DECLARACIÓN DE APERTURA EN LA AN: DIOS BENDIGA A VENEZUELA

En el desarrollo de la Sesión en que se instala la Asamblea Nacional se pudo apreciar como algo muy significativo, el reconocimiento de la soberanía de Dios en Venezuela. Quienes siguieron las intervenciones de los Diputados, tanto de la bancada Oficialista, coma los de la Mesa de la Unidad, pudieron escuchar cómo se refirieron a Dios reconociendo su potestad.

El primero fue el diputado elegido para presidir la Junta Directiva de la AN, quien al juramentarse expresó:

“Ante Dios y ante la Patria juro cumplir bien y fielmente con la Constitución y Leyes de la república y con todas las obligaciones y deberes inherentes al cargo de presidente de la Asamblea Nacional para el cual he sido investido…”

Y al final de su discurso, con motivo a su toma de posesión, el presidente de la Asamblea Nacional expresó:

“Dios bendiga a Venezuela.”

Otra intervención en la cual se reconoce la importancia de la dirección divina fue del diputado Saúl Ortega, representante oficialista del estado Carabobo, que una línea de su discurso expresó:

“Dios quiera, y Dios lo ilumine presidente que no veamos a diputados levantando la mano aquí para permitir la intervención extranjera…”

Tal vez los pronunciamientos son inspirados por el protocolo característico en actos como este en Venezuela; por la tradición venezolana de invocar a Dios frecuentemente; por el trasfondo cristiano de quienes intervinieron; o porque Dios ya está influyendo en el Hemiciclo para que los Parlamentarios sean sensibles a sus directrices.

Lo cierto es que el pueblo cristiano, atento a los acontecimientos de ese día 5 de enero, redobló sus plegarias para que aquel Acto Democrático e Institucional transcurriera en paz, contra los pronósticos alarmantes de violentas confrontaciones. Y prosigue su incesante clamor para que haya en Venezuela un profundo cambio de dirección, que el venezolano se vuelva a Dios.

El Dios que se invoca en el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional.

“El pueblo de Venezuela, en ejercicio de sus poderes creadores e invocando la protección de Dios… Decreta la siguiente: Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Es que históricamente Venezuela es una Nación que reconoce la Soberanía de Dios, muchas veces en forma retórica, pero es un principio Constitucional. Tal vez lo que ha faltado es formación y educación en los valores que nos identifican como venezolanos.

Si los 167 diputados que conforman la Asamblea Nacional conocen, comprenden y ponen en práctica la letra y el espíritu de la Constitución de Venezuela, veremos cambios significativos.

Ante la realidad de esta Asamblea Nacional, el pueblo temeroso de Dios necesita elevar incesantes plegarias para que los Diputados actúen sabiamente en el ejercicio de sus funciones y atribuciones. Una tendencia muy común es desestimar a los parlamentarios porque no profesan las creencias y doctrinas de quienes oran. Por esa actitud se da la espalda a los gobernantes y a quienes se dedican a la política, lo cual es un gran error.

Veámoslo de esta manera, supongamos que un ser querido suyo va a ser intervenido quirúrgicamente debido a una grave enfermedad. Por lo general el fervoroso creyente en Dios, ante esta circunstancia no exige del médico su profesión de fe, sino que sea especialista en su área de competencia; y clama para que Dios le guíe y use como instrumento para la sanidad de su ser amado.

Es cierto que la profesión de fe es importante, las creencias guían la vida, más a los efectos de nuestro clamor lo que tiene prioridad es que Dios intervenga a través de ellos; que les utilice como medios de gracia para la reconciliación nacional, para traer paz a la nación, y enrumbarla hacia la prosperidad requerida para el disfrute de calidad de vida que todos merecemos.

Y si los diputados reconocen a Dios como su Dios y Señor, es mejor, superlativamente mejor. Por ello se ora.

Cuando Daniel oraba, consciente de que se acercaba el tiempo en que Israel iba a ser liberado, y clamaba para que Dios interviniera en favor del pueblo, como seguramente muchos otros israelitas hacían, la respuesta llegó sin demora. Dios cumplió su palabra a su manera, a su estilo. Uso a Ciro, un rey pagano para cumplir sus designios.

Es el testimonio revelado en la Escritura, 2 Crónicas 36:33;

“Ciro, rey de Persia, declara lo siguiente: El Señor; Dios de los cielo ha puesto en mis manos todos los reinos de la tierra, y me ha ordenado que le construya un templo en Jerusalén, que está en la región de Judá. Así que a cualquiera de ustedes que pertenezcan al pueblo del Señor, que el Señor su Dios lo ayude, y váyase allá.” VDHH.

Cuando los líderes de Israel oyeron tales palabras no rechazaron el decreto por provenir de un hombre pagano; al contrario presurosos acometieron el trabajo de reconstruir el Templo y a la ciudad.

Se ha pedido que Dios intervenga en Venezuela, ya lo está haciendo; al pueblo de Dios le corresponde asumir esa voluntad divina, y seguir intercediendo para que se cumpla a plenitud.

Que se hagan realidad las palabras del presidente de la Asamblea Nacional:

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

  • Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
  • Prensa Nacional.
  • Cita Bíblica: Versión DHH, tomado de biblegateway.org.
  • Imágenes: Google.
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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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