EL SENTIDO DE LA VIDA

Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.

¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?

Estas palabras fueron escritas por un sabio hebreo, quien sigue el estilo del Sabio Salomón, aproximadamente 350 años antes de Cristo, y registradas en el libro de Eclesiastés, en el primer capítulo del mismo.

Dichas frases, recogen el pensamiento general del Libro.

La idea de que todo es vanidad, es decir vana ilusión, parece una nota exageradamente pesimista. Más al analizar detenidamente el planteamiento, se aprecia que la frase apunta a que hay aspectos de la vida más significativos que las simples realizaciones humanas, por importantes que estas sean.

¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?

Usted va hilando una respuesta, mientras el escritor le aclara algunos hechos notables: la transitoriedad de la vida, la rutina del tiempo y de los fenómenos atmosféricos, el ciclo del agua. Hay aburrimiento en una vida rutinaria, en vivir para trabajar, no en trabajar para vivir.

Existe un momento de la vida en que nada satisface, se vive en una constante búsqueda de lo novedoso, para mitigar el aburrimiento.

Pero en última instancia nada es novedoso, la novedad se convierte en rutina. Es que nada hay nuevo debajo del sol. Ayer el hombre escribió sus memorias con rudimentarios caracteres sobre piedra, más tarde innovó con el uso de pieles, seguidamente el papiro, del cual se deriva el papel, que está siendo superado por los dispositivos electrónicos, que dará lugar a… otra novedad que pronto será obsoleta, y sucesivamente. Un mismo principio aplicado de distintas formas.

Las modas son solo eso, modas, pasajeras.

Por otra parte no hay memoria de los sucesos, es decir a la gente poco le importa que Fleming, haya descubierto la penicilina, lo que le interesa es su “descubrimiento”, para utilizarle cuando se necesite.

¿Sabe usted que Gutemberg, el famoso inventor de la imprenta, no fue quien perfeccionó el “invento”, ni imprimió la Biblia, y murió en la miseria? El inició el proyecto, más por falta de dinero, un prestamista le quitó el proyecto, y puso a su sobrino Peter Schöffer al frente de la imprenta, quien la perfeccionó e imprimió el Libro Sagrado.

Cuando tenemos un libro en la mano, pocos recuerdan a Gutemberg, y menos aun a Schöffer, las ironías de las que escribe el sabio en este libro.

Dos detalles surgen de esta reflexión. Primero, que la vida hay que disfrutarla día a día; es imposible hacerlo en el pasado, o en el futuro. En segundo lugar, que la vida no concluye en esta Tierra, el hombre trasciende, de esto último el autor escribiré extensamente en el libro.

La vida deja de ser vana ilusión, cuando se tiene una correcta perspectiva de la misma.

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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