ROXANA VARGAS, NOSTALGIA TRAS SU DESAPARICIÓN

El 14 de julio, del 2008, a la 1,30 de la tarde, los vecinos de Parque Caiza, en un sector de la carretera Petare-Guarenas, cercano a Caracas, descubren el cadáver semidesnudo de una joven. Observan que la muerte fue presuntamente causada por un fuerte golpe en la cabeza. Dan parte a las autoridades, y se inician las investigaciones de rigor.

De este modo surge el caso de Roxana Vargas Quintero, que genera en muchas interrogantes e interpretaciones.

La muerte de Roxana habría pasado desapercibida y olvidada, como muchas otras muertes, pero los personajes involucrados y los hechos que la rodean, asombran y conmueve; así como revelan facetas de la compleja naturaleza humana.

Las investigaciones iniciales apuntan hacia el hampa común, fenómeno social que cobra relevancia en estos días, y que la prensa reseña diariamente su accionar. Al avanzar en las investigaciones, nuevos indicios señalan al doctor Edmundo Chirinos, un eminente psiquiatra, con un historial pleno de títulos y de importantes cargos ocupados.

Finalmente en la reconstrucción de los hechos, se determina que Edmundo Chirinos citó a la joven a su consultorio, donde la asesinó; posteriormente traslado el cadáver en su vehículo hasta Parque Caiza, abandonándole allí. Se sabe que la joven acudía con frecuencia a aquel consultorio, las primeras veces como paciente, por un problema de anorexia, llevada por su madre; posteriormente como amante, ya que la relación paciente-terapeuta trascendió a encuentros sexuales, donde cada uno satisfacía una necesidad más allá del simple coito.

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Este caso es sorprendente, genera innumerables consideraciones.

Roxana Vargas Quintero, de 19 años, estudiante de periodismo, pasante de un canal de televisión; aquejada de anorexia, lo que le motiva ir al psiquiatra, y a escribir un blog revelador tanto de sus males físicos, la anorexia, como de sus desventuras con el doctor Chirinos.

Edmundo Chirinos, 70 años, médico, psiquiatra, psicólogo; ex rector de la Universidad Central de Venezuela, ex candidato presidencial, ex miembro de la Asamblea Constituyente; con estudios en prestigiosas universidades inglesas, francesa y norteamericanas.

La Psicología aporta información sustancial sobre ambos personajes.

Roxana Vargas Quintero: insegura, con necesidad de afirmación, baja estima, sobrepeso, amistosa, imaginativa, soñadora, soltera, estudiante, escasos recursos económicos, apego a la figura materna, diplomática, evita confrontaciones, tendencia a reprimir las emociones, ingenua, vanidosa.

Edmundo Chirinos: Carismático, egocéntrico, seductor, vanidoso, histriónico, realizado intelectualmente, diplomático, sobre estima, aventurero, sin pareja estable conocida, en la cúspide de la vida profesional, libidinoso, lujurioso, lascivo, ademanes amanerados.

Con este superficial análisis de ambas personalidades, se puede inferir las causas que incitaron en cada uno el acercamiento hacia el otro. Lo que resulta incomprensible son las causas que determinaron, en la mente de Edmundo Chirinos, la muerte de Roxana Vargas Quintero.

¿Temor al escándalo, por los secretos que Roxana podía revelar? Edmundo Chirinos nunca le tuvo miedo a los escándalos sobre sí, al contrario, muchas veces los provocó con sus atrevidas declaraciones. Por otra parte, era un “secreto público” lo que ocurría en el diván del psiquiatra con muchas damas, algunas de las cuales se atrevieron a denunciarlo, más fueron silenciadas. Al final, sería la vocecita de una estudiante, con apenas 19 años; contra la palabra de una eminencia, con influencia en sectores políticos, económicos, académicos y de comunicación. El escándalo le habría reportado más clientes. Es de notar que después de haber sido acusado del asesinato, e iniciado el proceso, se le dio el beneficio de permanecer en su casa, hasta el final del juicio. Aun en estas condiciones, seguía recibiendo pacientes, hasta que el tribunal lo inhabilitó para ello.

Hay que recordar que la joven acudió a su última cita con Edmundo de manera habitual; no era precisamente para terapia, debido a que era un sábado al atardecer; el intercambio de llamadas por telefonía móvil permite inferir que en el encuentro fue mutuamente acordado.

Al acudir Roxana a la cita, algo la incitaba a ir sin recelos. Esperaba satisfacer una necesidad, lograr algo que deseaba, o alcanzar un anhelo. Ella presumía que Edmundo tenía la capacidad de dar lo que ella buscaba ese sábado al atardecer.

Edmundo Chirinos, por su lado, también había determinado los motivos para el encuentro, y fijado como culminaría el mismo.

A seis años de la muerte de Roxana Vargas Quintero, queda en muchos de quienes la conocieron personalmente, el recuerdo de una muchacha amistosa, mostrando una ingenua sonrisa, soñadora, de grandes proyectos. Y en su madre, el desconcierto por lo ocurrido, un dolor intenso por la perdida, que lentamente se va convirtiendo en nostalgia por su querida hija Roxana Vargas Quintero.

Edmundo se llevó consigo a la tumba el secreto de los motivos de la muerte de Roxana Vargas Quintero, más la Psicología Forense puede ayudarnos a develar tal misterio. En próximo artículo trataremos este tema.

 Imágenes Google

 

 

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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