EN TORNO A LA FRANJA DE GAZA

El mundo esta conmocionado por los acontecimientos alrededor de la Franja de Gaza.

La prensa reseña que en estos momentos, viernes 9 de enero, Israel continúa su ofensiva contra militantes de Hamas en dicho sitio, a pesar de los crecientes pedidos para un cese al fuego que ponga final al conflicto que ya lleva dos semanas.

Aviones de guerra israelíes atacaron áreas en torno a la ciudad de Gaza durante la noche y la madrugada.

Funcionarios dicen que en total Israel llevó a cabo por lo menos 50 ataques aéreos en el territorio palestino.

El Ejército israelí dijo que sus fuerzas atacaron sitios de lanzamientos de cohetes, como así también lugares usados para fabricar armas.

A pesar de los ataques, Hamas continuó atacando el Sur de Israel con cohetes.

Aparentemente las hostilidades comenzaron a fines de diciembre pasado, motivado al presunto lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza hacia territorio israelí. Por lo cual Israel en represalia a tales acciones, y con el objeto de disuadir a los vecinos para que no lancen más cohetes, inició la operación “Plomo Fundido”.

Pero necesitamos remontarnos a mediados del siglo 19, para apreciar como surge dicho conflicto.

Cual es el trasfondo del mismo.

La Franja de Gaza, un estrecho trozo de terreno de 40 kilómetros de largo que se extiende por la costa mediterránea entre Israel y Egipto, era una provincia de lo que se conocía como Palestina durante el Mandato Británico (1917-1948).

Después de la guerra árabe-israelí de 1948, la franja estuvo bajo la administración militar de Egipto.

En 1967 fue ocupada por Israel y así permaneció hasta 1994, cuando se firmaron los Acuerdos de Oslo.

Como parte del tratado, la Autoridad Nacional Palestina recibió el 80% del territorio.

Desde el inicio de la Intifada o levantamiento palestino en 2000, el Ejército israelí realizó numerosas incursiones en la Franja, instaló puestos de control y restringió los desplazamientos de los palestinos.

Posteriormente se lograron algunos acuerdos que permitieron la coexistencia de ambos pueblos sin enfrentamientos armados. Hasta finalizada la tregua, cuando se reiniciaron las hostilidades.

Actualmente se buscan formulas que permitan una tregua permanente, y la solución pacifica del conflicto.

Más la solución no es tan sencilla. La situación en la Franja de Gaza, se enmarca en el conflicto árabe – israelí, el cual tiene una larga historia.

Dicho conflicto posee múltiples dimensiones. En el mismo entran en juego aspectos territoriales, económicos, tradicionales, culturales, y religiosos. En esta gama de motivaciones, lo religioso posee un gran peso.

Desde Abraham, el patriarca, se inician dos pueblos, dos modos de ver la vida, dos sentimientos religiosos. Isaac y su descendencia por un lado, por el otro Ismael. A Abraham se le prometió la posesión de Canaán, precisamente el territorio que es centro del conflicto. Ambas ramas, descendientes del patriarca, proclaman su derecho sobre esa tierra prometida.

Ese territorio es muy preciado. Los israelitas aspiran consolidar la posesión definitiva de ese territorio y reconstruir en Jerusalén, su capital eterna e indivisible, el templo símbolo de su nacionalidad y de su Dios. Los musulmanes ven en Jerusalén su capital espiritual, por lo cual luchan por reconquistar dicho territorio; la Autoridad Nacional Palestina pretende establecer a Jerusalen como Capital de su futuro Estado. Los cristianos por su parte, tienen a Jerusalén como la Ciudad Santa, que simboliza su tierra prometida, y en la que, según la Sagrada Escritura, posará Jesucristo de nuevo sus pies en su Segunda Venida.

Cada parte involucrada en el conflicto considera que tiene razón en sus pretensiones. Si asumimos como valedera la enseñanza bíblica de que a Abraham y a su descendencia, se le prometió la posesión de dicho territorio. Entonces la descendencia del Patriarca tiene derechos, por ser herederos, del territorio en cuestión.

Pero ningún tribunal de justicia se avocaría a dirimir semejante litigio, puesto que no hay documentos probatorios que puedan sustentar la querella; sin menoscabar, ni desvirtuar el bíblico relato.

Queda en manos de los involucrados, asumir la solución pacifica del conflicto.

Pero esto no se logrará, a menos que exista previo un proceso de reconciliación.

Que es lo que se impone en este momento.

La ONU ha declarado este año 2009, el “Año de la Reconciliación”. Este es un momento oportuno para poner a valer la Resolución de la Asamblea General de dicho organismo.

He aquí un desafía para judíos, musulmanes y cristianos. Reunirse para sentar las bases de una solución definitiva del conflicto.

De otra forma, se corre el riesgo de que el conflicto trascienda a nivel mundial. De lo cual ya hay síntomas.

O tal vez se requiera la intervención de Aquel que llamó a Abraham, le prometió dicho territorio, y le aseguró que en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra.

Tengamos fe.

Se esta escribiendo otro capitulo de la interesante historia del Pueblo de Dios…

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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