UN MILAGRO EN EL QUIRÓFANO

Quien ha estado en un quirófano, o en consulta médica, sabe de las intensas emociones que se siente. Allí convergen la ciencia, la técnica, la tecnología, y la fe para obrar el milagro de la recuperación de la salud.

Los médicos, tanto como quienes han estado gravemente enfermos, y han sido sanados, saben que hay momentos en el curso de la enfermedad en que la ciencia, la medicina, el conocimiento, la tecnología llegan a un límite; después del cual se depende de “un milagro”. Milagro que como asumimos quienes profesamos la doctrina cristiana, sabemos que depende de la fe en Jesucristo, y su poder para sanar.

Como narra la Sagrada Escritura, ayer, el Señor Jesucristo exclamaba “levántate”, y el enfermo de parálisis era sanado; o tocando al enfermo, expresaba “Quiero, sé limpio”’, y el leproso quedaba completamente sano; de muchas formas Jesucristo sanó a enfermos. El Nuevo Testamento refiere las múltiples sanidades de enfermedades incurables, que fueron posibles gracias a la fe de los enfermos y del poder del Señor.

Un caso notable lo narra Juan en el capítulo ocho de su evangelio; refiere el escritor el caso de un hombre ciego de nacimiento, al cual sanó de una manera poco convencional: “escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Vé a lavarte en el estanque de Siloé. Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.”

Tal vez con esta acción, Jesús quiso sugerir la importancia de las medicinas en el proceso de restablecimiento de la salud. Untar con lodo la parte afectada, lavarse con agua fresca, nos insinúa el elemento físico de la sanidad; que aunado al elemento espiritual, el poder de Jesús para sanar, obran el milagro de sanidad.

Hoy el cirujano en el quirófano, acompañado de su equipo asistente; tanto como el médico especialista en su consultorio; ministran para prevenir, tratar, y curar las enfermedades; al igual que Jesucristo en su ministerio terrenal.

Independientemente de sus convicciones religiosas, son instrumentos de Dios para obrar en la sanidad de sus pacientes. Y siempre, en el consultorio, o el quirófano, el Señor está presente, atento a las Plegarias de Sus Hijos.

Quienes han optado por dedicarse a una de las disciplinas de las Ciencias de la Salud, operan en un campo donde la fe es crucial. Su pericia, conocimientos, técnica, sensibilidad humana y fe, se unen para propiciar uno de los bienes más preciados del hombre, la salud.

Un médico, en su desarrollo personal, científico, y profesional, necesita incluir la fe, como un valor agregado, para que un ministerio fructífero.

Damos gracias al Padre por todos los hombres y mujeres que han optado por las Ciencias de la Salud; su invalorable trabajo nos mantiene vitales. Les bendecimos.

Imagen tomada de Imágenes Google

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

2 comentarios en “UN MILAGRO EN EL QUIRÓFANO”

  1. YO VIVO EN ESTADOS UNIDOS Y DECEO CONECTARME CON SANADORES CRISTICOS EN ENERGIA POER COMUNICARME CON EL SENOR DANIEL DEL PRATO O SU ESPOSA ‘ GRASIAS DE ANTEMANO

    1. Apreciado amigo Daniel. Con gusto podemos orientarle sobre el proceso de sanidad divina. Diganos un correo a través del cual podamos comunicarnos con usted,

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