LA CELEBRACION DEL DIA DOMINGO

Hay días que poseen un gran significado para las personas, y constituyen oportunidad para festejar, o conmemorar. Tal es el caso de los cumpleaños, en cuyas fechas acostumbramos festejar el advenimiento a este maravilloso mundo. O de las fechas de independencia de las naciones, que se conmemora con vistosos actos y fiestas populares.

Así sucesivamente, acostumbramos dedicar un día para el trabajador, otro para la navidad, el fin de año, el carnaval, nacimiento de próceres nacionales, para la tierra, los niños, la mujer, la madre; entre otros muchos días dedicados a recordar algo que tiene especial significado para cada quien.

Entre ese innumerable conjunto de días en el que celebramos algo significativo, se encuentra el domingo.

El domingo se ha establecido como día de descanso y conmemoración por un motivo muy importante.

El domingo es el día de la semana entre el sábado y lunes. Es el primer día de la semana en la fe cristiana, y también lo es en otras tradiciones culturales. El domingo es considerado un día feriado en la mayoría de los países del mundo. Solamente países influenciados por la cultura judía o islámica tienen el sábado o el viernes como el día feriado semanal.

El calendario gregoriano se repite cada 400 años, y ningún siglo comienza en domingo. El año nuevo judío jamás cae en día domingo. Cualquier mes que comience en domingo tendrá un viernes 13.

El nombre “domingo” proviene del latín dies Dominicus (día del Señor), debido a la celebración cristiana de la Resurrección de Jesús. En la antigua Roma se llamó a este día dies solis (día del Sol).

Desde los primeros años del cristianismo en Roma existían diferencias de opinión acerca de si el día del señor debía celebrarse el sábado, según la tradición judía; o el domingo, día de la resurrección de Cristo. En el siglo II un número creciente de cristianos conservaba la costumbre de reunirse los domingos, aunque algunos continuaron la práctica de hacerlo los sábados.

El  7 de marzo de321, Constantino I el Grande decretó que el domingo sería observado como el día romano de descanso:

En el venerable día del Sol, que los magistrados y las gentes residentes en las ciudades descansen, y que todos los talleres estén cerrados. En el campo sin embargo, que las personas ocupadas en la agricultura puedan libremente y legalmente continuar sus quehaceres porque suele acontecer que otro día no sea apto para la plantación o de viñas o de semillas; no sea que por descuidar el momento propicio para tales operaciones la liberalidad del cielo se pierda.

Al inicio esta ley era sólo de carácter civil, y no desplazaba al sábado, sino que se adoraba a Dios en ambos días, siendo prominente el sábado aún sobre el domingo. Pero después de ser dictada la segunda ley del Canon, ley eclesiástica, 28 del tercer Concilio de Orleans, en Francia, en el año 538 DC, es cuando se proclama el domingo con leyes más severas.

Los “cristianos” actualmente consideran al domingo como el día del descanso, un día  que habitualmente se dedica a reuniones para comunión, estudio de la Biblia, celebración y proclamación del evangelio de Jesucristo.

Cuando celebramos el domingo, estamos recordando la resurrección de Cristo. Este hecho marcó la vida de los primeros discípulos. En el Nuevo Testamento se afirma que Jesús se levantó de la tumba el primer día de la semana, y se presentó a varias mujeres tanto como a los once apóstoles, quienes desde ese instante comenzaron a proclamar que Jesús, el Maestro y Señor había resucitado, tal como había predicho.

Ese testimonio fue transmitido de generación a generación durante más de 20 siglos, y hoy día, millones de cristianos se reúnen cada domingo para recordar que Cristo resucito, hecho que según san Pablo, constituye la piedra angular de nuestra fe cristiana; ya que si cristo no resucito, vana es nuestra fe y nuestra esperanza.

Celebremos, recordemos y aceptemos a Jesucristo en este día domingo.

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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