VENEZUELA NECESITA UN CAMBIO

Los ajustes de precios de los productos y costos de los servicios alarman e impacta a la población, por lo desproporcionado de los mismos, y la mantiene en un estado de choque.

Se lee notas de protestas por el incremento de las tasas aeroportuarias impuesta a quienes salgan del país, igualmente circulan notas referidas a los supuestos futuros precios justos de los cauchos para vehículos; y ya sabemos el desproporcionado incremento de la canasta básica, en la que un kilo de caraota negra vale un tercio (1/3) del salario mínimo.

Lo que ocurre es el cumplimiento de lo que la mayoría de economistas han recomendado, que se sincere la economía equiparando los precios de los productos a los internacionales. En otras palabras, que se dolarice la economía.

Todavía falta otra medida, que los economistas predican desde hace muchos años, sincerar el precio de la gasolina al valor internacional. Según ellos es injusto que un venezolano pague cinco bolívares para llenar el tanque de gasolina de su automóvil, unos 0,0071 dólares (colocando el cambio al injusto y especulativo 700 Bs. por dólar) cuando en otros países se paga unos 70 dólares por la misma cantidad, unos 49.000 Bs, al cambio especulativo.

Apartando el precio de la gasolina, la economía venezolana ha estado parcialmente dolarizada hace muchos años, recuérdese el famoso “viernes negro”, el 18 de febrero de 1983.

Lo que pasa hoy, es la materialización de una injusta realidad. Desde hace mucho tiempo cada vez que vas a comprar cualquier producto, se te informa que ha aumentado de precio porque “el dólar subió”. Aunque tú sabes que aquella mercancía es importada a “dólar oficial”, cuando se disponía del mismo; y luego vendida a “dólar libre”.

Ahora, observa este fenómeno: aquel comerciante, empresario, financista, o bodeguero, vende sus productos a “precio internacional”, porque es lo más justo en economía, y estamos de acuerdo en ello, porque no es lógico invertir para perder aquella inversión; pero paga a sus empleados a “salario venezolano”, lo cual configura una injusta actitud.

Si se quiere dolarizar la economía, que sea una dolarización completa, integral, que incluya los sueldos y salarios. Por ejemplo, a un obrero en los países cuya moneda es el dólar, o su equivalente, se le paga diez dólares (10$) por cada hora de trabajo, lo que equivale a cincuenta dólares (50$) diarios. Si convertimos esta cantidad a dólares SIMADI, oficial libre, que equivale a unos 200 Bs., por dólar, tenemos que un obrero a salario dolarizado se le paga diez mil bolívares (10.000Bs) diarios, y eso es lo obtiene un obrero venezolano en TREINTA días de trabajo, devengando salario mínimo. ¿Ello es justo?

Veamos esta ecuación: el empresario y el comerciante compran y venden a precios del dólar (oficial o especulativo); y los empleados y obreros ganan bolívares, y deben comprar a precios en dólares

Ahora para corregir este desequilibrio económico, el desfase entre los salarios en bolívares, y precios dolarizados, no se  necesita medidas oficiales; basta una actitud solidadria, humana y justa de los empresarios y comerciantes. La disposición y valiente determinación de aumentar los sueldos y salarios a niveles justos; al fin y al cabo dicha medida en el corto plazo les será de mucho proveco, por muchísimas razones. Éstas son algunas: aumentará la productividad de sus empleados, su motivación y sentido de pertenencia; bajá de ausentismo laboral, y de rotación de empleaos. Y por otra parte, aumentará el poder adquisitivo de los trabajadores, hecho que beneficia a los mismos empresarios y comerciantes.

Los cambios que Venezuela necesita, es que el venezolano se reencuentre con su identidad, con sus valores, con los principios inculcados desde la niñez, que progresivamente se disipan.

La mayoría de venezolanos desde la infancia fueron instruidos por sus guias espirituales al cumplimiento de uno de los valores más importantes para la cristiandad:

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.38 Este es el primero y grande mandamiento.39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Mateo 22:37-39.

Por este motivo es que la transformación de Venezuela, no es simplemente un cambio de actores en el escenario político, que es lo que la mayoría propugna. El cambio que Venezuela necesita es un “cambio de actitud”, y ello debe ocurrir en la población total.

El Apóstol Pablo en Romanos 12:2 versión DHH, lo expone de manera sencilla:

“Cambia tu manera de pensar, y cambiará tu manera de vivir.”

Cristiano venezolano, cambia tu manera de pensar, para que cambie Venezuela.

Hay mucho pueblo cristiano orando y haciendo su parte para que ocurra un despertar espiritual en Venezuela.

Únete y pon tu valioso granito de arena.

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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