EL PAPEL DE ISRAEL EN LA HISTORIA MUNDIAL

Desde su nacimiento sobre las cálidas arenas del desierto de Sinaí, Israel se mantiene en el centro de la atención mundial.

Desde el año 70 sale de la escena por breve tiempo, pero el 14 de mayo de 1948, Israel reaparece para ir copando la escena, lo cual es motivo de grandes y encontradas expectativas.

Quienes conocemos y valoramos el mensaje de los 66 libros de la Biblia, la Palabra de Dios, observamos con deleite como ésta se cumple inexorablemente. Israel es prueba de la veracidad de la Palabra de Dios, porque este pueblo nace por designio Divino para hacer historia. La historia de la salvación.

¿Por qué y para qué nace Israel? Génesis 22:18, es clave. Dios llama a Abraham y pacta con el: “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, porque oíste mi voz”. Tales palabras fueron pronunciadas poco después que el Patriarca ofreciera a Isaac en sacrificio. Previo a este pacto, Dios le promete un territorio donde vivir, bendecir a quienes le bendigan, y que en él serán benditas todas las familias de la tierra, Génesis 12:1-3.

Esta promesa concentra el propósito de Israel, surge como nación con el objeto de bendecir a las naciones a través de su simiente, Jesucristo.

El pueblo de Israel es el pueblo de Dios, herederos de una promesa inquebrantable: “Bendeciré a los que te bendijeren; y a los que te maldijeren maldeciré, y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” Génesis 12:3.

Veamos el accionar de Dios.

Nace el pueblo de Israel.

De Abraham nace Isaac, de una Sara estéril y de avanzada edad, Génesis 21:1-7; de Isaac, nace Jacob, Génesis 25:19-26, el cual se renombra Israel, Génesis 32:27-28 padre de los doce patriarcas de quienes surge el pueblo de Dios, Génesis 35:22-36.

Nace la Nación de Israel, en el desierto.

Dirigidos por Dios los patriarcas entran a Egipto de la mano de José, Génesis 46:1-3; donde son convertidos en esclavos Éxodo 1:8-13; luego de las plagas, guiados por moisés salen rumbo a la Tierra Prometida, Éxodo 12:37-41; en Sinaí Dios confirma el Pacto, nace la Nación de Israel, como un estado Teocrático, Éxodo 19:1-8, 20:1-17. En el desierto se instituye el culto a Jehová y la figura del cordero cobra singular significado, libro de Levíticos.

Conquista y posesión de la Tierra Prometida.

Luego de deambular por el desierto 40 años llegan a la tierra prometida; comandados por Josué la conquistan y pueblan, Josué 1:1-8; 11:16-19; posterior a la muerte de Josué Israel se aparte de Dios, y levanta Jueces que le guíen, Jueces 2:11-16; surge la Monarquía Hebrea, 1 Samuel 8:5-8; Saúl es elegido rey, 1 Samuel 10:1; que es desechado, 1 Samuel 15:26; Dios llama a David, “un hombre conforme al corazón de Dios”, 1 Samuel 13:14; para ser el ilustre antecesor del Mesías. 2 Samuel 7:8-17.

La Monarquía Hebrea.

Salomón sucede a David y lleva al reino a su máximo esplendor 1 Reyes 1:33-35; Salomón construye el tempo, 1 Reyes 6:37-38; muere Salomón y diez tribus, encabezadas por Efraín, dividen el Reino, apartándose de la casa de David, 1 Reyes 12:20-24. Jeroboam aparta a Israel de Jehová, 1 Reyes 12:25-30.

Fin de la Monarquía Hebrea.

El reino del norte, de Israel, del que Samaria es emblema cae bajo Asiria y desaparece de la escena, 2 Reyes 17:22-24. El reino del Sur, de Judá, rompe el Pacto, Jeremías 16:10-13; y se prostituye, por lo cual Dios le aplica la ley de las adulteras, Ezequiel 16:35-41, y es castigado, cae bajo Babilonia, el Templo y Jerusalén son destruidos, y va al exilio, 2 Crónicas 36:17-21.

En el exilio babilónico surge la tradición oral, que luego se transforma en el Talmud; surge la Sinagoga para estudiar la Torá, orar y rendir culto a Dios; nace la religión judía, el judaísmo.

Israel retorna del exilio por voluntad de Dios, y no renova el Pacto con Dios, 2 Crónicas 36:22-23. Esdras y Nehemías trabajan en la reconstrucción del templo, de Jerusalén y de su  Muro; así como del culto a Jehová. Ministerio del profeta Miqueas. Se cierra el Antiguo Testamento.

