ROXANA VARGAS: LA VERDAD JURIDICA

Paulatinamente va decreciendo el sensacionalismo alrededor de la muerte de la estudiante de periodismo Roxana Vargas. Queda tan solo el recuerdo nostálgico entre quienes la conocieron y estimaron; y las candentes confesiones escritas en sus páginas que navegaran por la Internet durante tiempos inmemoriales.

No así ocurre con el otro protagonista de esta tragedia, quien cobra notoriedad debido a la posición que ocupa en medios profesionales, académicos y políticos; por las inquietantes revelaciones sobre su práctica profesional; y por todo lo que le relaciona con la estudiante hasta el día de su fallecimiento.

Sobre el doctor Chirinos es interesante la variedad de opiniones, y posiciones que mucha gente ha asumido. Algunos le defienden fervorosamente, en tanto que otros le señalan como culpable y piden para el la aplicación de todo el peso de la ley; otros simplemente esperan que surja  la verdad y se haga justicia.

Sobre este particular se plantea una situación que marcará al doctor Chirinos por el resto de su vida: La verdad.

La Verdad generalmente se define como la conformidad existente entre lo que se expresa y la situación real de algo, o el concepto real que se tiene acerca de un tema. Sobre la verdad existe una amplia discusión entre filósofos; mas siempre estará relacionada con los hechos reales, con la realidad de las cosas.

Por el caso que nos ocupa, existen dos verdades: La verdad relacionada con la realidad del hecho; lo que realmente ocurrió aquella trágica tarde sabatina; y la verdad jurídica, la cual saldrá a relucir durante el proceso.

En el caso de la verdad que denominaremos “real”, es conocida tan solo por quienes estuvieron presentes cuando ocurrió el desenlace de la estudiante. La víctima, quien se llevó a la tumba la verdad del hecho. La presunta tercera persona que participó en el hecho, de la cual solo hay evidencias circunstanciales. Y el doctor Chirinos quien tiene en su mente los hechos tal y como sucedieron, por lo cual es el único poseedor de esta verdad; hasta que aparezca el tercero, si es que existe realmente tal persona.

Solo el doctor Chirinos conoce sin lugar a dudas la verdad. Su mente en este preciso instante le acusa como culpable, si lo es; o le declara inocente, igualmente, si lo es.

En cuanto a la verdad jurídica será sentenciada por el juez de la causa, con base a un convencimiento, fundado en derecho y basado en pruebas concluyentes, apegado al procedimiento legal vigente. Es decir el juez alcanzará la verdad jurídica a través de un procedimiento establecido en el código, interpretando las pruebas y contra pruebas legalmente fundadas.

Hipotéticamente, la verdad “real” y la jurídica a veces no coinciden; por circunstancias difíciles de comprobar. Imaginemos el insólito caso de una persona que llegue a la oficina de un amigo, y encuentra el cuerpo del mismo tirado en la alfombra, con un puñal enterrado en el pecho; el hombre al ver a su amigo en ese estado se abalanza sobre el cuerpo, le ausculta para comprobar si aun esta con vida, e impulsivamente toma el puñal con sus manos y lo levanta, sacándole del cuerpo sin vida. En ese instante entra un hermano del hombre que yace en la alfombra. Usted puede completar el relato. Existe en este caso la verdad del amigo que quiso hacer algo a favor de la víctima, y una verdad del hermano. En un juicio sobre este caso, ya usted puede imaginar cual es la verdad jurídica.

Es por ello que en los juicios reflejados en películas norteamericanas, el jurado nunca emite una sentencia en la que se dice que el indiciado es “inocente”, el jurado sentencia “no culpable”. Es decir, hasta donde legalmente se ha demostrado, no hay evidencias sin lugar a dudas de que el acusado es culpable.

En el caso del doctor Chirinos, la situación es compleja, y el resultado final depende de la pericia de los actores. Pues para esclarecer el hecho, se requiere de la Fiscalía del Ministerio Público, y de los cuerpos de investigación, resultados concluyentes. Pruebas que no dejen lugar a dudas. Por su lado los defensores del doctor Chirinos  van a oponer pruebas a favor de su defendido y a desvirtuar las que presente la parte acusadora.

Como ocurre que en el caso de Roxana Vargas no hay testigos, probar la autoría material del hecho no será asunto fácil. Aunque se habla de un tercero que por lo menos participó en el traslado del cadáver de la estudiante.

Hay evidencias sin lugar a dudas de que se comunicaron ese día por vía celular, que la joven murió en el consultorio del psiquiatra, y que fue trasladada al parque donde apareció su cadáver. Nada más, hasta este momento.

Entonces la investigación enfrenta varias hipótesis.

Primera: que la joven resbaló y cayó golpeándose fatalmente. Un accidente, donde no hay culpable.

Segunda: que forcejearon, por lo cual sin ánimo criminal el psiquiatra empujo a la estudiante, la cual al caer se golpeo el cráneo y murió: Homicidio culposo

Tercera: que enojado por la impertinencia o alguna amenaza de la joven, el psiquiatra fuera de si la empuja matándola. Homicidio intencional.

Cuarta: un tercero, defendiendo al psiquiatra empuja a la joven, con el resultado ya conocido. Homicidio culposo. En este caso el doctor Chirinos es inocente; lo más que se le podrá acusar es de cómplice, o encubridor.

Pero estas son hipótesis, conjeturas, descripciones de lo pudo haber ocurrido. Tal vez los hechos reales de aquel sábado al atardecer, son muy diferentes a lo que imaginamos.

Es mas, hasta ahora no se demostrado que el doctor Chirinos estaba en la escena del crimen. Es su consultorio, la sangre corresponde a la joven, fue arrastrada por la alfombra, hablaron por teléfono esa tarde. Tan solo esos hechos.

La verdad “real”, lo que ocurrió realmente ese sábado en su consultorio, lo sabe el doctor Chirinos. Pero la verdad jurídica tiene un largo recorrido para ser declarada. Corresponde al Juez, conforme al procedimiento legal y con pruebas indubitables, determinarla.

Sea cual fuere el resultado final del juicio; sea cual sea la verdad jurídica. Aun cuando el tribunal le exculpe, y en su mente se sienta inocente; el doctor Chirinos quedará marcado para siempre, en su conciencia permanecerá el imborrable recuerdo de la desaparición injustificada de una joven vida, lo cual jamás debió ocurrir en su consultorio.

Una Voz en el Camino.

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Autor: Orientador

Israel Leal Araujo. Orientador, Pastor en Iglesia Bautista, Practitioner en PNL, Docente Universitario en el área de Psicología, Profesor de Educación Media y Orientador, Jubilado, Consultor Organizacional, Facilitador de Talleres de Desarrollo Personal y Profesional, Presidente de la Fundación PROEDUCA. Estudiante de la Biblia.

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