LA DINÁMICA DEL AMOR

Alguna vez has escuchado que alguien diga: “A mí nadie me quiere…”

Espero que tú jamás te hayas expresado así, por dos motivos.

El primero porque es una generalización que no es real. Ningún ser humano puede expresar tal afirmación, puesto que alguien, alguna persona de su entorno ha de sentir afecto por él.

En segundo lugar, si así fuese un hipotético caso, estamos afirmando una triste realidad; y es la de que “somos incapaces de inspirar una manifestación de amor”; de “motivar amor”.

Damos por hecho el que todo ser humano posee la emoción “amor”, y muchos poseen la “virtud de amar”; de manera que si una persona no se siente amada, está proyectando su realidad, tal vez su incapacidad de amar, de inspirar amor; ha erigido una muralla de protección en derredor de sí.

La psicología, tanto como la agricultura, la filosofía popular y la Biblia, nos dan una interesante interpretación al fenómeno del desamor.

La psicología afirma: “…un estímulo genera una respuesta…”

La agricultura, establece: “…siembra y cosecha…”

La filosofía popular expresa: “Quien siembra vientos recoge tempestades.”, en concordancia con Oseas 8:7: “Porque sembraron vientos, y torbellinos segarán…”

Es decir, muchas de las reacciones de las personas que nos rodean son estimuladas por nosotros mismos.

Si una persona no se siente amada, respetada, tomada en cuenta, valorada, por los demás; tal vez sea éste el momento de comenzar a expresar: “amor”, “respeto”, “consideración”, hacia las personas que le rodean.

¿Sabes el significado de la expresión amable?

Amable es el adjetivo formado del verbo “amar”, y el sufijo –able. Con el significado de “a quien se puede amar”, o “a quien provoca amar”.

Has observado una carita sonriente, mirada inocente, y apariencia angelical; te inspira emociones placenteras, hasta deseos de protegerle. Lo que pasa es que la niña, sin proponérselo, estimuló en ti todas esas reacciones emocionales, activó todos los nobles sentimientos que posees.

ANTONELLA

Ya tienes una idea de lo que queremos que visualices: la conducta de los demás hacia nosotros, es resultante del estímulo que nosotros mismos emitimos hacia ellos.

Haz una prueba sencilla. La próxima vez que entres a un sitio donde haya personas, un ascensor por ejemplo, hazlo sin decir palabras; en otra oportunidad hazlo sonriendo y saluda; en otra ocasión, saluda convencionalmente.

Por cierto, aun cuando no has hecho la prueba, ya tienes en tu mente la reacción de los demás, quienes reciben el estímulo de tu saludo. Sabes que por regla general, la gente va a responder de la misma forma como tú les estimulas.

¿Quieres recibir muchas muestras de afectos, abrazos, elogios, admiración…? Inspíralas tú, estimúlalas; da el primer paso, regala afecto, abrazos, elogios, admiración. Vas a cosechar lo que siembras, y de paso le vas a alegrar el día a alguien que seguramente tú amas, y está esperando esa manifestación divina…. Amor.
Haz la prueba… Siembra amor… estimula amor… expresa amor…
Luego me cuentas, o mejor… Vive la experiencia…

Imágenes: Google.

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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