro que simbolizaba la liberación definitiva de otro tipo de esclavitud.

La celebración de la Pascua era el ensayo de un acontecimiento que habría de ocurrir en cumplimiento del Plan de Dios para la salvación de la humanidad: La venida del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, el Mesías prometido, un evento ampliamente anunciado por todos los profetas de Israel.

¿Cuál es la trascendencia de la Entrada Triunfal?

Revisemos la forma como se llevaba a cabo la orden divina en tiempos de Jesús.

El diez del mes primero, el de nisán, el Sumo Sacerdote iba a Belén a escoger el cordero que habría de sacrificarse el día de Pascua. Se procedía de esta manera porque la profecía indicaba que el Mesías nacería en Belén,  por ello en aquella ciudad, cercana a Jerusalén, se criaban los corderos para el sacrificio.

Resultado de imagen para sangre del cordero pascua

Una vez seleccionado el cordero para el sacrificio pascual, el Sumo Sacerdote regresaba a Jerusalén con el objeto de colocar en el establo del Templo al cordero para comprobar que era sin tacha y proceder a su sacrificio. La costumbre establecía que cuando el Sumo Sacerdote entraba a Jerusalén, una multitud que le esperaba, con palmas y ramas, gritaba:

¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!

Esto era un ensayo de lo que ellos esperaban que iba a ocurrir cuando el Mesías entrara a Jerusalén tal y como estaba profetizado en Zacarías 9:9:

Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.

Veamos el relato de la entrada triunfal:

1 Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos, 2 diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos. 3 Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará. 4 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: 5 Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una asna, sobre un pollino, hijo de animal de carga. 6 Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó; 7 y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima. 8 Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino. 9 Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! 10 Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste? 11 Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea. Mateo 21:1-11.

Lo que pasó es que mientras la multitud esperaba al Sumo Sacerdote que regresara de Belén con el cordero para el sacrificio, Jesús se adelanta y procede como hemos leído en el texto anterior. Los discípulos comienzan a clamar:

¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!

Entonces toda la multitud les sigue y claman aquellas palabras, pero no ven que entra el Sumo Sacerdote sino a Jesús montado en un pollino. De este modo un evento que había sido dramatizado por siglos, aquel día se cumple tal y como había sido predicho por los profetas de Israel.

Sabemos el día diez se escoge el cordero que ha de sacrificarse el día catorce, para celebrar la Pascua. De este modo comienza el período de prueba al Cordero de Dios para verificar que era puro y sin tacha.

La celebración de los judíos no contemplaba el evento que ocurriría ocho días después de la Entrada Triunfal; se simbolizaba en la cena de Pascua, ya lo celebraremos el próximo domingo.

Un dato interesante. La festividad de la Pascua que celebramos los cristianos se diferencia en algunas fechas debido a Constantino, un Emperador Romano convertido al cristianismo que cambió las fechas para ajustarlas al calendario romano y a algunas de las celebraciones de ellos.

La fecha que corresponde a la semana denominada de la Pasión, está regida por lo establecido por Dios en el libro de Éxodo, tal y como se registra en el capítulo doce, antes indicado.

El diez de nisán corresponde al pasado jueves 6 de abril, de este año 2017, según el calendario judío, de modo que el 14 de nisán, día de la Pascua, corresponde al lunes 10 de abril.

El cambio de Constantino es para hacer coincidir siempre la resurrección el día domingo, primer día de la semana de los judíos, momento en que Cristo Resucitó.

¿Este cambio tiene algún efecto en la celebración? De ninguna manera. Los cristianos no celebramos el día de la muerte, ni el día de la resurrección, como tampoco el día del nacimiento de Jesús; celebramos, conmemoramos que realmente aquellos hechos en la vida de Jesús ocurrieron tal y como registra la Sagrada Escritura. Sobre los “tiempos y las sazones”, es irrelevante. Nosotros proclamamos la realidad de Jesús, el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org,
  • Conceptos y datos: Wikipedia,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

RESTITUIR EL ORDEN CONSTITUCIONAL

Nuevamente se caldean las calles venezolanas que son escenarios de una batalla entre hermanos, propiciada por motivos ampliamente analizados en escritos anteriores.

Resultado de imagen para crisis venezolana actual

En el ámbito político y legal se habla de una supuesta ruptura del hilo constitucional.

Ante este escenario el pueblo cristiano necesita pronunciarse seriamente, y asumir el rol que le corresponde y que está abundantemente documentado en la Palabra de Dios.

Considero que como pueblo de Dios, no es el momento de salir a la calle y tomar partido en aquella confrontación, porque esa acción es contraria a la Palabra de Dios.

En momentos como estos antes de salir a la calle, el pueblo de Dios necesita ir a los templos, o reunirse en sus casas, no a esconderse de la realidad, ni eludir su responsabilidad; sino a humillarse y clamar para que Dios el Soberano tenga misericordia del País y ponga fin a esta dolorosa circunstancia que vivimos.

Esa acción es la que en innumerables momentos el pueblo de Dios ha tomado como medida extrema, así se registra en la Palabra.

Resultado de imagen para orar en grupo

Es lo que hizo Ana, cuando comprendió que solo la acción Divina resolvería su caso, y se fue al santuario a orar, 1 Samuel 1:9-10; es la reacción de Ezequías rey de Judá cuando rodeada Jerusalén por el poderoso ejército babilónico se dio cuenta que no podía soportar el asedio, 2 Reyes 19:1; y de la Iglesia en Jerusalén cuando arreciaba la persecución y Pedro fue encarcelado, Hechos 12:5.

