HAY QUE SALVAR A LA GENERAL MOTORS

Tengo un amigo que trabajaba en una pequeña distribuidora de pinturas. Gracias a la creatividad e ingenio del propietario, la firma se convirtió en una importante empresa, con sucursales en diferentes lugares de la ciudad, y una cartera de clientes cada día más abundantes, así como crecientes ventas al menoreo.

Las cosas marchaban muy bien, por lo que el otrora pequeño empresario sintió que era tiempo de disfrutar los beneficios de su empeño. En razón de ello decidió darse algunos gustos. Adquirió un yate, que había anhelado desde hace mucho tiempo; cambió su vehiculo, comprando el último modelo de la 4×4 más sofisticada; se mudó a un condominio de mayor categoría; viajó por el extranjero, visitando los lugares que siempre soñó. En fin, se dio los gustos merecidos a su nueva condición.

El problema es que la buena vida, la satisfacción de sus sueños, los alcanzó, sacando dinero de la empresa; sin realizar inversiones en la misma. Es decir la descapitalizó para beneficio de sus gustos personales.

Un día fue necesario nuevas inversiones; compartir con los empleados los beneficios de la pujante empresa, más se encontró sin capital, pues la inexorable inflación y la desinversión en su satisfacción personal, pusieron a la empresa al borde de la quiebra. Fue necesario un auxilio financiero para mantener a flote aquella prestigiosa empresa distribuidora de pinturas, que seguía produciendo suculentos ingresos. Finalmente algunos de lo vendedores y empleados estrellas emigraron, buscando nuevos horizontes. Y hasta mi amigo, perjudicado por la crisis temporal que vivió la empresa en que apostó sus energías y expectativas, tuvo que abrirse camino; decepcionado por la experiencia vivida. Pero con una gran lección aprendida.

Hoy mi amigo, es un nuevo emprendedor. Iniciándose en el negocio de la distribución de pinturas, pleno de muchas experiencias en el mundo de los negocios. Con la mira de establecer una pujante empresa en el ramo  al que ha dedicado gran parte de su vida y energías. La verdad es que deseo mucho éxito a mi amigo. Que la lección aprendida rinda sus frutos.

¿A que viene todo esto?

Es que en dos diarios muy prestigiosos en mi país, y seguramente en muchos a nivel mundial; apareció un artículo bien intencionado, como documentado, haciendo un llamado a “salvar a la General Motors”, en virtud de la crisis que atraviesa.

Explica el escritor, que la caída de esa emblemática empresa, significará una debacle mundial:

“Lo que está en juego no es poca cosa, no se trata de una empresa cualquiera, sino de una corporación a nivel mundial, que emplea directamente sólo en Estados Unidos 250.000 mil personas y genera empleos indirectos en el orden de 4 a 5 millones de empleos, y con un  impacto económico sobre otros importantes sectores. Esto sólo en el caso de Estados Unidos, una posible desaparición de GM tendría implicaciones muy importantes sobre Latinoamérica, especialmente en Brasil, México y Venezuela. En el caso de Venezuela, GM es la mayor empresa ensambladora del país, con la cuota de mercado más grande y mayores ventas. Alrededor de esta empresa se integra todo un sistema de empresas de autopartes y de servicios conexos en la región de Valencia que generan un número importante de empleos directos e indirectos. Por lo que una salida del mercado de GM tendría implicaciones muy fuertes sobre la región y el país en términos de empleo y de crecimiento económico. Esto también pondría mucha más presión sobre otras ensambladoras como Ford, la cual también  sufre reducciones muy importantes de sus ventas en Norteamérica. Por otra parte, la filial de GM, es una de las mejores de Latinoamérica en cuanto a ventas y rentabilidad. Por el bien de los mercados y por lo que GM representa en el mundo, el Gobierno norteamericano debe brindar el auxilio necesario para rescatar y salvar este icono de la industria automotriz. Los costos de dejarla ir serán mayores que el auxilio que se le pueda brindar ahora.”

Estamos de acuerdo. Hay que salvar a la GM. Pero ese argumento, como el que similarmente se hace para salvar a los bancos en crisis, nos deja un saborcito amargo. Bien está que se les auxilie. Pero, ¿Que pasa con los responsables de la crisis que viven sus instituciones?

Uno se pregunta, ¿Tuvieron los bancos, o las empresas en crisis, la misma actitud que piden hoy para sí; con los deudores insolventes que no podían cancelar sus hipotecas, préstamos o deudas con ellos?

Que se auxilie a las empresas e instituciones en crisis, pero no para que sus ejecutivos continúen disfrutando la buena vida; y luego los contribuyentes tengan que pagar los platos rotos.

Hay que asignar responsabilidades, corregir los desaciertos. Y sobre todo aprender la lección.

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

1 comentario en “HAY QUE SALVAR A LA GENERAL MOTORS”

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