TERREMOTO EN JAPON Y SUS CONSECUENCIAS

Japón ocupa la atención de la humanidad. Más no por su pujante industria automovilística, ni por sus famosas computadoras, y demás artefactos e innovaciones que nos hacen la vida más confortable.

Los ojos están puestos sobre Japón, debido a la tragedia ocasionada por un terremoto y un maremoto.

Durante aproximadamente dos minutos, a las 2 horas de la tarde, 46 minutos y 23 segundos, del día 11 de febrero, un terremoto sacudió el suelo japonés, con una demoledora fuerza de 8,9 grados en la escala de Richter. El epicentro del mismo se ubicó en el Pacifico a unos 130 metros de la costa. Tras el sismo se generó  un maremoto de 10 metros de altura en el aeropuerto de Sendai, en la Prefectura de Miyagi, que quedó inundado, con olas que barrieron automóviles y edificios a medida que se adentraban en tierra. De inmediato se generó una alerta de maremoto para todas las costas del Océano Pacifico.

Las pérdidas humanas, en sus primeras cifras registran unas mil personas; y las materiales son gigantescas.

El pueblo japonés ha aprendido a soportar los terremotos, se han especializado en ello, al punto que la tragedia habría sido mayor, a no ser por las previsiones tomadas al momento de sentir el movimiento de la tierra, y prever que de inmediato se generaría un maremoto.

Los japoneses han aprendido igualmente a sobreponerse a las crisis y a las tragedias. Hace apenas 66 años su suelo fue estremecido por dos explosiones que significaron su derrota, y fin de la guerra, vencidos. Mas su resiliencia, su capacidad para enfrentar crisis y adversidades y reponerse, les ha colocado como la tercera economía a nivel mundial. Carecen de terrenos para la agricultura, no tienen hierro, ni petróleo; más su ingeniosidad les ha permitido ganarle terreno al mar, para la siembra; tanto como obtener de otros países la materia prima requerida para transformarla en toda esa gama de producto que diariamente utilizamos. Sea un teléfono celular, un televisor de pantalla plana; tanto como un lujoso automóvil, o un delicioso sushi.

Su ingeniosidad y fortaleza es de tal magnitud, que han aprendido a convivir con terremotos y maremotos. Para ellos forma parte de su cotidianidad. Tal vez por ello es que han alcanzado tal grado de desarrollo.

Los japoneses con sus múltiples productos e innovaciones se han metido en nuestras vidas, aun los detalles más íntimos de ellas. Por este motivo, aunque muy lejanos de nuestros lares, por acá por América del Sur, como en muchos lugares del planeta, también lloramos con nuestros hermanos japoneses por la irreparable pérdida de vidas, y la destrucción de sus ciudades.

Elevamos una plegaria a Dios, el Ser Superior, para que una vez más el pueblo japonés supere esta temporal crisis, y como es ya su disciplina y cultura, se repongan de esta tragedia.

Apreciados hermanos japoneses, el mundo está con ustedes.

Se repondrán, como siempre lo han hecho.

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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