El resultado de aquellas súplicas demuestra lo apropiado de su puesta en práctica, puedes leer las respuestas en el contexto de los textos mencionados. Si el nombre de Samuel te es familiar, entonces necesitas recordar que es el resultado de una fervorosa oración.

¿Por qué me atrevo a proponer semejante estrategia? Por dos motivos, el primero por los evidentes resultados mostrados en la Palabra de Dios, por mi experiencia personal, y seguramente la tuya; al haber experimentado la eficacia de poner en acción Jeremías 33:3, y Mateo 7:7.

El otro motivo es que un aspecto de la batalla que se libra en Venezuela es de orden espiritual; y esta se libra en privado y de rodillas.

Imagen relacionada

Para asumir esta estrategia hay que aceptar como cierta la Palabra de Dios. Leamos un texto que nos declara esta realidad:

3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 6 y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Todo creyente necesita estar claro y consciente de que el trasfondo de la confrontación en Venezuela es de carácter espiritual, eso lo explica magistralmente Pablo en Efesios capítulo seis:

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:10-12.

Cuando se acude al libro de Apocalipsis, allí se nos revela que tras los poderes que se levantan en el mundo la influencia del “Dragón” es determinante, se lee en el capítulo trece, concretamente en 13:1-2; como sabemos la figura del dragón es una forma metafórica de referirse a Satanás, Apocalipsis 12:9. Y para batallar con ese personaje es necesario “oración y ayuno”, Mateo 17:21.

Y Jesús libro una batalla con ese sujeto al inicio de su ministerio, allá en un lugar desértico fue la confrontación; la victoria estuvo determinada por tres disciplinas: la oración, el ayuno, y el apropiado uso de la Palabra; aquella espada de dos filos útil en las peleas espirituales.

Ahora no es sencillo adoptar esa estrategia porque la natural reacción humana es salir a batallar; ese es un mecanismo de defensa propio de todo ser humano. Pero las actuales circunstancias de Venezuela demandan del pueblo de Dios una reacción cónsona con su cualidad de Pueblo de Dios.

Es evidente que el clamor debe ser unánime y expresado en forma correcta, como corresponde a un hijo de Dios. Si clamas para que Dios preserve la Revolución, porque eres afecto a ella; o si por el contrario ruegas por un triunfo de la oposición; ten presente de que estás completamente equivocado.

Al rogar por Venezuela hay que clamar por la reconciliación de los venezolanos, por el cese de la violencia de ambos sectores; y sobre todo que levante al hombre del momento, y a quienes le secunden, para propiciar un proceso de reencuentro, de reconciliación, y sobre todo enrumbar al País por el cauce del estado de derecho y de los principios característicos de una sociedad que se denomina cristiana.

Resultado de imagen para crisis venezolana

Como sabemos este pueblo necesita un despertar espiritual, una renovación espiritual. Y aquella comienza en ambientes de oración y ayuno, lee el capítulo 2 del libro de Hechos.

Tenemos que recordar que las estrategias divinas son totalmente diferentes a las humanas. Ten presente que Josué dirigió la toma de Jericó sin lanzar un dardo:

20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron., Josué 6:20.

Y que Gedeón con un ejército pequeño derrotó a los madianitas tan solo con el uso de trompetas, antorchas y un grito de guerra:

20 Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!, Jueces 7:20.

Ambos caudillos lograron tales victorias siguiendo las instrucciones que en privado Dios les transmitió. Y aquello no es una excepción, es la constante.

Ahora medita. ¿Crees que verdaderamente aquello ocurrió tal como se narra en la Escritura y que muchas veces has leído? ¿Crees que tales prodigios se pueden materializar de nuevo en el presente? ¿En Venezuela? ¿En tu realidad?

Piensa, una cosa es aceptar como cierto lo que dice la Escritura, y otra cosa vivirla personalmente. Proceder como ella demanda.

Entonces los líderes espirituales, los ministros de Jesucristo, quienes conducen la grey de Cristo, independientemente de su filiación denominacional estamos llamados a convocar al pueblo de Dios a que proceda como demanda 2 Crónicas 7:14, y como procedió Nehemías en su momento:

4 Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. 5 Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; 6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. 7 En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo. 8 Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; 9 pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. 10 Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa. 11 Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.

Venezuela no es Israel, pero  Dios, el Dios de Israel es también nuestro Dios; así que confiadamente podemos acercarnos a Él, y como Nehemías orar por Venezuela, contextualizando a nuestra situación presente aquella fervorosa oración.

Vamos a nuestro altar de oración y clamemos por Venezuela.

Algunas Iglesias oran siguiendo una estrategia 639, es decir orar a las 6:00 de la mañana, a las 3:00 de la tarde, y las 9:00 de la noche; tal vez siguiendo la devoción de Israel descrita en la Biblia. A las 3:00 de la tarde sería una buena opción para ir a los templos a orar, como fue la devoción de Pedro y Juan, tal como se evidencia en Hechos 3:1, la “hora novena” corresponde a las tres de la tarde nuestra; y a las 9:00 de la noche reunirse en familia para clamar por la salida a esta crisis conforme a la dirección Divina.

Pronto vendrá la salida, de acuerdo a la óptica Divina, porque Dios siempre escucha el clamor de su pueblo.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente: