EL MATRIMONIO IGUALITARIO IRÁ A LA ASAMBLEA NACIONAL

Se vislumbra en el panorama legislativo la discusión del proyecto de ley sobre el matrimonio igualitario. Esto lo afirma el Secretario Ejecutivo de la MUD en declaraciones a la prensa.

Y es muy probable que nuestro Parlamento la apruebe, siguiendo el ejemplo de otros países que ya lo han hecho.

Al escribir sobre este tema, aclaro previamente que no tengo prejuicios contra ninguna persona y su condición; ni soy homofóbico; acepto sin discriminación de ninguna especie a todo el mundo; creo en el derecho personal de autodeterminación y libertad de conciencia; respeto y me esmero en cumplir el artículo 60 de la Constitución Nacional.

Hago la anterior declaración, en virtud de este escrito acerca de la futura ley.

Insisto tengo amigos a quienes estimo, respeto, y les profeso afecto, que decidieron valientemente declararse homosexuales, hombres y mujeres; y mi afecto por ellos es incondicional, incólume.

En este escrito no es contra los homosexuales, sino una reflexión acerca de la ley de matrimonio igualitario.

La historia de la humanidad, y la ciencia declaran que existen dos sexos, y dos orientaciones sexuales. Sexo masculino, y sexo femenino; determinados genéticamente por los cromosomas xy y xx, respectivamente.

En Wikipedia la enciclopedia de “chuletas” más grande del mundo se lee: “En los animales con este tipo de diferenciación sexual cromosómica, la sola presencia de pares cromosómicos XX significa la expresión genética que da por resultado un individuo hembra, mientras que la asociación y combinación XY significa la expresión genética que resulta en un individuo macho.”

Imagen tomada de Google.

Es decir, el sexo no es algo que una persona elige, sino que se determina en el momento de la concepción. Por otra parte, las leyes del desarrollo genético humano determinan una anatomía que es resultado de la influencia de los cromosomas.

Esto nos permite afirmar que solo existen dos sexos. No hay un tercer sexo. Muchos podrán rebatir este concepto con argumentos bien sustentados, que echen por tierra lo que acá afirmo; sin embargo la historia de la humanidad, la arqueología, antropología, y la genética declaran que solo existen dos sexos.

Algunos dirán que la historia declara la existencia de la homosexualidad desde que el hombre existe, y esto es real. Muchos de los héroes y filósofos griegos, de acuerdo a los historiadores eran homosexuales, y no dejamos de admirarles por ello.

Es que la homosexualidad no es un asunto genético sino algo que se adopta por voluntad propia, o por motivación de influencias externas. Es lo que se define como orientación sexual, que es distinta al sexo.

Existe un creciente grupo de personas, que poseen genes xy, los cuales, los genes, determinan una anatomía de macho, varón, hombre; pero por algún motivo prefieren unirse con personas de su mismo sexo. Lo mismo ocurre con personas que poseen genes xx, que les desarrolla órganos genitales femeninos, pero prefieren mantener relaciones sexuales con otras mujeres.

Esto es un asunto de orientación sexual, de decisión personal, de derecho humano, que respeto.

Respeto que dos hombres vivan como pareja, o dos mujeres lo haga. Eso es algo que deciden libremente. Pero ellos no podrán realizar el acto sexual natural, de acuerdo a la estructura anatómica, por carecer de órganos que se complementen. Y tampoco podrán procrear hijos, por los mismos motivos.

¿Qué pretende la ley de matrimonio igualitario?

Legislar sobre algo que va contra la naturaleza humana que determina un sexo, definido por leyes genéticas; que de igual modo afecta la naturaleza de la familia, organizada alrededor de un hombre y una mujer, la pareja, que posibilita la pervivencia de la especie.

Igualmente porque abre posibilidades para la solicitud de otras leyes que contravienen la naturaleza humana, la sexualidad natural; como es el caso de un pedófilo que solicite se acepte su “orientación sexual”, pues voluntariamente decide su preferencia sexual hacia los niños; o un adultero, porque su “orientación sexual” es aparearse con una persona que no es su cónyuge.

Esto le parecerá ridículo. Pero es lo que se pensaba sobre una ley como esta hace unos 100 años, tal vez mucho menos.

Al hacer estas comparaciones, no estoy afirmando, ni sugiriendo, que la homosexualidad es un delito. Es un “aspecto del de carácter”, que como tal necesitamos entender.

Esta ley va a traer conflictos a los Ministros apegados a sus convicciones.

¿Cómo bendecir un acto que va contra natura?

A mi modo de pensar, es como si a un ministro se le solicite “bendecir una “relación adúltera”.

Un día de estos la ley será discutida y seguramente aprobada.

Hay que estar claros en la posición que adoptaremos.

Fuente:

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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