PARA TENER EXITO, FRACASAR

Como muy bien nos han enseñado, y el diccionario de la Real Academia Española lo define, el fracaso es la “falta de éxito, o resultado adverso”.

Es decir, el fracaso es el opuesto del éxito, lo contrario a “logro”. En un mundo competitivo, donde se exalta a los triunfadores, el fracaso es distintivo de los perdedores. Mal visto.

De manera que fracaso y frustración, son opuestos a éxito, a triunfo, victoria. En este orden de ideas, nadie quiere fracasar, porque se nos ha enseñado que lo importante no es competir, sino ganar. Esta manera de ver la vida, es generadora de grandes frustraciones; y propicia estados tensión, que mal canalizados atentan contra el bienestar general de las personas.

Un análisis de ambos conceptos nos va a revelar interesantes realidades.

El éxito se define como “resultado feliz de algo, actuación, negocio.”

Es decir, el éxito es el logro de una meta. Lo que significa que se obtiene “una sola vez en la vida”, respecto a la meta trazada. Si alguien se traza la meta de  obtener un título universitario en medicina; una vez logrado el titulo, lograda la meta, tuvo éxito, y ya. La alegría de ese momento no es perdurable, es transitoria; porque ahora se traza otra meta: Ejercer la medicina, con la esperanza de otros éxitos subsiguientes.

Así pues, el éxito no es un punto de culminación; sino un impulsor para seguir avanzando en la vida.

Ahora consideremos la otra perspectiva, el fracaso.

¿Qué es el fracaso? Como señalamos anteriormente, el fracaso es no tener éxito, fallar en el logro de una meta.

¿Es que los que alcanzan el éxito no fracasan? Claro que fracasan, y muchas veces; lo que ocurre es que usan el fracaso como una forma de corregir las desviaciones hacia el logro de la meta, y les impulsa a continuar hacia la meta trazada.

Fracasar, no significa que se es un fracasado. Simplemente significa que se esta avanzando en el camino del éxito, corrigiendo las imperfecciones. Tomas Alba Edison, como sabemos, es considerado un hombre de mucho éxito. Entre la infinidad de invenciones, una que utilizamos con frecuencia es la lámpara incandescente, que nos ilumina durante las noches. Se dice que antes de perfeccionar el invento, fracaso una y otra vez; refieren que como mil veces.

En cierta oportunidad, en una entrevista, se le preguntó al gran inventor exitoso: ¿Que se siente al fracasar mil veces? A lo que este respondió: “Aprendí mil maneras de no fabricar una lámpara”. De manera que si tomamos el fracaso como un aprendizaje, estaremos transformando nuestra cosmovisión, nuestra manera de ver el mundo, de forma constructiva.

Consideraremos el fracaso como un impulsor para seguir avanzando, en la busca de hacer las cosas bien; es decir de tener éxito. No te dejes engañar, esa persona que se muestra como triunfadora, como ganadora, como paradigma de éxito, es un ser humano, como tu.

La única diferencia es que te lo muestran en su mejor momento, en el día del éxito, en la cúspide de la fama. No le desmerecemos, ni le quitamos méritos; mas la realidad es que para llegar a la cima, le fue necesario luchar, vencer las adversidades, corregir los fracasos, superar los obstáculos; sufrir, llorar, padecer.

Es conveniente que entiendas que el fracaso es un impulsor del éxito, del triunfo, de victoria.

Ahora bien, una cosa es fracasar, otra cosa es sentirse fracasado.

Lee de nuevo las dos últimas palabras del párrafo anterior: “sentirse fracasado”.

El fracaso es una circunstancia normal, y hasta esperada; que sirve para corregir las fallas, las debilidades, las imperfecciones. Toma nota de la siguiente afirmación: “El fracaso, como el éxito, ocurre una sola vez, respecto de la meta no alcanzada.” Si corriste los cien metros planos, y perdiste. Ocurrió “una vez”, ya habrá otras opciones para llegar primero.

Sentirse fracasado, es un estado de animo negativo, que te induce pesimismo, desesperanza, desconfianza en ti mismo, desanimo, deseo de “tirar la toalla”, de desistir.

Toma nota del dispositivo que usas para leer este artículo. Antes de salir al mercado fue sometido a innumerables pruebas y controles, a los fines de que funcione sin fallas. Cada vez que en la prueba, el dispositivo fallaba, era sometido a revisión y modificaciones. Así sucesivamente, hasta que llegó al punto denominado calidad de uso. En ese momento fue autorizada su producción, puesta en el mercado; debido a lo cual pediste adquirirlo, y usarlo, como lo estas haciendo.

No le temas al fracaso, enfréntale, estúdialo, analízalo; y obtén los aprendizajes útiles, para seguir teniendo éxito en la vida.

Felices fracasos, y muchos éxitos.

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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