SABIDURIA DE BENEDICTO XVI

La renuncia de Benedicto XVI a su condición de Papa, y máximo guía de la Iglesia Católica, es un final tan inesperado como sabio. Este gesto les ahorra a las autoridades eclesiásticas los dolorosos, traumáticos y complejos actos, en caso de que se tratase de su desaparición física.

Desde que fue designado Papa, ya se sabía que su pontificado sería breve, debido a su avanzada edad. Para aquel entonces contaba con 78 años.

La elección de un Papa casi octogenario llevó a los vaticanistas, a los medios de comunicación e incluso a los prelados de la Curia a interesarse por su estado de salud, sobre todo porque el propio hermano de Benedicto XVI expresó serios temores al respecto y hasta el mismo Pontífice hizo bromas sobre el tema.

Como la cuestión es delicada, dos días después del final del Cónclave, los pocos prelados que aceptaron abordar el tema lo hicieron a condición de anonimato.

“Acaba de cumplir 78 años, el 16 de abril, por lo que forzosamente su pontificado no será tan largo como el de Juan Pablo II”, que duró más de 26 años, observó un religioso. “Pero hasta donde yo sé no padece ninguna enfermedad seria”, agregó.

El 28 de febrero próximo, hará efectiva su renuncia, por lo cual la elección del nuevo Papa, y la transición normal hasta que sea investido de la total autoridad eclesiástica será más sencilla.

La decisión sentó las bases para un nuevo cónclave antes de la Pascua, dado que los cardenales no tendrán que observar los nueve días de duelo obligatorio cuando un Pontífice fallece.

Los Cardenales, quienes tienen la misión de elegir el nuevo Papa, irán con un espíritu conmovido por la renuncia de su Pastor, más con una mente sosegada, centrados en el deber de una elección sabia.

118 Cardenales se reunirán en la Capilla Sixtina, para conformar el Cónclave que tiene la responsabilidad de elegir al sucesor de Benedicto XVI.

¿Quién puede ser elegido Papa? Los requisitos para la elección del nuevo Papa, dicen que cualquier católico varón bautizado y célibe.

Los cardenales que van a estar reunidos en el cónclave y que deben ser menores de 80 años, son electores y, aunque la mayoría han sido cardenales, el Papa no necesariamente puede ser cardenal.

Si se eligiera a algún otro cristiano, el siguiente paso es que los cardenales de Roma deberán localizarlo y, si él acepta, tendrá que trasladarse a Roma, ser ordenado sacerdote, luego elevado a obispo y, desde entonces, ser Papa.

Al fijar como fecha efectiva de su renuncia el 28 de febrero, el Papa ha propiciado un compás para que quienes van a tomar la decisión de elegir a su sucesor, tengan un tiempo prudente para acometer esta gran tarea.

Ya el mundo está a la expectativa del “humo blanco”, señal esperada e inequívoca de que “Habemus Papam”.

Fuente:

Wikipedia, la Enciclopedia Libre

El Nacional, diario de Venezuela

Imágenes Google

 

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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