VENEZUELA, DESPIERTA

Un día, a principios del año 66 después de Cristo, los judíos que habitaban la ciudad de Jerusalén se acostaron con una mezcla de inquietud, angustia, enojo, expectativa; estaban en rebeldía contra la autoridad imperial, debido a que los romanos habían profanado su templo. Ese hecho inspiró la determinación de sacudirse del yugo romano; al fin y al cabo eran el pueblo de Dios, y en otras oportunidades habían salido victoriosos en luchas semejantes.

Al siguiente día, vieron con asombro, angustia y temor que estaban completamente rodeados por el fiero ejercito romano, cuyos soldados ondeaban con orgullo estandartes con la imagen de un águila, emblema del Imperio.

Fue en este instante cuando las autoridades judías, y quienes tenían dominio de los escritos Sagrados, que tomaron conciencia de las palabras proféticas de uno de los más prominentes hombres de su historia, Moisés, quien 1400 años antes había declarado, como se lee en Deuteronomio 28:

“49 Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas; 50 gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño; 51 y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte.”

Los judíos se dieron cuenta de lo que ocurriría seguidamente, pero ya era demasiado tarde para evitar la catástrofe.

Hay momentos en la vida cuando ya es tarde para buscar a Dios, Isaías 55:6.

Los romanos comenzaron el asedio, y un 8 de septiembre del año 70, penetraron en la ciudad y arrasaron con todo. El acontecimiento más significativo fue la total destrucción del Templo, el orgullo nacional.

Tres años más tarde, luego de la captura del último foco de resistencia, Masada, en abril del 73;  los ejércitos romanos se retiraron, dejaron tras si una Jerusalén completamente en ruinas, puesto que  roturaron todas las edificaciones; y esta vez no llevaron esclavos, mataron a la mayoría de la población, y el resto fue dispersado por toda la tierra.

Ruinas de Jerusalén.

Cualquier sobreviviente de más de 50 años, observando las ruinas de la ciudad pudo recordar, además de las palabras de Moisés, las de Jesús, quien 40 años, poco antes de ser crucificado, profetizó:

“¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.” Mateo 24:2

Se dice que la actual Jerusalén está construida 20 metros por encima, de aquella ciudad destruida por los romanos.

El año 73, Israel desapareció como nación, fue borrado del mapa.

Pero la historia, y el cumplimiento de la Palabra no se detienen.

Nace la actual Nación de Israel.

Observemos el cumplimiento de la Palabra de Dios, respecto de la restauración de Jerusalén e Israel:

·         La primera gran ola de inmigración judía a Palestina, conocida como “aliyá”, se inició en 1881, como consecuencia de las persecuciones a que eran sometidos los judíos en Europa.

·         En 1917, el Ministro de Asuntos Exteriores británico, Arthur James Balfour, emitió una declaración en donde se promovía la idea del establecimiento de una patria en Palestina para el pueblo judío.

·         El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó un plan que concedía un territorio para el Estado Judío, y otro proporcional para el Palestino.

·         El 14 de mayo de 1948 el Estado de Israel declaró su independencia.

Lo demás es historia conocida y documentada por la prensa.

Profecías sobre Israel.

Todos estos acontecimientos ocurrieron  conforme a lo anunciado por la mayoría de profetas de Israel, escritos en la Sagrada Escritura; Haremos referencia a uno, Ezequiel, este escribió:

“Y tú te acostarás sobre tu lado izquierdo y pondrás sobre él la maldad de la casa de Israel. El número de los días que duermas sobre él, llevarás sobre ti la maldad de ellos. Yo te he dado los años de su maldad por el número de los días, trescientos noventa días; y así llevarás tú la maldad de la casa de Israel. Cumplidos éstos, te acostarás sobre tu lado derecho segunda vez, y llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días; día por año, día por año te lo he dado.” Ezequiel 4:4-6

Dios le ordena al profeta Ezequiel que hiciera un acto simbólico como “señal a la casa de Israel”. Debería diseñar en un adobe la ciudad de Jerusalén y “sitiarla”. Además debía recostarse sobre su lado izquierdo por 390 días y sobre su lado derecho 40 días para representar la duración del castigo por la maldad de Israel. Serían castigados perdiendo su territorio y siendo desparramos por el mundo. Cada día en esta profecía representaba un año; día por año. De esta manera, el castigo para las tribus del norte (Israel) sería de 390 años y para las tribus del sur (Judá) 40 años, conformando un total de 430 años de juicio sobre la nación de Israel.

