EL 11 DE SEPTIEMBRE

El once de septiembre se cumple otro año del aquel acontecimiento devastador que conmovió al mundo en general; el ataque suicida a las Torre Gemelas, situadas en Nueva York, el corazón económico de los Estados Unidos, y tal vez de Occidente. Este acontecimiento marca un hito en la historia contemporánea. Algunos hablan del mundo antes del 11-Sep; y la historia después del fatídico ataque.

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Mucho de lo que en la actualidad ocurre en los países del oriente medio, y del Norte de África, tienen su antecedente en los ataques al Centro Mundial del Comercio (World Trade Center, WTC).

Las personas que están en medio de estos acontecimientos son el desaparecido Osama Bin Laden, líder de la Organización Al-Qaeda, a quien se le acusa de ser el artífice de los ataques, por un lado; por el otro el presidente, en aquel entonces de los Estados Unidos, George W. Bush; responsable de desatar una feroz persecución contra personas y organizaciones vinculadas con el terrorismo.

De este histórico acontecimiento han surgido diversas interpretaciones. Algunos acusan a los extremistas islámicos de ser autores de los atentados, y justifican la persecución desatada contra ellos. Otros afirman la complicidad interna (en los Estados Unidos) para facilitar o propiciar la tragedia, con el fin de asegurar su dominio sobre el petróleo de aquellos países.

David Ray Griffin, profesor de filosofía de las religiones en la Universidad de Claremont (California),  Presenta un análisis del informe de la “comisión investigadora” presidencial, en trabajo titulado “115 Mentiras sobre los Atentados del 11 septiembre.”

Los ataques del 11-Sep, además de las inocentes víctimas atrapadas en el interior de las Torres y sus alrededores, se suman otros, de los cuales se duda inocencia, tales como Saddam Husein, líder iraquí, tanto como Osama Bin Laden; así como los miles de muertes ocasionadas en los enfrentamientos en países de oriente medio, tanto como al Norte de África, como ocurre en la actualidad en Irak.

De ser cierta la versión que acusa a los extremistas islámicos de los atentados; los ataques a las Torres Gemelas, representan dos formas de ver la vida y su desarrollo. Dos cosmovisiones radicalmente opuestas.

Por un lado la visión de Occidente, enraizada en la cultura greco-latina. Es decir en el legado de Roma, quien fue influida por Atenas. El legado del Imperio Romano, empapado de la Cultura Griega. Y esta condimentada con los principios del Cristianismo.

Por el otro, la perspectiva Islámica, que cultiva principios y prácticas totalmente diferentes al cristianismo y a la cultura occidental en general.

Algunas versiones sobre los últimos segundos, antes de que los aviones impactaran sobre las estructuras de acero y concreto; los pilotos de las aeronaves, exclamaron: “Ala es grande”. De ser cierta esta afirmación, estamos ante un acto heroico, desde la perspectiva Islámica. El fervoroso hombre, iba feliz al martirio, convencido de que sacrificaba su vida por una noble causa.

Para los occidentales, debido a su formación, esto no es heroísmo, es suicidio, terrorismo; acto de una persona a quien se le ha lavado el cerebro. Para entender esta conducta, hay que situarse en la perspectiva del protagonista. Un cristiano lee el relato de Esteban, cuando era apedreado por confesar a Jesucristo, según nos lo relata el libro de Hechos, en el capítulo  7, expresó: “He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que esta sentado a diestra de Dios”, versículo 56. Estas palabras generaron una reacción violenta entre quienes le oían, lo cual le condujo a ser apedreado. Al momento de ser apedreado, el escritor bíblico narra lo ocurrido así: “Y apedreaban a Estaban, mientras el invocaba y decía: Señor Jesús recibe mi  espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto durmió” (versículos 59 y 60). Esa imagen quedo grabada en la conciencia de Pablo, confundido entre los perseguidores del mártir, quien posteriormente se convirtió al cristianismo, siendo uno de los grandes defensores y propagadores del mismo en el siglo primero.

El, Esteban, fue el segundo mártir del Cristianismo. Cristo fue el primero. Para los cristianos es así; para quien no profesan el cristianismo, es un acto repudiable por haberle apedreado; más no implica heroísmo alguno.

Esto para los cristianos es heroísmo. Lo mismo que para una persona formada en la fe islámica, e impulsado a defender sus creencias, la conducta que le dirigió hacia las torres; es fervor religioso.

Para entender las motivaciones de los protagonistas, hay que situarse “en sus zapatos”, ver el mundo desde su cosmovisión.

Para los norteamericanos, la actitud del presidente Busch, es heroica; para los integrantes de Al-Qaeda, es criminal.

Como se señala anteriormente, sobre los hechos ocurridos el 11-Sep., se tejen especulaciones, semejantes a las propuestas alrededor del primer viaje a la luna, sobre el cual se habla de conspiración, de que no se fue a la luna, sino que fue un montaje; semejante a la aparición de Ovnis, de los cuales se niega su autenticidad por motivos estratégicos.

Tal vez nunca sabremos cual es la realidad, si hubo conspiración interna, o la otra parte actuó sigilosa y sorprendentemente. Las causas, para algunos, son inciertas, mas el hecho es verdadero, fuimos testigos del mismo.

El once de septiembre se observa en un primer plano, la imagen de las torres derrumbándose, rodeadas del espeso polvo de sus estructuras hecha añico. Más como telón de fondo, se puede apreciar la lucha por la subsistencia de la economía occidental, la defensa de la materia prima de los países petroleros, el capitalismo en su máxima expresión, el subdesarrollo en su deplorable condición. Y aun más lejano, en forma muy tenue, se percibe una lucha entre hermanos descendientes de Abraham. Quienes, aun teniendo un tronco común, los descendientes de Isaac e Ismael, no han podido limar sus asperezas.

Uno, testigo imparcial de esta lucha, espera que un día no lejano, la paz siente sus bases en el medio oriente. Esa paz irá cobrando espacio en aquel histórico territorio, y se irá extendiendo a todo el Planeta.

Fin de la guerra fría, fin de la amenaza guerra entre naciones de Oriente y de Occidente. Fin de las guerras en África. Fin de la miseria, la pobreza, el hambre; del enfrentamiento entre hermanos.

Para muchos un deseo imposible, para los cristianos una certeza próxima.

Lo estamos esperando: Maranatha.

Un fervoroso deseo del mundo que quiere la paz.

Fuente:

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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