Período Intertestamentario y Cumplimiento de la promesa a Abraham.

Bajo el Imperio Griego, y el Romano se hace preparativos para el cumplimiento de la promesa a Abrahán en Génesis 22:18.

Nace Jesucristo; proclama el evangelio del reino, Marcos 1:1, 14-15.

Jesús es rechazado por los judíos, Juan 1:11, Juan el Bautista declara que es el “cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, Juan 1:29; en tal condición muere crucificado, para remisión de los pecados del mundo, no solo de Israel, Hebreos 10:11-18.

Jesús muere como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y resucita para confirmar su divinidad, y comisiona a sus discípulos para continuar la misión de “proclamar el evangelio hasta lo último de la tierra”. Mateo 28:16-20.

Israel no acepta el sacrificio de Jesús, el cordero de Dios, y prosigue el rito de sacrificar cordero por la expiación de los pecados, hecho inoficioso, que niega la obra redentora de Jesucristo.

Israel sale temporalmente de la escena mundial.

En el año 70, por ese motivo, Israel sale de la escena mundial. Los romanos arrasan a Jerusalén, roturan el templo, y expulsan a los judíos de su territorio.

Nace Palestina, como un invento romano para borrar del mapa a Israel.

Entre los años 687-691 se construye el Domo de la Roca, un santuario islámico que impide la construcción de un tercer templo y reanudad los sacrificios.

Renace Israel.

El 14 de mayo de 1948 nace el moderno Estado de Israel, el cual progresivamente toma posesión de la tierra que le fue prometida a perpetuidad.

Hasta hoy Israel no ha renovado el Pacto, siguen su religión nacida en el exilio. En virtud de su apego a la religión judía, planean construir un Tercer Templo, y con esa realización proseguir la ofrenda de sacrificios, desconociendo la obra de Cristo en el Calvario. Ello tendrá efectos no tan gratos ya predichos por Jesucristo, y anticipados en Apocalipsis.

Trato de Dios con Israel.

¿Ha desechado Dios a Israel? ¿Hay que cristianizar a Israel? No, rotundamente NO. ¿Por qué?

Israel es el pueblo de Dios, los herederos del Pacto, y aunque Israel rompe el Pacto, Dios es fiel y mantiene su promesa, Israel será restaurado, Ezequiel 16:59-63. En la parábola del Hijo Pródigo, Jesús aclara este punto. Aun cuando el hijo se ausenta del seno paterno, y actúa contrario a lo esperado, el joven no pierde su filiación. Sigue siendo hijo, igual al que se queda en casa.

Israel es el pueblo de Dios heredero de la promesa, por eso está allí, en tierra santa, como testigo de la realidad de la Palabra de Dios. Pablo en Romanos aclara este punto, explica que Israel es el pueblo elegido, y además que ese gran pueblo será restaurado, Romanos 11:25-36.

Israel no necesita ser “evangelizado” ya que es el pueblo de Dios; los que no son pueblo de Dios, denominados “gentiles”, si necesitan conocer y aceptar el mensaje del evangelio, como expresa Juan 1:12, porque precisamente para las “naciones” ajenas a Israel es el mensaje de salvación. Para todas, sin exclusión alguna.

Al leer Génesis 22:18, exclamo gracia Israel por traer a Jesús el Mesías salvador del mundo.

Algo interesante, cumplida la misión encomendada a Israel, este gran pueblo deja de ser relevante en lo que se refiere al Plan de Salvación. Corresponde a los discípulos de Jesucristo esta honrosa tarea.

En Apocalipsis se revela que Israel es restaurado, y junto a la cristiandad van a dar honra y honores al Cordero. En Apocalipsis 7:4-8, se describe los sellados del pueblo de Israel. La cifra 144 mil es simbólica, significa el incontable, infinito número de los descendientes de Abraham, Génesis 15:5, que son sellados con el sello de Dios, 7:2.

¿Cuál es este sello de Dios? Efesios 1:13. Aquí se narra el glorioso momento de la restauración de Israel; que junto a todas los salvos de todas las naciones dan gloria y honra al Cordero, 7:9; unión que se reitera en Apocalipsis 21:12-14, en que se describe la Nueva Jerusalén rodeada por un muro en los que sus fundamentos y puertas están constituidos por las tribus de Israel y los doce apóstoles; una referencia a la unión de Israel con la cristiandad para reinar eternamente con Dios y el Cordero.

Gloria a Dios.

Dios bendiga a Israel.

Fuente:

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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