Algunos escritores afirman que en esta profecía está indicada la fecha exacta de la declaración  de Israel como Nación independiente.

Más adelante Ezequiel declara:

12 Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel.

13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.

14 Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová. Ezequiel 37:12-14

Todo este recuento, para afirmar que las cosas que le ocurren al pueblo de Dios, no son aleatorias, casuales, o debido a los vaivenes del devenir histórico. Se desarrollan en acuerdo a la ley de causa y efecto, aplicada en el ámbito espiritua.

La actual Nación de Israel es testimonio de Dios es el motor de la História.l.

Dios hizo un Pacto con su pueblo, por lo tanto, obedecer el Pacto tendría sus bendiciones, y desobedecer al mismo, acarrearía sus consecuencias.

Esto se puede verificar en las palabras de Moisés, a las que se hizo alusión al comienzo de este escrito.

En las Llanura de Moab.

Llegado el fin de la jornada de 40 años por el desierto, cuando el pueblo iba a entrar en la Tierra Prometida, Moisés les reunió ne la llanura de Moab, para darle instrucciones sobre cómo proceder en la tierra a conquistar. Fue un largo discurso, en el mismo se advierte las bendiciones de la obediencia, tanto como las consecuencias de la desobediencia, el capítulo 28 de Deuteronomio, refiere estas palabras.

Es interesante que la historia de Israel, desde que ingreso a la tierra prometida, hasta el año 73 de nuestra era, se describe en los versículos 15 hasta el 68, de este notable capítulo. Lea las dos últimas palabras del versículo 51.

Jesús dijo en Mateo 24:34-35:

 “34 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”

Estas palabras, para manifestarle al pueblo de Dios en Venezuela, que reflexionemos, no sea que  nos esté sucediendo lo mismo que al pueblo de Israel antiguo.

Revisemos nuestras actitudes, y consideremos la posibilidad que la crisis nacional sea debido a que tal vez se haya dado la espalda a Dios, e inadvertidamente estemos desobedeciendo su Palabra. Consideremos la necesidad de poner en acción Isaías 55:6-7:

“6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.”

Venezuela no es Israel.

Sabemos que Venezuela, no se puede comparar con el pueblo de Israel, debido a que son dos realidades bien diferenciadas.

El Dios de Israel es el Dios de Venezuela.

Mas hablo al pueblo de Dios, a quienes según Juan 1:12, son sus Hijos, y si hijos de Dios, entonces responsables de atender a su Palabra.

En el Nuevo Testamento, no se descarta el antiguo Pacto, al contrario se aclara, se hace más comprensible, cuando Jesús explica: “Oísteis que fue dicho, más yo os digo…” Estableciendo parámetros más elevados que los prescritos en la Ley y los Profetas.

¿Por qué no nos planteamos una solución, conforme a los lineamientos establecidos en la escritura?  2 Crónicas 7:14; Jeremías 33:3; 1 Juan 1:9; Efesios 6:10 al 18.

No desestimo con ello, el proceder para la solución de la crisis Nacional, accionar los recursos previstos en la Constitución.

Más recuerdo que Dios condujo al pueblo de Israel por el desierto, y muchas veces lo defendió, sin el uso de fuerzas armadas humanas; sino con sus ejércitos celestiales, y estrategias divinas. Recordemos las “avispas”, tal y como refiere Juan L. Guerra, en su canción, en referencia a Deuteronomio 7:20 y contexto.

O, tal vez esté preparando un medio de gracia, tal y como ocurrió con José en Egipto, Josías en Israel, Nehemías en la Cautividad, Martín Lutero en Europa, ¿El pueblo cristiano de Venezuela, en la actualidad?

Vamos a declarar a Venezuela  territorio libre da la influencia  maléfica del enemigo, conforme establece la Palabra en Efesios 6, y en 2 Corintios 10:

3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 6 y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Todo es posible “…si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.”

Venezuela, despierta…

Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres,

Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios.

Salmos 53:2

Alma Llanera, interpretada por Simón Diaz, el orgullo de ser Venezolano: http://www.youtube.com/watch?v=4bRWvupRaLE

FUENTE:

 

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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