SERENIDAD, CUANDO LLEGUE LA TORMENTA

Vivimos en un mundo dinámico.

Hay momentos y circunstancias en las que pareciera navegamos en un mar tormentoso; situaciones problemáticas que demandan soluciones asertivas.

Para esos momentos difíciles necesitamos echar mano de un valioso recurso, que nos permitirá enfrentar esas dificultades y superarlas creativamente.

Se trata de la serenidad.

Esta virtud está relacionada con calma, tranquilidad, apacibilidad. A veces la confundimos con inmovilidad.

Cuando imaginamos la serenidad, traemos a la mente la visión de un mar en calma, quieto, inmóvil. O de un paisaje tranquilo, estático.

Son representaciones de inmovilidad, mas no de serenidad.

Porque estar quieto, puede ser producto de reprimir lo que se siente, o se desea expresar. Que a la larga resulta en explosiones destructivas, para quien las expresa, y para quienes les rodean.

Visualiza una escena de tu vida en la que experimentaste esa virtud, la serenidad.

Obsérvate en esa situación en la que actuaste serenamente. Revívala.

¿Con que palabras puede describir esa escena de tu vida?

Sensación de bienestar, sosiego, paz, tranquilidad, placidez, mansedumbre; físicamente relajado, músculos distendidos.

Es que la serenidad tiene que ver con un estado de ánimo tranquilo, en calma, y tiene gran valor cuando llega la tormenta, y mientras se navega a través de ella.

La serenidad nos permite enfocar lo que nos sucede desde una perspectiva más objetiva.

Una persona serena piensa antes de actuar o decidir, y no se siente asustada, preocupada o ansiosa por lo que va a ocurrir. Tampoco vive en el pasado, sufriendo por los errores cometidos.

Esto no significa esperar que las cosas se resuelvan solas, o mejoren espontáneamente; de lo que se trata es actuar conforme a lo que se cree mejor para sí mismo, y para lo que debe enfrentar.

La persona serena es dueña de sus emociones, con fortaleza no sólo para dominarse, sino para soportar y afrontar la adversidad sin afectar el trato y las relaciones con sus semejantes.

Esta virtud se adquiere con incesante trabajo. No existe una receta que podamos aplicar para obtener una dosis de ella.

Visualiza de nuevo aquel momento de serenidad, que evocamos anteriormente.

Toma nota de tus pensamientos, emociones, reacciones; así como de los estímulos exteriores, personas, palabras, tonos de voz, sonidos, colores, olores.

¿Qué recursos internos tuyos activaste en ese momento?

¿Cuáles fueron las decisiones que asumiste para vivir ese tiempo de serenidad?

¿Qué emociones experimentaste?

¿Cuál fue tu objetivo para vivir esa experiencia?

¿Qué resultado obtuviste?

Si observas cuidadosamente, te darás cuenta de que posee los recursos para vivir serenamente.

Ahora, cuando estés en una situación difícil, en medio de una tormenta, revive aquella escena y visualiza tu actuación serena.

Tú lo puedes, porque la serenidad esta dentro de ti, no fuera.

Actívala.

Imágenes: Google

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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