POSPUESTO EL FIN DEL MUNDO PARA OTRA FECHA

Como se esperaba, llegamos al 21 de diciembre y el anunciado fin del mundo no tuvo lugar.

Ya los astrónomos, y la lógica humana, nos habían indicado que no existían elementos de juicio para asegurar que tal evento catastrófico ocurriría.

El choque con un Planeta, o con un asteroide, ya había sido descartado hace mucho tiempo, debido a que no se observaba en el espacio a ninguno de estos cuerpos celestiales; cuya presencia debería ser visible desde hace mucho tiempo.

Por otra parte la supuesta llamarada del Sol tampoco era esperada, ya que dicho fenómeno ha ocurrido en innumerables ocasiones, sin ejercer mayores daños sobre la Tierra, más que las conocidas interferencias en las comunicaciones, y en los sistemas eléctricos.

La inversión de los polos magnéticos, o devastadores terremotos, igualmente se han producido en diversas ocasiones desde que la tierra existe; más se presume que tal vez tengan lugar dentro de algunos millones de años.

¿Qué ocurrió? ¿Fallaron los Mayas en sus predicciones?

No es que los Mayas fallaran, los que erraron fueron quienes interpretaron erróneamente sus predicciones. A la luz de las informaciones al respecto, tales antepasados centroamericanos lo que anticiparon fue el fin de un ciclo en su calendario, y el inicio de otro.

Como cuando se dijo que el 31 de diciembre del año 2000, a las 12 de la noche hora local, culminaría un milenio, un siglo, y se iniciaría otro, el siglo 21. No se dijo que se acabaría el mundo, aunque algunos lo esperaban, sino que culminaría un ciclo de mil años.

Los Mayas, como muchos pueblos ancestrales, se dedicaron al estudio de los astros; y de ellos obtuvieron el conocimiento de que el Universo es un inmenso reloj astronómico exacto, regido por leyes inquebrantables.

En el Universo no hay azar, casualidad o imprevistos. Todo está debidamente ordenado, equilibrado, y sincronizado. Por ello es que quien conoce de astronomía, sabe que la Tierra en un momento dado, como el 21 de diciembre, estará en una posición prefijada; el conocido solsticio de invierno en el Hemisferio Norte.

Este inmenso reloj astronómico nos dice que la tierra gira sobre sí misma en 24 horas, que gira alrededor del Sol en 365 días, que gira junto con el Sol, alrededor del centro de la Galaxia, en 225 millones de años terrestres; el conocido Año Galáctico, o Cósmico.

Según cálculos de los astrónomos, el Sistema Solar, la Tierra incluida, se formó hace 20 Años Galácticos; y que los humanos aparecieron sobre la faz de la Tierra en el 19.999 año galáctico.

Hoy 21 de diciembre del 2012, honramos a los astrónomos mayas por ese conocimiento adquirido, y legado a través de su calendario.

Ahora, ¿Qué se dice respecto al final del mundo?

Hay diversas afirmaciones al respecto.

El Big Crunch, o Gran Contracción.

La teoría de la Gran Implosión propone un universo cerrado. Según esta teoría, si el universo tiene una densidad crítica superior a 3 átomos por metro cúbico, la expansión del universo, producida en teoría por la Gran Explosión, o Big Bang, irá frenándose poco a poco, hasta que finalmente comiencen nuevamente a acercarse todos los elementos que conforman el universo, volviendo al punto original, en el que todo el universo se comprimirá y condensará, destruyendo toda la materia en un único punto de energía como el anterior a la Teoría de la Gran Explosión.

El momento en el cual acabaría por pararse la expansión del universo, y empezaría la contracción, depende de la densidad crítica del Universo; obviamente, a mayor densidad mayor rapidez de frenado y contracción, y a menor densidad, más tiempo para que ocurra el colapso.

El Big Freeze, “Gran congelación“.

También conocido como Big Whisperer, “Gran susurrante”,  es una hipótesis cosmológica sobre el destino final del Universo, en la que se supone éste se seguirá expandiendo eternamente; asume, por tanto, un universo abierto, en el que se detendrán prácticamente todos los procesos físicos, y posiblemente acabando en la muerte térmica del Universo.

El destino final del mundo, según esta teoría, es un universo disperso y congelado.

Big Bounce, Gran rebote.

Según algunos teóricos, el Universo es oscilante. El Big Bang fue simplemente el comienzo de un período de expansión, al que sigue un período de contracción. Desde este punto de vista, se podría hablar de un Big Crunch, seguido de un Big Bang, o, más sencillamente, un Gran Rebote.

Esto sugiere que podríamos estar viviendo en el primero de todos los universos, pero es igualmente probable que estemos viviendo en el universo dos mil millones, o cualquiera de una secuencia infinita de universos.

Multiverso

El multiverso, conjunto de Universos paralelos, es un escenario en el que aunque el Universo puede ser de duración finita, es un Universo entre muchos. Además, la física del multiverso podría permitirles existir indefinidamente. En particular, otros Universos podrían ser objeto de leyes físicas diferentes de las que se aplican en el Universo conocido.

Cielo Nuevo y Tierra Nueva

Este es un concepto que aparece en el libro de Apocalipsis, en sus dos últimos capítulos, de acuerdo con esta afirmación, Dios transformará el Cielo y la Tierra, que tendrá nueva apariencia y propiedades; para albergar a una humanidad igualmente transformada. Todo después de la Segunda Venida de Jesucristo, quien antes de partir, prometió un retorno glorioso.

Esta es la esperanza de los cristianos.

En fin, como se ha observado, en las distintas afirmaciones sobre el final del mundo no hay fecha cierta. Solo explicaciones que dependen de las creencias de quienes las postulan.

Se prevé un final catastrófico, o un final glorioso. Todo es asunto de fe.

Fe en los postulados de la ciencia, o en los de la Biblia.

Entre tanto, el 21 de diciembre del 2012, no fue el día final; tal vez lo sea para reflexionar sobre la condición del hombre sobre la Tierra, y los inmensos desafíos para preservarla en armonía, paz; propiciando el bienestar de todos los hombres.

Feliz Nuevo Comienzo.

Fuente: Wikipedia, la Enciclopedia Libre.

Imágenes: Google

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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